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Vídeo | Olivier Longué: "En los últimos 50 años no ha habido hambrunas naturales, todas han sido creadas por el hombre"

Lidia Ramírez

Foto: Lidia Ramirez
The Objective

La semana pasada las desgarradoras imágenes de la bebe siria Sahar, de apenas un mes de vida, escuálida, agonizando, con los huesos marcando su piel translúcida, daban la vuelta al mundo. Minutos después de esas fotografrías, la pequeña fallecía en un hospital de la Guta Oriental. El destino le puso una zona en guerra como lugar de nacimiento. Al igual que a 155 millones de niños, muchos de los cuales quizá tengan un futuro similar. Porque en un mundo con comida suficiente para toda la población, 815 millones de personas, el 11% de la población mundial, carecen de alimentos suficientes. Además,  por primera vez en 20 años la curva del hambre ha vuelto a aumentar.

Hablamos con el directivo de la ONG quien nos cuenta por qué “luchar contra el hambre es mucho más que dar comida”.

Lee la entrevista completa aquí.

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Olivier Longué: "En los últimos 50 años no ha habido hambrunas naturales, todas han sido creadas por el hombre"

Lidia Ramírez

Foto: Lidia Ramirez
The Objective

La semana pasada las desgarradoras imágenes de la bebe siria Sahar, de apenas un mes de vida, escuálida, agonizando, con los huesos marcando su piel translúcida, daban la vuelta al mundo. Minutos después de esas fotografrías, la pequeña fallecía en un hospital de la Guta Oriental. El destino le puso una zona en guerra como lugar de nacimiento. Al igual que a 155 millones de niños, muchos de los cuales quizá tengan un futuro similar. Porque en un mundo con comida suficiente para toda la población, 815 millones de personas, el 11% de la población mundial, carecen de alimentos suficientes. Además,  por primera vez en 20 años la curva del hambre ha vuelto a aumentar.

Detrás de la ruptura de esta tendencia positiva está la mano del hombre, concretamente la mano que dispara armas y que ha provocado una escasez de alimentos consecuencia de años de asedio, intereses y guerras. Así, en este punto, cabe destacar que seis de cada 10 personas con hambre viven en un país en conflicto, según apunta la ONG Acción Contra el Hambre, que asegura que la amplia mayoría de personas desnutridas y con graves carencias alimenticias lo son por la guerra.

Sin embargo, la realidad es que esta foto, al igual que la del pequeño Aylan, que produjo la reacción –pero sólo eso– de numerosos políticos e instituciones, no servirá de nada. Porque el hambre, mientras haya guerras, interesa, y no sólo por su uso como arma de destrucción masiva –es el arma más barata y silenciosa que existe– sino por el impacto provocado que supone ver a un niño esquelético en un mundo donde cada año se desperdician unos 1.300 millones de toneladas de alimentos. “Tenemos que tener en cuenta que las guerras no sólo se luchan en terreno, la guerra mediática a veces hace más daño que la propia batalla en campo”. Son palabras de Oliver Longué, director general de Acción Contra el Hambre, quien asegura que en los últimos 50 años “todas las hambrunas han sido creadas por el hombre. No ha habido hambrunas naturales”.

Hablamos con el directivo de la ONG quien nos cuenta por qué “luchar contra el hambre es mucho más que dar comida”.

¿El hambre es un problema político más que económico?

Desde luego, hace muchos años que el mundo produce más comida de la que necesitan los seres humanos, y aunque el planeta está creciendo, llegaremos a 9.000 – 10.000 millones de personas para 2050, los pronósticos, incluso los más pesimistas, son que la producción es suficiente. El problema no es la producción sino la distribución, porque hay zonas donde la gente no tiene acceso a la comida. En este sentido, hay que conseguir la paz porque el hambre se usa como arma de destrucción masiva debido a que hay un espacio internacional que lo permite.

¿Que se puede hacer para que el hambre deje de ser un arma de guerra?

Hay que aplicar el Derecho Internacional. La ley prohibe usar el hambre como arma de guerra y que niños y personas indefensos pasen hambre, pero no se trata tanto de cambiar la ley que de asegurarse de que se aplique. En los últimos años hemos visto como muchos responsables de conflictos donde hubo hambre están acabando en los tribunales, y aunque es demasiado lento y eso crea frustración, algo está cambiando en la buena dirección. La impunidad retrocede, pero el derecho internacional debería trabajar mejor.

Que las guerra provocan hambre no es algo nuevo. Tenemos referencia desde Julio César y sus Comentarios a las Guerra de la Galias. Pero en 1949, tras dos guerras mundiales, se trató de crear un orden internacional para los conflictos a la que se suscribieron más de 190 países. En esta convención, que constituiría la base del Derecho Internacional Humanitario, se prohibió “atacar, destruir, sustraer o inutilizar los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil,  (…) ya sea para hacer padecer de hambre a las personas civiles, para provocar sus desplazamiento, o con cualquier otro propósito”. Sin embargo, ¿qué queda hoy de esa ley?, ¿qué esta fallando?, ¿qué podemos hacer? Olivier Longué responde:

“El IV Convenio de Ginebra es muy interesante y mucho mas sofisticado que los anteriores porque viene después de muchos conflictos y también de mucha experiencia, pero requiere de una Comunidad Internacional que funcione y que deje funcionar a la justicia, que es lo que nos falta en estos momentos.  Los textos están bien pero nuestra prioridad debe ser que se apliquen y que los jueces la apliquen. Estamos en un momento un poco triste, aunque también hay que reconocer que la Comunidad Internacional está mejor preparada. Además cada vez se destinan más recursos y presupuestos para luchar contra el hambre, sin embargo, como el número de conflictos sube cada año los progresos no se ven”.

Como usted afirma, la sociedad internacional está mejor preparada pero, sin embargo, más de 600.000 personas se encuentran en situación de emergencia humanitaria en la frontera entre Birmania y Bangladesh ante un drama que ya se veía venir ¿Cómo se explica el silencio internacional al drama rohingya?

Esta situación demuestra nuestro punto de vista cuando hablamos de parálisis de la comunidad internacional en la lucha contra el hambre porque este episodio, efectivamente, era perfectamente prevenible y se podía haber parado. Comenzó en agosto con 200.000 refugiados, ahora estamos en 600.000, y además Bangladesh está preparando una infraestructura para acoger a un millón de refugiados que es un coste que no deberíamos pagar. En este caso la falta de acción política se debe a un país que sale de una dictadura militar y que tiene una dirigente que a pesar de su premio Nobel parece tener otras prioridades.

Olivier Longué: "Luchar contra el hambre es más que dar comida"
Una familia de refugiados rohingya camina por el agua después de cruzar la frontera entre Bangladesh y Birmania. | Foto: Adnan Abidi / Reuters

El objetivo número 2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible busca terminar con todas las formas de hambre y desnutrición para 2030. Sin embargo, teniendo en cuenta que por primera vez en 20 años la curva del hambre ha vuelto a aumentar. ¿Se conseguirá?

Se  conseguirá porque la estructura del hambre está mejorando, pero tenemos que conseguir la paz. Si conseguimos la paz quizá incluso antes de 2030 podamos acabar con el hambre, porque no es un problema de recursos, es un problema de voluntad política y dejar de usar el hambre como arma de destrucción masiva. Para ello hay que castigar duramente a aquellos que utilizan el hambre para este fin.

Sin embargo, parece que los Gobiernos están más preocupados en invertir en armamento que en nutrición. En promedio, los países en desarrollo destinan el 2,1% de su presupuesto a la nutrición, sin embargo, en 2016 por ejemplo EE.UU. destinó un 3,3% de su PIB a gasto militar, Francia un 2,3%, España un 1,2%… ¿qué lectura puede hacer de estos datos?

Es una pregunta compleja porque nosotros no estamos aquí para decirle a los Gobiernos en qué tienen que invertir. Lo que queremos es que se priorice en nutrición, especialmente en la nutrición de los niños, porque cuando la alimentación de los más pequeños es buena el desarrollo de los países mejora mucho y rápidamente. Con lo cual, invertir en nutrición creemos que debe ser la prioridad absoluta.

Los trabajadores humanitarios se han convertido en diana de los grupos armados, en 2016 fallecieron 101. Las cifras son alarmantes, ¿nos estamos quedando sin espacio humanitario?

Somos 20.000 trabajadores humanitarios en el mundo. Esta curva aumenta cada año porque la impunidad hacia nosotros crece. Hemos perdido el respeto y nos hemos convertido en la diana y objetivo de los grupos violentos porque matar a un humanitario da una cobertura internacional mediática a estos grupos. Nuestra situación es más preocupante que nunca.

 ¿Cuáles son las zonas de máxima prioridad para la ONG que dirige?

Nuestras zonas prioritarias este año son tres: Oriente Medio, el África del Sahel y los países de la hambruna:  Sudán del Sur, Yemen, Somalia y Nigeria.

Olivier Longué: "Luchar contra el hambre es más que dar comida" 1
Saida Ahmad Baghili, de 19 años. Ahora se recupera de una desnutrición severa en la provincia de Hodeidah, Yemen. | Foto: ABDULJABBAR ZEYAD/Reuters

Desde 2013 ACH también actúa en España, ¿es solidaria la sociedad española?

Depende. Si se compara con países como Reino Unido, Alemania o Francia donde más de la mitad de la gente dona a alguna ONG, no, porque en España sólo dona un 14%. Pero donde sí es muy solidaria la sociedad española son en las donaciones que están relacionadas con los desastres naturales, sobre todo, en zonas de América Latina, donde casi siempre es el país más generoso.

Y en relación a las empresas, ¿han notado un aumento de la sensibilidad de éstas hacia las iniciativas que está llevando a cabo Acción contra el Hambre?

Existe una doble motivación por parte de la empresas. Cada vez son más las que nos piden que vayamos a sus empresas para concienciar a sus empleados. Por otro lado también crece, aunque de una forma demasiado lenta, las donaciones por parte de éstas. Pero no podemos olvidar que estamos muy por detrás de la media europea, por lo que debemos mejorar para que haya mejor conciencia sobre cooperación internacional y el hambre.

Una de vuestras campañas es la de Restaurantes contra el Hambre,  sin embargo, según la Federación Española de Hostelería y Restauración, los restaurantes españoles desperdician más de 63.000 toneladas de comida al año. ¿El sector hostelero de nuestro país es realmente consciente de la necesidad de luchar contra el hambre?

El debate es muy amplio. El apoyo de la Federación ha sido fantástico. Son más de 1.000 restaurantes los que participan año tras año y eso dice mucho. No nos gusta asociar el hambre solo con la miseria. El desperdicio alimentario es mucho mas complejo  porque la ley, por ejemplo, obliga a tirar un yogurt caducado cuando se sabe que ese yogurt puede durar mucho más. No está bien acusar al sector hostelero de tirar comida porque lo hacen para cumplir con la ley.

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La tasa que quiere aplicar Reino Unido a las tecnológicas que tributan en paraísos fiscales

Redacción TO

Foto: ROBERT GALBRAITH
Reuters

Las últimas semanas han venido cargadas de polémica. Si hace un año las revelaciones de los Papeles de Panamá alertaron del dinero que estaba volando de las arcas de países como el nuestro para esquivar la fiscalidad local y trasladarse a paraísos fiscales, este año la bomba ha estallado con los Paradise Papers. Un ejemplo más de cómo miembros de las élites económicas mundiales mueven su dinero hacia lugares de fiscalidad nula o minúscula para no pagar los impuestos que les corresponde.

Por este motivo, algunos países están trabajando para castigar a las empresas que se ha demostrado que protagonizan estos entramados. Así, el parlamentario británico Philip Hammond ha desvelado que están desarrollando un plan para cobrar una nueva tasa a las compañías que eluden impuestos en su país. En este caso, la tasa va dirigida hacia las tecnológicas, con gigantes como Apple, Amazon o Google como objetivo.

Las compañías tecnológicas, que últimamente están en el ojo del huracán, tendrían que enfrentarse a nuevos impuestos por el dinero que generan y que luego declaran, principalmente, en países como Irlanda. El nuevo impuesto entraría en vigor en abril de 2019 y reportaría, de acuerdo con sus cálculos, cerca de 200 millones de libras esterlinas anuales –225 millones de euros–.

La tasa que quiere aplicar Reino Unido a las tecnológicas que tributan en paraísos fiscales
Hammond, a la espalda de Theresa May. | Foto: Andrew Yates/Reuters

La medida, aunque llamativa, apenas recaudaría una pequeña cantidad de la que ahora se les escapa, según algunos expertos. Por ejemplo, el economista Gabriel Zucman escribió en The Guardian que Reino Unido pierde el equivalente a 15.000 millones de dólares anuales simplemente por con lo que evaden las sociedades. Asimismo, la cantidad que estaría perdiendo la Unión Europea sería equivalente a una quinta parte del total de lo que recauda en impuestos corporativos.

En Reino Unido, en el año 2015, Apple pagó 12,9 millones de libras –14,5 millones de euros– en impuestos. En España, pagó 6,5 millones de euros. Hammond no niega, en cualquier caso, esta realidad y asume que la nueva medida “no resuelve el problema”. Con todo, sostiene que es una “señal” de su “determinación” para acabar con una situación que afecta notablemente a la riqueza del país.

La iniciativa no termina de convencer, por su laxitud, a los defensores de la equidad tributaria, tal y como ilustra la revista Quartz. “Se trata de una gota en el océano y no creo que a los gigantes tecnológicos les afecte mucho”, declara al medio Alex Cobham, director ejecutivo Tax Justice Network. “La cantidad potencialmente recaudable es tan pequeña en comparación a las ganancias de las compañías tecnológicas que no creo que nadie vaya a ver esto como una solución“.

De este modo, Cobham sugiere que si Hammond tuviera un interés genuino en combatir la evasión fiscal, se esforzaría –a través del Tesoro– en obligar a las grandes compañías a publicar los ingresos que tienen anualmente en cada país. Actualmente, matiza, es opcional.

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Las claves de los chats de los policías de Madrid

Redacción TO

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

Tres policías supuestamente implicados en el escándalo de los chats racistas ya han sido cesados de forma cautelar por el Ayuntamiento. El grupo de Whatsapp, llamado “10 años y turno de noche”, se creó para aquellos policías que llevaban una década o más trabajando en horario nocturno con el objetivo de mejorar las condiciones laborales de los agentes. Pero a raíz del estallido del proceso independentista de Cataluña, los comentario vertidos en el chat, en el que participaban más de 100 agentes, fueron subieron progresivamente de tono. Finalmente, el caso ha terminado en el Juzgado de Instrucción Número 42 de la capital. Estas son las claves de las conversaciones.

Denuncia del policía

El escándalo, destapado originalmente por Eldiario.es, salió a la luz a raíz de la denuncia de uno de los policías que formaban parte del grupo. Miembro de Comisiones Obreras (CCOO), sobre el agente se vertían comentarios discriminatorios y amenazas ya que ciertos agentes le atribuían una ideología de izquierdas. “Parecería un accidente”, le espeta uno de los agentes. “Acojonado me hallo”, le responde este, a lo que el primero replica: “Yo lo estaría”. “Antes de cura he sido monaguillo… y conozco a gente mala… muy mala… cuidadito conmigo que no llegas ni a la jubilación que tanto añoras”, amenaza. El policía amenazado está ahora mismo de baja y se encuentra bajo vigilancia policial.

Mensajes xenófobos

Además del policía denunciante, también han sido objetivo de los dardos de los agentes lo inmigrantes y refugiados. “Panda de hijos de la gran puta. Los moros y los que los defienden”, dice uno. “Menudas mariconas… y si no están a gusto… que se vayan a tomar por culo”, es lo que se le ocurre responder a otro. “O mejor que se mueran”, propone otro. “Yo los tiraba al mar. Comida para peces”, es otro de los comentarios sobre los inmigrantes. Un policía sugiere “electrificar ya la puta valla de Ceuta y Melilla” y otro, poner “una bomba” en Lavapiés, a lo que otro agente responde: “En toda España, ilegales FUERA… Esa es la Ley. Sin miramientos. Y al que delinca, fuera”, mientras que otro sugiere: “Ahí hay que entrar con lanzallamas y bayonetas”. Además, hay descalificaciones como “No tienen para comer y parecen ratas pariendo”.

Comentarios contra periodistas

La prensa tampoco se libra del odio de los policías del chat. “Ya conocemos a los de su calaña”, dice uno de ellos en referencia a la informadora de La Sexta Ana Pastor. “A ella, a su marido y a todos los de la secta“. “De la hija de perra comunista y de su marido el cerdo me espero cualquier cosa. Adora las pollas moras y estará deseando comerse una, hasta ya de la polla sebosa de su marido, la cerda hija de la gran puta”, dice otro. “La pena es que no se muere junto a su marido y unos pocos comunistas”, opina un policía. Otro propone una solución radical para toda la cadena teleisiva: Ojalá explote La Sexta con todos ellos dentro y que ese día estén también Pablo Iglesias y [el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados Gabriel] Rufián“.

Insultos a políticos de izquierdas

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, era uno de los temas preferidos de los agentes del chat. Entre los mensajes que se compartían en el grupo de Whatsapp están comentarios como “Lo que es terrible es que ella no estuviera en el despacho de Atocha cuando mataron a sus compañeros. Qué vejestorio más despreciable”. Otro responde: “Que se muera la zorra vieja ya”. Pero Carmena no es la única líder política atacada por los policías. “Hijo de perra. Hay que matar al cerdo ese de coletas”, dicen sobre el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. También lanzan dardos contra los independentistas catalanes: “Me limpio el culo con el diálogo. No se dialoga con cerdos”. A esto responde un agente con emoticonos de aplauso y diciendo: “Que se jodan. ESPAÑA una, grande y libre“.

Apología del fascismo

También hay, entre las conversaciones del grupo, apología de Hitler y el nazismo. “Este señor sí que sabía cómo hacer las cosas. Este señor es DIOS!!!!!!“, dice un policía, a lo que otro responde: “Eso es un señor. De los pies a la cabeza”. Ambos agentes están comentando una foto de Adolf Hitler. “Ya estarían las chimeneas echando humo sin parar si estuviera él al mando”, opina uno. Más adelante, hablando de nuevo de los inmigrantes y refugiados, un policía sugiere: “Yo abría la cámara de gas y los despiojaba”.

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El comportamiento “burbujeante” de la economía actual

Luís Torras

Foto: STAFF
Reuters

Hace ya casi diez años desde que la gran crisis financiera asoló la economía global en el año 2008. La recuperación desde entonces ha sido débil, frágil, y muy desigual. Como ya ocurrió en 1929, no contamos con un diagnóstico adecuado y, aunque el grueso de las medidas permitió salvar “la bola de partido”, no se han llegado a corregir las causas que nos han traído hasta aquí.

Aunque sí hemos experimentado un periodo de leve crecimiento, igual que mientras duró la burbuja inmobiliaria, ha sido a expensas de generar inflación en los activos financieros, llevar al límite los mercados de crédito, poner en peligro la sostenibilidad de las finanzas públicas o seguir engordando la bolsa de la deuda, por mencionar solo algunos de los elementos que subyacen bajo la superficie aparentemente tranquila caracterizada por subidas en bolsa, y de prácticamente casi todo tipo de activos, en un entorno de baja volatilidad. Este patrón “burbujeante” hunde sus raíces más recientes en el abandonó por parte de Nixon de la convertibilidad del dólar con el oro en 1971.

Desprovistos de ningún anclaje para con la oferta monetaria, la economía mundial ha visto como ineluctablemente el crédito no paraba de crecer. Un crédito alimentado por una constante política acomodaticia, salvando en algunos aspectos el paréntesis de Volcker; una política demasiadas veces más orientada a los intereses de corto plazo de Wall Street (por ejemplo, “Greenspan Put”) que de salvaguardar el poder adquisitivo del dinero. La economía mutaba peligrosamente de un patrón inevitablemente cíclico, del que ya da cuenta la Biblia, a uno esquizofrénicamente burbujeante. En la base de todo lo anterior nos topamos con una arquitectura financiera que adolece de graves problemas estructurales que hasta la fecha nos resistimos a corregir.

El comportamiento “burbujeante” de la economía actual
En billones de USD. En gris, los periodos de recesión. | Gráfico: Federal Reserve, vía World Economic Forum

Diego Parrilla, gestor de fondos y con una amplia trayectoria dentro del mundo de la inversión y el análisis financiero, hace un sintético y rico recorrido por este complejísimo estado de las finanzas globales, caracterizado por una fuerte y generalizada inflación, y nos da algunas de las claves de cómo protegernos al respecto en su último y muy recomendable libro The Anti-Bubbles, con prólogo del economista Daniel Lacalle. Armado con el potente instrumental de la teoría del crédito y del dinero de la Escuela Austriaca de Economía, Parrilla ofrece una visión de gran angular sobre los motivos últimos de la última crisis financiera de 2008 y por qué, esencialmente, y pese a algunos cambios aparentes, el grueso de la economía global ha seguido desde entonces en rumbo de colisión.

El libro, que cuenta como decía con una sólida fundamentación teórica, ahonda en las causas últimas de las crisis económicas, en los porqués de este patrón burbujeante, y del círculo vicioso al que nos condena. Con un lenguaje muy directo, Parrilla describe la aviesa dinámica existente entre Bancos Centrales y Estado, entre la inflación monetaria y deuda: dos bolsillos de un mismo pantalón, y como esta creciente inflación (iniciada mucho antes de la crisis 2008 y en la que seguimos inmersos pese al dramatismo y dureza del último ajuste) está poniendo a prueba los límites de la propia política monetaria, la credibilidad y reputación del instituto emisor está pendiente de un hilo; los límites de los mercados de crédito, empujados al callejón sin salida de prestar a quién no se debe; y los propios límites de la propia moneda, cuya credibilidad depende en última instancia en el balance de los propios Bancos Centrales, hoy peligrosamente inflados. Parrilla da perspectiva exponiendo con claridad el superciclo monetario en donde inflación y deuda se retroalimentan al tiempo que inflan irremediablemente todo tipo de activos mientras reducen el poder adquisitivo de los salarios forzando una situación desigualdad e injusta entre los que tienen activos y los que no (o no en la misma proporción); entre los que saben/pueden protegerse de la inflación monetaria (no confundir con el IPC) y los que no.

En efecto, la desigualdad no puede analizarse únicamente observando, por ejemplo, las dinámicas de la globalización, donde peligrosamente se puede llegar a las mismas peregrinas conclusiones que Trump, Le Pen o Ada Colau, sino que la clave está en la evolución de los agregados monetarios (los populismos tampoco pueden entenderse sin tener en cuenta esta importante variable). Parrilla, finalmente, enriquece la ecuación del análisis añadiendo la variable de aquellos activos cuyo precio es artificialmente bajo, es decir, los activos “antiburbuja”.

El filósofo post-postmoderno Nassim Taleb acuñó el termino antifrágil para referirse a la antítesis de algo frágil: lo que se rompe con las variaciones no podía ser contrario a aquello que permanece inmóvil a ellas, es decir robusto. Necesitábamos de un nuevo término que recogiese la propiedad de algo que se beneficia del desorden, de las turbulencias, del paso del tiempo, en definitiva: surgía el concepto de antifrágil.

En esta misma lógica, Parrilla identifica como existen algunos activos que no únicamente quedan protegidos de la inflación (pienso en sectores relativamente alejados del sector puramente financiero como la inversión en agricultura y otros activos reales o los fondos con criterios value), sino que son directamente anti-inflación, antiburbuja, en el sentido de que su precio es artificialmente bajo. Aparece aquí el oro, en sus diferentes cauces para invertir, la volatilidad (artificialmente baja debido a esta estabilidad manufacturada por los bancos centrales), y la correlación.

Estos elementos, bien comprendidos y bien conjugados, permiten una diversificación inteligente a la hora de invertir, alumbrando una cartera más robusta ante crisis financieras, con suerte con un componente antifrágil, antiburbuja. El libro nos ofrece un marco de análisis tremendamente útil a la hora de abordar la compleja tarea de proteger el ahorro en el largo plazo en tiempos de expansión monetaria.

El comportamiento “burbujeante” de la economía actual 1
Gráfico: Diego Parrilla, vía World Economic Forum

La esterilización del tipo de interés por parte del instituto emisor anestesia la economía, por lo que sorprende que el pulso, la volatilidad, sean artificialmente bajos y constantes (véase la evolución de la prima de riesgo de España durante los peores momentos de la crisis catalana).

Es uno de los muchos efectos colaterales de las intervenciones de la Reserva Federal, el BCE o el Banco de Japón, y sus inyecciones de liquidez de manera masiva y constante en los mercados. Esta liquidez, además, estrecha el retorno a todos los niveles y obliga al inversor a incrementar forzosamente, en muchos casos sin ser plenamente consciente, su perfil de riesgo, a convertirse en especulador. Como nos recuerda también Parrilla: lo que sube unido, baja unido.

Traza también un interesante y clarificador paralelismo entre la gestación de la burbuja inmobiliaria durante los años previos a la Gran Crisis Financiera y el periodo 2011 hasta hoy en día. Unas comparaciones que el autor enriquece con las tesis que defendió sobre el sector de la energía, especialmente en el complejo mercado del petróleo, conjuntamente con Daniel Lacalle en La madre de todas las batallas.  Una pequeña gran contribución a la ambiciosa tarea de entender el complejo mapa de riesgos actual y como protegernos al respecto. – Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

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