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Cervantes, del olvido al icono pop

Cecilia de la Serna

Foto: Cecilia de la Serna

Leer a Cervantes es, sin duda, el mejor homenaje que podemos hacerle 400 años después de su muerte. Su obra no es sólo la más universal de las obras -la más traducida después de la Biblia- sino también el mayor exponente de la lengua y literatura españolas. Aunque leerle sea el mejor homenaje que podamos rendirle, las instituciones deben estar a la altura de estas grandes ocasiones. ¿Lo está España?

¿Ha olvidado la cultura popular a Cervantes?

Según el Instituto Cervantes, la institución más importante de la lengua española a nivel mundial, El Quijote ha sido traducido a 140 idiomas. El British Council, institución similar pero de la lengua inglesa, asegura que las obras de Shakespeare han sido traducidas a más de 100. Este es el único terreno en el que el alcalaíno gana.

A windmill is seen at sunset in Consuegra, Spain, April 5, 2016. REUTERS/Susana Vera - RTX2AMMM
REUTERS/Susana Vera

La cultura popular ha tenido más en cuenta al de Stratford. Mientras que sus obras han sido adaptadas en más de 1.000 guiones cinematográficos, las versiones de El Quijote no superan la cincuentena, por no hablar de la escasísima presencia del resto de sus obras. Las adaptaciones de clásicos como Hamlet de los directores Kenneth Barnagh y Lawrence Olivier, o la de Romeo y Julieta de Baz Luhrmann, han sido ampliamente aclamadas por la crítica. Además, permanecen en la memoria colectiva. A nivel internacional, la adaptación cervantina más reconocida es la que dirigió Orson Welles, muy interesado en la figura del escritor español. Sin embargo, nunca pudo montarla, por lo que la finalizó décadas después el director y guionista madrileño Jesús Franco con motivo de la Exposición Universal de Sevilla de 1992. A nivel de musicales, todos conocemos West Side Story, inspirado en Romeo y Julieta. Man of la mancha es el musical por excelencia inspirado en la obra de Cervantes, pero no llega a la popularidad del anteriormente citado.

Fotograma de Don Quixote de Orson Welles
Fotograma de Don Quixote de Orson Welles
Fotograma de la adaptación al cine de Man of La Mancha, de Arthur Hiller
Fotograma de la adaptación al cine de Man of La Mancha, de Arthur Hiller

El documental Lost in La Mancha de Terry Gilliam muestra el intento fallido de este director de hacer una película sobre Don Quijote. Ese film, que contaba con las actuaciones de Johnny Depp, Jean Rochefort y Vanessa Paradis, no pudo realizarse por diversos problemas de producción, presupuesto y calendario. Ni en esto ha tenido suerte Don Miguel de Cervantes.

El siglo XX ha olvidado a Cervantes, mientras que ha acercado la obra de Shakespeare a millones de personas. También es cierto que la prolifera carrera del inglés da mayor pie a realizar adaptaciones audiovisuales que la cervantina. Sin embargo, no se entiende cómo desde los poderes públicos no se han aunado todos los esfuerzos para crear un homenaje a la altura del escritor alcalaíno.

Work in progress

El Ministerio de Cultura español ha admitido que el programa de homenajes a Cervantes está siendo un work in progress, que se sigue construyendo y que algunos eventos no surgirán hasta 2017.

Según el Instituto Cervantes, este celebrará más de 500 actividades durante todo el año 2016 para rendirle homenaje al autor. Su director, Víctor García de la Concha, y su secretario general, Rafael Rodríguez-Ponga, aseguraron a la prensa que esta serie de actividades se ha elaborado “calladamente y sin ninguna improvisación”. Sin embargo, muchas voces de la cultura se han alzado para criticar la planificación de esta y otras instituciones.

El actor Manuel Tafallé encarna a Cervantes y preside el Congreso de los Diputados (REUTERS/Andrea Comas)
El actor Manuel Tafallé encarna a Cervantes y preside el Congreso de los Diputados (REUTERS/Andrea Comas)

Uno de los actos públicos con mayor repercusión ha sido el que ha acogido el Congreso de los Diputados. En él, un ficticio Miguel de Cervantes encarnado por Manuel Tafallé se reivindicaba ante los políticos presentes en el hemiciclo: “He escrito el libro más editado de la Historia, ¿creen sus Señorías que merezco que el centenario de Shakespeare ponga de manifiesto cómo tratamos a la cultura en nuestro país?”. La reivindicación venía acompañada de varios chistes, como el de que tiene un grupo de WhatsApp con Molière, Garcilaso, o Shakespeare, en el que se ríen de él por el poco caso que le hace España. Este tipo de comentarios, junto con otros relativos a la actualidad política, le han valido varias críticas, especialmente desde la bancada del Partido Popular.

Uno de los leones del Congreso se pone unas gafas para leer a Cervantes (REUTERS/Andrea Comas)
Uno de los leones del Congreso se pone unas gafas para leer a Cervantes (REUTERS/Andrea Comas)

Medios internacionales de renombre como el New York Times se han hecho eco de esta circunstancia. En un artículo reciente, el periodista Raphael Minder escribe: “Mientras que Gran Bretaña ha hecho todo lo posible para festejar a Shakespeare, con una programación de un año de eventos de alto perfil, lecturas, conciertos y puestas en escena de sus obras de teatro, las autoridades españolas han sido acusadas de no hacer lo suficiente para promover a Cervantes, cuyo El Quijote es considerado un texto fundamental de la narrativa moderna. España se adentra en su quinto mes sin gobierno electo, por lo que la crítica ha adquirido un sabor netamente político”.

La calle toma la iniciativa

Algo se está despertando en España con respecto a Miguel de Cervantes. Las iniciativas culturales de la gente de a pie están tomando ventaja sobre las instituciones públicas. Periodistas, actores, libreros, personalidades de la cultura, o ciudadanos corrientes y molientes. Todos juntos le están plantando cara a esos gigantes molinos con más ahínco que nuestro Ministerio de Cultura.

Entre las iniciativas audiovisuales, destaca la más exitosa de todas. Javier Olivares, creador de la famosa serie de TVE, El Ministerio del tiempo, ha logrado acercar al espectador más joven la figura de Cervantes como pocos lo han hecho antes. En un capítulo dedicado al autor manchego utiliza la ficción y el estilo característico de esta serie para mostrar a un Cervantes consciente de la trascendencia de su obra. En una escena protagonizada por Pere Ponce, que encarna a Cervantes, el autor se da cuenta de cuán importantes serán las aventuras de su Quijote y su Sancho Panza, trasladándose a un futuro donde su novela es la más importante de la literatura universal. “Vuestra novela es la más importante de la Humanidad”, le espeta una de las protagonistas de la serie, a lo que él contesta con un simple y rotundo “no puede ser”.

Fotograma del capítulo dedicado a Cervantes en El Ministerio del Tiempo
Fotograma del capítulo dedicado a Cervantes en El Ministerio del Tiempo

Esta serie tiene un aspecto transmedia fundamental. Las redes la acompañan cada noche, y durante la emisión del capítulo cervantino la etiqueta #CervantesMDT fue el tema más comentado en Twitter. Contó con más de seis horas continuadas en el top 1, acumulando más de 35.000 comentarios. En total, 8.000 personas comentaron el capítulo haciendo llegar sus impresiones a 350.000 usuarios. Y fue Trending Topic a nivel mundial. Esta es una prueba de cómo un contenido cultural puede llegar a la gran masa con un ingenio similar al del hidalgo Don Quijote.

Más próxima a la fecha del aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes ha estado la iniciativa de laSexta, el canal de Atresmedia, con la ficción documental Buscando a Cervantes. En esta, el actor Alberto San Juan se mete en la piel de Cervantes para mostrar su lado humano y enseñarnos cómo pensaría el autor manchego de la España de 2016. Esta misma cadena ha estado varios meses emitiendo diversos reportajes en sus informativos bajo la premisa ‘Cervantes vive’, toda una iniciativa que engloba varios proyectos para acercar y conmemorar al dramaturgo.

Los medios españoles se han esforzado en mostrar a un Cervantes cercano, universal, y en utilizar su influencia para aproximar su figura a los lectores, oyentes y telespectadores. Por ejemplo, el ente público Radio Televisión Española ha programado varios espacios para conmemorar el IV centenario de la muerte del escritor. Uno de esos espacios ha sido para la reposición de la serie de 1992 El Quijote, protagonizada por Fernando Rey y Alfredo Landa, y que ahora puede visualizarse en su web.

Una de las iniciativas más curiosas y con más repercusión no ha nacido de ningún medio ni de ninguna institución, sino de un ciudadano de a pie. Se trata de Diego Buendía, un ingeniero retirado que decidió plasmar el mundo que un día tuvo Miguel de Cervantes en su cabeza en 17.000 tuits. Para ello ideó un algoritmo que dividiera El Quijote y tuiteara la obra íntegra hasta el día del centenario de la muerte del autor. La cuenta @elquijote1605 tiene más de 10.000 seguidores, entre ellos Mariano Rajoy. Su iniciativa, que ha sido aplaudida por muchos, fue incluida hace pocos días en el programa oficial de conmemoraciones.

REUTERS/Susana Vera
REUTERS/Susana Vera

Las instituciones públicas tienen una responsabilidad notoria en las grandes conmemoraciones culturales, y deben estar a la altura. Cuando se hacen pocos esfuerzos, y los que se hacen son a menudo en balde, es difícil que esa responsabilidad se cumpla. Cervantes ha sido olvidado durante mucho tiempo por la cultura popular, aunque eso sí parece que está empezando a cambiar. Sólo la gente de a pie, desde el arte, el periodismo o la ficción, puede lograr que Miguel de Cervantes pase del olvido a ser un icono pop.

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Errejón y cierra España

Gonzalo Gragera

Foto: PIERRE-PHILIPPE MARCOU
AFP PHOTO

Aunque la RAE, ejercicio de mérito notable, haya provocado un debate –mediático, ¡mediático!- entre filólogos, y en pleno verano, la noticia política de esta semana es el acuerdo que firmaron en el Congreso las cúpulas del PSOE y de Podemos. Un acuerdo que busca afinidad ideológica, puntos en común, entre dos partidos no tan semejantes como pudiera parecer, vista primera, al ciudadano medio. Las medidas con las que ambos partidos mostraron su colaboración son, como se puede imaginar, de carácter social; es decir, mayor prestación de becas, aumento del gasto público para contribuir al empleo entre los jóvenes, medidas de emancipación, etc. Lo que cualquier dirigente de aspiración socialdemócrata desea. Pero no todo fue concordia. La distancia llegó en cuanto se habló de Cataluña. Mejor: del referéndum que los nacionalistas e independentistas catalanes plantean para el 1 de octubre. Las discrepancias, siempre presentes entre ambos partidos en cuanto el derecho a decidir decide aparecer, son, por ahora, insalvables. Ante estas diferencias respecto del nacionalismo catalán, optan por el silencio: lenguaje que en la política, al igual que en la literatura, es clave para entender una parte del todo.

El coqueteo de Podemos con las formaciones nacionalistas, y sus intereses, es de sobra conocido. Jamás se han pronunciado sobre las dos preferencias que permite el asunto, aunque seamos fan de la casuística y de la alternativa: o se está por el cumplimiento de los preceptos constitucionales o se está por el referéndum, que es la vulneración de la legalidad vigente y la apuesta por el juego del arbitrio de un partido, de hago esto porque me da la gana, sin respeto ni consideración a los límites de la norma. De esa tímida postura, ellos, tan vehementes y convencidos en otras, estos lodos. O estos desacuerdos. La oposición conjunta con el PSOE, un camino que bien podría traer votos y escaños, y lo más importante, progreso, se torna un imposible.

Sobre nacionalismo, patriotismo y sus formas ha hablado Errejón, quien sigue a la sombra del pensamiento de su partido, acaso el papel más interesante en el poder. ¿Alguien dudaba de que su figura iba a ser sustituida o desplazada? Errejón ha propuesto un patriotismo fuerte y desacomplejado desde ideas progresistas y democráticas. Lo que se percibe de estas inclinaciones, dada la trayectoria, es una llamada al patriotismo como un elemento de cohesión populista. Como lo fue en el peronismo. Como en aquellas marchas de la dignidad, perfectamente orquestadas en tiempo y forma. Un valor, dignidad, al que le atribuimos un referente, nuestras siglas. Por tanto, quien no apoye esa manifestación no estará a favor de un valor como la dignidad, valor que representa, en el ideario de Podemos, su partido. Aunque sea, evidente, universal y ajeno a una determinada política. Con la idea de patriotismo de Errejón sucedería algo similar: ellos representarían el valor de España, del pueblo –el apelativo cursi e idealista de sociedad-, enfrentado con otros que han ensuciado, corrupción y paro mediante, su nombre.

Raro es el populismo que convence sin un elemento nacionalista o de patriotismo emocional. La patria como propiedad de un pueblo que se encuentra en un eje opuesto al de una casta de dirigentes que han llevado a su nación al abismo. Errejón lo sabe. Y va a empezar, se masca la estrategia, por ahí. Más aún cuando necesitan despojar su prejuicio patriótico en relación con un PSOE que le pide una vuelta de tuerka, con K. Errejón es un inamovible, una santidad de su cúpula. Ahora que se acercan las fiestas de Santiago, habrá que cambiar la popular consigna medieval: Errejón y cierra España. O cierta España.

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Este es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo y España no es uno de ellos

Redacción TO

Foto: ELOY ALONSO
Reuters

En la esfera internacional, los españoles tenemos fama de perezosos, de pasar todo el día de fiesta o de dormir la siesta. Estos prejuicios están muy equivocados como pone de manifiesto un nuevo estudio en el que se asegura que España es uno de los países más activos del mundo.

Un grupo de científicos estadounidenses ha estudiado durante meses la actividad física de más de 700.000 personas en todo el mundo a través de la aplicación Argus, y ha usado los datos anónimos de estas personas para elaborar un mapa con los países más activos y más sedentarios del mundo.

Los científicos de la Universidad de Stanford han analizado la actividad física de personas de 111 países, recopilada durante unos 95 días de media, sumando en total 68 millones de días de actividad física registrados.

¿Quiénes son los más activos?

España es el quinto país más activo del mundo. Los españoles dan 5.936 pasos de media al día, solo superados por China, Japón, Rusia y Ucrania.

La aplicación, instalada en los smartphones de 717.000 personas, cuenta los pasos diarios que da cada uno de los individuos, así como las calorías quemadas durante el ejercicio físico, además de controlar los periodos de reposo y la dieta de cada persona.

Este es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo, y España no es uno de ellos 2
Los investigadores han creado un mapa de actividad en el mundo. | Foto: Tim Althoff/ Universidad de Stanford

Hong Kong es el lugar más activo del mundo, con una media de 6.880 pasos al día.

¿Quiénes son los menos activos?

Los países más inactivos se encuentran sobre todo en el Golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Qatar, y en el sudeste asiático, como Filipinas y Malasia. Los ciudadanos con menos actividad física diaria son los indonesios, con casi la mitad de pasos que los chinos.

Los países de América Latina se encuentran hacia la mitad de la tabla, con Brasil en el puesto 40, por ejemplo. Los venezolanos, argentinos o colombianos tampoco son muy activos.

Pero quizás los que más destacan en este mapa son países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos, que se encuentran entre los diez lugares menos activos y los más obesos del mundo.

Desigualdad entre géneros

Además de medir el nivel de actividad física que existe en cada país, con este estudio los investigadores han descubierto una gran diferencia entre hombres y mujeres en ciertos países.

Algunos estudios hechos anteriormente, principalmente en Estados Unidos, habían mostrado que los hombres andan más que las mujeres, y las investigaciones de la Universidad de Stanford demuestran que este hecho es cierto también a nivel global.

Este es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo, y España no es uno de ellos 3
Las mujeres suelen tener menos actividad física en los países con desigualdad entre géneros. | Foto: Bob Edme/AP

Sin embargo, la desigualdad varía según el país. “Por ejemplo, Suecia tiene una de de las menores grietas entre los ‘ricos’ y los ‘pobres’ en lo que se refiere a actividad, y tiene la menor disparidad entre los pasos de los hombres y las mujeres”, explica uno de los autores del informe, Tim Althoff.

Además, explica que la desigualdad afecta mucho más a las mujeres que a los hombres. “Cuando la desigualdad en la actividad es mayor, la actividad de las mujeres se reduce mucho más dramáticamente que la de los hombres”, explica otro de los autores principales del informe, Jure Leskovec.

La desigualdad y la obesidad

Los lugares donde los índices de obesidad son más bajos tienen una mayor igualdad en cuanto a actividad física y sus ciudadanos andan una cantidad de pasos similar.

“En países con poca obesidad, la gente mayoritariamente da una cantidad de pasos similar al día. Pero las grandes diferencias entre la gente que anda mucho y la que anda muy poco coinciden con altos niveles de obesidad”, explica el informe.

Este es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo, y España no es uno de ellos 4
La obesidad es mayor en países donde hay una gran desigualdad entre la cantidad de pasos que anda cada ciudadano. | Foto: Mark Lennihan/AP

Un ejemplo de esto es Estados Unidos, que se sitúa en el cuarto puesto por la cola respecto a desigualdad en actividad, también es el quinto por abajo en diferencias entre géneros y tiene unos elevados índices de obesidad.

Los investigadores querían ayudar con este estudio a determinar por qué la obesidad es un problema mayor en algunos países, ya que alrededor de 5,3 millones de personas mueren por causas asociadas a la falta de actividad física cada año.

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Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano”

Beatriz García

Foto: Gunther Von Hagens
Gunther Von Hagens

Dice la asirióloga e historiadora Érica Couto-Ferreira que “somos porque nuestros cuerpos existen” y aunque el suyo se refleje, como es natural, en la superficie de los espejos, los evita desde niña porque los asocia a presencias sobrenaturales que se mueven a través de ellos. También le recuerdan a la muerte, esa muerte material, de la carne, que le provoca tanta fascinación como miedo. Conocida por los amantes del género por el podcast literario ‘Todo tranquilo en Dunwich’, que conduce junto a José Luis Forteza, esta gallega que vive en Italia, país en el que cada iglesia hay criptas con osarios, reliquias de santos y cuerpos incorruptos expuestos en vitrinas, ha cambiado las ruinas y los ritos de civilizaciones antiguas por los teatros anatómicos del siglo XIX, las sociedades de petrificadores, los cuerpos convertidos en arte y la obsesión por parecer eternamente dormidos, inmortales, en un libro que desentierra uno de los mayores tabúes de nuestra sociedad: la muerte física y la forma en que nos acercamos a ella.

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Érica Couto-Ferreira. Foto via Érica Couto-Ferreira.

El libro ‘Cuerpos. Las otras vidas del cadáver’ (Ed. Gasmask, 2017) es tanto una reflexión sobre el buen y mal morir como un viaje histórico, inquietante y, si se me permite, bastante divertido hacia los mil y un usos del cadáver como objeto político, médico, técnico, artístico y como depositario de la memoria familiar. Un retablo de anécdotas y referencias literarias sobre diarios de verdugos, difuntos convertidos en arte, danzas macabras, vampirismos y aquellos científicos y artistas que creyeron que muertos somos más longevos que vivos.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 3
Lección de Anatomía, de Rembrandt

A mí la idea de morirme me aterroriza, pero me gusta pasear por los cementerios. Raro, ¿no?

Es que la muerte que queremos ver es una muerte exótica, estética, hermosa, o  bien marcada por la normalidad, como la muerte que sucede de forma violenta, por guerras, terrorismo… Pero el fallecimiento cotidiano por vejez o enfermedad es lo que nos espanta, porque está en nuestro día a día y nos recuerda que nosotros también vamos a morir. Lo que nos atrae es el carácter morboso de la muerte ficticia, la artística, la que no vamos a vivir.

Pienso en las catacumbas de Palermo o en las obras de Fragonard que aparecen en el libro y ya no sé si el arte imita a la vida o la muerte al arte.

Y además muchas de estas obras evocan belleza e incorruptibilidad, y eso no es realmente la muerte, que es putrefacción y decadencia. Y en parte está ligado a que hasta época muy reciente la ciencia y el arte no estaban separados. Por ejemplo, los médicos del siglo XIX y principios del XX estudiaban lenguas clásicas, poesía y arte, y estaban en contacto con grupos intelectuales y literarios, lo que les permitía conjugar más elementos en sus investigaciones y preparados. Y considero que eso lo hemos perdido con la especialización que existe hoy en día.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 2
El jinete del anatomista Honoré Fragonard

Pero no siempre hubo esa obsesión por embellecer e inmortalizar la muerte…

No, en época medieval encontramos manuscritos iluminados y detalles de iconografía arquitectónica que muestran la muerte real, que es el esqueleto que baila. Al inicio de la edad moderna todavía está muy presente y, poco a poco, se abandonan esos motivos y vamos hacia la idea del muerto vivo, del muerto incorruptible, del muerto dormido.

Cuentas en el libro que algunas familias del siglo XIX tenían las costumbre de exhibir el cadáver de sus difuntos en el salón de casa. Pienso en Martin van Butchell, el excéntrico dentista londinense que embalsamó a su mujer y la colocó en su consulta…

Sí, Butchell tenía fama muy merecida de excéntrico, pero cuando se casó por segunda vez a la nueva esposa no le gustaba la idea de que tuviera expuesto el cadáver de la primera y lo donó al Hunterian Museum de Londres. En cuanto a lo que comentas de los muertos en los hogares, imagino que no habrían muchas familias que pudiesen acceder a ese tratamiento, pero nos habla de una sociedad con menores restricciones legales y sociales a ese respecto. Hoy en día un comportamiento así sería imposible, pero en el siglo XIX todavía podías mantener cerca a los propios difuntos de manera literal.

“El Museo Lombroso de Torino está plagado de cabezas de criminales que fueron sumergidas en formol para servir de ejemplo”

Igualmente, hay comportamientos muy similares hoy en día aunque las formas hayan cambiado. Creo que hay empresas en Japón que fabrican reproducciones exactas de tus hijos muertos y hace unos meses también una compañía proponía realizar vinilos utilizando cenizas del muerto y con la posibilidad de escuchar su voz grabada. No creo que estemos volviendo al pasado, pero tenemos la misma necesidad de lidiar con la muerte y el duelo.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 4
Las catacumbas de Palermo

¿Estamos perdiendo el pudor a la muerte?

A mí me gustaría pensar que sí, pero tengo mis dudas. Creo que este tipo de encargos que predomina es ficticio, solamente estético, como ir un paso más allá de lo que es la tanatomorfosis y la aniquilación del cuerpo. Me refiero a saltarse esa fase entre la agonía y el después, porque igualmente uno no quiere ver la parte más terrible del cuerpo que se deshacen. Es otro mirar a un lado, o más allá del cadáver.

¿Y eso de que la muerte nos iguala a ricos y pobres?

Nadie puede escapar a la muerte  y eso es cierto, pero no nos iguala. No es lo mismo morir apedreado porque el gobierno de tu país así ha decidido hacer justicia o morir como el gran dictador que nunca ha pagado por sus crímenes y al que realizan un funeral de estado que dura una semana.

“Siento una fascinación ilimitada por la muerte y los cadáveres, pero también me provocan miedo y rechazo”

Por no hablar de quienes antaño aspiraban a vivir eternamente pero no por propia voluntad, como los criminales a los que se les imponían destinos aborrecibles. El Museo Lombroso de Torino está plagado de cabezas de criminales que fueron sumergidas en formol para servir de ejemplo de lo que no debía hacerse.

Así que un cadáver es también un instrumento político…

Lo vemos diariamente, con estas grandes tumbas de generales, dictadores y cabecillas varios que siguen ahí. El mismo Lenin, que quería ser enterrado, sigue en su tumba convertida casi en icono del capitalismo.

Y luego está la venganza en vida y, sobre todo, más allá de ella.

Arqueológicamente se han encontrado muchos ejemplos en distintos periodos cronológicos y áreas de sepulturas que presentan un cadáver enterrado de una manera anormal, que no era consuetudinaria en la cultura o contexto en que ese cadáver se inscribe. En muchos casos era una manera de neutralizar el cadáver o de castigarlo más allá de la muerte, indicando su pertenencia a un credo herético o etnia repudiada… No estamos libres de eso ni cuando nos morimos.

¿Qué te parece que se expongan cuerpos en los museos?

Crea debate y te obliga a pensar y confrontar con otras personas que no piensan como tú. Yo siento una fascinación morbosa por determinadas colecciones, cuando visité el Hunterian estaba emocionadisima, pero al cabo de media hora tuve que salir porque me estaba mareando y tenía náuseas. Eso explica muy bien mi relación con la muerte y los cadáveres, por una parte siento una fascinación ilimitada, pero también una cierta reacción de miedo o rechazo.

Hablas del oficio de verdugo y de las memorias que escribían. Eran peor vistos que el cobrador del frac.

Sí, pero socialmente se estimaba necesario y se ganaban bien la vida, aunque les estuviera vetado el acceso a ciertos espacios públicos y se casasen entre familias de verdugos por su estigma social.

Ya no existen verdugos ni petrificadores pero, ¿se sigue embalsamando gente?

Creo que el Papa Juan Pablo tuvo una embalsamado no permanente para que durase varias semanas incorrupto y poder organizar los funerales de estado, pero ni siquiera hoy duran mucho tiempo. Fue parte de un período de investigación científica y no cuajó por el coste y porque no se consiguió perfeccionar. Aunque es cierto que en países como Estados Unidos hay más tradición, ya que durante la Guerra Civil se embalsamaron muchos cadáveres de soldados para ser devueltos a las familias. En Europa somos más de inhumar o cremar, pero todavía podemos copiar a los norteamericanos…

Como buena gallega, quizás hayas visto algún rito de muerte en los pueblos. He oído que en algunos se siguen haciendo fotografías post mortem.

De fotografía postmortem no sé nada, pero existe todavía una serie de ritos ligados a la muerte o al servicio de ser salvado de la muerte, como las procesiones de las mortajas. Cuando una persona está al borde de la muerte puede hacer un voto con determinado santo y si es salvada su cuerpo es transportado en ataúd, fingiendo que ha muerto, hasta la capilla en la que hizo ese voto. Con los exvotos pasa algo parecido, lo que entregas simboliza tu cuerpo viejo o enfermo, tu vida anterior. Cuando tenía 4 años caí muy enferma y mi familia hizo un voto, cuando me recuperé me llevaron al santuario cubierta con un tul que luego depositaron en el altar y que simbolizaba el cuerpo, el viejo cuerpo enfermo. Quizás sean prácticas menos vigentes ahora, pero se juega mucho con la idea de muerte y de nueva vida.

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Otro 18 de julio, qué hastío

Víctor de la Serna

Foto: SARIS
AP Photo/Archivo

Hemos pasado otro 18 de julio y de nuevo, como sucede sobre todo desde la Ley de Memoria Histórica, la explotación política del aniversario del alzamiento franquista ha vuelto a reinar, con toques siempre novedosos, como esos carteles separatistas con la cara del dictador que han poblado de repente Barcelona. La búsqueda de criminales y genocidas -ahora tienen a Rodolfo Martín Villa de inexplicable pim-pam-pum- prosigue 81 años después de aquel día y 42 desde la muerte de Franco. Cuando todos los demás protagonistas han muerto o están en la cuarta edad.

Sólo en un país desquiciado, en el que las fuerzas moderadas que hicieron la Transición prefirieron que se perdieran en el olvido los valores de aquella etapa que rescató a España de los horrores de su siglo XX, es comprensible la deriva penosa del último decenio. Penosa y sin sentido.

Yo ya estoy muy cascado y cansado de todo esto, pero al menos seguiré repitiendo a los -incrédulos- jóvenes que me quieran oír que todo eso es manipulación, que el primer régimen legítimo y democráticamente refrendado que hemos conocido en este país desde el golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923 es el actual, construido por hombres y mujeres de buena voluntad a partir de las Cortes Constituyentes, y que lo que se necesita frente a lo anterior son enseñanza, análisis, historiadores y reflexión nacional para evitar recaídas. Como la que se está ya confirmando en el nordeste.

Que quede bien claro: por fraude electoral generalizado en 1931 y 1936 y por golpes de Estado exitosos o fallidos en 1923, 1934, 1936 y 1981, los demás episodios de cambio no democrático y legal en el poder deben ser condenados por igual y, sobre todo, deben ser conocidos por el conjunto de la ciudadanía en toda su dimensión. Y deben ser estudiados, de verdad, en los institutos y las universidades. El resto sobra.

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