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Ciencia y ética de los zoológicos

Christian Rubio

Foto: christianrubio

Quizá la pura necesidad del saber, el afán de conocimiento, empujó a los humanos a organizar los primeros zoológicos de la historia. El cautiverio de animales salvajes comenzó en el Antiguo Egipto, en el año 1.500 a.C., cuando una expedición enviada por la reina Hatshepsut regresó de lo que hoy es Somalia con diversas especies de monos, aves, jirafas y leopardos. Los animales fueron exhibidos en un recinto que la reina mandó construir para tal fin. Esta práctica fue repetida con frecuencia en la civilización egipcia, que además de adorar a los animales por considerarlos manifestaciones de lo divino, servían como regalos o tributos para los faraones.

Los programas de crianza en los zoológicos son muy importantes para su labor de investigación. (Foto: David W. Cerny / Reuters)

Los programas de crianza en los zoológicos son muy importantes para su labor de investigación. (Foto: David W. Cerny / Reuters)

En Europa, los primeros zoológicos públicos datan de la Grecia Clásica. Los romanos continuaron con la costumbre pero con el objetivo de promover los espectáculos circenses. Durante la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco, los monarcas y señores feudales tenían colecciones privadas de animales, muchos de ellos exóticos provenientes de América, como signo de poder. Y no fue hasta la segunda mitad del siglo XVIII cuando empezaron a establecerse los zoológicos modernos en el continente. Desde entonces estos recintos han generado continuas polémicas sobre su utilidad pública y su funcionamiento, dividiendo a la sociedad en función de criterios científicos y éticos.

El trato a los animales

Agustín López Goya, director de Biología en el Zoo Aquarium de Madrid, conoce de primera mano cómo funciona su lugar de trabajo. “El cuidado de los animales en los zoológicos ha mejorado mucho en las últimas décadas. A través de las distintas asociaciones y de los contactos profesionales que tenemos, se ha conseguido avanzar mucho a nivel técnico y teórico. En los congresos y reuniones a las que asistimos se van intercambiando todas estas informaciones, que permiten generar unos documentos llamados ‘guías de manejo‘ en los que se establecen las necesidades de cada especie animal. Estos documentos se van actualizando cada dos años y en ellos participan todos los zoológicos que tienen animales de dicha especie en sus instalaciones”, explica. Agustín hace referencia a la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA, por sus siglas en inglés) y a su filial española, la AIZA.

La alimentación y la higiene de los animales en los zoos es uno de los principales focos de controversia. (Foto: Ina Fassbender / Reuters)

La alimentación y la higiene de los animales en los zoos son dos de los principales focos de controversia. (Foto: Ina Fassbender / Reuters)

La Directiva Europea data de 1999. Su finalidad es proteger la fauna silvestre y conservar la biodiversidad mediante la adopción de medidas relativas a la autorización e inspección de los parques zoológicos en la Comunidad. La normativa española se adaptó a ella en el año 2003, y sus disposiciones son claras. Los animales deben estar alojados en condiciones que permitan la satisfacción de sus necesidades biológicas y de conservación. Además, hay que proporcionar a cada una de las especies “un enriquecimiento ambiental de sus instalaciones, al objeto de diversificar las pautas de comportamiento que utilizan los animales para interaccionar con su entorno, mejorar su bienestar y, con ello, su capacidad de supervivencia y reproducción”.

Tanto la EAZA como la AIZA, que legislan el funcionamiento de los zoológicos en España, disponen de diversos programas de cría para regular la procedencia de los animales y se basan principalmente en aquellos que están en peligro de extinción. “En todos los zoos hay un coordinador que se encarga de controlar el programa y hacer que todas las instituciones participantes dirijan a los animales a un sitio o a otro según interese a nivel genético. El objetivo es tener poblaciones genéticamente saludables a medio plazo, unos 90-100 años, que no haya endogamia. Sin embargo, el propósito final es también muchas veces la reintroducción de los animales en sus lugares de origen. En algunos casos se consigue hacer, a pesar de su dificultad. Ha ocurrido por ejemplo con la gacela mohor en el Sáhara, el caballo de Przewalski o el ciervo del Padre David”, indica Agustín.

La orca Morgan fue rescatada en Holanda y posteriormente trasladada a un zoo español. (Foto: Peter Dejong / AP)

La orca Morgan fue rescatada en Holanda y posteriormente trasladada a un zoo español. (Foto: Peter Dejong / AP)

Una visión muy diferente tiene PACMA, el partido animalista que en las últimas elecciones generales cosechó un millón y medio de votos en las cámaras de representación españolas. Laura Duarte, portavoz del grupo, lamenta que “los animales vivan encerrados en los zoológicos tras ser capturados en su hábitat o nacidos en cautividad. En cualquiera de los dos casos, el sufrimiento para estos animales es incuestionable puesto que pasarán el resto de sus vidas sin poder desarrollar sus comportamientos de forma natural, sin poder interactuar con otros miembros de su especie como lo harían en libertad y sin ver cubiertas sus necesidades más básicas”. Pone como ejemplo la captura de la orca Morgan en aguas holandesas en junio de 2010, que después de su rehabilitación no fue puesta en libertad sino trasladada al Loro Parque de Tenerife.

Para Laura, la legislación española no se posiciona en favor del bienestar de los animales sino del “interés comercial”. Siempre que no sea posible su reintroducción en la naturaleza, defiende, se debe trabajar para “reconvertir los zoológicos en lugares en los que se pueda rehabilitar a los animales encerrados para que vivan el resto de sus vidas, y esto implica entre otras cosas desarrollar campañas de concienciación y presión” que luchen por el cambio en las leyes. “Además de las lesiones físicas que pueden sufrir los animales en estos recintos, en muchos casos por agresiones entre individuos motivadas por el estrés y la ansiedad, la alteración psicológica más frecuente es el trastorno por estereotipia, que es un patrón de comportamiento repetitivo e invariable visto con frecuencia en los animales encerrados”, añade.

Las guías de manejo de los animales están sometidas a inspecciones periódicas. (Foto: Andrea Comas / Reuters)

Las guías de manejo de los animales están sometidas a inspecciones periódicas. (Foto: Andrea Comas / Reuters)

Una cuestión pedagógica

Los profesionales que trabajan en los zoológicos o colaboran directamente con ellos, subrayan su importancia en el ámbito educativo de los ciudadanos. Para Agustín, los animales “funcionan como embajadores de su especie, que vive en sus lugares de origen. Muchos niños ven despertar su vocación cuando observan a los animales en el zoo. Quieren ser veterinarios, biólogos, comprometerse con la naturaleza… Esta es una de nuestras funciones principales, la educativa”.

Sin embargo, ¿es posible mantener esa cualidad didáctica mediante otra fórmula? Como alternativa se presenta eZOO, al que muchos consideran “el zoo del futuro”, que sustituye los animales por el uso de la última tecnología audiovisual. Entre sus innovaciones cuenta con escenarios de realidad virtual y proyecciones holográficas que envuelven a los visitantes en atmósferas casi idénticas a las originales, desde las profundidades del océano hasta la selva amazónica. “Pero los animales vivos son muy difíciles de sustituir con la tecnología. Y los psicólogos dicen que la experiencia vivida en directo con los animales es muy diferente a cuando los ves a través de una pantalla o un libro”, apunta Agustín.

Los espectáculos con animales pretenden convertirse en mensajes educativos para el público. (Foto: Eric Gaillard / Reuters)

Los espectáculos con animales pretenden convertirse en mensajes educativos para el público. (Foto: Eric Gaillard / Reuters)

“La función pedagógica que se atribuye a los zoológicos se asienta sobre una mentira”, replica Laura. “Existen miles de especies amenazadas en todo el mundo y son sólo unas pocas las ‘seleccionadas’ por los zoológicos, lo cual denota una actitud meramente comercial, alejada de cualquier interés en la conservación de especies o la pedagogía”. Según ella, es imposible entender la conducta de los animales cuando no se están comportando de manera natural en los recintos.

Flaco favor hacen a la causa de los zoológicos casos como el de Pizza, el ‘oso polar más triste del mundo‘, que vive encerrado en un pequeño habitáculo en un centro comercial de China. “Esta noticia nos denigra como sociedad. También ocurrió con el oso polar Arturo, que vivió 22 años encerrado en una jaula pintada de azul, sin contacto con otros individuos, soportando 40 grados de temperatura en verano, aburrido, solo y enfermo en el zoo de Mendoza, en Argentina”. Una opinión que comparte Agustín, para el que este tipo de instalaciones “subestándar” no cumplen los criterios europeos de “bienestar animal y manejo actual”.

El 'oso polar más triste del mundo' permanece encerrado en un centro comercial chino. (Foto: Stringer / Reuters)

El ‘oso polar más triste del mundo’ permanece encerrado en un centro comercial chino. (Foto: Stringer / Reuters)

El cautiverio como espectáculo

Los espectáculos con animales son frecuentes en los zoológicos. El público asiste a estas exhibiciones desconociendo lo que hay detrás de ellas, lo que genera muchas dudas en torno al trato que reciben los animales para su entrenamiento. Agustín garantiza que “ya no se hacen del tipo circense, sino que están basadas en comportamientos naturales. A los animales les viene muy bien esta clase de entrenamiento con refuerzo positivo, los entrenadores les mantienen motivados con una buena salud tanto física como psíquica. Se da en todas las especies con las que realizamos estas demostraciones, como aves rapaces, aves exóticas o mamíferos marinos”.

“No sólo son víctimas de su propia privación de libertad, sino que muchos, especialmente aquellos que son utilizados en espectáculos, sufren maltrato físico para obligarles a aprender pautas de comportamiento”, dice Laura. PACMA lleva años luchando contra estas prácticas en ciudades de todo el país con el lema de conceder a los animales “sus tres derechos básicos: el derecho a la vida, a la libertad y a no sufrir”.

El principal objetivo de los zoológicos es reintroducir a los animales en sus lugares de origen, aunque no siempre es posible. (Foto: Alywin Chew / Reuters)

El principal objetivo de los zoológicos es reintroducir a los animales en sus lugares de origen, aunque no siempre es posible. (Foto: Alywin Chew / Reuters)

En España, estos derechos están recogidos en el Código Penal y fueron modificados por última vez en julio de 2015. Paso a paso las reformas evolucionan hacia esa convivencia próspera, ese vínculo inquebrantable entre ambas especies que parecía haberse difuminado en el tiempo. Y es que el ser humano y los animales sólo pueden entenderse a través del respeto mutuo, una meta en común imposible de contener en una jaula.

Continúa leyendo: Una campaña de PETA compara cenar bebés con comer pavo

Una campaña de PETA compara cenar bebés con comer pavo

Redacción TO

Foto: Gabriel García Marengo
Unplash

Desde 1961 los estadounidenses vienen celebrando su tan popular Día de Acción de Gracias o Thanksgiving Day. En este día, que tiene lugar cada cuarto jueves de noviembre (este año se celebrará el próximo jueves 23), las familias se reúnen en una celebración muy similar a la cena de Navidad. La tradición culinaria de esta comida, que se celebra como agradecimiento a la buena cosecha del año, obliga a emplear los ingredientes originarios de los indios nativos. El alimento protagonista es el pavo asado al horno acompañado por regla general con alguna salsa de arándanos (generalmente dulce y que contrasta con los sabores salados de la carne) y algún plato de verduras.

Con motivo de esta festividad, cada año se sacrifican millones de pavos en Estados Unidos. Desde la organización Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) denuncian que la industria avícola se jacta de que cada año mata de 44 a 47 millones de estas aves. Por ello, es que han lanzado una campaña en contra de sacrificar a estos animales que ha levantado una gran polémica al comparar comerse a una de estas aves con un bebé. “Los pavos pueden vivir hasta 10 años, sin embargo aquellos que son criados para comer generalmente son asesinados cuando tienen entre 12 y 26 semanas de edad. Todos los animales merecen ser tratados con compasión. Todos somos iguales”, apuntan es su página web.

En el vídeo de campaña titulado ‘¿Te estás comiendo un bebé?’, se puede ver a una familia sentada alrededor de una mesa en el Día de Acción de Gracias. Cuando se disponen a comer el plato estrella, descubren que en la olla no hay el tan esperado manjar, sino un bebé horneado y cubierto de condimentos. Tras un primer momento en el que se puede ver a los comensales sorprendidos, rápidamente pasan a ingerir al bebé.

El vídeo ha levantado una gran polémica en redes sociales y son muchos los usuarios los que han advertido a PETA que no están salvando la causa ya que un pavo de seis meses “nunca será equivalente a un bebé humano”.

Continúa leyendo: Por qué el Ministerio de Defensa quiere que adoptes un pingüino

Por qué el Ministerio de Defensa quiere que adoptes un pingüino

Redacción TO

Foto: Mark Baker
Reuters/Archivo

En su afán y compromiso por salvaguardar la Antártida y el medio ambiente, el Ministerio de Defensa puso en marcha hace ya años una curiosa y original campaña de apadrinamiento de pingüinos. La de esta edición hace el número 31 y comenzó el 8 de enero y finalizará el 15 de Marzo.

Apadrinar un pingüino es muy sencillo, además de gratis, ya que se trata de rellenar un formulario que el personal de Defensa encargado de la campaña se ocupará de gestionar lo antes posible, aunque ante la avalancha de peticiones ya ha indicado que el proceso puede sufrir algún retraso.

En la ficha debes incluir el nombre que quieres que lleve tu pingüino. Defensa te enviará un diploma con tus datos y los de tu pingüino.

¿Qué supone apadrinar un pingüino?

Cuando uno cumplimenta el formulario está adquiriendo un compromiso personal de “cuidar el medio ambiente” en general. Es una manera, aseguran los responsables de la campaña, de garantizar que nuestros pingüinos apadrinados y sus crías puedan seguir viviendo en la Antártida.

En esta ocasión y como novedad respecto a las anteriores campañas, esta edición va acompañada por otra buena causa. El ‘RETO DE 5.000 pingüinos contra el Cáncer‘, cuya finalidad es recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), donde se podrán hacer fácilmente donaciones a esta asociación. “El 100% del dinero recaudado será entregado a dicha asociación”, asegura Defensa, quien anima a todos a colaborar.

Científicos y militares españoles en la Antártida

La pregunta es ¿qué tiene que ver el Ministerio de Defensa con los pingüinos? Lo cierto es que el origen de estas campañas está directamente relacionado con la presencia del Ejército de Tierra en la base española Gabriel de Castilla situada en la Isla Decepción, en el archipiélago de la Sethland del Sur, donde científicos y militares realizan diversas actividades en el marco de la Campaña Antártica.

Por qué el Ministerio de Defensa quiere que adoptes un pingüino
Investigadores del proyecto PINGUFOR estudianel comportamiento y fisiología de los pingüinos barbijos en relación con el cambio climático. Foto: Campaña Antártica ET / RRSS

Algo que ocurre desde 1988 en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencia y el Comité Polar Español. “Nuestra misión en la Antártida tiene como finalidad proporcionar apoyo logístico a la investigación científica en la base Gabriel de Castilla y realizar proyectos de investigación y experimentación de interés para el Ejército en las áreas de transmisiones, medio ambiente, sanidad, bromatología o vestuario y material de campamento”, explica el ministerio.

El Comité Científico para la Investigación en la Antártida, órgano en el que están representados 32 países, recibió el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2002, como “reconocimiento al conjunto de la investigación científica en la Antártida, el único continente virgen, libre de tensiones políticas y económicas, y dedicado a la ciencia”.

La representación de España en el continente se encuentra en la base Gabriel de Castilla de la isla Decepción y, según Defensa, es “un símbolo de las capacidades de nuestras Fuerzas Armadas para desempeñar misiones a gran distancia, en condiciones climatológicas extremas, y en cooperación con otros sectores muy diversos de la sociedad como los investigadores científicos y universidades de toda España”.

Continúa leyendo: El quinto mandamiento

El quinto mandamiento

José Carlos Rodríguez

Foto: Alessandro Bianchi
Reuters

No sé si Francisco es capaz de realizar milagros, pero sí ha logrado obrar maravillas, como tenernos a los agnósticos rezando por su conversión. El Vicario de Cristo es un hombre muy mundano. Está apegado a esta tierra como el catoblepas; con un ojo mirando al frente y otro al suelo. Aquí abajo se manifiesta sobre las cuestiones que nos interesan a los pecadores. Cristina Kirchner buena, Mauricio Macri malo. Nicolás Maduro bueno, Sebastián Piñera malo. En este sentido, el de la comunicación, es un hombre eminentemente moderno. Contemporáneo. Digital. Atrás quedan las tortuosas sutilidades del escolasticismo. El pensamiento hashtag es lo que se lleva. Manes tuitero.

Los cascotes del materialismo forman parte de su dialéctica. El evangelio de Francisco es el nuevo Libro verde de Gadafi, el nuevo Libro rojo de Mao. Francisco es el nuevo líder moral de los no alineados. Y así aprendemos que el hombre ya no es el guardián de la Tierra, como ha defendido la Iglesia hasta Benedicto XVI, sino su devorador malvado e inconsciente. Y la libertad humana ya no está cerca de la verdad. La verdad de la doctrina social de Francisco es que la libertad de producir e intercambiar el fruto de ese esfuerzo es el camino hacia el mal.

Ahora sabemos que de las interioridades de la conciencia de Francisco sale el juicio moral según el cual los terroristas de Sendero Luminoso son mejores que las “monjas chismosas”. Será una broma. Cabe pensar que lo es. Cabe pensar que no lo es. Y que en su escalafón moral las bombas que sueltan las monjas cotillas son comparables a las del grupo terrorista, con sus 70.000 muertos.

El escándalo y el oxímoron han formado parte del mensaje cristiano desde su mismo profeta. Pero dejan de hacer gracia cuando la chanza se refiere al quinto mandamiento.

Continúa leyendo: El resurgir del iberismo político: unir España y Portugal con el fin de controlar Bruselas

El resurgir del iberismo político: unir España y Portugal con el fin de controlar Bruselas

Borja Bauzá

Foto: Pedro Szekely
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Hace cinco siglos que Covilhã dejó de aportar nombres a la lista de “personalidades ilustres” que elabora la Wikipedia. Los últimos covillanenses que aparecen en ella son los hermanos Faleiro, dos cosmógrafos del siglo XVI que colaboraron estrechamente con Fernando de Magallanes. Pero esto puede cambiar en los próximos años si Paulo Gonçalves, un vecino de este antiguo castro lusitano reconvertido en ciudad de provincias, consigue su objetivo: crear una suerte de confederación ibérica para que España, Andorra y Portugal vuelvan a tener peso en el mundo.

Gonçalves no está solo. A unos 515 kilómetros y una frontera de distancia se encuentra Casimiro Calderón, el antiguo alcalde socialista de Puertollano, provincia de Ciudad Real. Él también piensa que la creación de una Comunidad Ibérica de Naciones mejoraría la vida de todos los habitantes de la península. Gonçalves y Calderón se conocieron hace cinco años gracias a un bloguero de Málaga que gestionaba una bitácora sobre iberismo, que es como se conoce al movimiento que promueve algún tipo de unión entre España y Portugal. Se entendieron inmediatamente y tras meses de correspondencia el portugués pagó visita al español. “Hoy –dice Gonçalves– Casimiro es como parte de mi familia”.

Poco antes de saber de la existencia de Calderón, concretamente el 12 de febrero del 2012, Gonçalves dio un paso importante: fundó el Movimiento Partido Ibérico, una plataforma dedicada a defender las ventajas del macroestado ibérico en Portugal. Cuando se conocieron y le comentó su iniciativa a Calderón, el ex alcalde de Puertollano se entusiasmó y decidió montar una organización hermana al otro lado de la frontera. Así nació el Partido Íber.

El resurgir del iberismo político: unir España y Portugal con el fin de controlar Bruselas 1
Paulo Gonçalves y un militante del Partido Íber en la Cumbre Luso-Española de 2017. Autor: Foto cedida por Paulo Gonçalves

Ambas formaciones se pusieron manos a la obra inmediatamente. El trabajo acabó dando sus frutos y en octubre del 2016, tras organizar una cumbre en Lisboa para presentarse ante el mundo, la prensa se hizo eco de sus intenciones. En ese encuentro también leyeron una carta –colgada en su página web en castellano, portugués y catalán– que ya se conoce como la Declaración de Lisboa. Es un documento que llama a “los ibéricos, como pioneros de la globalización y el mestizaje, a liderar un mundo de futuro incierto donde vuelven a levantarse fronteras y se profundiza la crisis de valores”. Los autores de la carta también se quejan de que el iberismo, una tradición política con varios siglos de existencia, ha sido borrado de los libros de historia con bastante alevosía.

*

Lo primero que conviene aclarar cuando toca hablar de iberismo es que nadie se pone de acuerdo a la hora de establecer cuándo y cómo surge el fenómeno.

Para Gonçalves el iberismo nació el 7 de junio de 1494, cuando los Reyes Católicos y Juan II de Portugal acordaron repartirse el mundo en el Tratado de Tordesillas. “Ese día ambos reinos apostaron por un futuro sin conflicto”, explica el fundador del MPI. Los académicos, sin embargo, manejan otras teorías. Gabriel Magalhães, escritor y catedrático especializado en el estudio de las identidades de España y Portugal, también apunta al siglo XV como el origen del iberismo, pero se desmarca del Tratado de Tordesillas y opina que la clave reside en la política matrimonial de la monarquía lusa, que pretendía conseguir por esa vía una unión peninsular de proyección mundial. Con capital en Lisboa, por supuesto. No está de acuerdo el historiador José Miguel Sardica, quien sostiene que hace nueve siglos ya existían acercamientos diplomáticos entre los reinos de la época. Estos serían, en su opinión, los primeros síntomas de iberismo. Una nueva voz discordante: la de Santiago Pérez Isasi, investigador en la Universidad de Lisboa. Este académico vasco argumenta que si se habla con propiedad entonces no se puede hablar de iberismo hasta el siglo XIX, pese a todas las relaciones políticas, comerciales y culturales que existieron antes.

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Portada de Ibéria. | Imagen: Aletheia Editores

Lo segundo que conviene aclarar cuando toca hablar de iberismo es que, tenga o no tenga su origen en el XIX, este siglo fue la época dorada del movimiento gracias al florecimiento de los nacionalismos unificadores. En un tiempo en el que se pensaba que sólo las naciones más grandes sobrevivirían, y teniendo en cuenta la pérdida de las colonias en Sudamérica, la idea de un Estado Ibérico, de una Iberia fuerte y unida que siguiese los pasos de las recientemente formadas Alemania e Italia, resultaba tentadora.

Durante las primeras décadas del siglo, el iberismo estuvo estrechamente ligado al liberalismo y, por lo tanto, se opuso frontalmente al absolutismo. Eran los tiempos de Fernando VII, del vivan las cadenas y del exilio de un número importante de liberales españoles, que escogieron Londres como refugio. En la capital británica coincidieron con un buen puñado de liberales portugueses que no se fiaban de los absolutistas lusos –Juan VI y Miguel I– y preferían mantener las distancias. Se habló largo y tendido de la posibilidad de unir ambos reinos bajo un monarca constitucional liberal que gobernase sobre toda la Península Ibérica. El nombre de Pedro I de Brasil, hijo de Juan VI y sobrino de Fernando VII, un rey liberal que se había enfrentado a las aspiraciones absolutistas de su padre, sonó con fuerza. Le enviaron cartas pidiéndole que aceptase el reto mientras el poeta Almeida Garrett se paseaba por Europa elogiando a aquellos ciudadanos de la Península Ibérica –a aquellos “hispanos”– dispuestos a luchar por las libertades individuales.

Sin embargo, esta primera ola de iberismo decimonónico se topó de bruces con las tensiones internas de ambos países; la guerra civil portuguesa y la primera guerra carlista silenciaron cualquier proyecto unificador.

La segunda ola de iberismo decimonónico, más fuerte que la primera, viene marcada por la publicación de un libro escrito por el diplomático español Sinibaldo de Mas en 1851: La Iberia. En su obra, el que fuera el primer embajador de España en China defendía las ventajas políticas y, sobre todo, las ventajas económicas de una unión ibérica. Tal fue su adherencia a la causa que hasta llegó a sugerir un nuevo escudo para la nueva nación.

Fue durante esta segunda ola cuando el iberismo se dividió en dos corrientes bien diferenciadas: frente a la que promovía la unión bajo una forma monárquica y centralista surgió otra que defendía una unión republicana y federal. Este último modelo incluía desde posturas liberales, ergo burguesas, hasta otras influenciadas por el incipiente movimiento obrero y la doctrina socialista.

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Praça do Comércio de Lisboa y el Rey José I, estatua de Machado de Castro (1775) | Foto: Han van Hoof vía Flickr bajo licencia Creative Commons.

“El siglo XIX fue una especie de casino en el que se podían hacer todo tipo de apuestas”, apunta Gabriel Magalhães. “Se propuso un iberismo neocolonial y otro que se podría decir de izquierdas, y que pretendía renovar muchas cosas”, añade el catedrático antes de concluir, esbozando una tímida sonrisa, que el iberismo podría definirse “como uno de esos espejismos que surgen a lo largo de la historia”. Uno de esos proyectos quijotescos que no llegan a ningún puerto.

Desterrado el absolutismo, la recta final del siglo trajo otros adversarios. “Los pequeños avances del iberismo tenían como respuesta una defensa acérrima del nacionalismo portugués”, explica Pérez Isasi. Poco después surgiría el Integralismo Lusitano, un movimiento tradicionalista que se presentó como defensor de la monarquía portuguesa frente a injerencias extranjeras.

¿Y en España? “Exceptuando a un reducido grupo de intelectuales, escritores y políticos, la mayoría de los debates iban por otro lado y tenían más que ver con la idea de regeneración o la relación con Europa”, explica el investigador vasco. La única excepción sería Cataluña, donde sí hubo una tradición iberista fuerte encabezada por intelectuales vinculados a la Renaixença que vieron en el hipotético Estado Ibérico una forma de debilitar el poder de Castilla en beneficio de las demás “naciones ibéricas”. Francisco Pi i Maragall, que llegó a ser presidente de la (brevísima) primera república española, defendió en varios de sus escritos la creación de una federación autonomista.

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Fotografía del poeta Antero de Quental (1875) vía pedroteixeiradamota.blogspot.com

Resumiendo: el iberismo tuvo que enfrentarse al nacionalismo portugués y al desinterés español. Y perdió. Con la llegada del siglo XX las relaciones entre ambos países se enrarecieron; en Portugal se proclamó la república mientras en España unos Borbones cada vez más recelosos del país vecino lograban perpetuarse en el poder. Aunque el iberismo cultural, derivado del iberismo político, siguió contando con defensores, la unión política se volvió más utópica que nunca.

Lo tercero que conviene aclarar cuando toca hablar de iberismo es que era un proyecto promovido por las élites intelectuales y que, como tal, tuvo escaso calado social pese a la cantidad de revistas y periódicos –A Iberia, A Peninsula, Revista de Mediodía, Revista Peninsular o el diario barcelonés La Corona de Aragón– que defendieron la causa.

Uno de los principales referentes del iberismo decimonónico junto a Sinibaldo de Mas fue, según Pérez Isasi, el poeta Antero de Quental. En el marco de unas jornadas de debate celebradas en Lisboa en 1871, Quental pronunció una conferencia titulada Causas da decadência dos povos peninsulares. Poco después de su intervención, las autoridades prohibieron el evento alegando que iba demasiado lejos a la hora de cuestionar el statu quo. El intelectual y político Oliveira Martins, que escribió la Historia de la Civilización Ibérica, fue otro de los grandes defensores del iberismo en Portugal. Al otro lado de la frontera el diplomático y escritor Juan Valera, el novelista Clarín y la ensayista de noble cuna Emilia Pardo Bazán propusieron un acercamiento con la nación vecina. Aunque, en opinión de Pérez Isasi, “llamarles iberistas quizás sea exagerar”.

Pero quizás los dos representantes más famosos del iberismo sean Miguel de Unamuno y Fernando Pessoa. Paradójicamente, ambos se involucran en el fenómeno ya en el siglo XX. Y, curiosamente, nunca se trataron.

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Portada de Iberia. Introducción a un imperialismo futuro. | Iamagen: Editorial Pre-Textos

“Miguel de Unamuno fue una especie de fantasma para Pessoa”, explica Antonio Sáez Delgado, profesor de la Universidad de Évora especializado en las relaciones literarias entre España y Portugal a principios del siglo XX y autor de Pessoa y España (Pre-Textos).

En 1915, poco después de publicar Por tierras de Portugal y España, que de algún modo convirtió al filósofo vasco en el faro del iberismo cultural de la época, Unamuno recibió una carta de Pessoa en la que el entonces joven escritor portugués le invitaba a colaborar en la revista Orpheu. Sáez Delgado explica que Unamuno nunca se dignó a contestar, hecho que dejó bastante tocado a Pessoa. Pero la anécdota no acaba ahí. Años más tarde, en 1930, un amigo de Pessoa, António Ferro, consigue entrevistar a Unamuno en Salamanca. En esa entrevista, que apareció publicada en el Diário de Notícias, el de Bilbao declara que los escritores vascos, gallegos y catalanes deberían escribir en castellano para aspirar a un público mayor. “Tras la muerte de Pessoa se encontró entre sus papeles un recorte de la entrevista junto a un texto en el que refuta a Unamuno diciendo que, por esa máxima, los escritores deberían escribir todos en inglés”, explica el investigador de la Universidad Évora. El texto, por cierto, estaba escrito en inglés.

En España se ha discutido mucho en torno al proyecto ibérico que tenía Pessoa en la cabeza, sobre todo a raíz de la crisis territorial que surge en 2012 con el proceso soberanista catalán. No obstante, Sáez Delgado advierte que conviene aproximarse con prudencia a los textos que escribió reflexionando sobre su idea de Iberia entre 1910 y 1930 (las reflexiones del luso han sido publicadas en castellano por la editorial Pre-Textos con el título Iberia. Introducción a un imperialismo futuro).

“Pessoa no fue un gran conocedor de España”, empieza diciendo Sáez Delgado. Pero pese a no ser un experto, le interesaba mucho la pluralidad de la Península Ibérica. “Él habla del País Vasco, de Galicia y de Cataluña, incluso habla del problema catalán, pero lo hace desde un prisma cultural y desde el respeto que otorga la lejanía”. Y aunque es cierto que Pessoa tenía ciertas reservas con el centralismo español y el papel dominante de Castilla –“a quien veía como el gran enemigo secular de Portugal”–, Sáez Delgado opina que algunas interpretaciones políticas que se han hecho recientemente del Pessoa más iberista caen en el dramatismo y la exageración. “Él no pensó en términos de arquitectura política; lo que esbozó fue una especie de confederación espiritual marcada por la pluralidad cultural”.

Gabriel Magalhães es algo más crítico en su análisis, y sostiene que el iberismo de Pessoa venía “con cargas de dinamita”. “El proyecto iberista de Pessoa busca destrozar Castilla”, asegura el catedrático.

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Portada de Los secretos de Portugal. | Imagen: RBA

En lo que ambos académicos están de acuerdo es en el carácter cambiante del literato portugués. En 1934, cuatro años después de sus últimos textos iberistas, salió a la calle el único libro que Pessoa publicó en vida: Mensagem, una colección de poemas en clave nacionalista. Lo curioso del caso es que algunos de los versos que incluía el volumen habían sido redactados en la misma época que los textos iberistas

Lo que se deduce de la vida y obra de Pessoa, según Pérez Isasi, es que el escritor mantuvo una reflexión constante sobre la cuestión ibérica, aunque enfocada siempre desde sus propios intereses y obsesiones particulares. “Es cierto que Pessoa habla de una unidad cultural ibérica, que uniría lo Mediterráneo con lo Atlántico, pero lo hace con la vista puesta en un imperialismo americano”, sostiene. Es decir: que para Pessoa el iberismo no sería un fin en sí mismo sino un proyecto que nace del deseo de volver a convertir a Portugal en el dominador del orbe. “Y en ese nuevo Portugal futuro –termina Pérez Isasi– Pessoa sería su gran poeta-profeta”.

El historiador José Miguel Sardica está de acuerdo con esta interpretación solo a medias: “Pessoa es un hispanófilo adicto al descubrimiento mutuo de pueblos que suscribía la visión de que la Península Ibérica es una suma de partes y que, por tanto, repudiaba cualquier absorción por parte de una sola de esas partes”. En su opinión, Pessoa creía que una unión ibérica podía volver a situar a los pueblos peninsulares en el centro del escenario global.

*

“El día en que España y Portugal se presenten juntos en Bruselas, a Europa le van a temblar las piernas”. Es Paulo Gonçalves, el fundador del MPI, quien hace esta afirmación. “Fíjate en una cosa: ¿cuántos europarlamentarios pueden tener, en conjunto, nuestros dos países?” La respuesta, según la distribución actual del Parlamento Europeo, es 75. Es decir: sería el segundo estado por número de escaños, solo siendo superado por Alemania (96) y quedando a uno de Francia (74).

A Gonçalves le gusta recurrir a un ejemplo concreto: cuando Mariano Rajoy y el entonces primer ministro portugués Pedro Passos-Coelho acudieron, en el año 2014, a un Consejo Europeo dispuestos a exigir, juntos, un mercado común de la energía beneficioso para la Península Ibérica. Ambos salieron de aquel encuentro satisfechos por haber conseguido lo que pedían. “Es un ejemplo claro de cooperación ibérica y el camino a seguir, por mucho que fastidie a franceses e ingleses”, añade el covillanense.

El resurgir del iberismo político: unir España y Portugal con el fin de controlar Bruselas
Paulo Gonçalves con varios coordinadores regionales del MPI. Autor: | Foto cedida por Paulo Gonçalves

Pero, precisamente, si cuando hay un interés común ya existe una cooperación, ¿por qué unir a España y Portugal? ¿Quizás para plantear, a medio plazo, un macroestado ibérico que sirva como alternativa a la Unión Europea? “No, no, no –niega, con vehemencia, Gonçalves– no planteamos un futuro por fuera de la Unión Europea sino ganar peso dentro de la misma”. En opinión del fundador del MPI, la Europa actual ya no es la Europa idealista y solidaria de hace tres décadas, sino una organización comercial que se debate entre la tecnocracia de los países del norte y los populismos de derechas procedentes, sobre todo, del oriente continental. “El iberismo lo que busca es desplazar el centro de gravedad hacia Iberia, una región solidaria y que, además, serviría de enlace con Latinoamérica”.

José Miguel Sardica cree que, efectivamente, el resurgimiento que el iberismo está registrando de unos años a esta parte tiene como objeto hacer piña en una Europa cada vez más escorada hacia el Este.

Sin embargo, Gabriel Magalhães, que se define como alguien muy crítico con el iberismo hoy en día, no termina de entender la postura de Gonçalves. “Pero si el mejor iberismo que se ha inventado ya lo tenemos: se llama europeísmo”. El europeísmo, añade, permite una estrechísima colaboración entre los estados miembros, la libre circulación de personas, la posibilidad de cambiar el rumbo de las cosas dentro del marco establecido y toda una serie de alianzas estratégicas impensable hace apenas medio siglo. Las fronteras están, pero por estar. “Y sí, el iberismo cultural es bueno, es sano y es entrañable, pero hoy en día también existe un interés cultural mutuo importantísimo entre España y Portugal, así que… ¿iberismo para qué?”.

¿Quizás como posible salida a la crisis territorial de España si con el tiempo la situación empeora?

Gonçalves evita meterse en jardines. Dice que la posición de su organización es la de perseguir una unión ibérica esté quien esté. Si hay tres estados como ahora (el MPI cuenta Andorra, que es de hecho el territorio que justifica el uso del catalán en sus documentos) pues serán tres los actores que tengan que sentarse a hablar. Si hay cuatro estados, pues hablarán cuatro. Y si hay cinco, pues cinco. “Nosotros creemos que los españoles tienen inteligencia suficiente como para saber organizarse”, dice. Aclara, no obstante, que el proyecto sólo se plantea por vía democrática; si uno de los estados candidatos decidiese no entrar a formar parte del proyecto, su decisión se respetaría en todo momento. “El proyecto es para los que están y para los que quieren estar”.

Desde que el MPI y el Partido Íber comenzaron su andadura, las encuestas que se han realizado en ambos países respecto a una hipotética unión ibérica no han obtenido malos resultados. En todos los casos los encuestados han mostrado gran simpatía por el país vecino y han respondido positivamente a preguntas sobre una mayor cooperación entre España y Portugal. Esas son las expectativas que manejan las formaciones iberistas ahora mismo. “Aunque en el pasado se ha llegado a hablar de fusión, hoy no parece la mejor opción”, explica Gonçalves antes de exponer que lo idóneo sería empezar a caminar juntos fusionando solamente algunas competencias como Medio Ambiente, Economía o Transporte. Los aspectos más delicados –Defensa, Interior, Justicia– no se tocarían. De momento.

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Es evidente que a Paulo Gonçalves no le falta idealismo, pero es prudente. Sabe que la recuperación del iberismo como planteamiento político va a llevar mucho tiempo. También es consciente de que, incluso si se consigue extender el fenómeno, puede volver a repetirse la performance del XIX, cuando todo quedó en agua de borrajas. Puede, como dice Gabriel Magalhães, que el iberismo sea un espejismo quijotesco condenado a estrellarse una y otra vez. En definitiva: puede que lo que está haciendo con su vida no sirva para nada.

Con todo, Gonçalves, un huérfano de padre que se costeó la vida vendiendo pescado de puerta en puerta en su Covilhã natal, sigue empeñado en poner este proyecto a velocidad de crucero cueste lo que cueste. Luego, dice, podrá morirse en paz.

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