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Dos voces de la legalización de la marihuana en España

Anna Carolina Maier

Foto: Club THC
THC

Marta de Luxán es abogada penalista de la Universidad Autónoma de Madrid. Tiene 33 años y está a la espera de un juicio que la podría enviar a la cárcel hasta por seis años por ser la secretaria de una Asociación de Consumidores de Cannabis.

Actualmente, lleva adelante su propio despacho junto a otra compañera. La mayoría de los casos en los que trabajan son relativos a tráfico de drogas. Fundó la asociación (o club de consumo de cannabis) The High Class (THC) a mitad de 2014, con el fin de luchar por su legalización, aunque -junto a sus socios- decidió esperar a iniciar su actividad más adelante hasta asegurarse de que había una mayor apertura por parte de los tribunales a la llamada ‘doctrina del consumo compartido’.

The High Class abrió sus puertas el 27 de febrero de 2015, tras la publicación de varias sentencias favorables en toda España a la actividad de estas asociaciones. Hasta el momento, ninguna consideraba que había algún tipo de delito.

“El THC es el principio psicoactivo de la marihuana”, explica De Luxán al hacer referencia al nombre del club que cuenta con 500 socios. Considera que el Estado no debería interferir en el derecho individual a hacer uso de una sustancia que “ni siquiera está considerada como una sustancia que cause grave daño a la salud, al contrario que el opio, que por cierto se vende en forma de píldoras e inyectable”.

La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos publicó un análisis de más de 10.000 estudios en torno al cannabis en el que establece tres supuestos en los que la marihuana tiene efectos positivos terapéuticos contrastados. Ayuda al dolor crónico en adultos; disminuye las náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia y alivia de algunos de los síntomas de la esclerosis múltiple. También el informe, especifica algunos ‘riesgos reales’ como que agrava los problemas respiratorios e incrementa el riesgo de accidentes de vehículos de motor. Entre los riesgos de ‘evidencia moderada’ menciona el deterioro del aprendizaje, la memoria y la atención; el incremento del abuso de alcohol, tabaco y otras drogas ilícitas, así como el incremento del trastorno de ansiedad social, depresión y episodios bipolares en personas con trastorno bipolar diagnosticado.

Dos rostros de la legalización de la marihuana en España
En España ya hay al menos 1.000 clubes de consumo de cannabis. | Foto: Reuters

“El cannabis para mí es como puede ser el alcohol para quien bebe. Defiendo su legalización porque es un tema de libertad individual”, afirma la española propietaria del club THC. Es clara y precisa. “La asociación es la figura jurídica que se utiliza para abrir este tipo de centros”, explica. “Necesitas como mínimo tres personas para establecerla según la Ley Orgánica de Asociaciones”. Luego da una definición: “Son un grupo de personas que se juntan para la protección de sus intereses. En este caso el objetivo es promover la legalización del cannabis. El derecho de asociación es un derecho fundamental que permite que los ciudadanos puedan agruparse y luchar por un fin, algo que se nos está negando, especialmente en Madrid, donde las asociaciones viven con miedo a ser intervenidas”.

Una voz de la marihuana: las asociaciones

La diferencia entre una asociación y una empresa, de acuerdo a la abogada, es que las segundas se constituyen con el fin de lucrarse, mientras que las asociaciones tienen un fin social. En España, a pesar de la proliferación de toda una industria legal alrededor de una sustancia ilegal, la legalización de esta droga sigue estando restringida mientras que en países como Colombia, Argentina, Perú, México, Brasil, Jamaica, algunos estados de Estados Unidos, Puerto Rico, Canadá, Israel, Australia, Malta, Grecia, Croacia, Polonia, Finlandia, República Checa, Suiza, Austria, Macedonia, Italia, Sudáfrica y Alemania la marihuana ha comenzado a ser permitida para uso medicinal. En pocos, como Uruguay ya se admite su uso recreativo.

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Las personas hacen fila en fila afuera de una farmacia para comprar marihuana legal en Montevideo. | Foto: Andres Stapff / Reuters

Entre tanto, el consumo de cannabis es la primera causa de sanción entre las previstas en la Ley de Seguridad Ciudadana, que en 2013 elevó hasta 30.000 euros la multa por cultivar plantas o consumir en espacios públicos. Entre julio de 2015 y enero de 2016, se impusieron 18.806 sanciones, frente a 479 por consumo de alcohol.

La prohibición de la marihuana en España se basa en el Convenio sobre sustancias psicotrópicas dado en Viena del 21 de febrero de 1971 al que está adscrito el país entre otras 174 naciones que forman parte del tratado, estando regulado el delito contra la salud pública en el artículo 368 del Código Penal

¿Cómo se mantienen los clubes de consumo?

En España ya hay al menos 1.000 clubes de consumo que se sustentan, según la mayoría de sus directivos, con las cuotas que pagan sus socios, lo que les da derecho a hacer uso de las instalaciones y de disfrutar de las actividades que ofrecen. Los centros funcionan bajo una licencia de club de fumadores y no deben vender la droga.

La policía municipal suele hacer un chequeo pero “sobre todo revisan las medidas de seguridad como extintores, salidas, pero no suelen prestar tanta atención a si hay o no cannabis”, relata la abogada.

Para poder entrar a estos sitios, debes ser socio y para ello tienes que ser mayor de 21 años e ir avalado por otro miembro que declare que eres consumidor habitual. Se puede consumir dentro pero no salir con restos del producto. De hecho, este es uno de los puntos débiles que aprovecha la policía para detener a los consumidores.

La abogada relata que “la policía no tiene en cuenta que muchas personas van a consumir allí su propio cannabis, y salen con lo que les sobra”. De modo que aunque hay casos, no siempre hay un incumplimiento de las normas.

En septiembre de 2015, se publicó la primera sentencia del Tribunal Supremo condenatoria en contra de la junta directiva de una asociación. Marta dice que el Ministerio Fiscal trazó una estrategia procesal para lograr llegar a la máxima instancia. Esta sentencia acaba de ser anulada por el Tribunal Constitucional, de modo que si bien fue el inicio a la arremetida en contra de las asociaciones, hay que esperar a que el Supremo se pronuncie de nuevo.

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En 2017 las autoridades han cerrado al menos 20 clubes en Madrid llevando ante los tribunales a sus responsables y las autoridades han intervenido otra decena de ellos. | Foto: Chris Helgren / Reuters

“Al acusar únicamente por el delito contra la salud pública, la pena máxima es de cuatro años y medio, siendo competencia de los juzgados de lo penal y resolviendo el recurso la audiencia provincial competente, quienes venían considerando en todas las ocasiones, que no había delito. Al añadir la acusación por el delito de asociación ilícita, se alcanza una pena superior a cinco años, siendo entonces el tribunal competente la Audiencia Provincial y resolviendo el posible recurso el Tribunal Supremo, y así llegaron las primeras sentencias condenatorias”, puntualiza.

Lo paradójico del caso es que ella constituyó legalmente la asociación y el Registro de Asociaciones la inscribió con conocimiento de sus fines. Igualmente obtuvieron la licencia Municipal de Actividad para lo que una vez más hicieron entrega de dichos estatutos, sin que se les pusiese por parte de la Administración ningún impedimento para el desarrollo de su actividad.

“Mis estatutos están aprobados por el registro de asociaciones de la Comunidad de Madrid, en ellos se detalla de forma precisa nuestros fines, y no obstante fueron aprobados. Igualmente el Ayuntamiento nos concedió la Licencia Municipal de Actividad de Club de Fumadores, para lo que aportamos los estatutos, nadie nos puso ninguna pega, al contrario, fue el propio Registro de Asociaciones, el que nos advirtió de que debíamos tener Licencia de Club de Fumadores, y así lo hicimos”.

Este año en Madrid las autoridades han cerrado al menos 20 clubes llevando ante los tribunales a sus responsables y las autoridades han intervenido otra decena de ellos. Muchos ni saben a qué atenerse.

La otra cara de la marihuana: el consumo medicinal

Carola Pérez tuvo una caída a los 11 años mientras patinaba. Su vida desde entonces ha girado en torno al dolor. Por el impacto se rompió el coxis y no fue hasta los 18 años que la operaron después de que no pudiese soportar más sus padecimientos. Pero la intervención no fue la solución. De hecho, ha tenido que pasar por más de 10 operaciones, adicción a medicamentos como la morfina y meses acostada boca abajo sin movilidad. Hoy en día es una activista en pro de la legalización del cannabis medicinal, donde asegura, encontró la ayuda que ninguna otra medicina-ni la morfina- le pudo proporcionar.

Relata su experiencia a seis meses de la última operación que atravesó con la que los cirujanos intentaron limar el hueso sacro que le molesta debido a que pesa 45 kilos y de tantas operaciones está deformado. “Ahora los neurocirujanos y los cirujanos plásticos están viendo si ponen una base de silicona para no clavármelo más. De postoperatorio, estuve tres meses boca abajo día y noche sin moverme”. Ante la pregunta: “¿Qué hacías entonces?”, responde: “Meditar y usar el cannabis”.

Las intervenciones de Pérez comenzaron a los 18 años, siete después del accidente. “Como el padecimiento no se quitaba, los médicos deciden quitarme el coxis y aún así el dolor crónico neuropático era de 8 sobre 10”, recuerda. Carola dice que incluso llegaba a perder el conocimiento.

Asegura que los médicos le recetaron más de 19 medicamentos para paliar el dolor y fue por ello que de muy joven desarrolló una fuerte adicción a varios de estos, como a la morfina y a los antidepresivos. La audiovisualista tuvo que asistir al Centro de Atención a las Adicciones (CAD) donde lograron bajar las dosis de las drogas. Luego, los médicos le pusieron dos neuroestimuladores medulares pero allí tampoco hubo alivio. De hecho, después de eso ha tenido que a atravesar por al menos 10 operaciones más -ya fuese para arreglar las baterías o conexiones mecánicas de los cables-. Hace tres años decidió quitarse el aparato y fue allí cuando comenzó a tratar con el cannabis medicinal.

“No es que esté en contra de los tratamientos de morfina sino que creo que debe usarse todo en su justa medida. No estuvo bien matar mi cuerpo con tanta química cuando el dolor iba a persistir”. Cuenta que alguien cercano le dio una infusión de leche con cannabis y eso le “cambió la vida”. “Cuando tienes tanto dolor es muy difícil vivir con ello”, afirma. Pérez dice que para preparar las infusiones tenía que acudir al mercado negro donde no existe garantía del producto que ofrecen. Tras las infusiones, comenzó a utilizar un vaporizador. “Es mucho más terapéutico que fumar o que las infusiones ya que el efecto es muy rápido en el organismo. Al minuto o minuto y medio ya tienes el alivio. En mi caso me ayuda, no solo con el dolor sino con el estado de ánimo”, explica.

Consume aproximadamente 40 miligramos de CBD y de THC entre 15 y 20 miligramos, dependiendo del dolor. “Tengo una base de aceites y el vaporizador”. Ha reducido los medicamentos de 19 a dos, además de la marihuana.

A pesar de las dificultades en la movilidad que tiene la condición de Carola, no se quedó con los brazos cruzados. Teniendo en cuenta que en España hay 17 millones de personas que sufren dolores crónicos, fundó la organización en pro de la legalización del cannabis medicinal ‘Dos emociones’ que cuenta con 700 pacientes suscritos que reciben información y asesoramiento sobre los tratamientos.

Poco después, dio un paso más. Junto a otros investigadores y médicos planteó el Observatorio Español de Cannabis Medicinal que junto al partido Ciudadanos presentó la propuesta de ley ante Congreso de los Diputados. Como resultado de la propuesta hecha en abril, la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso aprobó a finales de noviembre la creación de una Subcomisión que analizará la posible regulación en España del uso terapéutico del cannabis y derivados, basándose en las experiencias en otros países y en la evidencia científica hasta ahora disponible sobre sus beneficios.

Consumo en España

De acuerdo a la última Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES) del Ministerio de Sanidad que resume 22.541 entrevistas hechas entre diciembre de 2015 y abril de 2016, el cannabis es la sustancia psicoactiva ilegal con mayor prevalencia en el país.
El 31,5% de los individuos de 15 a 64 años la ha probado alguna vez en la vida y desde 2003 la prevalencia en este tramo temporal se ha situado próxima al 30%.

Además, prácticamente 1 de cada 10 personas (9,5%) reconoce un consumo de esta sustancia en los últimos 12 meses, mientras que aquellos que admiten un consumo en los últimos 30 días representan el 7,3% de la población. Los consumidores de cannabis a diario suponen el 2,1% de la población.

El alcohol sigue siendo la droga más consumida en España, ya que el 77,6% de los encuestados lo ha consumido en el último año, frente al 9,5% que consume cannabis.

Continúa leyendo: La verdad definitiva sobre los beneficios de la marihuana

La verdad definitiva sobre los beneficios de la marihuana

Cecilia de la Serna

Estudios sobre la marihuana hay muchos, miles, y todos de su padre y de su madre donde la ciencia busca apoyar u oponerse a las teorías que abogan por la legalización de esta droga blanda. Ahora que el debate está más vivo que nunca, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos lanza un análisis de más de 10.000 estudios en torno al cannabis para desmontar mitos y acercarnos la verdad definitiva sobre sus beneficios.

Esta institución no lanza su ‘superestudio’ en un momento cualquiera. Sólo en Estados Unidos, 28 estados han legalizado el uso del cannabis con fines terapéuticos. Además, California, Massachusetts, Nevada y Maine aprobaron el pasado 8 de noviembre en las urnas la legalización de la marihuana con fines recreativos. El debate sobre la legalización de la marihuana está abierto en muchos países, entre ellos España. En otros, como Holanda, ese debate está totalmente superado no sólo para el consumo con fines terapéuticos sino también con uso recreativo.

¿Cuáles son los beneficios reales del cannabis para la salud?

Los beneficios del cannabis sólo están contrastados en tres supuestos. (Foto: Toby Melville / Reuters)
Los beneficios del cannabis sólo están contrastados en tres supuestos. (Foto: Toby Melville / Reuters)

En el informe de la Academia de Ciencias estadounidense, el que analiza esos 10.000 estudios y que cuenta con 400 folios de información, se establecen tan sólo tres supuestos en los que la marihuana tiene efectos positivos terapéuticos realmente contrastados:

– Ayuda al dolor crónico en adultos.
Disminución de las náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia.
– Alivio de algunos de los síntomas de la esclerosis múltiple.

En cuanto a los supuestos de evidencia científica moderada, el estudio revela sobre la marihuana que:

Alivia los problemas del sueño causados por el síndrome de apnea obstructiva del sueño, fibromialgia, dolor crónico y esclerosis múltiple.
No aumenta el riesgo de cáncer.

El análisis concluye, además, que no existen evidencias contrastadas ante los siguientes supuestos -que a menudo se dan por ciertos por parte de la sociedad-:

Contrarresta la pérdida de apetito asociada al VIH.
– Alivia los síntomas de ansiedad, trastorno de estrés postraumático, síndrome de Tourette, demencia, depresión, todos los cánceres, síndrome del intestino irritable, epilepsia, Parkinson y esquizofrenia.

¿Cuáles son los riesgos reales del cannabis para la salud?

El análisis de 10.000 estudios busca también aclarar los riesgos reales del consumo de marihuana. (Foto: Rafael Marchante / Reuters)
El análisis de 10.000 estudios busca también aclarar los riesgos reales del consumo de marihuana. (Foto: Rafael Marchante / Reuters)

El informe destaca, además de los beneficios contrastados, los riesgos que la mayoría de estudios concluyen que el uso de la marihuana tienen para la salud:

Agrava los problemas respiratorios, como por ejemplo los episodios de bronquitis crónica.
Incrementa el riesgo de accidentes de vehículos de motor.
– Incrementa el riesgo de dar a luz bebés con bajo peso en el supuesto de que la madre haya consumido cannabis durante el embarazo.
– Produce episodios de esquizofrenia y otras psicosis.

Entre los riesgos de evidencia moderada están:

Deterioro del aprendizaje, la memoria y la atención.
– Incremento del abuso de alcohol, tabaco y otras drogas ilícitas.
– Incremento del trastorno de ansiedad social, depresión y episodios bipolares en personas con trastorno bipolar diagnosticado.

En cuanto a los perjuicios de evidencia limitada o inexistente, el estudio concluye:

Deterioro del desempeño académico, el logro educativo o el compromiso social.
Ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares (ictus), diabetes, ansiedad y episodios bipolares en personas no diagnosticadas con trastorno bipolar.
Asma u otras enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC) cuando se controla para el consumo de tabaco.
Muerte por sobredosis.

Los científicos son cada vez más receptivos a la idea del consumo de marihuana con usos terapéuticos

El informe, una completísima radiografía de los efectos reales del cannabis en la salud, supone uno de los mayores hitos científicos en este campo. No obstante, para la ciencia queda mucho por hacer. Los científicos son cada vez más receptivos a la idea del consumo de marihuana con usos terapéuticos, pero siempre en los tres supuestos contrastados. La ciencia, que todavía no ha dicho la última palabra -algo que, por otro lado, no suele hacer-, sigue buscando desmitificar beneficios y riesgos de la marihuana en mitad del debate de su legalización.

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El negocio de la 'fiebre verde' de la marihuana en EEUU y España

Raquel y Christian Cepedes y Rubio

Foto: Raquel Cespedes y Christian Rubio

Si vas a Colorado (EEUU) es más probable que des antes con una tienda que dispensa marihuana que con un Starbucks. Esta realidad es un ejemplo del creciente e imparable negocio del cannabis en Estados Unidos. En las pasadas elecciones del 8 de noviembre los norteamericanos no sólo decidieron fumarse al stablishment eligiendo a un candidato como Donald Trump, sino que también dieron un espaldarazo al consumo y venta de marihuana. Los habitantes de California, Massachusetts, Nevada y Maine aprobaron en las urnas la legalización de la marihuana con fines recreativos. Esto implicará que los mayores de 21 años podrán poseer la sustancia, así como cultivar plantas de marihuana en sus residencias privadas y comprar 28,5 gramos de marihuana para usarla con fines recreativos. Esta cobertura de legalidad va acompañada de una gravada de impuestos, como ocurre con el tabaco y el alcohol.

Tras este respaldo, ya son ocho los estados donde se permite el consumo recreativo de la marihuana (Colorado, Alaska, Oregón , Washington, California, Massachusetts, Nevada y Maine), además del Distrito federal de Washington DC. Mientras que en otros 29 estados está permitido su empleo con fines terapéuticos y medicinales. Pese a esta corriente de permisividad, la ley federal lo considera ilegal sin excepción. Una paradoja que amenaza y ralentiza la proliferación de un negocio que ha demostrado su potencial y beneficios en aquellos estados en los que ha podido desarrollarse.

FILE -- HOLD FOR TUESDAY NOV. 15, 2016 EARLY RISER BY BOB SALSBERG -- In this Wednesday, Nov. 9, 2016 file photo a marijuana joint is rolled in San Francisco. Newly-approved laws in four states allowing the recreational use of marijuana are seen as unlikely to change rules regarding use of the drug in the workplace.  (AP Photo/Marcio Jose Sanchez)

Son ocho los estados de EEUU donde se permite el consumo recreativo de la marihuana. (Marcio Jose Sanchez/AP)

Un ejemplo de la emergente industria del cannabis es Colorado, que aprobó la legalización de la marihuana en 2014. Seis meses después, los beneficios no sólo se notaron en las arcas públicas sino también en las calles, gracias a un importante descenso en los índices de criminalidad. Según Policy Mac, el estado ganó el primer semestre tras su legalización 20 millones de dólares al mes, un aumento de más del 50% con respecto a lo que se esperaba en un principio.

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Los campesinos transportan plantas de marihuana recién cosechadas, en Los Suenos Farms, la mayor granja de marihuana legal al aire libre de América, en Avondale, en el sur de Colorado. (Foto: Brennan Linsley/AP)

Además de la recaudación por impuestos, el estado estima que ha ahorrado entre 12 y 40 millones de dólares al reducir drásticamente las detenciones relacionadas con la marihuana, que suponen cerca del 50% de todos los delitos vinculados con las drogas en Estados Unidos. Este ahorro permite al mismo tiempo destinar más recursos a la lucha contra otros crímenes. De acuerdo con datos del gobierno, en la ciudad y el condado de Denver el índice de homicidios descendió un 42% desde la legalización del cannabis.

La salida de la clandestinidad dio la oportunidad a pequeños productores y comerciantes a afianzar un negocio con unas perspectivas de crecimiento más altas incluso que el sector de la telefonía. La profesionalización y la mejora de la calidad han dado lugar a empresas muy punteras provistas de las últimas tecnologías que se alejan de la típica imagen de un invernadero zarrapastroso gestionado por alguien que nada tiene que ver con un empresario. Tripp Keber, es la personificación del futuro de la marihuana. Este ex promotor inmobiliario fundó, junto a Chuck Smith, Dixie Brands, una de las empresas más vanguardistas en la industria del cannabis. Desde hace cinco años, estos pequeños magnates han convertido Dixie en una de las marcas líderes del sector y tienen participaciones de propiedad en 17 empresas relacionadas con el cannabis.

La legalización en California, uno de los estados más ricos y poblados, espoleará el negocio de la marihuana. (Haven Daley/AP)

La legalización en California, uno de los estados más ricos y poblados, espoleará el negocio de la marihuana. (Haven Daley/AP)

Keber lo vio claro desde el principio como demuestra esta declaración realizada hace dos años en una entrevista para la revista Rolling Stone: “En Colorado, 100.000 pacientes crearon una industria de 300 millones de dólares el año pasado (2013, cuando se legalizó la marihuana con uso medicinal). Ahora imagina cómo sería el mercado legal para todos los adultos (con la legalización del consumo recreativo en 2014). Los estudios muestran que alrededor del 10% de ellos tiene alguna relación con el cannabis. El 10% de los 5 millones de habitantes de Colorado es alrededor de medio millón de personas. Recibimos 60 millones de turistas cada año. Incluso si tan sólo el 5% de esos turistas hiciera una compra, eso es 3 millones de personas al año. Estamos hablando de un crecimiento vertical”, auguraba.

Teniendo en cuenta que más de 32 millones de estadounidenses ya consumen marihuana, en el horizonte se vislumbra un vasto mercado parcialmente establecido. Según la consultora Arcview Market Research, el año pasado las ventas legales llegaron a los 6.000 millones de dólares. Y para el año 2020, estima que se multiplicarán por tres.

Director of Quality Assurance Thomas Shipley prunes dry marijuana buds before they are processed for shipping at Tweed Marijuana Inc  in Smith's Falls, Ontario, April 22, 2014.   REUTERS/Blair Gable/File Photo - RTSU7W7

Laboratorio de calidad de la empresa de marihuana ‘Tweed’, radicada en Ontorio, Canadá. (Foto: Blair Gable/Reuters)

De esta gran tarta de consumidores también están sacando tajada las startup, que contemplan esta industria como un vivero virgen e inexplorado, con infinitas posibilidades de negocio. Un  estudio de New Frontier estima que las startups relacionadas con el mundo del cannabis recaudaron en Estados Unidos 213 millones de dólares a lo largo de 2015. Unas cifras que esperan duplicarse con el consumo legalizado en más estados y gracias a la cada vez mayor aceptación por parte de la sociedad americana, con un 58% a favor de la legalización.

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Encuesta sobre la opinión de los ciudadanos norteamericanos en cuanto a la legalización de la marihuana. (Gráfico: Gallup)

El sector ya tiene algunos inversionistas estrella. Como el famoso rapero Snoop Dogg, que asegura que fuma 81 porros al día. Dogg, de 44 años, se asoció con la empresa canadiense Tweed, que provee marihuana y accesorios y ha invertido en una aplicación llamada Eaze, que se dedica a la entrega de marihuana a donde tú la necesites. Además, uno de los hijos de Bob Marley, Ky-Mani Marley, se ha reunido con funcionarios en busca de permisos para la marihuana que se cultiva en California. Hasta un gigante tecnológico como Microsoft ha decidido entrar en este floreciente negocio. El gigante de Redmond se ha asociado con una startup de Los Ángeles, Kind, para crear un software que ayude a realizar un estricto seguimiento del proceso que va desde la semilla hasta la venta final. Este software estaría impulsado por la plataforma en la nube de Microsoft, Azure, y con su desarrollo se espera que se faciliten tanto las ventas como el comercio.

Prueba de la alta aceptación de la sociedad americana fue la última Conferencia anual de negocios de la marihuana que tuvo lugar en Las Vegas en el mes de noviembre. Fue la más numerosa de cuantas se recuerda, pasando de apenas 400 personas en 2012 a más de 10.000 en esta quinta edición. En este encuentro se mostraron las infinitas diversificaciones del sector del cannabis: equipos de extracción, infusiones, dulces, bebidas, servicios de consultoría para inversionistas, medios de comunicación especializados, servicios de etiquetas, cigarrillos electrónicos, y mucho más. La gran cantidad de avances que se exhibieron dan cuenta de que el futuro de la marihuana pasa por la alta tecnología.

Sesgo racial en las detenciones 

Pero estas ganancias y grado de aceptación tienden a oscurecerse ante la triste realidad que se desarrolla en muchos otros estados. Mientras en Colorado y Washington se licitan a productores y vendedores de marihuana, en otros lugares la policía continúa llevando a cabo redadas contra las plantaciones.

El cambio de tendencia en Estados Unidos, un país de tantos contrastes y tan puritano en algunos aspectos, viene desde abajo. Lo que está ocurriendo forma parte de un movimiento político en el que se ha impuesto la voluntad popular. Porque la marihuana no sólo es dinero, también es un estigma. La lucha para acabar con la Guerra contra las Drogas en el fondo es un movimiento para detener el encarcelamiento masivo de minorías. “El consumo de la marihuana, como el de todas las drogas ilícitas, es casi igual en todas las razas, excepto que la población afroamericana es arrestada en una tasa cuatro veces mayor que la gente blanca”, reconoció Stephen Downing, antiguo subjefe de la Policía de Los Ángeles (LAPD) y dirigente del grupo Agentes del Orden Contra la Prohibición (LEAP).

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Los datos de arrestos relacionados con la marihuana en EEUU revelaron una tendencia consistente de sesgos raciales significativos. (Foto: Henry Romero/Reuters)

Un análisis de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) encontró que las detenciones hechas por posesión de marihuana representan más de la mitad de todas las detenciones relacionadas con drogas en EEUU. De los 8,2 millones de arrestos hechos por el cannabis entre 2001 y 2010, el 88% fueron simplemente por portación de hierba. En todo el país, los datos de arrestos revelaron una tendencia consistente de sesgos raciales significativos.

Los que defienden la legalización argumentan que normalizar el consumo de la ‘maría’ reduce los costes del sistema de justicia, el hacinamiento en las cárceles y la violencia entre los grupos de narcotraficantes. Teniendo en cuenta que la marihuana representa el 50% de los ingresos de los carteles, darle a este negocio una pátina de legalidad supondría un duro golpe contra el crimen organizado.

¿Qué pasará con el cannabis en la era Trump?

La época de mayor esplendor de la marihuana ha sido bajo la administración Obama. Además del éxito de las consultas populares, la razón principal por la que los profesionales del cannabis no están siendo arrestados por agentes federales y procesados por la corte federal es por un memorando de 2013 del fiscal general James M. Cole que dirigía a los fiscales federales a centrar sus esfuerzos en actividades delictivas, con el mensaje implícito de tolerar traficantes de marihuana regulados por el estado.

Pero con Donald Trump en la Casa Blanca esto puede cambiar. Sobre todo conociendo el nombre del nuevo secretario de Justicia, el senador por Alabama, Jeff Sessions. Sessions es un ultraconservador y quizás uno de los mayores oponentes contra el movimiento de reforma de la marihuana. Su nombramiento al frente del Departamento de Justicia de Estados Unidos podría poner fin a la legalización del cannabis. Sus declaraciones destilan cierta nostalgia de la época de Ronald Reagan, cuando la por entonces Primera Dama Nancy Reagan encabezó una campaña a favor de la guerra contra las drogas. Sessions incluso ha llegado a sugerir que sólo “las malas personas” se involucran con las drogas.

La posición del nuevo secretario de Justicia es una amenaza para el gran esquema de la legalización en Estados Unidos, pero ¿qué posición tiene Trump sobre la marihuana? En 1990, Trump dijo que estaba a favor de legalizar todas las drogas, pero recientemente durante la campaña electoral aseguró que se opone a legalizarla, pero apoya su acceso médico y cree que los estados deberían ser libres para adoptar sus propias políticas con respecto al uso recreativo.

Perspectivas

Si la tendencia en Estados Unidos continúa por la senda de la legalización de la marihuana y la regulación federal no le pone palos en las ruedas, nuevas leyes pueden abrir perspectivas importantes para los empresarios. Actualmente la principal traba para la expansión del sector son las contradicciones entre la legislación estatal y federal, que impide que un brownie de marihuana cocido en Oregón pueda ser vendido en Washington, pese a que en ambos estados está permitido el uso recreativo pero con diferentes disposiciones.

La firma de investigación y asesoría financiera GreenWave Advisors estima que las ventas de productos de marihuana en Estados Unidos serán de 6.500 millones de dólares en 2016 y de unos 30.000 millones de dólares en 2021, si los productos derivados del cannabis estuvieran legalizados en los 50 estados del país.  Sin duda, en Estados Unidos está naciendo una de las mayores oportunidades de negocio del siglo XXI.

¿Y si todo esto pasara en España?

La legislación española con respecto a la marihuana se ha ido flexibilizando con el paso del tiempo. De hecho, España es en la actualidad uno de los países europeos más liberales en cuanto al cannabis. Su política descentralizada impulsa un alto grado de autogestión por parte de las comunidades autónomas, cada una de las cuales desarrolla sus propias medidas sobre el negocio y consumo de esta sustancia.

Sin embargo, la Ley Orgánica 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana establece en su artículo 36 una serie de normas de obligado cumplimiento a nivel nacional. El párrafo 16 dice así: “El consumo o la tenencia ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, aunque no estuvieran destinadas al tráfico, en lugares, vías, establecimientos públicos o transportes colectivos, así como el abandono de los instrumentos u otros efectos empleados para ello en los citados lugares” será considerado una infracción grave. Por tanto, consumir marihuana de forma legal queda relegado a los lugares especialmente habilitados para ello. Son los llamados clubs de cannabis.

La legislación española con respecto a la marihuana se ha ido flexibilizando con el paso del tiempo. (Foto: Julie Gordon/Reuters) .

Podría decirse que estos clubs hicieron su aparición formal en España en 2001 de la mano del Club de Catadores de Cannabis de Barcelona. Pero la primera piedra de su organización se remonta a 1993, cuando la Asociación Ramón Santos de Estudios Sobre el Cannabis (ARSEC, con sede en Barcelona) envió una carta a la Fiscalía Antidroga preguntando si sería un delito cultivar marihuana para el consumo personal de un grupo de usuarios adultos. La respuesta fue clara: su propuesta no podría considerarse una conducta delictiva. Con el beneplácito jurídico en la mano, la agrupación decidió plantar marihuana destinada a unas 100 personas. Se llegó incluso a hacer una intensa campaña divulgativa en los medios de comunicación al respecto. Sin embargo, la plantación fue incautada. La Audiencia Provincial absolvió a los responsables y el caso fue recurrido ante el Tribunal Supremo. La sentencia final fijaba una condena mínima de prisión (que quedó suspendida) y sanciones económicas para los directivos de ARSEC. El Supremo argumentó que, aunque en este caso no se pretendía traficar, el cultivo de cannabis era peligroso en sí mismo y debía ser castigado.

La puerta parecía cerrarse para la expansión de los clubs de cannabis, pero muchas otras asociaciones recogerían el testigo de ARSEC. En 1997, la agrupación vasca Kalamudia cultivó 600 plantas destinadas a cerca de 200 personas, entre las que había parlamentarios regionales, concejales de varios partidos políticos y profesionales de múltiples disciplinas. La cosecha tuvo qu recogerse poco después sin consecuencias legales. Dos años después, en 1999, repitió su plantación y tampoco contó con el rechazo de las autoridades. Las asociaciones dieron un carácter estable a sus cultivos, apoyados jurídicamente por un informe del gobierno regional de Andalucía que impulsaba el establecimiento de estos clubs para obtener marihuana de forma legal.

REUTERS/Vincent West

La industria del cannabis ha ido expandiéndose por España con diferente calado. (Foto: Vincent West/REUTERS).

Desde entonces, la industria del cannabis ha ido expandiéndose por todo el territorio nacional con diferente calado. Sin lugar a dudas, Barcelona se ha convertido en el epicentro del negocio con más de 200 clubs de cannabis, cuando en todo el país existen unos 800. Su crecimiento se ha desarrollado a la par que la normativa española, cuyo mencionado artículo 36 de la Ley de Seguridad Ciudadana prohíbe su venta pero no su consumo. Así, es legal la venta de semillas y el cultivo de marihuana para el consumo personal en estos lugares privados. Los usuarios pagan una determinada cuota para un periodo concreto, reciben la cantidad de marihuana correspondiente y la pueden consumir únicamente dentro de los clubs. Para convertirse en miembro sólo hay que tener 18 años y el respaldo de otro socio.

La controversia jurídica del mercado del cannabis llega con el párrafo 18 de la ley: “La ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, cuando no sean constitutivos de infracción penal” también será considerado una infracción grave. Esta aparente contradicción provoca que los clubs se muestren muy reticentes a la hora de exhibir públicamente sus campos de cultivo. Se han dado numerosos casos de incautaciones de cosechas cuando la asociación cumplía con la legalidad. Por ejemplo, el del club Pannagh -un referente para los usuarios españoles-, que fue intervenido en 2005 y en 2011.

Cerca de cuatro millones de españoles, el 10% de la población de entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis (AP Photo/Rich Pedroncelli)

Cerca de cuatro millones de españoles, el 10% de la población de entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis (Foto: Rich Pedroncelli/AP)

Sus miembros fueron acusados de un delito de tráfico de drogas y su cultivo fue incautado. La Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis de Euskadi declaró en su momento que no entendía cómo se estaba regulando el negocio por un lado y contrarrestándolo con “estrategias represivas” por el otro. Por tanto, el vacío legal favorece el negocio de la marihuana en los clubs y los locales comerciales, los llamados grow shops, donde se vende todo el material necesario para su cultivo doméstico. Algunos de estos establecimientos son franquicias cuyo desembolso inicial de apertura puede sobrepasar los 10.000 euros. Una inversión que se suele recuperar al cabo de un año, lo que se traduce en un rendimiento muy atractivo para muchas personas que quieren salir de las listas del paro.

El Ayuntamiento de Rasquera, en Tarragona, se prestó voluntario para acoger un proyecto de plantación de marihuana de la Asociación Cannábica Barcelonesa de Autoconsumo. El pueblo tiene 900 habitantes y hay un 40% de paro. El club estaba dispuesto a pagar 650.000 euros al año por las tierras, que en su momento significaba una especie de tabla de salvación para las arcas municipales. Pero la Justicia paralizó la operación y el alcalde, defensor de la idea, tuvo que abandonar su puesto.

Cerca de cuatro millones de personas, el 10% de la población española entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis alguna vez. Casi un 2% fuma de manera habitual cada día, según datos del Ministerio de Sanidad. Los partido políticos, a raíz de la formación de un nuevo Gobierno, han planteado sus propias medidas con relación al mercado de la marihuana en España. Un negocio que maneja cifras millonarias y que en 2016 sigue estancado en arenas movedizas, entre la ética y la legalidad.

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Detenidos y humillados, así pagan las personas sin recursos sus facturas médicas en África

María Hernández

Foto: JACKY NAEGELEN
Reuters

En algunos lugares del mundo, la atención médica puede llegar a costar mucho más que dinero. Detenciones, castigos físicos y hasta abusos sexuales es lo que sufren las personas sin recursos que no pueden pagar sus facturas médicas en varios países del África subsahariana y Asia.

República Democrática del Congo, Nigeria, Ghana, Camerún, Zimbabue y Kenia son los países donde existen evidencias de estas prácticas, así como en India e Indonesia, según un informe del centro de estudios británico Chatam House, considerado uno de los más importantes en el mundo de las relaciones internacionales.

¿Quiénes son las víctimas?

Tan importante es el dinero para estos hospitales, que en ocasiones llegan a ponerlo incluso por encima de la salud física y mental de sus pacientes con tal de cobrar las facturas. Por tanto, no es sorprendente que sean las personas sin recursos las que quedan indefensas ante los inhumanos abusos a los que son sometidas.

En la mayoría de los casos registrados, los detenidos acuden al hospital por emergencias médicas cuyo coste es mayor del que pueden permitirse, por lo que evitar estas consecuencias es prácticamente imposible. Una vez tratados, el hospital no duda en reclamarles el dinero correspondiente sin esperar siquiera a que estén recuperados, sin importarles las consecuencias que puedan tener sus acciones sobre la salud de los pacientes. Cubrir los gastos es su único objetivo.

Dentro de las víctimas de esta cruel práctica, las mujeres suelen salir mucho peor paradas. Capaces de aprovecharse incluso de quienes necesitan ayuda para dar a luz, las complicaciones en el parto, que a veces acaban en cesáreas o tratamientos de emergencia, acaban condenando a estas mujeres a semanas e incluso meses de reclusión y malos tratos en los centros médicos. 

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Faida Mwenge, con su hijo de tres meses Jospin Kambale, ambos retenidos desde su nacimiento por no poder pagar la factura del hospital. | Foto: Al-Hadji Kudra Maliro/AP

La situación empeora aún más cuando el bebé ya ha nacido. La crueldad de estos hospitales llega hasta tal punto que son capaces de separar a la madre de su hijo recién nacido para ejercer más presión y que pague antes la factura. Así, el bebé se convierte en un rehén cuando la madre ya ha sido liberada y no es liberado hasta que la mujer consigue recaudar el dinero necesario para saldar su deuda.

Otro colectivo vulnerable que se enfrenta a estos abusos y maltratos es el de los enfermos crónicos o con enfermedades que necesitan un tratamiento alargado en el tiempo, como los enfermos de cáncer. Una encuesta llevada a cabo en un hospital de Kenia muestra que un 53% de las familias de niños con cáncer que no tienen seguro médico abandonan el tratamiento por miedo a ser detenidos en el hospital.

Abusos físicos y sexuales

Los hospitales argumentan que estas detenciones son una medida útil y de corta duración para cobrar las deudas, pero en realidad es una práctica habitualmente degradante, abusiva y discriminatoria por la que los pacientes sufren todo tipo de tratos vejatorios por parte del personal del hospital, a veces durante meses.

Aunque en un gran número de casos los abusos se limitan a un trato despectivo por parte del personal de hospital, las víctimas han llegado a denunciar maltrato físico e incluso agresiones sexuales.

Uno de los casos más impactantes mencionados en el informe es el de una mujer de Kenia que fue obligada a dejar su cama y tumbarse en el suelo un día después de haberse sometido a una cesárea, o el de otra mujer de Nigeria que fue encadenada durante días a una tubería del baño mientras duraba su detención.

Pero esto no es todo. Por si las humillaciones, los malos tratos psicológicos e incluso físicos fueran poco, algunos hospitales han llegado incluso a permitir el abuso sexual. Un ejemplo de esto, uno de los pocos que han salido a la luz, es el de un grupo de pacientes del Hospital Nacional de Kenia, que aseguraron en el año 2015 que habían sido presionadas para tener sexo con personal del hospital a cambio de dinero para pagar sus deudas, según denunciaron algunos medios locales.

Por desgracia, estos son solo algunos ejemplos de las numerosas crueldades a las que son sometidas las personas que no consiguen los medios para pagar el coste de su tratamiento médico, y las consecuencias de esto no solo afectan a la salud de las víctimas de las detenciones, sino que también se deja notar en la de quienes evitan acudir al hospital por el miedo a ser retenidos allí.

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Las mujeres a menudo evitan dar a luz en el hospital por miedo a las consecuencias económicas. | Foto: Andreea Campeanu/ Reuters

En muchos de los países afectados, la mayoría de mujeres dan a luz en sus casas, en un gran número de ocasiones por no poder pagar la factura, lo que supone un elevado riesgo para su salud y la de los recién nacidos.

Este miedo no solo afecta a las mujeres embarazas, sino que también supone un gran problema para las personas con enfermedades crónicas como el Sida, en especial las mujeres, pues tienen miedo a pedir un tratamiento de antiretrovirales por la incertidumbre de si podrán pagarlo o no.

A pesar de que son conocidos por los gobiernos, los hospitales y la sociedad, el alcance de estos graves abusos es difícil de calcular, dadas las dificultades que existen para obtener información sobre este tema. “Debido a la naturaleza ilegal de estas detenciones, los hospitales no quieren a los investigadores cuantificándolas y qué pasa con los detenidos, por lo que mucho del material de investigación viene de reportajes en los medios que indican un gran nivel de abusos”, explica a The Objective Robert Yates, uno de los autores del informe de Chatman House.

Lo que sí han conseguido determinar los investigadores es que los hospitales suelen liberar a los pacientes a los pocos días, pero en muchas ocasiones las detenciones llegan a durar meses. “Llegamos a encontrarnos con una mujer y su bebé que habían estado retenidos durante 16 meses, pero supongo que es posible que algunos estén detenidos más tiempo”, se lamenta Yates.

¿Cuánto saben los gobiernos sobre esta práctica?

Aunque estas detenciones son ilegales, la realidad es muy diferente a lo que dice la ley, y los políticos no hacen prácticamente nada para luchar contra esta práctica. “Yo no diría que son sancionadas oficialmente por los gobiernos y estoy prácticamente seguro de que son ilegales en todos los países, pero algunos comportamientos de los políticos indican que se ha convertido en una práctica aceptada y las autoridades simplemente miran hacia otro lado”, denuncia Yates.

“Las detenciones en hospitales son tan comunes en Nigeria y Ghana que hay muchas historias de políticos liberando a los detenidos en campaña electoral”, dice el informe, demostrando que los Gobiernos conocen esta situación y no hacen nada para acabar con ella.

¿Quién debe actuar para acabar con esta situación?

“Yo creo que las Naciones Unidas deberían llamar a una prohibición inmediata de esta práctica, quizá a través de una resolución especial”, dice Yates, que también apunta a la Organización Mundial de la Salud como uno de los actores que debería tomar cartas en el asunto.

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Varias mujeres esperan en un hospital de Médicos Sin Fronteras en la República Centroafricana. | Foto: Siegfried Modola/ Reuters

“Para ser sincero, aparte de una o dos ONG como Human Rights Watch, Médicos Sin Fronteras y Oxfam, las principales organizaciones no han hecho prácticamente nada para parar esta práctica”, explica.

Pero quizá lo más importante es solucionar la principal causa de este problema, reformar los sistemas sanitarios para que los pacientes no se tengan que enfrentar a unos costes sanitarios demasiado elevados. En definitiva, crear un sistema sanitario universal que asegure que todos los ciudadanos pueden acceder a los servicios médicos.

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Animales, seres sensibles

Josu de Miguel

Foto: Jairo Alzate
Unsplash

Con el apoyo de todos los grupos del Congreso de los Diputados, el PP ha presentado una proposición para cambiar varias normas en vigor con el objeto de modificar sustantivamente el régimen jurídico de los animales. Sin duda, la piedra angular de la reforma será el art. 333 del Código Civil, que pasa a definir a los mismos como seres vivos dotados de sensibilidad. El uso y disfrute del animal queda además limitado por la obligación de no causar maltrato y la imposibilidad de sacrificarlo salvo en los casos establecidos en las normas legales y reglamentarias. Aconsejo a las clínicas veterinarias que vayan contratando un abogado de forma permanente, porque esta disposición limita de forma poco clara la eutanasia por diagnóstico dispuesta en la Ley 32/2007 de bienestar animal.

Al margen de detalles técnicos, la atribución legal de sensibilidad a los animales es la consecuencia de una larga lucha histórica de la filosofía animalista y de los distintos grupos que la han hecho suya para disminuir la crueldad en la convivencia entre especies. En gran medida, los partidos están respondiendo a una demanda con amplio consenso social. Al hilo de este importantísimo cambio, algunos expertos han señalado que se opera “una transformación del paradigma legal” y el nacimiento de una ciudadanía política para los animales, que pasarían a disfrutar de plenos derechos. A mí me parece bien que se procure una relación más compasiva en la relación entre el hombre y los animales, pero me resisto a pensar que estemos ante la dotación de subjetividad jurídica a seres vivos distintos a los humanos.

Y es que para abandonar la caracterización de los animales como objetos iniciada por Descartes y los ilustrados, aquellos deberían ser capaces de razonar, tener lenguaje y comprensión del mundo. Sí, lo sé, numerosos científicos tienen evidencias de estos tres fenómenos en diversas especies. Ocurre que los animales no han ido al Parlamento para darse esas convenciones: la dotación de sensibilidad no dejará de ser un acto realizado por diputados y senadores, quienes han decidido de momento poner el límite en los animales y no en los vegetales. Es por ello que no observo cambio de paradigma alguno: la insistencia en que con la reforma del Código Civil y otras leyes los animales pasan a ser ciudadanos con derechos obvia que cuando un perro muerde a un niño, hace sus necesidades en la acera o deja preñada a la perra del vecino, la responsabilidad es atribuida en términos penales, administrativos o civiles a su dueño.

El final del derecho antropocéntrico supondría insertarnos por la senda jurídica medieval. Gloriosas páginas tiene Pastoureau sobre los procesos penales a animales en la Edad Media: se les encarcelaba, se investigaban los hechos, tenía lugar un juicio y se terminaba con una posible condena y ejecución de la pena. Eso sí que es un estatuto completo de ciudadanía con plenos derechos y obligaciones. Mientras ese día llega, no me resisto a recordar, con José Esteve Pardo, que el único animal que en nuestro país no pasó por la trituradora cartesiana fue el toro de lidia, cuyo estatuto normativo parece perderse en la noche de los tiempos. Ese estatuto contiene una profusa y minuciosa regulación jurídica que dentro y fuera de la plaza coloca al animal, en buena medida, como sujeto y principal protagonista de la tauromaquia. Cuando el toreo sea prohibido, estaremos sin embargo ante otro acto de derecho puramente humano, en atención a los crecientes deberes de nuestra especie hacia los animales y los cambios morales que periódicamente se producen en las distintas sociedades.

Tengan ustedes unas felices fiestas y que la suerte les acompañe en el próximo año. 

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