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Esclavos en el siglo XXI

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier

El papa Francisco ha dado una voz de alerta al mundo. A comienzos de febrero, el pontífice instó a los gobiernos a erradicar la “vergonzosa plaga, indigna de una sociedad civil que supone que aún existan casos de esclavitud en el mundo”.

No es una cosa del pasado. En el planeta hay 35,8 millones de esclavos, según la segunda edición del “Global Slavery Index” de laWalk Free Foundation (16% más que en 2013). El 61% de estos viven entre la India, China, Pakistán, Uzbekistán y Rusia.

La sumisión moderna es un crimen oculto que puede tomar muchas formas, como el trabajo forzado o la trata de personas, según reseña el informe de la ONG. “Todas implican que una persona prive a otra persona de su libertad individual con la intención de explotarla a través de su uso, transferencia o eliminación”. En su mayoría, estas personas son obligadas a realizar trabajos manuales, a prestar servicios sexuales en prostíbulos o son mantenidas en cautiverio para pagar con su servidumbre por sus deudas supuestas o reales.

Mauritania ocupa el primer lugar en el ranking de los países con más casos. 4% de su población, 155.600 personas, están en situación de esclavitud. Aunque el gobierno adoptó en 2013 planes para su erradicación, como crear un tribunal encargado de los juicios para estos casos, la Walk Free Foundation considera que tendrán que pasar muchos años para que la situación en el país realmente mejore.

La mayoría de los esclavos en este país son moros negros. Los hombres y niños son pastores de camellos, ganado y cabras, obligados a trabajar en el campo. Las mujeres, por su parte, deben realizar tareas domésticas como cargar agua, recoger leña, preparar la comida y cuidar a los hijos de sus amos.

Uzbekistán, nación de Asia Central cuya economía recae mayormente en la producción y exportación de algodón, es el segundo país en el que una mayor porción de la población está esclavizada. La cifra más conservadora señala que 1.201.400 de los uzbekos (el 3,97% de la población) son sometidos para la producción de algodón.

Aunque el número de jóvenes trabajando en los campos de algodón disminuyó en 2013, aún se espera que los estudiantes de entre 15 y 18 años sean “voluntarios” para la cosecha, salvo que puedan pagar una tasa de exoneración.

Entre el top 10 de los países con más esclavos también se incluyen: Haití, Catar, la India, Pakistán, la República Democrática del Congo, Sudán, Siria y la República Centroafricana.

Haití es el tercer país del mundo con mayor proporción de habitantes esclavizados: 237.700 personas, un 2,3 % de su población. Con frecuencia éste es el resultado de la práctica de enviar a niños de familias pobres a trabajar con otras más ricas. Estos menores son conocidos como “restavek” y en sus nuevas residencias muchas veces sufren abuso sexual, verbal y físico.

En la pujante Catar un 1,4% de la población (29.400 personas) está esclavizada. La mayoría de las víctimas son inmigrantes sometidos a prácticas de trabajos forzados y a servidumbre doméstica. También, la demanda de mano de obra barata para ejecutar las obras del Mundial de fútbol del 2022 ha generado presión internacional sobre el Gobierno para que responda a los reportes sobre la explotación laboral.

La India, aunque ocupa el quinto puesto en la lista de los países con mayor proporción de sus habitantes esclavizados (un 1,1% de su población), es el Estado con mayor número de esclavos en el mundo: 14.285.700 millones de personas.

Allí, miembros de las castas “inferiores”, de tribus, minorías religiosas e inmigrantes son afectados desproporcionadamente por la esclavitud moderna, que ocurre sobre todo en los sectores de hornos de ladrillos, tejido de alfombras, bordados y otros productos textiles. La sumisión por deudas es particularmente común en este país de 1.250 millones de habitantes, con familias sometidas durante generaciones.

En los últimos cinco países incluidos en el informe de la Walk Free Foundation la gran cantidad de esclavos es, en parte, consecuencia de los conflictos internos. Más de 1% de la población de cada uno de estos está esclavizada.

“Los conflictos ponen fin, casi de inmediato, al Estado de Derecho y la explotación se convierte en una amenaza”, reseña el texto.

En Pakistán, el número de esclavos suma los 2.058.200. El trabajo forzado para pagar deudas es la forma más frecuente. Las provincias de Punjab y Sindh son las más afectadas por este flagelo. Las personas sometidas trabajan fundamentalmente en fabricación de ladrillos, agricultura y tejido de alfombras. Hay además 10 millones de trabajadores infantiles, de los que 3,8 millones tienen entre 5 y 14 años. Muchos son explotados en el comercio sexual.

La cifra de esclavos en la República Democrática del Congo alcanza a 762.900 personas, lo que se traduce en un 1,1% de su población. Muchos de los trabajadores sometidos laboran en las minas. Además, el 10% de los 300.000 niños soldados del país han sido secuestrados y obligados a unirse a grupos rebeldes.

La explotación de mujeres y niños en trabajos domésticos, comercio sexual y matrimonios infantiles forzados son las formas más frecuentes que adopta la esclavitud moderna en Sudán, donde hay 429.000 personas sometidas (equivalente al 1,1% de la población).

Cada vez hay mayor cantidad de reportes sobre refugiados y personas que buscan asilo en Eritrea, tras ser vendidos a traficantes egipcios por grupos sudaneses. Con frecuencia quienes han sido sometidos también son torturados con el objetivo de obtener sumas de dinero de sus familiares.

La existencia de 258.200 esclavos en Siria tiene gran relación con la guerra civil que vive ese país desde 2011. Muchos de los sometidos son niños reclutados por las fuerzas del Gobierno de Bashar al Assad y por grupos rebeldes que operan en el país. En medio de la guerra civil, que cumple 4 años, las niñas sirias han sido vendidas como novias y obligadas a casarse o a prostituirse. El surgimiento del Estado Islámico en la región ha significado un incremento de estas prácticas.

El último en la lista de países con más esclavitud en relación con su población es la República Centroafricana con 52.200 personas. Muchas víctimas allí son forzadas al comercio sexual, al matrimonio infantil y a combatir en las filas de los rebeldes ugandeses que se han trasladado al país.

Los peores de Europa y de América Latina

Europa tiene el porcentaje más bajo de personas sometidas a esclavitud: en todo el continente hay 566.200 víctimas sometidas a explotación sexual o económica, lo que equivale al 1,6% de todos los esclavos del planeta.

Rusia resalta como el país con más esclavos de la región euroasiática. Está en el puesto número 5 de 167 estudiados con 1.049.700 personas esclavizadas. Esto ocurre debido a que el país es el centro de los flujos migratorios en la región Euroasiática y, en consecuencia, centro de trata y la explotación de inmigrantes. Se estima que en este país trabajan entre 5 millones y 12 millones de inmigrantes, la mitad de estos en condiciones ilegales que derivan en muchos casos, por desesperación, en situaciones de explotación.

La vecina Ucrania tiene 112.600 víctimas. España, por su parte, ocupa el lugar 150 con 6.100 personas en esta situación.

En el otro extremo destacan Islandia y Luxemburgo, con sólo 100 víctimas cada uno.

Al otro lado del Atlántico, México es el segundo país de América Latina en sufrir este flagelo, después de Haití. Se ubica en el lugar 18 respecto al mundo con 266.900 esclavos. Lo sigue Brasil en el número 32 con 155.300, y luego Colombia en el 47, con 105.400.

Las medidas gubernamentales

El informe de la Walk Free Foundation resalta los esfuerzos de los países para luchar contra la esclavitud moderna. Salvo Corea del Norte, todos los concernidos por la investigación adoptaron leyes para criminalizar ciertas formas de esclavitud moderna, aunque solamente Estados Unidos, Brasil y Australia aplicaron medidas para impedir este crimen en los mercados públicos y en las cadenas logísticas de las empresas.

Brasil cuenta con una “lista negra” publicada por el Ministerio del Trabajo y Empleo que señala las compañías sancionadas por “explotación de mano de obra esclava”. En 2007 incluyó 192 empresas que al aparecer allí quedaron automáticamente imposibilitadas de obtener préstamos en bancos oficiales del gobierno. En 2014, un total de 109 empleadores fueron acusados durante el primer semestre del año de tener 421 trabajadores en condiciones análogas a las de la esclavitud. La mayor parte de las intervenciones en ese país tuvieron lugar en haciendas y fábricas del ámbito rural.

En Estado Unidos, el presidente Barack Obama en la orden de 2012 conocida como “Fortalecimiento de Protección Contra la Trata de Personas en los contratos federales” endureció la política de tolerancia cero ante el tráfico humano. Aun así, en ese país de 316 millones de habitantes hay 60.100 esclavos.

La esclavitud sigue siendo motivo de discusión en los parlamentos del mundo. A finales de febrero, Human Rights Watch y la ONG británica Kalayaan exigieron a la Cámara de los Lores de Reino Unido que modifique el proyecto de ley sobre la Esclavitud Moderna para que se restablezca el derecho de los trabajadores domésticos migrantes a poder cambiar de patrón o empleador.

Allí donde William Wilberforce, abolicionista inglés, lideró una campaña en contra de la esclavitud y logró que su proyecto fuese aprobado en 1807 continúan resonando sus palabras: “Puedes elegir mirar hacia otro lado pero ya nunca podrás decir que no lo sabías”.

Anna Carolina Maier

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Dignitex protesta por el rostro oculto de la moda de cara a la Fashion Week Madrid

Anna Carolina Maier

Foto: Ana Laya
The Objective

Una mujer está guindada entre telas rojas en la Plaza Callao de Madrid. A sus pies, unos maniquíes tirados en el suelo. Se trata de una escultura humana que representa la precariedad de las condiciones laborales de la industria textil.

A la vez, a 40 minutos en metro y a 20 en coche, en la Feria de Madrid (IFEMA) se lleva a cabo la ‘Mercedes-Benz Fashion Week Madrid’ (MBFWM). Inició este jueves y es su 66ª edición. Allí, las principales marcas de moda, en 47 desfiles, presentarán hasta el martes sus nuevas colecciones para la temporada Otoño-Invierno 2017.

“Se está llevando a cabo la Semana de la Moda de Madrid y queremos mostrar la otra cara de esta moda. Hay muchos casos de explotación, de esclavitud e incluso, empleo de niños confeccionado la ropa”, señala desde Callao Juan Sabin, quien pertenece a la agrupación Dignitex, movimiento que pretende luchar “por la dignidad de los puestos de trabajo en la industria textil”.

Dignitex protesta por el rostro oculto de la moda de cara a la Fashion Week Madrid 1
En algunos países unirse a un sindicato es motivo de despido. | Foto: Ana Laya / The Objective

Además de presentar el performance, activistas reparten volantes de concientización a los transeúntes. Insiste en mostrar “la cara oculta de la moda”.

Dignitex está compuesto por organizaciones defensoras de Derechos Humanos y también políticas. Además de Sabin, que forma parte del partido Sain, está Lola Sánchez Caldentey, eurodiputada de Podemos.

La parlamentaria señala que en abril fue aprobado en la Eurocámara un informe –resolución 2016/2140(INI)– que insta a la Comisión Europea a “iniciar un proceso legislativo para acabar con la situaciones de esclavitud de casi 75 millones de personas en el mundo de las cuales, la gran mayoría, son de mujeres y de niños”.

“Le toca el turno a la Comisión Europea. Son ellos los que tienen que dar el paso para agilizar este proceso legislativo para que algún día veamos una ley que sea vinculante” y establezca condiciones laborales para evitar la esclavitud en la industria textil.

A pesar de mostrarse contenta ante el paso dado en abril, considera que “la Unión Europea no trabaja demasiado para las personas y sí para las grandes empresas”. De modo, que “siguen defendiendo las iniciativas voluntarias que se pusieron en marcha después del derrumbe del Rana Plaza (Bangladesh) con casi 1.200 muertos”.

Caldentey sostiene que “las iniciativas voluntarias” no van a solucionar este problema.

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Manifiesto de Dignitex. | Foto: Ana Laya / The Objective.

The Objective consultó a Inditex, una de las principal compañías de la industria textil en el mundo, sobre su postura ante la resolución 2016/2140(INI) y las acusaciones de violación a los Derechos Humanos de los trabajadores que confeccionan la ropa.

A pesar de haber contestado a un correo electrónico, la respuesta se basa en la protección medioambiental pero no toca la protección de derechos de los trabajadores o sus condiciones.

Señala que Inditex es una industria “libre de tóxicos” que busca constantemente la “mejora de su cadena de suministro”.

“Nuestros proveedores y sus fábricas asociadas deben cumplir con unos requisitos mínimos en la gestión de productos químicos si desean trabajar con nosotros”, acota.

También dice que aplica “mejoras en todas las fases” de su cadena de valor para reducir su “consumo energético” ya que se preocupa por el Cambio Climático.

“Otro de nuestros objetivos es que en 2020 ninguno de los residuos que proceden de nuestras oficinas, centros logísticos y tiendas acabe en un vertedero”.

Asimismo, añade “que ha iniciado un programa con el Massachusets Institute of Technology (MIT-MISTI) para financiar la investigación y desarrollo de nuevas técnicas de reciclaje”. Pero el mail no toca el asunto laboral.

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Hasta SuperMujer se une a la causa de Dignitex. | Foto: Ana Laya / The Objective

Daniel Sabin, por su parte, hace una crítica directa a esta empresa. “En el caso de Inditex, hay muchas denuncias e investigaciones abiertas en todo el mundo. En Brasil, ha habido condenas en tribunales por tener a trabajadores en condición de esclavitud. Es una cosa generalizada en el mundo de la industria de la moda porque son de los que marcan la senda. Desde H&M, Mango, El Corte Inglés hasta Benetton, han deslocalizado su producción a países donde la legislación es muy flexible y quien paga eso son niños esclavos y mujeres y hombres explotadas”.

“¿Seguro que esta temporada otoño/invierno necesitas vestir explotación? No dejes que tus prendas y sus derechos acaben en la basura”.

“El algodón con el que se hace mucha de la ropa que se vende en tiendas españolas viene en buena parte de Uzbekistán. Uno de los países con mayor trabajo infantil y forzado”.

“Y así llegamos a una fábrica en Sri Lanka, Pakistán o Bangladesh; como la de Rana Plaza, que se derrumbó en 2013 matando a más de 1200 personas”.

Estas son algunas de las frases que se llevan los panfletos informativos que dejan a quien pase por Callao.

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El fin de los coches de gasolina y diésel, cada vez más cerca

Redacción TO

Foto: Mike Blake
Reuters

Los coches de gasolina y diésel tienen los días contados. Los elevados niveles de contaminación junto con la reducción de los costes de producción de los vehículos eléctricos está haciendo que cada vez más gobiernos se planteen eliminar del mercado los coches de gasolina y diésel.

Además, los coches eléctricos supondrán el mismo coste para el usuario que los vehículos de gasolina o diésel alrededor del 2020, según explicó el vicepresidente senior de vehículos eléctricos de Renault, Gilles Normand, en una entrevista. Por tanto, puede que llegue un momento en el que sean los propios clientes quienes se inclinen por este tipo de vehículos.

Francia

El 6 de julio de este año, el Gobierno de Francia anunció que quiere acabar con la comercialización de coches de diésel y gasolina para el año 2040, informó el ministro de la Transición Ecológica, Nicolas Hulot.

Aunque el gobierno admite que será una meta difícil de cumplir, especialmente para los fabricantes, considera que estos están preparados para asumir este cambio.

Un claro ejemplo de esto es cómo las empresas automovilísticas francesas Peugeot, Citroen y Renault se colocaron en 2016 a la cabeza de la lista de la Agencia Europea de Medioambiente de grandes fabricantes que generan menos cantidad de contaminantes.

Reino Unido

La contaminación se ha convertido en un grave problema en Reino Unido, donde ha causado una epidemia de enfermedades respiratorias, especialmente en niños. Por este motivo, el Gobierno británico también quiere unirse a la lucha contra la contaminación y el cambio climático eliminando los coches de gasolina de su mercado.

A finales del mes de julio, el ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, anunció que la venta de automóviles con motores diésel y gasolina acabará en el año 2040.

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Las gasolineras podrán desaparecer con la prohibición de la venta de coches de gasolina y diésel. | Foto: Caroline Spiezio/AP

El objetivo de esta medida es reducir la contaminación provocada por el dióxido de nitrógeno producido por este tipo de vehículos, ya que Reino Unido es uno de los países que recibió una advertencia de la Unión Europea por la mala calidad de su aire.

“No podemos seguir utilizando automóviles diésel y de gasolina, no solo por los problemas de salud que plantean sino que también porque sus emisiones significan una aceleración del cambio climático, dañan nuestro planeta y a las generaciones futuras”, dijo el ministro.

China

El mayor mercado del mundo del automóvil también puede sufrir un gran cambio en los próximos años. China prohibirá “en un futuro cercano” la venta de coches de diésel y gasolina, informó a principios de septiembre el viceministro de Industria y Tecnología de la Información, Xin Guobin.

En China ya se vende una gran cantidad de vehículos híbridos y eléctricos. Solo en 2016 se vendieron 507.000 unidades de este tipo de coches.

El ministro considera que las empresas “deberían esforzarse para mejorar el nivel de ahorro de energía de los coches tradicionales y desarrollar vigorosamente nuevos vehículos energéticos” pues asegura que estas medidas darán un “empuje a la industria automovilística de China”.

Tras varios meses de alianzas estratégicas en el sector automovilístico chino, sumadas a estas nuevas medidas, el país asiático pretende convertirse en el líder mundial del sector de los vehículos eléctricos.

Noruega

El país nórdico fue uno de los más adelantados en cuanto a la eliminación de los coches de diésel y gasolina del mercado.

Aunque la medida aún no ha sido aprobada definitivamente, la previsión es que la venta de estos vehículos esté prohibida en Noruega en 2025, según anunciaron en 2016 algunos representantes de la derecha del país.

Elon Musk celebró este anuncio a través de su cuenta de Twitter. “Acabo de oír que Noruega prohibirá la venta de coches de gasolina en 2025. Qué país más impresionante”, dijo el magnate americano, fundador de SpaceX y cofundador de Tesla.

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Casi un 25% de los coches de Noruega son eléctricos. | Foto: Rodrigo Garrido/ Reuters

Sin embargo, todavía existe controversia en torno a esta medida, ya que una parte importante de la economía noruega se basa en el petróleo, aunque casi un cuarto de los coches en este país ya son eléctricos.

Países Bajos

Igual que Noruega, los Países Bajos quieren prohibir la venta de coches de diésel y gasolina para el año 2025. En abril de 2016, el Partido del Trabajo impulsó una medida que fue apoyada por la mayoría de de diputados de la Cámara baja.

Aunque lejos del alto porcentaje de coches eléctricos que circulan por Noruega, los Países Bajos también cuentan con un elevado número de este tipo de vehículos, ya que casi un 10% de los coches que circulan por este país son eléctricos.

La implementación de esta medida supondrá que los coches de gasolina que aún estén circulando podrán seguir haciéndolo hasta su completa avería, pero no se podrán fabricar ni vender más vehículos con este tipo de motores.

India

Los alarmantes niveles de contaminación en uno de los países más poblados del mundo han llevado al Gobierno de India a tomar medidas. En el año 2030, este país no venderá coches movidos por gasolina o diésel, anunció el ministro de Energía, Piyush Goyal, en el mes de mayo.

“Vamos a introducir vehículos eléctricos a gran escala. Vamos a fabricar vehículos autosuficientes. La idea es que para 2030 no se venda ni un solo coche diésel ni de gasolina en el país”, dijo el ministro.

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India tiene un grave problema con la contaminación producida por la gran cantidad de coches que circulan en sus carreteras. | Foto: Stringer/ Reuters

Sin embargo, la contaminación no ha sido el único motivo de India para prohibir la venta de estos vehículos, sino que los costes que implican la importación de combustible han tenido también una gran influencia en esta decisión.

España

El Gobierno de España no ha anunciado ninguna medida similar a la de países como Francia o Reino Unido respecto a los coches de diésel y gasolina, pero sí lo ha hecho el Ayuntamiento de Madrid, aunque con medidas mucho menos ambiciosas.

En diciembre de 2016, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, anunció que en el año 2025 los coches con motores diésel desaparecerán de la capital.

La medida se incluye dentro de un pacto alcanzado con París y Ciudad de México durante la Cumbre de Alcaldes y también cuenta con medidas para incentivar el uso de vehículos alternativos, mejorar las infraestructuras para las bicicletas e incentivar los desplazamientos a pie.

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Tercera opción de género en los pasaportes: ¿incluyente o excluyente?

Anna Carolina Maier

Foto: CHRIS WATTIE
Reuters

Canadá añade una tercera opción de género en sus pasaportes. De acuerdo a sus autoridades, desde este 31 de agosto, los documentos de viaje cuentan con la “X” para aquellos ciudadanos que no se identifiquen con la etiqueta de “hombre” o “mujer”.

El anuncio fue hecho por el ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, Ahmed Hussen, el primer ciudadano de origen somalí que se convirtió en miembro del Parlamento.

Esta medida ha despertado recelos por las consecuencias que tendrían tener los canadienses que decidan usar la “X” en caso de viajar a países que tengan legislaciones que en este aspecto sean restrictivas.

Aún así, el país norteamericano se unirá a una lista de otros siete, muy variopintos, que permiten que sus ciudadanos registren un tercer género en sus documentos de viaje.

Los que reconocen el tercer género

Australia, Nueva Zelanda, Malta, Nepal, Bangladesh, India, Pakistán y ahora Canadá forman parte de este reducido grupo. Aunque se podría pensar que este permiso claramente significa avances legislativos, la realidad es que en muchos de estos países las medidas no ayudan a que sea superada la segregación sexual. En ocasiones es un marca más para aquellas personas que por pertenecer a la comunidad LGTBI son rechazadas. Tales son los casos de Pakistán, Bangladesh, Nepal e India.

En 2009, Pakistán se convirtió en uno de los primeros estados del mundo en reconocer legalmente el “tercer género”, que define a unas 500.000 personas en todo su territorio. Este año, en junio emitió el primer pasaporte con una tercera opción.

A pesar de esto, Amnistía Internacional denuncia que la homosexualidad todavía se castiga con la pena de muerte allí. De modo que se permite oficialmente ser transgénero pero no homosexual. Además, al tener un documento de identidad con el rango de género, en muchas ocasiones, se incrementa la posibilidad de que las fuerzas de seguridad del Estado arremetan contra estas personas.

Avances y retrasos

Asimismo, Pakistán, donde a la comunidad transgénero le llaman las hijras o Khwajasara, “se ubica entre los países que han tratado de marginar y en muchos casos deshumanizar a las personas cuya identidad de género u orientación sexual quedan fuera de una la visión tradicional de lo que es normal o aceptable. Miembros del LGBTI rara vez revelan su inclinación sexual”, señala un informe de 2015 de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Es decir, a cinco años de reconocer legalmente el tercer género, la discriminación no ha sido superada.

De modo que la legislación no siempre se traduce en una práctica cotidiana. Aunque las hijras tienen una tradición de centenares de años, muchas sobreviven gracias a la mendicidad, bailando en carnavales y bodas o se dedican al trabajo sexual ya que son relegadas.

Tercera opción de género en los pasaportes: ¿Incluyente o excluyente? 1
Los miembros de la comunidad transgénero asisten a una fiesta en Peshawar, Pakistán. | Foto: Caren Firouz / Reuters

A pesar de esto, las organizaciones de Derecho Humanos mantienen su lucha e izada la bandera de que el reconocimiento legal es el camino hacia una sociedad libre y sin violaciones a la libertad.

En el caso de Bangladesh que también emitió un decreto en 2013 reconociendo a las hijras su propio género legal, Amnistía Internacional (AI), señala que las personas del colectivo LGBTI sufren hostigamientos, discriminación y violencia.

Un ejemplo de ello fue en mayo de este año cuando las fuerzas de seguridad de detuvieron a 28 jóvenes que podrían ser de la comunidad bajo cargo de posesión de drogas. “Tampoco en este país se han rendido cuentas por el brutal homicidio de Xulhaz Mannan, director de una revista LGBTI, y de su amigo Tany Mojumdar”, reseña AI.

“En Bangladesh la homosexualidad se pena hasta con 10 años de cárcel”

Según el informe 2016-2017 de la ONG, grupos armados que afirmaban actuar en nombre del islam mataron en atentados selectivos a decenas de personas, incluidos ciudadanos y ciudadanas de otros países, activistas en favor del laicismo y personas LGBTI. Añade que la reacción del gobierno se caracterizó por la comisión de violaciones de derechos humanos, entre ellas detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, homicidios ilegítimos, tortura y otros malos tratos. De modo que un documento con la tercera opción no ha sido suficiente y de hecho a veces se convierte una pista para los agresores.

Aún así, según el informe “Homofobia de estado 2017” de Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA, por sus siglas en inglés) reseña que en Bangladesh un hombre que sea homosexual y mantenga relaciones carnales con otro podría pagar una pena hasta de 10 años de cárcel.

En cuanto a India, –también del grupo de 8 países que emiten pasaportes con una opción distinta a masculino y femenino– en 2014 el Tribunal Supremo emitió un amplio dictamen reconociendo el tercer género, afirmando “el derecho de toda persona a elegirlo”, y pidiendo la inclusión de los colectivos transexuales en los programas de asistencia social del Estado. Aún así, el país sigue penando las relaciones homosexuales.

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Dos mujeres transexuales durante el inicio de una manifestación por los derechos de la comunidad LGTB en India. | Foto: Shailesh Andrade / Reuters

En 2009, el artículo 377 del Código Penal de la India “fue objeto de una interpretación más restringida, por parte del Tribunal Superior de Delhi, eliminando la prohibición de las relaciones sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo en privado. Sin embargo, el 11 de diciembre de 2013, en el caso Koushal c. Fundación Naz (“Koushal v. Naz Foundation”), una sala de dos magistrados de la Corte Suprema de la India determinó la constitucionalidad del artículo 377. Por lo tanto, las relaciones sexuales consensuales entre dos hombres adultos siguen constituyendo delito”, reseña la ILGA.

Estado precursor en Asia 

Human Rights Watch reseña que la Corte Suprema de Nepal, en una sentencia de 2007, ordenó al gobierno a reconocer una tercera categoría de género en base a un “autosentimiento” individual.

La decisión se basaba en gran medida en los Principios de Yogyakarta recién acuñados: el primer documento en codificar los principios internacionales en materia de orientación sexual, identidad de género y Derechos Humanos. Alentados por la sentencia, los activistas incidieron exitosamente con las agencias gubernamentales para incluir la tercera categoría de género en las listas de votantes (2010), el censo federal (2011), los documentos de ciudadanía (2013) y los pasaportes (2015).

En el documento se indica con una “O” -de “other” (“otro”) el sexo del ciudadano nepalí. “Espero que podamos enviar un mensaje de apoyo en todos los lugares del mundo a las minorías” sexuales, dijo Monica Shahi la primera transgénero en recibir su pasaporte con la tercera opción en el país asiático. Exigió que tras este paso el gobierno nepalí permita también los matrimonios entre personas del mismo sexo. Nepal es uno de los estados precursores en Asia en el reconocimiento de los derechos de género pero le queda mucho camino por delante.

En algunos países más desarrollados el debate es otro. Se está cuestionando la manera más correcta de calificar al tercer género. Son los casos de Nueva Zelanda, Australia y Malta. Canadá se une al debate y desde ahora ofrece a sus ciudadanos elegir el género con el que se identifican en sus pasaportes.

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Mujeres en el frente: la otra cara del ejército durante la Segunda Guerra Mundial

Romhy Cubas

Foto: Olga Shimina
Klimbim

“—Según los estudios históricos, ¿desde cuándo han formado parte las mujeres de ejércitos profesionales?

—Ya en el siglo IV a. C., en Atenas y Esparta, las mujeres participaron en las guerras griegas. En épocas posteriores, también formaron parte de las tropas de Alejandro Magno. El historiador ruso Nikolái Karamzín escribió sobre nuestros antepasados: «En ciertas ocasiones, las eslavas se unían valientemente a sus padres y esposos durante las guerras. Por ejemplo, durante el asedio de Constantinopla en el año 626, los griegos descubrieron muchos cadáveres de mujeres entre los eslavos caídos en combate. Además, una madre, al educar a sus hijos, siempre les preparaba para que fueran guerreros»”

Conversación entre un historiador y Svetlana Alexievich

La guerra no tiene rostro de mujer

Ante el presente la guerra puede ser vista como algo forzado e innecesario, apocalíptico y letal, después de dos conflictos bélicos mundiales ¿quién querría alistarse para morir en la frontera de al lado? La conciencia del presente, sin embargo, muchas veces carece de la mirada empática que observa entre culturas y décadas para entender que, detrás de los fusiles y los uniformes militares, en aquella geografía el sentido del deber y el arraigo hacia las naciones podía más que la hambruna y las granadas.

Servir en el frente era una responsabilidad que se evocaba con ansias, un honor necesario para continuar con la conciencia tranquila, y aunque es comprensible que en esta trama las caras y perfiles que se evocan sean masculinas, durante la Segunda Guerra Mundial hubo una constante que pocas veces ha sido recreada en primera persona: casi un millón de mujeres combatieron en las filas del Ejército Rojo de la Unión Soviética.

La escritora rusa y Premio Nobel de Literatura en 2015, Svetlana Alexiévich, es una de las pocas –sino la única- autora que se ha dado a la tarea de relatar los testimonios de esas mujeres veteranas -ausentes en las películas y los libros-, y de cómo aprendieron a luchar, matar y sobrevivir luego de que en 1939 se anunciara que Hitler se dirigía hacia Moscú. La guerra no tiene rostro de mujer, es una memoria colectiva publicada originalmente en 1985 que el pasado julio volvió a las estanterías pero esta vez sin la censura impresa que hace 32 años obligó a la autora a omitir más de una realidad.

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Portada de la novela de Svetlana Alexiévich “La guerra no tiene rostro de mujer” | Imagen vía: Penguin House Mondadori

Aunque ejercer en el ejército –especialmente en siglos pasados- se concebía como una profesión casi exclusiva para hombres las mujeres siempre han tenido de alguna u otra forma participación en su formación. Durante la Primera Guerra Mundial, luego de que se integrara la tecnología de transmisiones, muchas mujeres trabajaban como operadoras, transcriptoras o telefonistas. En 1918 en Estados Unidos al primer grupo en servir en París se les llamaba las Hello Girls –Chicas hola-, y a pesar de que en tiempos de necesidad las mujeres ocuparon y excedieron las expectativas de puestos reservados exclusivamente para manos masculinas, la restricción de género y su idealización hacia los deberes del hogar se mantuvo por demasiado tiempo.

Los roles más comunes que ocupaban las mujeres durante la guerra eran los que implicaban sentarse a contestar llamadas o dedicarse a curar a los heridos, poco se dice de aquél millón de mujeres que se presentaron ansiosas en las oficinas de reclutamiento con 16 años exigiendo que las mandaran al frente a defender a la Rusia de Stalin.

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Doctores y enfermeras de la división 237 de infantería, foto restaurada por la artista rusa Olga Shimina | Imagen vía: Klimbim

“Fuimos a la oficina de reclutamiento, entramos por una puerta y salimos por otra: me había hecho una trenza muy bonita, salí de allí sin ella… Sin la trenza… Me cortaron el pelo al estilo militar (…) Nos embarcamos con júbilo. Gallardamente. Bromeamos. Recuerdo que nos reímos mucho. (…) ¿Adónde nos dirigíamos? No lo sabíamos. Y, al fin y al cabo, no nos importaba. Deseábamos llegar al frente. Todos luchaban, y nosotras también…”

Así continúan 202 testimonios de mujeres que hoy son madres y abuelas, pero en aquél entonces no contaban todavía con la mayoría de edad cuando aprendieron a disparar un rifle o a manejar una tanqueta de guerra. Instructora sanitaria, francotiradora, tiradora de ametralladora, comandante de cañón antiaéreo, zapadora… Ahora esas mismas mujeres son contables, auxiliares de laboratorio, guías turísticas, maestras… En el camino se perdieron muchas cosas, no solo personas sino futuros y planes comunes, al regresar de la guerra muchas terminaron sus estudios, consiguieron otros trabajos, pero todas se quedaron en Rusia con el peso de los recuerdos entre sus paredes.

Los testimonios revelan una mezcla de vergüenza, temor y orgullo. De las cosas que sucedieron en el frente no se habla, tampoco de los muertos ni de los fantasmas. Se habla de las condecoraciones, de la victoria, de las medallas y las órdenes de oro. Es entonces cuando surgen dos guerras, la de los hombres y la de las mujeres, en la segunda hay algo que los primeros no notan, en sus conversaciones se encajan amaneceres soleados y noches de invierno, detalles que los mismo hombres reconocen no recordar. La guerra de la mujer fue diferente, puede que más cruda por su capacidad para observar, para recordar un zapato de niño en la aldea incinerada o el color de una flor la mañana de su cumpleaños.

La guerra femenina tiene sus colores, sus olores, su iluminación y su espacio. Tiene sus propias palabras. En esta guerra no hay héroes ni hazañas increíbles, tan solo hay seres humanos involucrados en una tarea inhumana” reflexiona Alexiévich en la introducción del libro.

Mujeres en el frente: la otra cara del ejército durante la Segunda Guerra Mundial 4
Soldado del ejército rojo foto restaurada por la artista rusa Olga Shimina | Imagen vía: Klimbim

Por último también está la vida cotidiana: cantaban, se enamoraban, soñaban con el fin de la guerra pero nunca se ajustaron completamente a sobrevivir sin ella una vez se cantó la victoria.

Este es el testimonio de las mujeres de la Unión Soviética, pero ellas no fueron las únicas, en Estados Unidos, Francia, Italia, Polonia, Alemania, miles de rostros femeninos se ofrecían para formar parte de la resistencia y del ejército, hacían cursos de auxiliar, de enfermería, de manejo, lo que fuera con tal de participar en la guerra. Dejaban atrás a sus familias –muchas morían en la espera- y tenían sus primeras experiencias en el frente, su primer beso o su primera declaración de amor. Muchas se cansaron con hombres de su mismo regimiento junto a los cuales pelearon y sirvieron, otras se dieron cuenta con su regreso que la sociedad no las reconocía de igual forma que a su compañeros.

El honor de las mujeres y de los hombres al parecer no poseía el mismo mérito ante los ojos de los sobrevivientes.

Mujeres en el frente: la otra cara del ejército durante la Segunda Guerra Mundial 2
Yevdokia Bershanskaya, comandante del Regimiento de Aviación número 46 dando instrucciones a su tripulación: Yevdokia Nosal y Nina Ulyanenko, 1942 | Imagen vía: Klimbim

Continuación de la conversación entre un historiador y Svetlana Alexiévich


“—¿Y en la Edad Moderna?

—La primera vez fue en Inglaterra, entre 1560 y 1650. Fue entonces cuando se empezaron a organizar hospitales donde servían las mujeres.

—¿Qué pasó en el siglo XX?

—A principios de siglo, en la Primera Guerra Mundial, en Inglaterra, las mujeres fueron admitidas en las Reales Fuerzas Aéreas, entonces formaron el Cuerpo Auxiliar Femenino y la Sección Femenina de Transporte; en total, cien mil efectivos. »En Rusia, Alemania y Francia también hubo muchas mujeres sirviendo en hospitales militares y trenes sanitarios. »Pero fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando el mundo presenció el auténtico fenómeno femenino. Las mujeres sirvieron en las fuerzas armadas de varios países: en el ejército inglés (doscientas veinticinco mil), en el estadounidense (entre cuatrocientas mil y quinientas mil), en el alemán (quinientas mil)… »En el ejército soviético hubo cerca de un millón de mujeres. Dominaban todas las especialidades militares, incluso las más “masculinas”. Incluso llegó a surgir cierto problema lingüístico: hasta entonces para las palabras “conductor de carro de combate”, “infante” o “tirador” no existía el género femenino, puesto que nunca antes las mujeres se habían encargado de estas tareas. El femenino de estas palabras nació allí mismo, en la guerra…”

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