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El negocio de la 'fiebre verde' de la marihuana en EEUU y España

Raquel Cespedes y Christian Rubio

Foto: Raquel Cespedes y Christian Rubio

Si vas a Colorado (EEUU) es más probable que des antes con una tienda que dispensa marihuana que con un Starbucks. Esta realidad es un ejemplo del creciente e imparable negocio del cannabis en Estados Unidos. En las pasadas elecciones del 8 de noviembre los norteamericanos no sólo decidieron fumarse al stablishment eligiendo a un candidato como Donald Trump, sino que también dieron un espaldarazo al consumo y venta de marihuana. Los habitantes de California, Massachusetts, Nevada y Maine aprobaron en las urnas la legalización de la marihuana con fines recreativos. Esto implicará que los mayores de 21 años podrán poseer la sustancia, así como cultivar plantas de marihuana en sus residencias privadas y comprar 28,5 gramos de marihuana para usarla con fines recreativos. Esta cobertura de legalidad va acompañada de una gravada de impuestos, como ocurre con el tabaco y el alcohol.

Tras este respaldo, ya son ocho los estados donde se permite el consumo recreativo de la marihuana (Colorado, Alaska, Oregón , Washington, California, Massachusetts, Nevada y Maine), además del Distrito federal de Washington DC. Mientras que en otros 29 estados está permitido su empleo con fines terapéuticos y medicinales. Pese a esta corriente de permisividad, la ley federal lo considera ilegal sin excepción. Una paradoja que amenaza y ralentiza la proliferación de un negocio que ha demostrado su potencial y beneficios en aquellos estados en los que ha podido desarrollarse.

FILE -- HOLD FOR TUESDAY NOV. 15, 2016 EARLY RISER BY BOB SALSBERG -- In this Wednesday, Nov. 9, 2016 file photo a marijuana joint is rolled in San Francisco. Newly-approved laws in four states allowing the recreational use of marijuana are seen as unlikely to change rules regarding use of the drug in the workplace.  (AP Photo/Marcio Jose Sanchez)

Son ocho los estados de EEUU donde se permite el consumo recreativo de la marihuana. (Marcio Jose Sanchez/AP)

Un ejemplo de la emergente industria del cannabis es Colorado, que aprobó la legalización de la marihuana en 2014. Seis meses después, los beneficios no sólo se notaron en las arcas públicas sino también en las calles, gracias a un importante descenso en los índices de criminalidad. Según Policy Mac, el estado ganó el primer semestre tras su legalización 20 millones de dólares al mes, un aumento de más del 50% con respecto a lo que se esperaba en un principio.

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Los campesinos transportan plantas de marihuana recién cosechadas, en Los Suenos Farms, la mayor granja de marihuana legal al aire libre de América, en Avondale, en el sur de Colorado. (Foto: Brennan Linsley/AP)

Además de la recaudación por impuestos, el estado estima que ha ahorrado entre 12 y 40 millones de dólares al reducir drásticamente las detenciones relacionadas con la marihuana, que suponen cerca del 50% de todos los delitos vinculados con las drogas en Estados Unidos. Este ahorro permite al mismo tiempo destinar más recursos a la lucha contra otros crímenes. De acuerdo con datos del gobierno, en la ciudad y el condado de Denver el índice de homicidios descendió un 42% desde la legalización del cannabis.

La salida de la clandestinidad dio la oportunidad a pequeños productores y comerciantes a afianzar un negocio con unas perspectivas de crecimiento más altas incluso que el sector de la telefonía. La profesionalización y la mejora de la calidad han dado lugar a empresas muy punteras provistas de las últimas tecnologías que se alejan de la típica imagen de un invernadero zarrapastroso gestionado por alguien que nada tiene que ver con un empresario. Tripp Keber, es la personificación del futuro de la marihuana. Este ex promotor inmobiliario fundó, junto a Chuck Smith, Dixie Brands, una de las empresas más vanguardistas en la industria del cannabis. Desde hace cinco años, estos pequeños magnates han convertido Dixie en una de las marcas líderes del sector y tienen participaciones de propiedad en 17 empresas relacionadas con el cannabis.

La legalización en California, uno de los estados más ricos y poblados, espoleará el negocio de la marihuana. (Haven Daley/AP)

La legalización en California, uno de los estados más ricos y poblados, espoleará el negocio de la marihuana. (Haven Daley/AP)

Keber lo vio claro desde el principio como demuestra esta declaración realizada hace dos años en una entrevista para la revista Rolling Stone: “En Colorado, 100.000 pacientes crearon una industria de 300 millones de dólares el año pasado (2013, cuando se legalizó la marihuana con uso medicinal). Ahora imagina cómo sería el mercado legal para todos los adultos (con la legalización del consumo recreativo en 2014). Los estudios muestran que alrededor del 10% de ellos tiene alguna relación con el cannabis. El 10% de los 5 millones de habitantes de Colorado es alrededor de medio millón de personas. Recibimos 60 millones de turistas cada año. Incluso si tan sólo el 5% de esos turistas hiciera una compra, eso es 3 millones de personas al año. Estamos hablando de un crecimiento vertical”, auguraba.

Teniendo en cuenta que más de 32 millones de estadounidenses ya consumen marihuana, en el horizonte se vislumbra un vasto mercado parcialmente establecido. Según la consultora Arcview Market Research, el año pasado las ventas legales llegaron a los 6.000 millones de dólares. Y para el año 2020, estima que se multiplicarán por tres.

Director of Quality Assurance Thomas Shipley prunes dry marijuana buds before they are processed for shipping at Tweed Marijuana Inc  in Smith's Falls, Ontario, April 22, 2014.   REUTERS/Blair Gable/File Photo - RTSU7W7

Laboratorio de calidad de la empresa de marihuana ‘Tweed’, radicada en Ontorio, Canadá. (Foto: Blair Gable/Reuters)

De esta gran tarta de consumidores también están sacando tajada las startup, que contemplan esta industria como un vivero virgen e inexplorado, con infinitas posibilidades de negocio. Un  estudio de New Frontier estima que las startups relacionadas con el mundo del cannabis recaudaron en Estados Unidos 213 millones de dólares a lo largo de 2015. Unas cifras que esperan duplicarse con el consumo legalizado en más estados y gracias a la cada vez mayor aceptación por parte de la sociedad americana, con un 58% a favor de la legalización.

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Encuesta sobre la opinión de los ciudadanos norteamericanos en cuanto a la legalización de la marihuana. (Gráfico: Gallup)

El sector ya tiene algunos inversionistas estrella. Como el famoso rapero Snoop Dogg, que asegura que fuma 81 porros al día. Dogg, de 44 años, se asoció con la empresa canadiense Tweed, que provee marihuana y accesorios y ha invertido en una aplicación llamada Eaze, que se dedica a la entrega de marihuana a donde tú la necesites. Además, uno de los hijos de Bob Marley, Ky-Mani Marley, se ha reunido con funcionarios en busca de permisos para la marihuana que se cultiva en California. Hasta un gigante tecnológico como Microsoft ha decidido entrar en este floreciente negocio. El gigante de Redmond se ha asociado con una startup de Los Ángeles, Kind, para crear un software que ayude a realizar un estricto seguimiento del proceso que va desde la semilla hasta la venta final. Este software estaría impulsado por la plataforma en la nube de Microsoft, Azure, y con su desarrollo se espera que se faciliten tanto las ventas como el comercio.

Prueba de la alta aceptación de la sociedad americana fue la última Conferencia anual de negocios de la marihuana que tuvo lugar en Las Vegas en el mes de noviembre. Fue la más numerosa de cuantas se recuerda, pasando de apenas 400 personas en 2012 a más de 10.000 en esta quinta edición. En este encuentro se mostraron las infinitas diversificaciones del sector del cannabis: equipos de extracción, infusiones, dulces, bebidas, servicios de consultoría para inversionistas, medios de comunicación especializados, servicios de etiquetas, cigarrillos electrónicos, y mucho más. La gran cantidad de avances que se exhibieron dan cuenta de que el futuro de la marihuana pasa por la alta tecnología.

Sesgo racial en las detenciones 

Pero estas ganancias y grado de aceptación tienden a oscurecerse ante la triste realidad que se desarrolla en muchos otros estados. Mientras en Colorado y Washington se licitan a productores y vendedores de marihuana, en otros lugares la policía continúa llevando a cabo redadas contra las plantaciones.

El cambio de tendencia en Estados Unidos, un país de tantos contrastes y tan puritano en algunos aspectos, viene desde abajo. Lo que está ocurriendo forma parte de un movimiento político en el que se ha impuesto la voluntad popular. Porque la marihuana no sólo es dinero, también es un estigma. La lucha para acabar con la Guerra contra las Drogas en el fondo es un movimiento para detener el encarcelamiento masivo de minorías. “El consumo de la marihuana, como el de todas las drogas ilícitas, es casi igual en todas las razas, excepto que la población afroamericana es arrestada en una tasa cuatro veces mayor que la gente blanca”, reconoció Stephen Downing, antiguo subjefe de la Policía de Los Ángeles (LAPD) y dirigente del grupo Agentes del Orden Contra la Prohibición (LEAP).

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Los datos de arrestos relacionados con la marihuana en EEUU revelaron una tendencia consistente de sesgos raciales significativos. (Foto: Henry Romero/Reuters)

Un análisis de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) encontró que las detenciones hechas por posesión de marihuana representan más de la mitad de todas las detenciones relacionadas con drogas en EEUU. De los 8,2 millones de arrestos hechos por el cannabis entre 2001 y 2010, el 88% fueron simplemente por portación de hierba. En todo el país, los datos de arrestos revelaron una tendencia consistente de sesgos raciales significativos.

Los que defienden la legalización argumentan que normalizar el consumo de la ‘maría’ reduce los costes del sistema de justicia, el hacinamiento en las cárceles y la violencia entre los grupos de narcotraficantes. Teniendo en cuenta que la marihuana representa el 50% de los ingresos de los carteles, darle a este negocio una pátina de legalidad supondría un duro golpe contra el crimen organizado.

¿Qué pasará con el cannabis en la era Trump?

La época de mayor esplendor de la marihuana ha sido bajo la administración Obama. Además del éxito de las consultas populares, la razón principal por la que los profesionales del cannabis no están siendo arrestados por agentes federales y procesados por la corte federal es por un memorando de 2013 del fiscal general James M. Cole que dirigía a los fiscales federales a centrar sus esfuerzos en actividades delictivas, con el mensaje implícito de tolerar traficantes de marihuana regulados por el estado.

Pero con Donald Trump en la Casa Blanca esto puede cambiar. Sobre todo conociendo el nombre del nuevo secretario de Justicia, el senador por Alabama, Jeff Sessions. Sessions es un ultraconservador y quizás uno de los mayores oponentes contra el movimiento de reforma de la marihuana. Su nombramiento al frente del Departamento de Justicia de Estados Unidos podría poner fin a la legalización del cannabis. Sus declaraciones destilan cierta nostalgia de la época de Ronald Reagan, cuando la por entonces Primera Dama Nancy Reagan encabezó una campaña a favor de la guerra contra las drogas. Sessions incluso ha llegado a sugerir que sólo “las malas personas” se involucran con las drogas.

La posición del nuevo secretario de Justicia es una amenaza para el gran esquema de la legalización en Estados Unidos, pero ¿qué posición tiene Trump sobre la marihuana? En 1990, Trump dijo que estaba a favor de legalizar todas las drogas, pero recientemente durante la campaña electoral aseguró que se opone a legalizarla, pero apoya su acceso médico y cree que los estados deberían ser libres para adoptar sus propias políticas con respecto al uso recreativo.

Perspectivas

Si la tendencia en Estados Unidos continúa por la senda de la legalización de la marihuana y la regulación federal no le pone palos en las ruedas, nuevas leyes pueden abrir perspectivas importantes para los empresarios. Actualmente la principal traba para la expansión del sector son las contradicciones entre la legislación estatal y federal, que impide que un brownie de marihuana cocido en Oregón pueda ser vendido en Washington, pese a que en ambos estados está permitido el uso recreativo pero con diferentes disposiciones.

La firma de investigación y asesoría financiera GreenWave Advisors estima que las ventas de productos de marihuana en Estados Unidos serán de 6.500 millones de dólares en 2016 y de unos 30.000 millones de dólares en 2021, si los productos derivados del cannabis estuvieran legalizados en los 50 estados del país.  Sin duda, en Estados Unidos está naciendo una de las mayores oportunidades de negocio del siglo XXI.

¿Y si todo esto pasara en España?

La legislación española con respecto a la marihuana se ha ido flexibilizando con el paso del tiempo. De hecho, España es en la actualidad uno de los países europeos más liberales en cuanto al cannabis. Su política descentralizada impulsa un alto grado de autogestión por parte de las comunidades autónomas, cada una de las cuales desarrolla sus propias medidas sobre el negocio y consumo de esta sustancia.

Sin embargo, la Ley Orgánica 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana establece en su artículo 36 una serie de normas de obligado cumplimiento a nivel nacional. El párrafo 16 dice así: “El consumo o la tenencia ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, aunque no estuvieran destinadas al tráfico, en lugares, vías, establecimientos públicos o transportes colectivos, así como el abandono de los instrumentos u otros efectos empleados para ello en los citados lugares” será considerado una infracción grave. Por tanto, consumir marihuana de forma legal queda relegado a los lugares especialmente habilitados para ello. Son los llamados clubs de cannabis.

La legislación española con respecto a la marihuana se ha ido flexibilizando con el paso del tiempo. (Foto: Julie Gordon/Reuters) .

Podría decirse que estos clubs hicieron su aparición formal en España en 2001 de la mano del Club de Catadores de Cannabis de Barcelona. Pero la primera piedra de su organización se remonta a 1993, cuando la Asociación Ramón Santos de Estudios Sobre el Cannabis (ARSEC, con sede en Barcelona) envió una carta a la Fiscalía Antidroga preguntando si sería un delito cultivar marihuana para el consumo personal de un grupo de usuarios adultos. La respuesta fue clara: su propuesta no podría considerarse una conducta delictiva. Con el beneplácito jurídico en la mano, la agrupación decidió plantar marihuana destinada a unas 100 personas. Se llegó incluso a hacer una intensa campaña divulgativa en los medios de comunicación al respecto. Sin embargo, la plantación fue incautada. La Audiencia Provincial absolvió a los responsables y el caso fue recurrido ante el Tribunal Supremo. La sentencia final fijaba una condena mínima de prisión (que quedó suspendida) y sanciones económicas para los directivos de ARSEC. El Supremo argumentó que, aunque en este caso no se pretendía traficar, el cultivo de cannabis era peligroso en sí mismo y debía ser castigado.

La puerta parecía cerrarse para la expansión de los clubs de cannabis, pero muchas otras asociaciones recogerían el testigo de ARSEC. En 1997, la agrupación vasca Kalamudia cultivó 600 plantas destinadas a cerca de 200 personas, entre las que había parlamentarios regionales, concejales de varios partidos políticos y profesionales de múltiples disciplinas. La cosecha tuvo qu recogerse poco después sin consecuencias legales. Dos años después, en 1999, repitió su plantación y tampoco contó con el rechazo de las autoridades. Las asociaciones dieron un carácter estable a sus cultivos, apoyados jurídicamente por un informe del gobierno regional de Andalucía que impulsaba el establecimiento de estos clubs para obtener marihuana de forma legal.

REUTERS/Vincent West

La industria del cannabis ha ido expandiéndose por España con diferente calado. (Foto: Vincent West/REUTERS).

Desde entonces, la industria del cannabis ha ido expandiéndose por todo el territorio nacional con diferente calado. Sin lugar a dudas, Barcelona se ha convertido en el epicentro del negocio con más de 200 clubs de cannabis, cuando en todo el país existen unos 800. Su crecimiento se ha desarrollado a la par que la normativa española, cuyo mencionado artículo 36 de la Ley de Seguridad Ciudadana prohíbe su venta pero no su consumo. Así, es legal la venta de semillas y el cultivo de marihuana para el consumo personal en estos lugares privados. Los usuarios pagan una determinada cuota para un periodo concreto, reciben la cantidad de marihuana correspondiente y la pueden consumir únicamente dentro de los clubs. Para convertirse en miembro sólo hay que tener 18 años y el respaldo de otro socio.

La controversia jurídica del mercado del cannabis llega con el párrafo 18 de la ley: “La ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, cuando no sean constitutivos de infracción penal” también será considerado una infracción grave. Esta aparente contradicción provoca que los clubs se muestren muy reticentes a la hora de exhibir públicamente sus campos de cultivo. Se han dado numerosos casos de incautaciones de cosechas cuando la asociación cumplía con la legalidad. Por ejemplo, el del club Pannagh -un referente para los usuarios españoles-, que fue intervenido en 2005 y en 2011.

Cerca de cuatro millones de españoles, el 10% de la población de entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis (AP Photo/Rich Pedroncelli)

Cerca de cuatro millones de españoles, el 10% de la población de entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis (Foto: Rich Pedroncelli/AP)

Sus miembros fueron acusados de un delito de tráfico de drogas y su cultivo fue incautado. La Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis de Euskadi declaró en su momento que no entendía cómo se estaba regulando el negocio por un lado y contrarrestándolo con “estrategias represivas” por el otro. Por tanto, el vacío legal favorece el negocio de la marihuana en los clubs y los locales comerciales, los llamados grow shops, donde se vende todo el material necesario para su cultivo doméstico. Algunos de estos establecimientos son franquicias cuyo desembolso inicial de apertura puede sobrepasar los 10.000 euros. Una inversión que se suele recuperar al cabo de un año, lo que se traduce en un rendimiento muy atractivo para muchas personas que quieren salir de las listas del paro.

El Ayuntamiento de Rasquera, en Tarragona, se prestó voluntario para acoger un proyecto de plantación de marihuana de la Asociación Cannábica Barcelonesa de Autoconsumo. El pueblo tiene 900 habitantes y hay un 40% de paro. El club estaba dispuesto a pagar 650.000 euros al año por las tierras, que en su momento significaba una especie de tabla de salvación para las arcas municipales. Pero la Justicia paralizó la operación y el alcalde, defensor de la idea, tuvo que abandonar su puesto.

Cerca de cuatro millones de personas, el 10% de la población española entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis alguna vez. Casi un 2% fuma de manera habitual cada día, según datos del Ministerio de Sanidad. Los partido políticos, a raíz de la formación de un nuevo Gobierno, han planteado sus propias medidas con relación al mercado de la marihuana en España. Un negocio que maneja cifras millonarias y que en 2016 sigue estancado en arenas movedizas, entre la ética y la legalidad.

5 lugares turísticos donde ser homosexual te puede llevar a la cárcel

María Hernández

Foto: Michael C Corder
AP

Ser homosexual, bisexual o transexual sigue estando mal visto en una gran parte del mundo, y aún hay 72 países donde la identidad de género y la orientación sexual pueden acarrear serias consecuencias, incluyendo penas de cárcel o de muerte.

En Europa esta situación es ya impensable, pero en numerosos países de África, Asia y América la homosexualidad es considerada un crimen. Quienes viven en ellos son los que más sufren las consecuencias de estas leyes, pero también hay turistas que, por un simple beso o por cogerse de la mano, pueden acabar arrestados.

En algunos de estos lugares, como Egipto o Indonesia, pese a que las leyes no prohíben específicamente las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, las autoridades aprovechan cualquier excusa o resquicio legal para practicar detenciones. En estos países se recurre a menudo a la ley Sharia, la base del Derecho Islámico que rige la conducta y hábitos de los musulmanes, para criminalizar a los homosexuales. Entre estos, destacan algunos destinos turísticos como Maldivas o Marruecos, donde cada año acuden numerosos turistas a disfrutar de unas vacaciones, sin pensar en las consecuencias que pueden tener algunos pequeños gestos.

Los hombres y mujeres homosexuales de estos países no solo se enfrentan a los castigos impuestos por la ley, sino que también tienen que vivir con la intolerancia y los prejuicios del resto de la sociedad.

Maldivas

Uno de los destinos románticos por excelencia, las Islas Maldivas, se puede convertir en una verdadera pesadilla si la pareja que quiere disfrutar de sus playas y paisajes no es heterosexual, pues cualquier muestra de afecto hecha en pública puede ser un gran riesgo.

A pesar de las recomendaciones que varias organizaciones internacionales y ONG han hecho al país para que deje de criminalizar al colectivo LGTB, Maldivas sigue condenando la homosexualidad y cualquier muestra de cariño de una pareja de personas del mismo sexo puede costar muy cara.

Las leyes de Maldivas incluyen varias formas de relaciones entre personas del mismo sexo, desde el matrimonio hasta las relaciones sexuales. En todos los casos, acabar en la cárcel es más que probable, con penas que van desde los tres meses hasta los ocho años.

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Un simple gesto como este le puede costar caro a una pareja homosexual. | Foto: Charles Platiau/Reuters

Desde julio de 2015, cuando entró en vigor el nuevo Código Penal en el país, los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo ya no están regidos por la ley civil, que los regulaba hasta entonces, sino por las leyes penales.

Además, también están incluidas las sanciones por llevar a cabo estos actos en la ley Sharia, que establece un castigo de nueve meses a un año de destierro o hasta 30 latigazos para los hombres, mientras que la pena para las mujeres es el arresto domiciliario entre nueve meses y un año.

Egipto

En Egipto, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están prohibidas expresamente. Sin embargo, se han documentado numerosos casos en los que se ha utilizado la ley para el combate de la prostitución y contra el libertinaje como pretexto para encarcelar a personas homosexuales.

Por este motivo, los cargos a los que se enfrentan los acusados se refieren normalmente a “actos inmorales” o “actos escandalosos”.

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Las redadas contra homosexuales son habituales en Egipto. | Foto: Amr Nabil/ AP

En un país tan conservador como Egipto, las redadas contra la comunidad LGTB son habituales. Entre 2013 y 2015 se llevaron a cabo más de 50 en distintos lugares del país, según estimaciones de las asociaciones de Derechos Humanos.

Destaca el caso de un ciudadano libio, deportado de Egipto por mantener relaciones homosexuales, que acaparó la atención internacional. Tras rechazar su recurso ante los tribunales, la Justicia de El Cairo aprobó la decisión del Gobierno de expulsar a todos los homosexuales extranjeros que se encontraran en el país, por considerar que “amenazan la seguridad nacional con su presencia”.

Marruecos

La homosexualidad en Marruecos está incluida en el Código Penal como un delito “contra natura”. “Quien cometiere actos indecentes o contra natura con otra persona de su mismo sexo, será penado con prisión de entre 6 meses y 3 años y una multa de 200 a 1.000 dirhams, salvo que en el caso concurran circunstancias agravantes”, dice el artículo 489 del Código Penal.
Este artículo es el motivo por el que numerosas personas son detenidas y llevadas ante los tribunales cada año.

En 2016, un español llamó la atención de muchos medios de comunicación al ser detenido en un hotel de Marrakech cuando se encontraba con su compañero marroquí en la habitación. Una mujer de la limpieza los delató ante el administrador, quien llamó a la policía que acudió al hotel donde la pareja fue detenida. El español, de 70 años, fue puesto el libertad cuatro días más tarde y se le dio la opción de volver a España cuando lo deseara.

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Las lesbianas también sufren el rechazo de la sociedad en Marruecos. | Foto: Stringer/Reuters

En el mismo mes, dos chicas menores de edad fueron arrestadas y llevadas a declarar ante el juez después de que un familiar las fotografiara besándose. Finalmente fueron puestas en libertad condicional en lo que fue un caso inédito en un país donde las relaciones entre hombres son castigadas habitualmente, pero rara vez se acusa a mujeres por ser lesbianas.

El Informe de la Homofobia de Estado 2017, de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Transexuales e Intersexuales (ILGA), destaca que “en los últimos tiempos, se han registrado numerosos reportes de detenciones e intimidación policial”. Además, explica que “el Comité de Derechos Humanos manifestó su preocupación por la tipificación como delito de la homosexualidad, sancionada con una pena de cárcel que puede alcanzar tres años y por las detenciones en ese contexto”.

Indonesia

A pesar de que su Código Penal no condena expresamente la homosexualidad, Indonesia es uno de los lugares más señalados por ser peligroso para el colectivo LGTB. Las relaciones entre personas del mismo sexo están criminalizadas en tan solo dos de sus estados, pero existen normativas, como la Regulación Gubernamental sobre Salud Reproductiva, que hacen referencia a la “desviación de la orientación sexual” como una acción sancionable por la ley.

El documento de la ILGA explica que distintos informes publicados entre 2016 y 2017 indican mayores niveles de amenazas contra defensores de derechos humanos LGTB y contra su trabajo, tanto por parte de actores estatales como no estatales.

Los arrestos y los actos de represión contra los homosexuales son habituales en este país, donde se encuentran algunos de los lugares con más turismo gay del continente asiático, como Bali.

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141 hombres fueron detenidos en mayo en una redada en una sauna gay. | Foto: Tatan Syuflana /AP

Este mismo mes de mayo tuvo lugar una gran redada en una sauna gay que se saldó con 141 detenidos. Unos días antes, dos hombres fueron condenados a recibir 80 latigazos después de que sus vecinos los grabaran manteniendo relaciones sexuales. Este suceso tuvo lugar en Aceh, un lugar donde se aplica la ley Sharia para defender el Islam.

A pesar de las reiteradas peticiones de organizaciones como Human Rights Watch para que el país respete los derechos humanos y, en concreto, abandone estas prácticas de represión contra el colectivo LGTB, Indonesia sigue protagonizando incidentes de este tipo.

India

Una ley de 1860 criminaliza la homosexualidad en un país que cada vez se vuelve más popular entre los turistas. La cadena perpetua es el máximo castigo para quien tenga relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo.

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Ciudadanos de India se manifiestan por los derechos del colectivo LGTB. | Foto: Altaf Qadri /AP

El artículo 377 del Código Penal de india es el responsable de las sanciones a las personas homosexuales, pues prohíbe las relaciones entre personas del mismo sexo en privado. En 2009, se eliminó esta prohibición, pero la Corte Suprema del país devolvió la constitucionalidad a esta norma en diciembre de 2013.

Este paso atrás en la legislación conmocionó a activistas y defensores de los derechos humanos de todo el mundo. Además, cientos de personas salieron a la calle en varias ciudades del país, especialmente en Bombay, para protestar en contra de esta sentencia.

Las puertas que cruzaremos en la tercera temporada de 'El Ministerio del Tiempo'

Cecilia de la Serna

Foto: RTVE

Serie de aventuras, ciencia ficción, histórica… El Ministerio del Tiempo es muchas cosas pero, sobre todo, es ya todo un referente de la cultura popular en España. La producción de RTVE se convirtió, en su primera temporada, en una serie de culto, y en su segunda entrega afianzó el fervor de los ‘ministéricos‘ para, finalmente, empujar al ente público a renovarla para una tercera temporada. Esta nueva remesa está a punto de llegar a nuestros televisores, y también a nuestros ordenadores, móviles y tabletas. Porque si por algo ha destacado El Ministerio del Tiempo es por haberse convertido en la primera serie española con un amplio seguimiento en diferido y por streaming.

Todo está listo para el estreno de la nueva temporada de El Ministerio del Tiempo. | Foto: RTVE
Todo está listo para el estreno de la nueva temporada de El Ministerio del Tiempo. | Foto: RTVE

El estreno de esta tercera temporada llega con tanta polémica como su renovación. RTVE lleva semanas anunciando la vuelta de El Ministerio del Tiempo, e incluso celebró el pasado 5 de mayo una gran premiere del primer episodio de la temporada en el Liceu de Barcelona. No obstante, se resistió a confirmar una fecha de estreno. Hoy, por fin, lo ha hecho: la tercera entrega de El Ministerio del Tiempo se estrenará en pantalla el jueves 1 de junio. Hasta el propio Javier Olivares, creador de la serie, ha hecho bromas con esta circunstancia.

Para quien no la conozca -algo difícil dada su popularidad, que ha trascendido incluso las fronteras españolas-, esta serie se centra en una institución ficticia y secreta, un Ministerio -como los de Sanidad, Defensa o Interior- que tiene como meta preservar la Historia de España. Para ello, cuenta con diferentes agentes que se visten de distintas épocas y cumplen sus misiones atravesando unas puertas del tiempo. Se enfrentan a numerosos enemigos, algunos del pasado y otros del presente. Este es, grosso modo, el argumento que ha enamorado a millones de espectadores. Aunque hay mucho más, no es cuestión de desvelar las tramas a aquellos que aún no se han aventurado en su visionado.

La tercera temporada llegará con tantas o más aventuras, con tantos o más personajes históricos, con tantas o más emociones que en pasadas entregas. Destaca la incorporación de la actriz Macarena García al reparto, que interpretará a una luchadora de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, y la del actor Pedro Casablanc, que tendrá el honor -y la enorme responsabilidad- de interpretar a Francisco de Goya.

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Macarena García y Pedro Casablanc son algunas de las nuevas incorporaciones de El Ministerio del Tiempo. | Fotos: RTVE

El rodaje de esta tercera entrega ha sido más caro, pero también más viajado, por la aportación de Netflix, que ha comprado sus derechos para ofrecer la serie en streaming a 190 países de todo el mundo una vez termine su emisión en TVE. Esta temporada contará con 13 capítulos en los que los protagonistas volverán a emprender multitud de viajes a través de la historia. Aura Garrido, Nacho Fresneda y Hugo Silva continuarán siendo los actores principales, con la ausencia en esta entrega de Rodolfo Sancho.

De lo poco que han adelantado desde la productora, en sus viajes en el tiempo, la tercera entrega incluirá nuevos personajes y hechos históricos, entre los que destacan los Borgia, Pedro I el Cruel y Enrique de Trastamara, la Inquisición y las Brujas de Zugarramurdi, la gestación del desembarco de Normandía, y la vida de Simón Bolívar en Madrid, entre otros.

La trama del primer episodio, que se emitirá el próximo jueves por La 1, se centra en el director Alfred Hitchcock que, según adelanta la sinopsis oficial, “se verá envuelto en una intriga mucho más grande que la de todas sus películas juntas durante el Festival de San Sebastián de 1958. Pacino, que todavía trabaja para el Ministerio de 1982, pedirá ayuda en secreto a Amelia y Alonso para evitar que el director inglés sea secuestrado durante el estreno mundial de su obra maestra Vértigo. Algo que a priori no atañe a la historia de España, acabaría siendo un desastre económico y social ante la próxima llegada a España de Eisenhower, presidente de los EEUU”. Esta y otras puertas serán las que abriremos con la nueva remesa de aventuras de este ya clásico de la cultura popular y televisiva en España.

Finca de Indecentes, Fulleros y Amorales (FIFA)

Melchor Miralles

Leo en The Objective que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, antes dedicado a los “sorteos”, sicario de Joseph Blatter, ha admitido que algunos trabajadores involucrados en la construcción del estadio de San Petersburgo para el Mundial de 2018 han sufrido violaciones de derechos humanos. En una carta enviada a los presidentes de cuatro asociaciones nórdicas, ha reconocido que algunos empleados norcoreanos, cuyas condiciones de trabajo son “habitualmente horribles”, han sido empleados en la construcción del Zenit Arena.

Los trabajadores, tratados como esclavos, vivían hacinados en contenedores abarrotados, y se conoce al menos un caso de uno de ellos que murió de un ataque al corazón sin recibir ninguna asistencia. La FIFA dice “estar al tanto” de que la ONU ha denunciado las condiciones de trabajo de muchos hombres en Corea del Norte en China, Rusia y Oriente Medio, “similares a la esclavitud, pues son enviados por el régimen totalitario a cambio de una miserable comisión”, y añade que lo “condena” y que “ha tratado con el contratista general y con la compañía” que construyó el estadio los “asuntos encontrados”. O sea, y esto lo digo yo, que no efectuó ninguna comprobación previa para evitarlo, y que, denunciado el caso por la prensa noruega, se ha limitado a lamentarlo y “tratarlo” con los responsables. Una conducta no sé si penalmente, pero sí moralmente cómplice, repugnante, una más de la FIFA y sus mandamases, desde hace años una banda de delincuentes corruptos hasta las cachas que van cayendo poco a poco ahora por una investigación puesta en marcha por el FBI.

Podríamos cambiarle el nombre y denominar a este gang “Finca de Indecentes, fulleros y amorales”, porque desde su fundación, es protagonista de uno de los mayores escándalos de corrupción jamás conocidos, sus dirigentes, una manada de corruptos insuperables, la gestionan como una finca, carecen de la más mínima y exigible decencia, son fulleros, porque han robado tanto y con tanto descaro que se les ha pillado hace tiempo, aunque hasta hace poco los tribunales les han dejado irse de rositas con la complicidad de los Gobiernos, y son amorales, porque además de robar, han tolerado en muchos países casos como este de San Petersburgo, y han sido cómplices de dictaduras horribles como la argentina de Videla, Massera y compañía. Un asco de FIFA, una organización que debiera desaparecer, pero que ahí sigue, moviendo los hijos del fútbol, que ya no es un deporte, sino un negocio multimillonario del que se benefician unos pocos aprovechando la fuerza de los miles de millones de seguidores que tienen en todo el mundo los clubes y las selecciones. Un asco de organización. Una banda, esta FIFA.

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Redacción TO

Foto: Recorded Picture Company

Es cierto que la tradición vampírica no nació con Bram Stoker, pero es innegable que fue él quien la puso en el mapa internacional. Con la publicación de la novela epistolar Drácula, un día como hoy de 1897, ha extendido en el imaginario colectivo el mito del ser que vive en las sombras, siempre sediento de sangre humana, vulnerable a los símbolos sagrados y a las estacas bien dirigidas.

Desde entonces, ha dado lugar a numerosas ficciones. En el cine, sin ir más lejos, se ha convertido en una de las temáticas habituales en el género de terror y, en los últimos años, incluso en el de la comedia. Caso aparte –y todavía por descifrar– es la saga de Crepúsculo.

Esta lista reúne con precisión la evolución de la figura de los vampiros en los últimos años del siglo XX y en nuestro días, más de un siglo después de que viera la luz la novela que escribió el autor irlandés.

Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008)

Esta película de violencia y romance es una historia que encoge el alma sobre la soledad, el descubrimiento y las nuevas oportunidades. Una gran ficción de vampiros en los tiempos de Crepúsculo.

Sólo los amantes sobreviven (Jim Jarmusch, 2013)

¿Y si el amor fuera para siempre? La vida eterna es el castigo de dos vampiros que se aman profundamente y a lo largo de los siglos, con todas las asperezas, con todas sus etapas y sus crisis. Pero esta película versa también sobre la caída del sueño americano y las adicciones, dos temas que el autor de la obra conoce bien. Puro existencialismo.

Entrevista con el vampiro (Neil Jordan, 1994)

Esta es un clásico del cine. De alguna forma es la historia que todo cronista desearía narrar por inverosímil y fantástica. La adaptación de la novela de Anne Rice marcó un antes y después en la década de los 90 y relata las memorias de un hombre que escogió ser vampiro a cambio de la vida eterna. Una decisión que ha pesado siempre sobre él.

Abierto hasta el amanecer (Robert Rodriguez, 1996)

Otra obra maestra. Una película con un trasfondo emocional bien distinto a las anteriores. En esta película escrita por Quentin Tarantino dos forajidos huyen de sus crímenes en Estados Unidos y cruzan la frontera con México. Allí, en un bar de carretera, deciden hacer una parada que les dará más sorpresas de las imaginadas. El bar está poblado de vampiros

Lo que hacemos en las sombras (Taika Waititi, Jemaine Clement, 2014)

Una comedia sobre ser vampiro en los tiempos modernos. Un grupo de amigos en Nueva Zelanda que comparte penurias y anhelos de otros tiempos mientras se adaptan a la vida en sociedad en el siglo XXI. Como decíamos, hay relatos vampíricos que trascienden el terror.

The Addiction (Abel Ferrara, 1995)

En esta película la sangre humana es una metáfora. El cineasta italiano, con algunos momentos de pretenciosidad, desvela la caída al abismo de las drogas y la violencia de una joven estudiante de Filosofía tras ser mordida por una vampiresa.

Drácula (Francis Ford Coppola, 1992)

Una pieza colosal de uno de los cineastas más virtuosos de todos los tiempos. Coppola quiso rendir homenaje a la novela de Bram Stoker con una versión algo edulcorada de su novela, pero sin duda magistral. La historia de amor inquietante entre el conde Drácula y Mina Murray, que le recuerda a su amada, muerta cuatro siglos atrás, se concentra en una sola frase: “He atravesado océanos de tiempo para encontrarte”.

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