Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

El negocio de la 'fiebre verde' de la marihuana en EEUU y España

Raquel y Christian Cepedes y Rubio

Foto: Raquel Cespedes y Christian Rubio

Si vas a Colorado (EEUU) es más probable que des antes con una tienda que dispensa marihuana que con un Starbucks. Esta realidad es un ejemplo del creciente e imparable negocio del cannabis en Estados Unidos. En las pasadas elecciones del 8 de noviembre los norteamericanos no sólo decidieron fumarse al stablishment eligiendo a un candidato como Donald Trump, sino que también dieron un espaldarazo al consumo y venta de marihuana. Los habitantes de California, Massachusetts, Nevada y Maine aprobaron en las urnas la legalización de la marihuana con fines recreativos. Esto implicará que los mayores de 21 años podrán poseer la sustancia, así como cultivar plantas de marihuana en sus residencias privadas y comprar 28,5 gramos de marihuana para usarla con fines recreativos. Esta cobertura de legalidad va acompañada de una gravada de impuestos, como ocurre con el tabaco y el alcohol.

Tras este respaldo, ya son ocho los estados donde se permite el consumo recreativo de la marihuana (Colorado, Alaska, Oregón , Washington, California, Massachusetts, Nevada y Maine), además del Distrito federal de Washington DC. Mientras que en otros 29 estados está permitido su empleo con fines terapéuticos y medicinales. Pese a esta corriente de permisividad, la ley federal lo considera ilegal sin excepción. Una paradoja que amenaza y ralentiza la proliferación de un negocio que ha demostrado su potencial y beneficios en aquellos estados en los que ha podido desarrollarse.

FILE -- HOLD FOR TUESDAY NOV. 15, 2016 EARLY RISER BY BOB SALSBERG -- In this Wednesday, Nov. 9, 2016 file photo a marijuana joint is rolled in San Francisco. Newly-approved laws in four states allowing the recreational use of marijuana are seen as unlikely to change rules regarding use of the drug in the workplace.  (AP Photo/Marcio Jose Sanchez)

Son ocho los estados de EEUU donde se permite el consumo recreativo de la marihuana. (Marcio Jose Sanchez/AP)

Un ejemplo de la emergente industria del cannabis es Colorado, que aprobó la legalización de la marihuana en 2014. Seis meses después, los beneficios no sólo se notaron en las arcas públicas sino también en las calles, gracias a un importante descenso en los índices de criminalidad. Según Policy Mac, el estado ganó el primer semestre tras su legalización 20 millones de dólares al mes, un aumento de más del 50% con respecto a lo que se esperaba en un principio.

marihuana_colorado

Los campesinos transportan plantas de marihuana recién cosechadas, en Los Suenos Farms, la mayor granja de marihuana legal al aire libre de América, en Avondale, en el sur de Colorado. (Foto: Brennan Linsley/AP)

Además de la recaudación por impuestos, el estado estima que ha ahorrado entre 12 y 40 millones de dólares al reducir drásticamente las detenciones relacionadas con la marihuana, que suponen cerca del 50% de todos los delitos vinculados con las drogas en Estados Unidos. Este ahorro permite al mismo tiempo destinar más recursos a la lucha contra otros crímenes. De acuerdo con datos del gobierno, en la ciudad y el condado de Denver el índice de homicidios descendió un 42% desde la legalización del cannabis.

La salida de la clandestinidad dio la oportunidad a pequeños productores y comerciantes a afianzar un negocio con unas perspectivas de crecimiento más altas incluso que el sector de la telefonía. La profesionalización y la mejora de la calidad han dado lugar a empresas muy punteras provistas de las últimas tecnologías que se alejan de la típica imagen de un invernadero zarrapastroso gestionado por alguien que nada tiene que ver con un empresario. Tripp Keber, es la personificación del futuro de la marihuana. Este ex promotor inmobiliario fundó, junto a Chuck Smith, Dixie Brands, una de las empresas más vanguardistas en la industria del cannabis. Desde hace cinco años, estos pequeños magnates han convertido Dixie en una de las marcas líderes del sector y tienen participaciones de propiedad en 17 empresas relacionadas con el cannabis.

La legalización en California, uno de los estados más ricos y poblados, espoleará el negocio de la marihuana. (Haven Daley/AP)

La legalización en California, uno de los estados más ricos y poblados, espoleará el negocio de la marihuana. (Haven Daley/AP)

Keber lo vio claro desde el principio como demuestra esta declaración realizada hace dos años en una entrevista para la revista Rolling Stone: “En Colorado, 100.000 pacientes crearon una industria de 300 millones de dólares el año pasado (2013, cuando se legalizó la marihuana con uso medicinal). Ahora imagina cómo sería el mercado legal para todos los adultos (con la legalización del consumo recreativo en 2014). Los estudios muestran que alrededor del 10% de ellos tiene alguna relación con el cannabis. El 10% de los 5 millones de habitantes de Colorado es alrededor de medio millón de personas. Recibimos 60 millones de turistas cada año. Incluso si tan sólo el 5% de esos turistas hiciera una compra, eso es 3 millones de personas al año. Estamos hablando de un crecimiento vertical”, auguraba.

Teniendo en cuenta que más de 32 millones de estadounidenses ya consumen marihuana, en el horizonte se vislumbra un vasto mercado parcialmente establecido. Según la consultora Arcview Market Research, el año pasado las ventas legales llegaron a los 6.000 millones de dólares. Y para el año 2020, estima que se multiplicarán por tres.

Director of Quality Assurance Thomas Shipley prunes dry marijuana buds before they are processed for shipping at Tweed Marijuana Inc  in Smith's Falls, Ontario, April 22, 2014.   REUTERS/Blair Gable/File Photo - RTSU7W7

Laboratorio de calidad de la empresa de marihuana ‘Tweed’, radicada en Ontorio, Canadá. (Foto: Blair Gable/Reuters)

De esta gran tarta de consumidores también están sacando tajada las startup, que contemplan esta industria como un vivero virgen e inexplorado, con infinitas posibilidades de negocio. Un  estudio de New Frontier estima que las startups relacionadas con el mundo del cannabis recaudaron en Estados Unidos 213 millones de dólares a lo largo de 2015. Unas cifras que esperan duplicarse con el consumo legalizado en más estados y gracias a la cada vez mayor aceptación por parte de la sociedad americana, con un 58% a favor de la legalización.

amercanos_legalizacion_marihuana

Encuesta sobre la opinión de los ciudadanos norteamericanos en cuanto a la legalización de la marihuana. (Gráfico: Gallup)

El sector ya tiene algunos inversionistas estrella. Como el famoso rapero Snoop Dogg, que asegura que fuma 81 porros al día. Dogg, de 44 años, se asoció con la empresa canadiense Tweed, que provee marihuana y accesorios y ha invertido en una aplicación llamada Eaze, que se dedica a la entrega de marihuana a donde tú la necesites. Además, uno de los hijos de Bob Marley, Ky-Mani Marley, se ha reunido con funcionarios en busca de permisos para la marihuana que se cultiva en California. Hasta un gigante tecnológico como Microsoft ha decidido entrar en este floreciente negocio. El gigante de Redmond se ha asociado con una startup de Los Ángeles, Kind, para crear un software que ayude a realizar un estricto seguimiento del proceso que va desde la semilla hasta la venta final. Este software estaría impulsado por la plataforma en la nube de Microsoft, Azure, y con su desarrollo se espera que se faciliten tanto las ventas como el comercio.

Prueba de la alta aceptación de la sociedad americana fue la última Conferencia anual de negocios de la marihuana que tuvo lugar en Las Vegas en el mes de noviembre. Fue la más numerosa de cuantas se recuerda, pasando de apenas 400 personas en 2012 a más de 10.000 en esta quinta edición. En este encuentro se mostraron las infinitas diversificaciones del sector del cannabis: equipos de extracción, infusiones, dulces, bebidas, servicios de consultoría para inversionistas, medios de comunicación especializados, servicios de etiquetas, cigarrillos electrónicos, y mucho más. La gran cantidad de avances que se exhibieron dan cuenta de que el futuro de la marihuana pasa por la alta tecnología.

Sesgo racial en las detenciones 

Pero estas ganancias y grado de aceptación tienden a oscurecerse ante la triste realidad que se desarrolla en muchos otros estados. Mientras en Colorado y Washington se licitan a productores y vendedores de marihuana, en otros lugares la policía continúa llevando a cabo redadas contra las plantaciones.

El cambio de tendencia en Estados Unidos, un país de tantos contrastes y tan puritano en algunos aspectos, viene desde abajo. Lo que está ocurriendo forma parte de un movimiento político en el que se ha impuesto la voluntad popular. Porque la marihuana no sólo es dinero, también es un estigma. La lucha para acabar con la Guerra contra las Drogas en el fondo es un movimiento para detener el encarcelamiento masivo de minorías. “El consumo de la marihuana, como el de todas las drogas ilícitas, es casi igual en todas las razas, excepto que la población afroamericana es arrestada en una tasa cuatro veces mayor que la gente blanca”, reconoció Stephen Downing, antiguo subjefe de la Policía de Los Ángeles (LAPD) y dirigente del grupo Agentes del Orden Contra la Prohibición (LEAP).

marihuana_sesgo_racial

Los datos de arrestos relacionados con la marihuana en EEUU revelaron una tendencia consistente de sesgos raciales significativos. (Foto: Henry Romero/Reuters)

Un análisis de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) encontró que las detenciones hechas por posesión de marihuana representan más de la mitad de todas las detenciones relacionadas con drogas en EEUU. De los 8,2 millones de arrestos hechos por el cannabis entre 2001 y 2010, el 88% fueron simplemente por portación de hierba. En todo el país, los datos de arrestos revelaron una tendencia consistente de sesgos raciales significativos.

Los que defienden la legalización argumentan que normalizar el consumo de la ‘maría’ reduce los costes del sistema de justicia, el hacinamiento en las cárceles y la violencia entre los grupos de narcotraficantes. Teniendo en cuenta que la marihuana representa el 50% de los ingresos de los carteles, darle a este negocio una pátina de legalidad supondría un duro golpe contra el crimen organizado.

¿Qué pasará con el cannabis en la era Trump?

La época de mayor esplendor de la marihuana ha sido bajo la administración Obama. Además del éxito de las consultas populares, la razón principal por la que los profesionales del cannabis no están siendo arrestados por agentes federales y procesados por la corte federal es por un memorando de 2013 del fiscal general James M. Cole que dirigía a los fiscales federales a centrar sus esfuerzos en actividades delictivas, con el mensaje implícito de tolerar traficantes de marihuana regulados por el estado.

Pero con Donald Trump en la Casa Blanca esto puede cambiar. Sobre todo conociendo el nombre del nuevo secretario de Justicia, el senador por Alabama, Jeff Sessions. Sessions es un ultraconservador y quizás uno de los mayores oponentes contra el movimiento de reforma de la marihuana. Su nombramiento al frente del Departamento de Justicia de Estados Unidos podría poner fin a la legalización del cannabis. Sus declaraciones destilan cierta nostalgia de la época de Ronald Reagan, cuando la por entonces Primera Dama Nancy Reagan encabezó una campaña a favor de la guerra contra las drogas. Sessions incluso ha llegado a sugerir que sólo “las malas personas” se involucran con las drogas.

La posición del nuevo secretario de Justicia es una amenaza para el gran esquema de la legalización en Estados Unidos, pero ¿qué posición tiene Trump sobre la marihuana? En 1990, Trump dijo que estaba a favor de legalizar todas las drogas, pero recientemente durante la campaña electoral aseguró que se opone a legalizarla, pero apoya su acceso médico y cree que los estados deberían ser libres para adoptar sus propias políticas con respecto al uso recreativo.

Perspectivas

Si la tendencia en Estados Unidos continúa por la senda de la legalización de la marihuana y la regulación federal no le pone palos en las ruedas, nuevas leyes pueden abrir perspectivas importantes para los empresarios. Actualmente la principal traba para la expansión del sector son las contradicciones entre la legislación estatal y federal, que impide que un brownie de marihuana cocido en Oregón pueda ser vendido en Washington, pese a que en ambos estados está permitido el uso recreativo pero con diferentes disposiciones.

La firma de investigación y asesoría financiera GreenWave Advisors estima que las ventas de productos de marihuana en Estados Unidos serán de 6.500 millones de dólares en 2016 y de unos 30.000 millones de dólares en 2021, si los productos derivados del cannabis estuvieran legalizados en los 50 estados del país.  Sin duda, en Estados Unidos está naciendo una de las mayores oportunidades de negocio del siglo XXI.

¿Y si todo esto pasara en España?

La legislación española con respecto a la marihuana se ha ido flexibilizando con el paso del tiempo. De hecho, España es en la actualidad uno de los países europeos más liberales en cuanto al cannabis. Su política descentralizada impulsa un alto grado de autogestión por parte de las comunidades autónomas, cada una de las cuales desarrolla sus propias medidas sobre el negocio y consumo de esta sustancia.

Sin embargo, la Ley Orgánica 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana establece en su artículo 36 una serie de normas de obligado cumplimiento a nivel nacional. El párrafo 16 dice así: “El consumo o la tenencia ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, aunque no estuvieran destinadas al tráfico, en lugares, vías, establecimientos públicos o transportes colectivos, así como el abandono de los instrumentos u otros efectos empleados para ello en los citados lugares” será considerado una infracción grave. Por tanto, consumir marihuana de forma legal queda relegado a los lugares especialmente habilitados para ello. Son los llamados clubs de cannabis.

La legislación española con respecto a la marihuana se ha ido flexibilizando con el paso del tiempo. (Foto: Julie Gordon/Reuters) .

Podría decirse que estos clubs hicieron su aparición formal en España en 2001 de la mano del Club de Catadores de Cannabis de Barcelona. Pero la primera piedra de su organización se remonta a 1993, cuando la Asociación Ramón Santos de Estudios Sobre el Cannabis (ARSEC, con sede en Barcelona) envió una carta a la Fiscalía Antidroga preguntando si sería un delito cultivar marihuana para el consumo personal de un grupo de usuarios adultos. La respuesta fue clara: su propuesta no podría considerarse una conducta delictiva. Con el beneplácito jurídico en la mano, la agrupación decidió plantar marihuana destinada a unas 100 personas. Se llegó incluso a hacer una intensa campaña divulgativa en los medios de comunicación al respecto. Sin embargo, la plantación fue incautada. La Audiencia Provincial absolvió a los responsables y el caso fue recurrido ante el Tribunal Supremo. La sentencia final fijaba una condena mínima de prisión (que quedó suspendida) y sanciones económicas para los directivos de ARSEC. El Supremo argumentó que, aunque en este caso no se pretendía traficar, el cultivo de cannabis era peligroso en sí mismo y debía ser castigado.

La puerta parecía cerrarse para la expansión de los clubs de cannabis, pero muchas otras asociaciones recogerían el testigo de ARSEC. En 1997, la agrupación vasca Kalamudia cultivó 600 plantas destinadas a cerca de 200 personas, entre las que había parlamentarios regionales, concejales de varios partidos políticos y profesionales de múltiples disciplinas. La cosecha tuvo qu recogerse poco después sin consecuencias legales. Dos años después, en 1999, repitió su plantación y tampoco contó con el rechazo de las autoridades. Las asociaciones dieron un carácter estable a sus cultivos, apoyados jurídicamente por un informe del gobierno regional de Andalucía que impulsaba el establecimiento de estos clubs para obtener marihuana de forma legal.

REUTERS/Vincent West

La industria del cannabis ha ido expandiéndose por España con diferente calado. (Foto: Vincent West/REUTERS).

Desde entonces, la industria del cannabis ha ido expandiéndose por todo el territorio nacional con diferente calado. Sin lugar a dudas, Barcelona se ha convertido en el epicentro del negocio con más de 200 clubs de cannabis, cuando en todo el país existen unos 800. Su crecimiento se ha desarrollado a la par que la normativa española, cuyo mencionado artículo 36 de la Ley de Seguridad Ciudadana prohíbe su venta pero no su consumo. Así, es legal la venta de semillas y el cultivo de marihuana para el consumo personal en estos lugares privados. Los usuarios pagan una determinada cuota para un periodo concreto, reciben la cantidad de marihuana correspondiente y la pueden consumir únicamente dentro de los clubs. Para convertirse en miembro sólo hay que tener 18 años y el respaldo de otro socio.

La controversia jurídica del mercado del cannabis llega con el párrafo 18 de la ley: “La ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, cuando no sean constitutivos de infracción penal” también será considerado una infracción grave. Esta aparente contradicción provoca que los clubs se muestren muy reticentes a la hora de exhibir públicamente sus campos de cultivo. Se han dado numerosos casos de incautaciones de cosechas cuando la asociación cumplía con la legalidad. Por ejemplo, el del club Pannagh -un referente para los usuarios españoles-, que fue intervenido en 2005 y en 2011.

Cerca de cuatro millones de españoles, el 10% de la población de entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis (AP Photo/Rich Pedroncelli)

Cerca de cuatro millones de españoles, el 10% de la población de entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis (Foto: Rich Pedroncelli/AP)

Sus miembros fueron acusados de un delito de tráfico de drogas y su cultivo fue incautado. La Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis de Euskadi declaró en su momento que no entendía cómo se estaba regulando el negocio por un lado y contrarrestándolo con “estrategias represivas” por el otro. Por tanto, el vacío legal favorece el negocio de la marihuana en los clubs y los locales comerciales, los llamados grow shops, donde se vende todo el material necesario para su cultivo doméstico. Algunos de estos establecimientos son franquicias cuyo desembolso inicial de apertura puede sobrepasar los 10.000 euros. Una inversión que se suele recuperar al cabo de un año, lo que se traduce en un rendimiento muy atractivo para muchas personas que quieren salir de las listas del paro.

El Ayuntamiento de Rasquera, en Tarragona, se prestó voluntario para acoger un proyecto de plantación de marihuana de la Asociación Cannábica Barcelonesa de Autoconsumo. El pueblo tiene 900 habitantes y hay un 40% de paro. El club estaba dispuesto a pagar 650.000 euros al año por las tierras, que en su momento significaba una especie de tabla de salvación para las arcas municipales. Pero la Justicia paralizó la operación y el alcalde, defensor de la idea, tuvo que abandonar su puesto.

Cerca de cuatro millones de personas, el 10% de la población española entre 15 y 64 años, declaran haber fumado cannabis alguna vez. Casi un 2% fuma de manera habitual cada día, según datos del Ministerio de Sanidad. Los partido políticos, a raíz de la formación de un nuevo Gobierno, han planteado sus propias medidas con relación al mercado de la marihuana en España. Un negocio que maneja cifras millonarias y que en 2016 sigue estancado en arenas movedizas, entre la ética y la legalidad.

Continúa leyendo: Museo Guggenheim Bilbao, el arte de cambiarlo todo

Museo Guggenheim Bilbao, el arte de cambiarlo todo

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Museo Guggenheim Bilbao

El 19 de octubre de 1997 abrió sus puertas al público el Museo Guggenheim Bilbao,  tras la inauguración oficial el día anterior por el rey Juan Carlos. Un proyecto ambicioso situado junto a la ría de la capital vizcaína, una ciudad de Euskadi principalmente industrial que hasta entonces vivía un poco de espaldas al turismo, más allá de su excepcional oferta gastronómica. Veinte años después, sin duda, queda la esencia de sus gentes y, por supuesto, su oferta gastronómica, pero su transformación ha sido tal que la ciudad puede estar orgullosa de ser uno de los destinos turísticos por excelencia, con visitantes procedentes de todas partes del planeta. El Museo Guggenheim tiene mucho que ver con esa transformación de Bilbao, pero también la acción de las instituciones que se pusieron manos a la obra para que el emblemático edificio de Frank Gehry contara con un entorno y unas infraestructuras acordes al museo. Como así ha sido.

“El museo es, quizá, lo más representativo, como el barco tractor de esta transformación, pero no es lo único, ya que ha habido una apuesta firme por parte de las instituciones que dijeron ‘a ver, aquí hay que pensar en un plan para el futuro porque si no esto se nos cae a pedazos’. Todas estas acciones del metro, el tranvía, la regeneración de toda esta zona de la ría como eje vertebrador de la ciudad, el Palacio Euskalduna, los nuevos puentes, ahora el aeropuerto…todo tiene un sentido porque, si no, seguramente el museo no habría funcionado tan bien – si una persona que viene de Japón, ve el museo por dentro y dice qué maravilla, pero fuera ya no hay nada más, no vuelve. Aquí ha habido también siempre una oferta gastronómica pero hacía falta como un repaso general para que las referencias sean buenas”, nos comenta Begoña Martínez Goyenaga, subdirectora de Marketing y Comunicación del Museo Guggenheim Bilbao, en conversación telefónica.

Celebraciones durante todo el año

En el famoso bolero Volver, Carlos Gardel cantaba “que veinte no es nada”, pero si echamos la vista atrás, podemos decir que veinte años dan para mucho. En el caso del Museo Guggenheim Bilbao han sido dos décadas frenéticas de superación constante, de ofrecer lo mejor y con un estilo muy distinto a otros museos. Sus responsables han apostado por esa capacidad para asombrar para celebrar sus primeros veinte años de vida y, en este sentido, han querido que este 2017 se un año de conmemoración.

“Llevamos celebrando los 20 años a lo largo de todo el año y lo hemos abordado desde tres áreas diferentes”, explica Martínez Goyenaga. “Por un lado, a través de la programación artística, que este año ha sido muy dinámica y de muy alta calidad a lo largo de todo el año, con exposiciones muy fuertes. Por otro lado, desde el punto de vista de educación y divulgación tenemos el programa TopARTE, que consiste en buscar alianzas con otras entidades culturales del entorno. Por ejemplo, el museo cede sus espacios gratuitamente, el auditorio u otros espacios a entidades del mundo de la música, de la danza, del teatro, de la gastronomía…a todas las disciplinas del ámbito de la cultura en el sentido más amplio, y hemos tenido espacios del museo para que otras disciplinas hayan podido realizar y mostrar su trabajo. Hubo una muy buena respuesta, se presentaron un montón de proyectos y de una gran calidad. De hecho, ha sido tan positiva la experiencia que se va a extender en el tiempo y vamos a repetir el año que viene”.

“En tercer lugar, ha habido unos eventos de celebración con la ciudadanía durante el mes de octubre, en particular, durante la semana pasada. La estrella o plato fuerte ha sido Reflections, un espectáculo que se celebró entre el miércoles y el sábado pasados. La valoración que hacemos es tremendamente positiva porque se han acercado más de 300.000 personas a verlo a lo largo de los cuatro días; ha gustado muchísimo y la opinión de la gente es que ha merecido mucho la pena ver el museo de esta manera tan innovadora y de forma virtual”, comenta entusiasmada la subdirectora de Marketing y Comunicación.

Museo Guggenheim Bilbao, el arte de cambiarlo todo 2 Espectáculo de luz y sonido como parte de los actos conmemorativos. | Foto: Museo Guggenheim Bilbao

Museo Guggenheim Bilbao, el arte de cambiarlo todo 3 Reflections tuvo una gran acogida por parte del público. | Foto: Museo Guggenheim Bilbao

“El lunes pasado también se celebró otro evento- Chasmata – en el auditorio en el que se aunaba arte y ciencia. Es uno de los eventos de los cuales el museo se siente más orgulloso que se hizo en colaboración con la Agencia Espacial Europea, que nos aportó un montón de material para hacer posible la sonorización de lo que ellos han logrado a lo largo de los años a través de sus ondas espaciales, se ha convertido en música”.

Otras iniciativas han sido Dibujando el Museo, donde el público podía hacer dibujos de sus rincones favoritos, postearlos y compartirlos en redes, con los públicos de los Museos Guggenheim de Nueva York y Venecia.

Este miércoles se celebra la cena de gala anual con artistas, patronos y personalidades para conmemorar que hace veinte años el rey Juan Carlos inauguró el museo y, un día después se abrió al público. Un público en el que se ha volcado el Guggenheim Bilbao en las celebraciones, con “Reflections como plato fuerte; ha sido mucho trabajo, con un resultado espectacular y estamos muy contentos porque la ciudadanía así nos lo ha transmitido”.

Transformación

Nos detenemos en un apartado que bajo el epígrafe ‘Transformación’ englobada la frase “El arte lo cambia todo”. Frase clave de lo que es, de lo que significa el Museo Guggenheim Bilbao, como nos comenta su responsable de Marketing y Comunicación.

“Efectivamente, es una de las claves del museo. Me parece maravilloso que un museo sea capaz, tenga la fuerza suficiente como para transformar una ciudad, para cambiar la forma en que es percibida. Pasar de un pasado industrial a darle un nuevo rumbo y que todo haya salido tan bien. También porque creemos firmemente en la capacidad del arte para cambiar a las personas y, a lo grande, a la propia ciudad; ha cambiado para bien la ciudad, para ser más amigable, más interesante de cara al público que viene. También en esta frase queremos destacar la capacidad que tiene el arte para cambiar la forma de mirar, para que uno mismo sea más abierto, más cosmopolita; afrontar esos retos, esos desafíos que presenta el arte que a veces es incómodo, con esa respuesta del público. Nos parece que la frase define muy bien lo que ha pasado aquí y lo que sigue pasando y lo que tiene que seguir pasando”.

“Creemos firmemente en la capacidad del arte para cambiar a las personas y, a lo grande, a la propia ciudad”.

En Transformación, lo que el museo hizo fue una exposición fotográfica en la parte que da a la ría con paneles con imágenes del pasado, desde finales del siglo XIX hasta llegar al momento actual. “Sacamos esas mismas fotos desde el mismo punto de vista, desde la misma perspectiva, mostrando claramente qué transformación tan brutal ha habido, de pasar un poco de esas montañas, de los contenedores del puerto, ahora, a ver no sólo el museo en el mismo sitio, sino también los árboles, el paseo, las bicicletas, los niños…en una zona que antes era inviable porque estaba totalmente degradada.

Museo Guggenheim Bilbao, el arte de cambiarlo todo 5 Mamá, la escultura con forma de araña de la artista Louise Bourgeois. |Foto: Museo Guggenheim Bilbao

La serie de fotografías es el resultado del trabajo de documentación llevado a cabo en los fondos fotográficos del Archivo Municipal de Bilbao, el Museo Vasco, la Autoridad Portuaria de Bilbao y los fotógrafos locales Mikel Alonso y Fede Merino, y completado por la réplica de esas mismas fotografías tomadas en la actualidad y desde cada enclave exacto.

Balance

El Museo Guggenheim desde el principio, desde que abrió sus puertas ahora hace veinte años, ha tenido el favor del público y la atención de la prensa nacional e internacional. “Desde el principio, ha sido capaz de generar una atención y una expectación capaces de atraer un millón de personas al año en una ciudad como Bilbao, que nunca antes había sido turística, con lo cual, nos puso en el mapa internacional hace veinte años”, cuenta Martínez Goyenaga.

Le preguntamos qué destacaría de estas dos décadas. “Lo que más destacaría es que veinte años después, hemos sabido y conseguido mantener ese pulso de atención; seguimos en las mismas cifras de más de un millón de visitantes al año y para una ciudad como Bilbao que tiene como 300.000 habitantes es una burrada. No es Londres, no es París, no es Madrid, con lo cual, haber sido capaces de haber mantenido una programación artística muy exigente, de mucha calidad y muy dinámica”.

“Veinte años después seguimos en las mismas cifras de más de un millón de visitantes al año”.

El museo, añade, se transforma “varias veces al año de arriba abajo para ofrecer exposiciones que aporten, además, una mirada propia porque así lo permiten los espacios de este museo; si por fuera es espectacular, por dentro todavía es más versátil y tiene unas posibilidades que permiten que cada exposición sea diferente, encuentre su lugar y siempre nuestro objetivo es presentar una propuesta muy única”.

Gracias a ese trabajo, a ese esfuerzo diario de quienes trabajan aquí, “veinte años después hemos seguido manteniendo esa gente que viene a ver el museo, una vez pasada la moda, digamos, de sus inicios de acudir al ver el edificio fantástico de Frank Gehry, siendo capaces de estar en esa pelea diaria sin desgaste y con tan buenos resultados, que hacemos una valoración tremendamente positiva”.

Museo Guggenheim Bilbao, el arte de cambiarlo todo 6 Un detalle del interior del museo. | Foto: Museo Guggenheim Bilbao

Los responsables del museo se sienten muy satisfechos porque han cumplido las expectativas, pero “no nos quedamos con eso”, subraya Begoña. “Somos muy conscientes de que seguiremos atrayendo la atención del público y las buenas críticas que estamos teniendo en la medida en que seamos capaces de seguir sorprendiendo, de seguir ofreciendo algo único al que viene a visitar el museo. Así que, satisfechos sí, pero ya mirando al futuro con las próximas exposiciones, trabajando un montón con mucha ilusión y con esa satisfacción de tener la confianza del público y el interés demostrado durante todos estos años”.

“Yo creo que la clave veinte años después, es seguir apostando por ser muy ambiciosos con la programación, con el diseño de las exposiciones, porque no queremos que sea igual a lo que ya se hizo en otro sitio, trabajamos siempre para sacarle esa chispa que nos da el museo para que sea único”.

Museo Guggenheim Bilbao, el arte de cambiarlo todo 4 Puppy, la popular mascota del museo. | Foto: Museo Guggenheim Bilbao

Continúa leyendo: Pla para desintoxicar

Pla para desintoxicar

José Antonio Montano

Foto: EFE
EFE

Para desintoxicarme de los nacionalistas catalanes leo a dos catalanes no nacionalistas, trenzados en un libro: el ‘Josep Pla’ de Arcadi Espada (ed. Omega). El libro era inencontrable, pero lo encontró Manuel Arias Maldonado en Palma de Mallorca. Lo trajo a Málaga, me lo prestó, yo me lo llevé a Madrid y de allí a Barcelona para la manifestación del 8 de octubre. Después le pedí al autor una dedicatoria para el dueño y puso, entre otras cosas: “mi mejor libro, lo escribió Pla”.

Tiene razón. El libro está montado con maestría, de manera que deja hablar a Pla –en sus “notas para un diario” de 1965 a 1968 y en otros textos– y sobre él habla Espada, acerca de Pla: expandiendo y ahondando, comentando al paso, sin traicionar a Pla. Me ha recordado al contagio que produce João Gilberto en los otros cuando cantan con él, que quedan imbuidos de su ‘tempo’, de su sosiego. Aquí lo que predomina es la antirretórica, o la retórica sutil de lo concreto, de lo físico y palpable, eludiendo lo sentimental. Esto último tiene tanto más valor por cuanto que en esos años Pla está desgarrado por un asunto amoroso, o mejor, erótico: acometidas solitarias (salvo en sus viajes a Buenos Aires, donde está ella) indisociables ya de la vejez. Tiene miedo de hacer el ridículo y procura no hacerlo. Rechaza además el énfasis.

Luego he vuelto a ponerme la entrevista a Pla de ‘A fondo’ y he regresado a ‘El cuaderno gris’. Al comienzo dice Pla, cuando siente que los padres lo miran decepcionados el día de su veintiún cumpleaños: “Tener hijos en forma de incógnita, de nebulosa, tiene que ser muy desagradable”. Produce nostalgia, pero también esperanza, saber que en la tierra hoy embrutecida por el nacionalismo pudo haber un Montaigne.

Continúa leyendo: Vídeo | Las redes sociales estallan contra un museo que compara africanos con animales

Vídeo | Las redes sociales estallan contra un museo que compara africanos con animales

Redacción TO

Foto: RRSS

Un anciano junto a un mono, un joven africano mirando por encima del hombro junto un guepardo en la misma pose, un niño con la boca abierta al lado de un gorila… Es la exposición ‘This is Africa’ (‘Esto es África’) que el Museo Provincial de Hubei ha acogido para “celebrar la armonía entre el hombre y la naturaleza”.

Puedes leer el reportaje completo aquí.

Continúa leyendo: La carrera por conquistar Marte se intensifica

La carrera por conquistar Marte se intensifica

Cecilia de la Serna

Foto: DOMINIC EBENBICHLER
Reuters

Marte es el sueño colono de nuestro siglo. Más allá de los confines de la Tierra puede estar la solución a los problemas de la Humanidad -o al menos eso defienden algunos, como Elon Musk, que se ha tomado la idea de enviar a humanos a Marte muy en serio-.

Los planes de Musk para conquistar el planeta marciano han sido diseñados para convertir la especie humana en multiplanetaria, como si de una película de Ciencia Ficción se tratara. La civilización podría estar en peligro en un futuro cercano, y emigrar al Espacio suena como una posibilidad no tan remota. Entre los proyectos que ha emprendido Musk, fundador de SpaceX y Tesla, está el lanzamiento de vuelos a Marte en 2024. Dentro de nada.

No obstante, Musk y su SpaceX no son los únicos que sueñan con habitar Marte. Dubái, el emirato más emprendedor, ha anunciado recientemente que está construyendo un prototipo de la colonia de Marte en el desierto para proporcionar “un modelo viable y realista para simular la vida en la superficie de Marte”.

Mars Science City, un plan en el desierto

El Gobierno de Dubái cree que todo es posible, por eso invierte los petrodólares en grandes planes para la Humanidad. No sabemos si es un espejismo, pero en su desierto ha ideado un proyecto para experimentar con la vida en Marte. Este plan lleva por nombre Mars Science City y cuenta con un presupuesto de 140 millones de dólares. Este proyecto ha sido desarrollado por el reconocido arquitecto Bjarke Ingels, fundador del estudio de arquitectura BIG y creador de la torre Two World Trade Center, el rascacielos que sustituirá a las Torres Gemelas. Su plan consiste en una megaciudad en mitad del desierto hará las veces de campus de simulación espacial, donde científicos y astronautas vivirán durante un año como máximo.

La carrera por conquistar Marte se intensifica 1
Vista general del proyecto de Bjarke Ingels. | Imagen: Dubai Media Office

Aparte de los 140 millones de dólares, el resto de cifras asustan: la ciudad tendrá una superficie total de 176.516 metros cuadrados, convirtiéndose en la mayor ciudad de simulación espacial jamás construida, y está concebida para enviar vida a Marte de aquí a 100 años. Para julio de 2020, sus impulsores aseguran que serán capaces de enviar una sonda al planeta rojo.

La carrera por conquistar Marte se intensifica 2
Con 176.516 metros cuadrados, Mars Science City será la mayor ciudad de simulación espacial jamás construida. | Imagen: Dubai Media Office

Los edificios que compondrán este futurista complejo serán, en palabras de los responsables del proyecto, “los más sofisticados del mundo”. Para su construcción se utilizará la tecnología de impresión 3D con arena del desierto, por lo que el impacto medioambiental será mínimo. Entre los proyectos que se emprenderán en esta ciudad extraterrestre están el perfeccionamiento de técnicas agrícolas en ambiente marciano, el almacenamiento de alimentos, la generación de energía y agua potable, entre otras cuestiones que afectan directamente a la habitabilidad del planeta rojo para nosotros, los humanos.

La carrera por conquistar Marte se intensifica 3
Vista del interior de una de las cápsulas marcianas en el desierto de Dubái. | Imagen: Dubai Media Office

Aunque aún no exista una fecha de inauguración, o siquiera de iniciación de las obras, este mastodóntico plan emprendido por los Emiratos Árabes Unidos confirma una tendencia al alza: conquistar Marte es el próximo gran proyecto de la humanidad. No sólo en Dubái, sino en muchos otros lugares de la geografía terrestre

Elon Musk: el visionario de Marte

Si hay un nombre propio y poderoso que a día de hoy podamos relacionar con los viajes especiales ese es el del fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk. Con Tesla ha querido democratizar, a su manera, el uso de los coches eléctricos. Con SpaceX busca exactamente lo mismo en el campo de los viajes espaciales. Siempre a la vanguardia, ahora el equipo de Musk está trabajando en el diseño de un complejo sistema de naves de carga y de pasajeros para crear una colonia permanente en Marte. Su última creación son los Big Fucking Rockets (BFR), unas naves de 50 metros de largo que serán capaces de transportar a 100 pasajeros una y otra vez, como si fueran aviones convencionales.

No es, claro está, la primera vez que el Musk habla de su idea de llegar a Marte para quedarse. Ya el año pasado, el fundador de SpaceX presentó sus naves ITS, que tenían como objetivo fundar una ciudad de un millón de habitantes en Marte en el plazo de 50 a 100 años. El problema con el plan inicial de Musk era el precio, y es que la financiación para su proyecto era prácticamente irrealizable. No obstante, el nuevo plan es mucho más viable.

Las naves BFR son ligeramente más pequeñas baratas que las ITS. Además, Musk cuenta con que estas naves puedan darle rendimiento económico a SpaceX. Para obtenerlo, las BFR pueden ofrecer diversos servicios como, por ejemplo, vuelos de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional. El plan de Musk no es una quimera. La compañía espera lanzar al menos dos naves no tripuladas a Marte en 2022. Las BFR medirán 106 metros de alto, 15 menos que las ITS, y serán capaces de enviar unas 150 toneladas de peso a la órbita baja de la Tierra. Además, podrán, según aseguran desde SpaceX, transportar 100 tripulantes en un viaje a Marte, en un total de 40 camarotes.

No hay duda de que Elon Musk, desde la iniciativa privada, ha animado una operación que parecía olvidada. De hecho, uno de sus reclamos más famosos -la existencia de una base espacial en la Luna- ya ha sido recogido por el gobierno de Donald Trump -gobierno del que el propio Musk era consejero hasta que el presidente decidió poner fin al acuerdo de París-.

De la NASA a la ESA: otras iniciativas

No sólo las iniciativas de Dubái y SpaceX tienen a Marte en la mirilla. También son reseñables otras como la de la agencia estadounidense, la NASA, o la europea, la ESA.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, anunció recientemente en el Consejo Nacional Espacial en Chantilly (Virginia) que el Gobierno norteamericano tiene como objetivo llevar personas a la Luna para poder “construir las bases para mandar estadounidenses a Marte y más allá”. “Volveremos a enviar astronautas a la Luna, no solo para dejar detrás huellas y banderas”, aseguró en referencia al hito marcado en el año 1969 por el equipo formado por Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, que aterrizaba en la Luna para demostrar que el horizonte se expande más allá de nuestra atmósfera.

La carrera por conquistar Marte se intensifica 4
¿Emigraremos a Marte? | Foto: NASA / Handout / Reuters

La ESA, la Agencia Espacial Europea, también coquetea a menudo con la idea de conquistar Marte. Más bien, no quiere quedarse atrás. Por eso, en 2016 lanzó ExoMars, una misión conjunta de la ESA y la agencia espacial rusa Roscosmos, cuyo principal buscar pistas de vida en Marte en el pasado y el presente. Esta operación supuso un estrepitoso fracaso al conocerse que la sonda Schiapareli se había estrellado en el planeta rojo. A pesar de este fracaso, los Estados miembros de la Unión han aprobado la participación europea en la Estación Espacial Internacional hasta, al menos, 2024, y tampoco han renunciado al sueño marciano.

Las condiciones de Marte son mucho más cercanas a la habitabilidad para un ser humano que la mayoría de planetas de nuestro sistema solar, por eso el planeta rojo está en la mirilla de todos. No obstante, su colonización no es inminente. Aún a día de hoy, un humano desprotegido perdería el sentido en unos 20 segundos y podría sobrevivir no más de un minuto en la superficie de Marte sin llevar puesto un traje espacial. Este mero hecho da una idea de lo compleja que puede llegar ser esta empresa. Para salvar los obstáculos, el gobierno de Dubái, el visionario Elon Musk o las agencias gubernamentales más importantes de la Tierra intensifican su carrera por conquistar Marte. No sabemos quién será el primero que llegue, o el que más tiempo se quede, pero la respuesta está cada día más cerca.

TOP