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Los crímenes del Estado Islámico

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier

La noticia fue divulgada por los periódicos de todo el mundo: las mujeres secuestradas por el Estado Islámico eran obligadas a casarse con sus milicianos. Las investigaciones de la ONU revelan algo más crudo. Lo que está detrás de la palabra matrimonio era una brutal violación.

En noviembre de 2014, una joven iraquí de 19 años que tenía dos meses de embarazo fue casada con un médico yihadista y, en consecuencia, violada. La víctima cuenta que el hombre se sentaba sobre su vientre con el objetivo de hacerla abortar y le repetía: “Este bebé debe morir porque es un infiel; yo te haré un bebé musulmán”.

Su testimonio ha sido recogido en un informe de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU basado en entrevistas a más de 100 víctimas y testigos de las actuaciones del Estado Islámico en Irak y Siria.

El reporte también indica que el Consejo halló “información que apunta a genocidio, delitos contra la humanidad y crímenes de guerra”, y que debería “evaluar remitir el caso sobre la situación en Irak a la Corte Penal Internacional”.

“Los captores que nos violaron son de muchos países”, aseguran otras mujeres yizadíes víctimas del Estado Islámico en Irak, quienes fueron vendidas como botín de guerra. Relatan que tras el secuestro, los yihadistas suelen separar a los hombres de las mujeres y a éstas las dividían en tres grupos: las casadas con hijos, las casadas sin hijos y las solteras. Para venderlas de acuerdo con su estatus. Luego, los grupos son trasladados por distintos lugares del país. “Algunos fueron movidos hasta por 10 sitios distintos en menos de cuatro meses, para causarles desorientación e infundirles sentimientos de miedo”, relata el documento de la ONU.

Los nombres de las secuestradas son apuntados en listas y las chicas inspeccionadas para evaluar su belleza. Les ordenan quitarse el velo para fotografiarlas y dependiendo del puntaje que reciban son vendidas por más o menos dinero.

El informe asegura que muchas de estas mujeres y niñas se suicidan cuando logran la libertad. En esto influye el hecho de que la mayoría de ellas, además de sufrir el trauma de haber sido secuestradas, han perdido a todos sus seres queridos a manos de ISIL. También sucede lo contrario. El esposo de una joven capturada por el Estado Islámico le confesó a los investigadores: “La pérdida de mi esposa e hijos a manos de ISIL es la peor pesadilla que le puede pasar a un hombre”.

Responsables de genocidio

La ONU lo ha advertido: los miembros del Estado Islámico, quienes desde el año pasado tratan de imponer en Irak y Siria su interpretación radical de la Sharia (ley islámica), pudieran ser responsables de los delitos más graves establecidos por la legislación internacional.

Más allá de los asesinatos con objetivos propagandísticos como las decapitaciones a numerosos periodistas, a los 21 cristianos coptos egipcios o la quema del piloto de la fuerza aérea de Jordania, encerrado en una jaula, el grupo sigue un patrón sistemático de exterminio en los lugares donde actúa.

El organismo internacional menciona concretamente que la comunidad yazidí, una de las más afectadas por los extremistas, ha sido víctima de un genocidio. “Algunas aldeas yazidíes sufrieron la despoblación por muerte”, señala el informe.

Otros grupos étnicos y religiosos afectados son los cristianos, turcomanos, kurdos y chiíes. Testigos aseguran que, en los lugares que han conquistado, los militantes islámicos ejecutan de forma sumaria a los varones adultos luego de ser separados de las mujeres y de los niños.

En la aldea de Qani (Sinjar) un yazidí cuenta que logró sobrevivir porque quedó cubierto por los cuerpos de otros 80 hombres que fueron fusilados por los militantes yihadistas en una zanja. Al menos 50 miembros de su familia fueron asesinados. En agosto de 2014, 700 hombres fueron ejecutados en una granja en Kocho (Sinjar). Allí fueron obligados a acostarse en el suelo y fueron filmados por los terroristas mientras les disparaban. Testigos reportaron que los combatientes de ISIL actuaron bajo las órdenes directas que recibieron a través del teléfono.

Ni siquiera aquellos hombres que aceptan convertirse al Islam, unas de las exigencias que el grupo yihadista a veces ofrece como “opción de vida”, tienen garantías suficientes de supervivencia: muchos de ellos también son asesinados.

Los cristianos aunque son considerados como un “Pueblo del Libro”, clasificación que les otorga cierta protección en comparación con otros grupos religiosos, son víctimas de desplazamiento forzoso por parte del Estado Islámico. En agosto de 2014, 200.000 de estos fieles huyeron de pueblos de la llanura de Nínive, cuando fue tomada por el grupo terrorista. 50.000 de estos ya habían marchado en junio de Mosul bajo las amenazas de tener que pagar un alto impuesto o convertirse al Islam.

Pero no solo los cristianos son perseguidos. Los musulmanes también sufren las consecuencias de esta guerra. Amerli, localidad iraquí situada en la Gobernación de Saladino de mayoría turcomana chií, fue sitiada por los yihadistas y durante más de dos semanas 15.000 personas sufrieron cortes de luz, electricidad y agua potable. De hecho, se vieron forzados a beber agua contaminada.

Niños soldados o niños mercancía

El hecho de no ser ejecutados directamente, como ocurre con los varones adultos, no significa que los niños tengan un mejor destino a manos del Estado Islámico. Muchos son vendidos en mercados como esclavos sexuales y asesinados por crucifixión o enterrados vivos. ISIL además recluta y alista a los menores de entre 8 y 18 años para participar en el conflicto armado.

Algunos, que lograron escapar del cautiverio, han relatado a la ONU que fueron obligados a ver varias veces vídeos de decapitaciones y cuando alguno se negaba era brutalmente golpeado. “Esta es tu iniciación en la yihad, tienes que ser fuerte, porque esto se hace cuando se va a ir a la Guerra Santa para el Estado Islámico. Ahora eres un combatiente del Estado Islámico”, le respondían sus captores.

“Tenemos informes de niños, especialmente menores con problemas psicológicos, que han sido utilizados como kamikazes, en la mayor parte de los casos, probablemente, sin que tengan ni siquiera conocimiento de lo que les esperaba”, explicó en febrero Renate Winter, del Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

Otros jóvenes contaron cómo recibieron formación religiosa y militar después de su conversión forzada. El entrenamiento que dura de entre 13 días a tres semanas, incluye la enseñanza de cómo cargar y descargar armas, disparar con balas y lanzar cohetes.

Los ancianos también son forzados a convertirse al Islam. En enero, 200 yazidíes que fueron obligados a hacerse musulmanes lograron ser liberados. La mayoría de ellos eran mayores y enfermos que estuvieron por meses en cautiverio en Mosul y Tel Afar. Las víctimas estiman que aún quedan unas 3.000 personas a manos del Estado Islámico.

El informe de la ONU incluye testimonios de otros crímenes como el asesinato de dos hombres “acusados” por un “tribunal” del Estado Islámico por ser homosexuales. Arrojaron a la pareja desde lo alto de un edificio. Otros trece adolescentes fueron condenados a muerte por “ver un partido de fútbol”.

Ante la barbarie muchos consideran que no es hora de entonar cantos de tolerancia sino plantar cara y ver cómo se muestra la intolerancia, el fanatismo y la fascinación que ejerce.

Voltaire expresó: “El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de dios”.

Anna Carolina Maier

Continúa leyendo: ¿Por qué son tan criticados los transportes solo para mujeres?

¿Por qué son tan criticados los transportes solo para mujeres?

María Hernández

Foto: Sam F
Unsplash

Blablacar, la aplicación más popular para compartir viajes en coche, ofrece desde el año 2012 la opción “solo mujeres” que permite compartir coche en el que no viajen o conduzcan hombres. Aunque esta opción lleva años disponible, en los últimos días ha generado una gran polémica en las redes sociales.

Lo que se lanzó como una opción para promover la seguridad y la tranquilidad de las mujeres que no se sientan cómodas viajando con hombres desconocidos, ha acabado siendo el foco de una discusión entre quienes lo consideran necesario y quienes aún no comprenden la importancia de este tipo de medidas.

El miedo a vivir situaciones incómodas, que han sido denunciadas en numerosas ocasiones por usuarias de Blablacar, como que un hombre les proponga sexo en pleno viaje, que intente ligar con ella durante horas o incluso que la acose sexualmente, lleva a muchas mujeres a elegir esta opción, especialmente en el primer viaje elegido a través de sus servicios.

Sin embargo, hay quien todavía es capaz de entender que este tipo de situaciones ocurren y que, mientras algunos hombres no dejen de protagonizar estas escenas de acoso, iniciativas como las de Blablacar siguen siendo necesarias.

Muestra de ello son los numerosos tuits de hombres que han calificado esta opción de “absurda” e “innecesaria”, incluso de discriminatoria, y hay hasta quien defiende que debería estar también disponible para hombres. Tampoco han faltado los que han aprovechado esta oportunidad para basar sus críticas en argumentos racistas como que Blablacar debería incluir la opción de no aceptar a inmigrantes en los viajes.

Esta polémica demuestra que todavía queda mucho por hacer para acabar con el acoso sexual, pues todavía quedan hombres, y también mujeres, que no han comprendido su relevancia, pero afortunadamente hay mucha gente que ha utilizado este debate para recordar que las violaciones y el acoso sexual ocurren, por desgracia demasiado a menudo, y que ofrecer medidas de seguridad para las mujeres, aunque no sean la solución al problema, no está de más.

Otras iniciativas similares

Blablacar no es la única empresa que ha optado por ofrecer más seguridad a las mujeres. Las ciudades de Bilbao y Terrassa anunciaron a principios de febrero que, para evitar las agresiones sexuales en el transporte público, crearán trayectos específicos para mujeres en los autobuses nocturnos. El proyecto quiere permitir que las mujeres puedan bajar de los autobuses fuera de las paradas regulares y limitar, de esta manera, sus desplazamientos en solitario durante la noche.

Otra medida que ha sido duramente criticada es la de las plazas de aparcamiento para mujeres. Varios parkings de Europa y algunos de España cuentan con plazas reservadas especialmente para mujeres que se encuentran más cerca de la salida y del puesto de seguridad.

Los defensores de esta medida aseguran que está pensada para que las mujeres no tengan que atravesar el aparcamiento a solas y de noche, y se sientan seguras por estar cerca de los vigilantes de seguridad.

Sin embargo, sus detractores consideran que es una ofensa a la mujer porque insinúa que aparcan peor y necesitan un espacio diferente para hacerlo. Muchos de quienes las critican apuntan que en muchas ocasiones están señalizadas en rosa o con un mayor espacio que el resto de plazas, lo que consideran discriminatorio, y dejan a un lado los motivos más profundos que motivan a crear estos espacios seguros.

La violencia sexual en Europa

Estas medidas que tanta polémica han generado no han sido creadas por capricho de las empresas, y los datos lo atestiguan. Alrededor de 215.000 personas fueron víctimas de este tipo de delitos en 2015, de las cuales el 90% fueron mujeres. De todos estos ataques, un tercio fueron violaciones, es decir, unos 80.000 casos, según los últimos datos de Eurostat sobre los delitos sexuales.

El informe demuestra que más de 9 de cada 10 víctimas de violaciones y más de 8 de cada 10 víctimas de agresión sexual fueron niñas y mujeres, y un 99% de los detenidos por estos casos fueron hombres.

En España, esta situación es especialmente preocupante. Ocupa el sexto puesto en la lista de países europeos con más delitos sexuales, con 1.229 violaciones en el año 2015 y casi 10.000 casos de violencia sexual. En cuanto a los detenidos por estos casos, solo 60 mujeres están en la cárcel por este tipo de violencia frente a 3.145 hombres.

Estos datos, igual que los comentarios en las redes sociales, demuestran que el número de delitos sexuales y la presencia del acoso sexual en la sociedad es aún muy elevada y que, hasta que exista la solución perfecta a este problema, es necesario crear medidas que, al menos, intenten acabar con los delitos sexuales.

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¿Cuál de estas imágenes debería ganar el World Press Photo 2018?

Bea Guillén Torres

El 3 de mayo de 2017, el fotógrafo venezolano Ronaldo Schemidt captó una de las imágenes más icónicas de la violencia policial en Venezuela. Era José Víctor Salazar Balza, de 28 años, envuelto en llamas. Ahora esa fotografía ha sido elegida por el World Press Photo de 2018 como una de las imágenes del año, junto a otras cinco. La ganadora se conocerá el 12 de abril en una ceremonia en Amsterdam. Schemidt es uno de los nominados al premio principal que incluye, además del prestigioso reconocimiento, 10.000 euros y un equipo de material fotográfico.

En esta edición se han presentado más de 73.000 imágenes de fotógrafos de 125 países. Para elegir a las seis imágenes finalistas, el jurado ha valorado que traten acontecimientos de actualidad y que supongan una nueva forma de contar historias. “Con una foto World Press Photo tienes que sentir un puñetazo en tu estómago“, dijo Thomas Borberg, miembro del jurado y jefe de fotografía del periódico danés Politiken.

Eso es lo que ocurre con la imagen de Schemidt, fotógrafo de AFP. “Es una imagen simbólica. El hombre en llamas lleva una máscara en la cara. No se representa a sí mismo. Representa cómo está quemándose Venezuela“, consideraron los miembros del jurado. La fotografía muestra a un protestante contra Maduro, después de incendiar una moto abandonada de la Guardia Nacional, atrapado por el fuego de la explosión del vehículo.

El fotógrafo Ronaldo Schemidt cubriendo las protestas de Caracas. | Foto: CRISTIAN HERNANDEZ / AFP

“Yo estaba muy, muy cerca y de espaldas. Solo sentí la explosión, el calor en mi espalda. Reaccioné volteándome rápidamente. Tenía mi cámara colgada en el hombro derecho, la levanté y disparé y no paré de disparar en la bola de fuego. En ese momento no sabía qué estaba sucediendo realmente. Todo se desarrolló en pocos segundos, no más de cinco. Cuando revisé mi cámara, sentí impresión cuando vi las fotos, por el muchacho, por el accidente, por el nivel de violencia al que había escalado el conflicto”, cuenta Schemidt a The Objective.

“El muchacho fue rápidamente ayudado por sus compañeros y luego por los paramédicos, que lo enviaron a un hospital”, recuerda Schemidt. Se recuperó físicamente de las quemaduras, después de una intensa rehabilitación, pero en un país desabastecido de medicamentos aún sufre las dificultades de la recuperación.

El fotógrafo venezolano recuerda esta imagen como una de las más duras que ha tomado. “Otras coberturas también me han marcado, como el incendio de una guardería en México, donde murieron más de 50 niños quemados”, cuenta. Respecto al debate sobre la responsabilidad de los fotógrafos cuando presencian este tipo de escenas, Schemidt tiene clara su posición: “Creo que la verdadera ayuda es hacer nuestro trabajo, estar presentes y hacer fotos de las historias que aquejan a las sociedades, darles visibilidad. Gracias a muchas fotos fuertes, terribles, que la gente preferiría no ver, se han denunciado tragedias, se han cambiado historias“.

Las otras imágenes que compiten por el World Press Photo son:

Boko Haram les ató bombas suicidas. De alguna manera estas adolescentes sobrevivieron”, así tituló el fotógrafo freelance Adam Ferguson esta imagen. Vemos unas cortinas azules, veladas por la luz de fuera. Vemos unas paredes y en el centro de ellas, ella. Aisha, una niña de 14 años fue secuestrada por Boko Haram y asignada, obligada, forzada a una misión suicida. No vemos sus ojos, ni su rostro. Pero sabemos su historia. De alguna manera consiguió escapar y pedir ayuda. Nunca detonó las bombas. “Se nota que el fotógrafo tuvo una gran conexión con la niña. Es como una Mona Lisa”, dijo el jurado para elegir como candidata. “No hay sangre, no hay violencia, no hay fuego, pero no lo necesita para transmitir el mensaje”.

En una Europa conmocionada por los continuos ataques yihadistas, el puente de Westminster en Londres se convirtió el 22 de marzo en un nuevo escenario del pánico. A las 14:40 horas, un vehículo irrumpió en la acera que une el palacio de Westminster y el Big Ben con el otro lado del Tamésis. Una de las zona más concurridas y turísticas de Londres. Khalid Masood atropelló a decenas de personas y después estrelló su coche contra las vallas que rodean el palacio de Westminster. Esta fotografía de Toby Melville para Reuters es una de las imágenes que inmortalizó el caos. Una mujer socorre a otra, mientras los heridos y los muertos siguen en las aceras. En el ataque fallecieron seis personas: cuatro peatones, un guardia que vigilaba el palacio y el propio Masood. “Es la fotografía de noticias perfecta, es capaz de contar al mundo lo que está ocurriendo en ese momento. Describe el terrorismo, el miedo, la confusión, pero también las relaciones humanas. Los ojos de la víctima miran directamente a la cámara, te miran a ti como observador, te confronta con la persona que fue atacada directamente. Ella te está mirando a ti”, consideró el jurado para elegirla.

El drama, la tristeza, la decepción humana. Eso es lo que representa “la crisis de los rohingya”, inmortalizada por Patrick Brown. Los cuerpos sin vida de niños refugiados que se ahogaron cuando trataban de escapar de la limpieza étnica, las violaciones, las torturas, la destrucción que el ejército birmano estaba —y está— ejerciendo sobre esta minoría musulmana. Se ahogaron donde se han ahogado miles de ellos. En la playa de Inani, cerca de Cox’s Bazar, ya en Bangladesh. Cruzan con barcas tan precarias que solo esa noche, explica Brown, de las 100 personas que iban en la embarcación sobrevivieron 17. La imagen fue tomada en septiembre de 2017 y utilizada por Unicef para tratar de concienciar sobre la catástrofe. “Esta foto es capaz de contar lo que supone la muerte de niños. Es algo muy difícil de conseguir. Y él lo hizo”, consideró el jurado.

Estas dos fotografías candidatas pertenecen al mismo fotógrafo: Ivor Prickett. Ambas pertenecen a la batalla de Mosul. Están tomadas con unos meses de diferencia. La primera es en marzo. Muestra a dos filas de civiles, divididos por sexos. “Muestra a los que no tienen voz. A veces, nosotros somos su voz y tenemos que hacer nuestro trabajo. El mundo se está cayendo y ahí está esa niña que tiene, esperas, toda la vida delante de ella. Tú te sientes vinculado con esa niña pequeña. Eso es lo que la hace poderosa“, concluyó el jurado.

La siguiente fotografía es todavía más poderosa: un grupo de soldados iraquíes rescata a un niño entro los escombros de una zona tomada por el ISIS. “Es una historia sobre la vida, sobre la muerte, sobre el dolor. El soldado que lo rescató fue el mismo que luego lo adoptó. Puedes ver la esperanza. Esta foto tiene que afectarte”, dijeron los miembros del jurado.

La foto ganadora del año pasado la captó Burhan Ozbilici, fotógrafo turco que captó el momento después de que el embajador ruso Andrey Karlov fuera asesinado en una galería de arte en Ankara (Turquía), el 19 de diciembre de 2016. Karlov fue asesinado por un oficial de la policía turca fuera de servicio, Mevlüt Mert Altıntas, que gritó justo en el que Ozbilici disparó su cámara: “Allahu akbar. No olvides a Aleppo. No te olvides de Siria”. 

¿Cuál de estas imágenes debería ganar el World Press Photo 2018? 6

Además de la fotografía del año, hay ocho categorías más: gente, naturaleza, proyectos a largo plazo, noticias generales, medio ambiente (incluida este año), asuntos contemporáneos, deportes y cobertura de deportes. Y hay seis fotografías —excepto en proyectos largos que hay únicamente tres—nominadas por cada categoría. De los 42 fotógrafos nominados, 15 han ganado ya premios anteriores de World Press Photo. Estas son algunas de las fotografías nominadas:

Musulmanes rohingya huyen de las limpiezas étnicas del ejército birmano. Imagen nominada en la categoría de Noticias Generales. | Foto: Kevin Frayer/World Press Photo 2010/Getty Images

Un joven rinoceronte blanco, drogado y con los ojos vendados, a punto de ser liberado en el delta del Okavango, Botswana, después de su traslado desde Sudáfrica para protegerse de los cazadores furtivos. Imagen nominada en la categoría de Medio Ambiente. | Foto: Neil Aldridge/Wild Press Photo

Un hombre lleva basura sobre sus hombros en Lados Nigeria. Imagen nominada en la categoría de medio ambiente. | Foto: Kadir van Lohuizen/World Press Photo 2018

La práctica del planchado de mamas para niñas en Camerún se lleva a cabo con la creencia de que esto retrasará la madurez y ayudará a prevenir las violaciones. Imagen nominada en la categoría de asuntos contemporáneos. | Foto: Heba Khamis/World Press Photo

Preparan a una cría de elefante huérfana y abandonada para rehabilitarla y devolverla a la naturaleza, en el santuario de elefantes Reteti. Nominada en la categoría de Naturaleza. | Foto: Ami Vitale/World Press Photo

El jurado está formado por nueve mujeres y ocho hombres, pero los seis finalistas para ganar el premios a la imagen del año son todos hombres. Durante el proceso de elección de las fotos finalistas, los jueces en ningún momento conocen quienes son los autores. Aun así, Magdalena Herrera, la presidenta del jurado, asegura que no hubiera supuesto ninguna diferencia: “No podemos elegir según si es una mujer o hombre, elegimos porque es una imagen potente y emocionante”.

“Me hubiera gustado que hubiera más mujeres en las categorías de noticias, porque siempre es importante tener diferentes puntos de vista en las coberturas”, dijo Herrera a The New York Times. Solo el 16% de las personas que se presentaron al premio fueron por mujeres. “Me decepcionó que fueran solo hubiera un 1% más de mujeres solicitantes que el año anterior, porque tratamos este tema como una prioridad y nos asociamos con organizaciones de mujeres fotógrafas y periodistas”, dijo Lars Boering, director general de World Press Photo Foundation.

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¿Cómo se enseña el Holocausto a profesores y alumnos en España?

Álvaro Navarro Sotillos

Foto: Czarek Sokolowski
AP Images / Archivo

“Educar sobre el Holocausto significa en primera instancia alejar lo máximo posible a la humanidad de esa forma extrema de asesinato masivo”. Con estas palabras, destacaba el célebre historiador checo Yehuda Bauer la necesidad de concienciar a las nuevas generaciones sobre un hecho que no se tiene que repetir. Su estudio y reflexión han sido introducidas en las escuelas españolas en los últimos años.

El Holocausto judío, o Shoá, fue planeado por la Ejecutiva de Adolf Hitler a mediados de 1941, y en invierno de ese mismo año se puso en práctica en diferentes campos de concentración en Europa. En los cinco años siguientes, la Alemania nazi asesinó en masa a seis millones de judíos, pasando a ser el genocidio más atroz en la Historia moderna de Europa. Esta comunidad no fue la única damnificada: gitanos, homosexuales y discapacitados también fueron objeto de la atroz política de Hitler dirigida a lograr lo que en su mente enferma llamaba una raza aria.

En España, a través de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), aprobada en 2013, se establece “el estudio del Holocausto judío como hecho histórico” en los centros educativos. Esto implica que el genocidio del pueblo judío se estudia de manera obligatoria en 4º de la ESO y en 1º de Bachillerato.

Proyecto Shoá

El Gobierno español firmó en enero de 2018 varios convenios con fundaciones e instituciones judías para la realización de proyectos formativos acerca del Holocausto para alumnos y profesores. ‘Shoá, Educación y Memoria del Holocausto Judío’, dirigido por la Comunidad Judía de Madrid, es un buen ejemplo.

Entre septiembre de 2016 y abril de 2017 se puso en marcha su primera edición, donde se llevaron a cabo sesiones informativas y cursos de formación a integrantes de 41 centros educativos de diferentes localidades del país.

¿Cómo se educa a profesores y alumnos en España sobre el Holocausto? 4
Cartel de los campos de concentración. | Foto: Institución de Educación Superior Fortuny

“Es un proyecto que persigue dos objetivos: que los profesores aprendan cómo enseñar el Holocausto, y darles un acompañamiento didáctico para que transmitan los actos de memoria a sus alumnos”, explica a The Objective la directora de proyectos de memoria de la Shoá de la Comunidad Judía de Madrid, Ziva Szeinuk-Freidkes.

El ‘Proyecto Shoá’ tuvo tanto éxito que se celebró una segunda edición en noviembre del año pasado, en el Centro Las Acacias, en Madrid. En aquella ocasión, iba dirigida exclusivamente a los catedráticos y docentes de Educación Secundaria.

Para la jefa del departamento de Orientación del instituto Juan Ramón Jiménez de Madrid, María Luisa Mariana, es preciso “abordar el Holocausto de una manera pluridisciplinar y acompañado de una formación en valores que nos impidan repetir la barbarie”.

¿Cómo se educa a profesores y alumnos en España sobre el Holocausto?
Curso de formación a profesores. | Foto: Proyecto Shoá

Los profesores perciben una mayor involucración en el tratamiento del exterminio de la población judía en Alemania. “Hay una mayor concienciación con el tema del Holocausto, quizá, porque está más presente en los medios y también por la influencia del cine. Los profesores tenemos mayor oferta de cursos y acceso a la información sobre esta cuestión”, aclara Jesús Chaparro, coordinador del departamento de filosofía del colegio Joyfe en Madrid.

Dentro del ‘Proyecto Shoá’, el colegio Joyfe ha organizado el concurso ‘El gran reto de enseñar’. Su objetivo es inculcar valores a través de la Historia del Holocausto y las corrientes de solidaridad que generó. En él, los alumnos y los profesores de distintos centros educativos colaboran para proponer proyectos interdisciplinares sobre el Holocausto y valores humanos. El fallo del tribunal será el próximo 21 de marzo.

“Hay una mayor concienciación con el tema del Holocausto, quizá, porque está más presente en los medios y también por la influencia del cine”

A pesar de que hayan aumentado los cursos pedagógicos sobre el Holocausto, “se necesitan muchos más y especialmente aquellos que perseveren en la formación inicial de los maestros, para que no les parezca algo extraño y ajeno”, alega Luisa Mariana.

Los órganos públicos españoles también resaltan la importancia de estas iniciativas, ya que es una “obligación moral de todas las administraciones públicas” garantizar su proyección con el fin de “no olvidar nunca el dolor que produjeron los nazis”, dijo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en un acto celebrado en la Asamblea de Madrid en recuerdo de las víctimas del Holocausto el 26 de enero.

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Muestra fotográfica sobre los guetos. | Foto: Institución de Educación Superior de Sevilla.

Culturizar para prevenir el antisemitismo

Muchos profesores enseñan lo ocurrido a la población hebrea durante el Gobierno de Hitler, pero poco se habla de la herencia cultural hebrea en España. “Los alumnos estudian filósofos judíos contemporáneos, pero no la cultura judía en general”, denuncia Chaparro.

En la misma línea, Luisa Mariana ve “esencial” la instrucción de otras “culturas y expresiones” a los menores, reconociendo “lo diferente como algo enriquecedor”. El esfuerzo de los docentes en esta cuestión puede, por ejemplo, favorecer la erradicación del antisemitismo, ya que “los alumnos que tienen profesores implicados, lógicamente se acaban concienciando”.

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Exposición fotográfica sobre el Holocausto. | Foto: CEIP Ventura Rodríguez de Cienpozuelos

El desprecio hacia los valores semitas sigue presente en la población española, aunque los delitos de odio hacia esta comunidad hayan disminuido en los últimos años. En concreto, en 2016 se denunciaron 7 casos de antisemitismo, en 2015 se registraron 9, lo que supone un cambio cuantitativo si se compara con los 24 incidentes producidos en 2014, según datos del Ministerio del Interior.

¿Cómo se previenen las agresiones de esta índole? “Por un lado por medio de la ley y la educación. Por otra parte, trabajando con todo lo que tiene que ver con la tolerancia, xenofobia o crímenes de guerra”, dice Szeinuk-Freidkes. “Hay un legado importante de la cultura judía que hay que rescatar y defender”.

A su vez, el Ministerio de Educación se reunió con dirigentes de diversas instituciones judías en un seminario sobre antisemitismo, celebrado el 17 y 18 de enero, donde destacaron la labor de los maestros. “Los profesores están para potenciar la paz”, dijo el secretario de Estado de Educación, Marcial Marín.

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Acto en memoria del Holocausto. | Foto: Institución de Educación Superior Alameda de Osuna

La memoria en Madrid

La capital española exhibe, hasta el 17 de junio, ‘Auschwitz’, exposición donde se muestran más de 600 piezas originales del campo de concentración Auschwitz-Birkenau, en el sur de la actual Polonia, lugar donde murieron más de un millón de personas.

Por su parte, el centro Sefarad-Israel inauguró el 1 de febrero una recopilación de imágenes de aquellos que fueron enviados a los campos de exterminio. ‘Memoria, olvido y Holocausto’ es un proyecto realizado por el Museo Beit Lohamei Haguetaot de Nahariya, Israel, cuya compilación duró dos décadas. Estas fotografías están acompañadas por textos de Nora Gaon, investigadora del Holocausto.

“Pasaron ya 73 años del final de esa guerra y todavía nos preguntamos qué es lo que el mundo ha aprendido (…) ¿Es suficiente recordar?”, plantea Gaon en un artículo publicado en el blog Red de Casas.

Continúa leyendo: Bob Pop cuenta su violación para apoyar a la víctima de 'La Manada'

Bob Pop cuenta su violación para apoyar a la víctima de 'La Manada'

Redacción TO

Foto: Latemotiv /Movistar

A Roberto Enríquez lo violaron en el parque de El Retiro de Madrid hace 25 años. Recuerda la desorientación, la falta de ropa y la colaboración de unos operarios de un camión de basura que le prestaron una bolsa para cubrirse. Recuerda la vergüenza, la incredulidad y la ayuda de una pareja que lo acompañó a comisaría de policía. Pero, sobre todo, recuerda cómo al día siguiente conseguía, a veces, reírse y, a ratos, salir con sus amigos. A Bob Pop lo violaron y lo desvalijaron una noche de verano, pero siguió adelante.

“Lo pasé muy mal y fue una mierda y vomité, y me dio todo mucho asco, y lloré, pero al día siguiente y los siguientes días, me reía, salía con amigos, hacía cosas, porque había un subidón. Además del dolor, había un subidón porque cuando crees que te van a matar y sigues vivo, está de puta madre“, sostuvo el crítico de cine en el programa Latemotiv, que dirije Andreu Buenafuente y donde es colaborador.

“Es un buen momento para que la gente que se permite juzgar cómo se puede sentir una víctima de una manada de hijos de puta o de un solo hijo de puta, que esa gente sepa que los siguientes días a eso claro que estás hecho un asco, porque es una putada. Pero también te tienes que reír, que salir, que hacer cosas, porque lo más importante y lo más fabuloso de todo es que has sobrevivido“, terminó entre los aplausos generalizados del público.

Así de claro lo contó Bob Pop: lo más importante de todo es que seguía vivo, lo habían violado, sí, pero seguía vivo.

El discurso del crítico televisivo tiene ahora una especial relevancia. Estos días está teniendo lugar en Pamplona el juicio contra cinco jóvenes sevillanos acusados de haber violado a una chica durante los Sanfermines de 2016. El caso se está desarrollando en medio de la polémica, especialmente, después de que se conociera que la defensa había contratado en julio a un detective privado para que siguiera a la joven después de la violación. El objetivo de esta vigilancia era demostrar que ella hacía una vida normal. Como si eso quitara culpa a los culpables.

Para ellos, para los que creen que una víctima es menos víctima por tratar de seguir adelante después de una violación, es este mensaje de Bob Pop.

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