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Los crímenes del Estado Islámico

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier

La noticia fue divulgada por los periódicos de todo el mundo: las mujeres secuestradas por el Estado Islámico eran obligadas a casarse con sus milicianos. Las investigaciones de la ONU revelan algo más crudo. Lo que está detrás de la palabra matrimonio era una brutal violación.

En noviembre de 2014, una joven iraquí de 19 años que tenía dos meses de embarazo fue casada con un médico yihadista y, en consecuencia, violada. La víctima cuenta que el hombre se sentaba sobre su vientre con el objetivo de hacerla abortar y le repetía: “Este bebé debe morir porque es un infiel; yo te haré un bebé musulmán”.

Su testimonio ha sido recogido en un informe de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU basado en entrevistas a más de 100 víctimas y testigos de las actuaciones del Estado Islámico en Irak y Siria.

El reporte también indica que el Consejo halló “información que apunta a genocidio, delitos contra la humanidad y crímenes de guerra”, y que debería “evaluar remitir el caso sobre la situación en Irak a la Corte Penal Internacional”.

“Los captores que nos violaron son de muchos países”, aseguran otras mujeres yizadíes víctimas del Estado Islámico en Irak, quienes fueron vendidas como botín de guerra. Relatan que tras el secuestro, los yihadistas suelen separar a los hombres de las mujeres y a éstas las dividían en tres grupos: las casadas con hijos, las casadas sin hijos y las solteras. Para venderlas de acuerdo con su estatus. Luego, los grupos son trasladados por distintos lugares del país. “Algunos fueron movidos hasta por 10 sitios distintos en menos de cuatro meses, para causarles desorientación e infundirles sentimientos de miedo”, relata el documento de la ONU.

Los nombres de las secuestradas son apuntados en listas y las chicas inspeccionadas para evaluar su belleza. Les ordenan quitarse el velo para fotografiarlas y dependiendo del puntaje que reciban son vendidas por más o menos dinero.

El informe asegura que muchas de estas mujeres y niñas se suicidan cuando logran la libertad. En esto influye el hecho de que la mayoría de ellas, además de sufrir el trauma de haber sido secuestradas, han perdido a todos sus seres queridos a manos de ISIL. También sucede lo contrario. El esposo de una joven capturada por el Estado Islámico le confesó a los investigadores: “La pérdida de mi esposa e hijos a manos de ISIL es la peor pesadilla que le puede pasar a un hombre”.

Responsables de genocidio

La ONU lo ha advertido: los miembros del Estado Islámico, quienes desde el año pasado tratan de imponer en Irak y Siria su interpretación radical de la Sharia (ley islámica), pudieran ser responsables de los delitos más graves establecidos por la legislación internacional.

Más allá de los asesinatos con objetivos propagandísticos como las decapitaciones a numerosos periodistas, a los 21 cristianos coptos egipcios o la quema del piloto de la fuerza aérea de Jordania, encerrado en una jaula, el grupo sigue un patrón sistemático de exterminio en los lugares donde actúa.

El organismo internacional menciona concretamente que la comunidad yazidí, una de las más afectadas por los extremistas, ha sido víctima de un genocidio. “Algunas aldeas yazidíes sufrieron la despoblación por muerte”, señala el informe.

Otros grupos étnicos y religiosos afectados son los cristianos, turcomanos, kurdos y chiíes. Testigos aseguran que, en los lugares que han conquistado, los militantes islámicos ejecutan de forma sumaria a los varones adultos luego de ser separados de las mujeres y de los niños.

En la aldea de Qani (Sinjar) un yazidí cuenta que logró sobrevivir porque quedó cubierto por los cuerpos de otros 80 hombres que fueron fusilados por los militantes yihadistas en una zanja. Al menos 50 miembros de su familia fueron asesinados. En agosto de 2014, 700 hombres fueron ejecutados en una granja en Kocho (Sinjar). Allí fueron obligados a acostarse en el suelo y fueron filmados por los terroristas mientras les disparaban. Testigos reportaron que los combatientes de ISIL actuaron bajo las órdenes directas que recibieron a través del teléfono.

Ni siquiera aquellos hombres que aceptan convertirse al Islam, unas de las exigencias que el grupo yihadista a veces ofrece como “opción de vida”, tienen garantías suficientes de supervivencia: muchos de ellos también son asesinados.

Los cristianos aunque son considerados como un “Pueblo del Libro”, clasificación que les otorga cierta protección en comparación con otros grupos religiosos, son víctimas de desplazamiento forzoso por parte del Estado Islámico. En agosto de 2014, 200.000 de estos fieles huyeron de pueblos de la llanura de Nínive, cuando fue tomada por el grupo terrorista. 50.000 de estos ya habían marchado en junio de Mosul bajo las amenazas de tener que pagar un alto impuesto o convertirse al Islam.

Pero no solo los cristianos son perseguidos. Los musulmanes también sufren las consecuencias de esta guerra. Amerli, localidad iraquí situada en la Gobernación de Saladino de mayoría turcomana chií, fue sitiada por los yihadistas y durante más de dos semanas 15.000 personas sufrieron cortes de luz, electricidad y agua potable. De hecho, se vieron forzados a beber agua contaminada.

Niños soldados o niños mercancía

El hecho de no ser ejecutados directamente, como ocurre con los varones adultos, no significa que los niños tengan un mejor destino a manos del Estado Islámico. Muchos son vendidos en mercados como esclavos sexuales y asesinados por crucifixión o enterrados vivos. ISIL además recluta y alista a los menores de entre 8 y 18 años para participar en el conflicto armado.

Algunos, que lograron escapar del cautiverio, han relatado a la ONU que fueron obligados a ver varias veces vídeos de decapitaciones y cuando alguno se negaba era brutalmente golpeado. “Esta es tu iniciación en la yihad, tienes que ser fuerte, porque esto se hace cuando se va a ir a la Guerra Santa para el Estado Islámico. Ahora eres un combatiente del Estado Islámico”, le respondían sus captores.

“Tenemos informes de niños, especialmente menores con problemas psicológicos, que han sido utilizados como kamikazes, en la mayor parte de los casos, probablemente, sin que tengan ni siquiera conocimiento de lo que les esperaba”, explicó en febrero Renate Winter, del Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

Otros jóvenes contaron cómo recibieron formación religiosa y militar después de su conversión forzada. El entrenamiento que dura de entre 13 días a tres semanas, incluye la enseñanza de cómo cargar y descargar armas, disparar con balas y lanzar cohetes.

Los ancianos también son forzados a convertirse al Islam. En enero, 200 yazidíes que fueron obligados a hacerse musulmanes lograron ser liberados. La mayoría de ellos eran mayores y enfermos que estuvieron por meses en cautiverio en Mosul y Tel Afar. Las víctimas estiman que aún quedan unas 3.000 personas a manos del Estado Islámico.

El informe de la ONU incluye testimonios de otros crímenes como el asesinato de dos hombres “acusados” por un “tribunal” del Estado Islámico por ser homosexuales. Arrojaron a la pareja desde lo alto de un edificio. Otros trece adolescentes fueron condenados a muerte por “ver un partido de fútbol”.

Ante la barbarie muchos consideran que no es hora de entonar cantos de tolerancia sino plantar cara y ver cómo se muestra la intolerancia, el fanatismo y la fascinación que ejerce.

Voltaire expresó: “El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de dios”.

Anna Carolina Maier

Continúa leyendo: La 'app' iSex es la prueba de que no se ha entendido nada sobre las agresiones sexuales

La 'app' iSex es la prueba de que no se ha entendido nada sobre las agresiones sexuales

Bea Guillén Torres

Foto: Unsplash
Unsplash

Conoces a alguien. Supón que te gusta y que le gustas, y que, además, decidís mantener relaciones sexuales. Pero no solo eso, sino que os parece una idea sensata y de sentido común utilizar una aplicación de móvil para sellar vuestro consentimiento. Para garantizar que los dos estáis completamente de acuerdo en el encuentro sexual que vais a mantener y, así, os podéis evitar desagradables sorpresas en el futuro como que uno de los dos denuncie al otro por agresión sexual. ¿Razonable, eh? O eso es lo que ha debido pensar José Luis Sariego, creador de la aplicación iSex y antiguo abogado de Francesco Arcuri, el exmarido de Juana Rivas condenado por maltrato, que tiene el firme objetivo de facilitar el “enviar, recibir, almacenar y exportar el consentimiento mutuo antes de una relación sexual”. Tal y como detalla en Google Play —la app no está disponible para iOS—.

Pero, ¿qué es lo que facilita iSex, en realidad? Demostrar que hay gente, como Sariego, que no ha entendido absolutamente nada sobre lo qué es el consentimiento ni sobre lo qué son las agresiones sexuales.

La 'app' iSex es la prueba de que no se ha entendido nada sobre las agresiones sexuales
Fases de la aplicación iSex.

La app de iSex funciona de la siguiente manera. Tú te registras con el nombre que quieras, por supuesto no tiene que ser real porque no hay ninguna clase de verificación ni está asociado a ninguna red social. Así que ese supuesto consentimiento podrá estar a nombre de B B B o de Perico el de los palotes.

Después, el consentimiento se puede firmar de varias maneras. Enviando un formulario de consentimiento, en el que introduces el nombre de la persona a la que quieras enviárselo. Por supuesto aquí el nombre también puede ser absolutamente falso. También escribes su email, para que le llegue y se lo quede ahí bien guardado. O, incluso más fácil y rápido, conectándolo por Bluetooth. Las dos personas se conectan a la app, se dan el consentimiento (que aparecerá firmado con el nombre inicial que cada uno ha escrito —que, recordemos, puede ser falso—) y, hala, pues ya estaría. Todo arreglado.

A ver, señor Sariego, no.

En ningún caso el consentimiento sexual se puede encajar en el marco de una transacción mercantil, porque en un encuentro sexual tú no estás comprando ni vendiendo nada. Tampoco estás adquiriendo nada que te pertenezca ni te dé derecho a nada. El deseo de un encuentro sexual no es algo inamovible, rígido e inflexible, sino que puede estar en un momento y al momento siguiente no estar. Por lo que firmar un consentimiento en un momento no significa absolutamente nada, porque puede no haberlo al momento siguiente.

Volvamos a la situación inicial. Conoces a alguien. Supón que te gusta y que le gustas, y que, además, decidís mantener relaciones sexuales. Pero no solo eso, sino que os parece una idea sensata y de sentido común utilizar una aplicación de móvil para sellar vuestro consentimiento. Pero, después, uno de vosotros, después de firmar y mandar este consentimiento, decide que no. Que ya no le apetece mantener relaciones sexuales. ¿Qué valor tiene ese consentimiento firmado? El mismo que antes, ninguno.

Así, todo lo que es esta aplicación es un burdo y vulgar intento de deslegitimar a las víctimas de agresiones sexuales y de violaciones. Ignorando el trauma y tratando de magnificar la leyenda negra de las denuncias falsas, que son manifiestamente mínimas. En una de sus últimas memorias, la institución del Fiscal General del Estado hablaba de un “escasísimo porcentaje” de denuncias falsas: desde 2009 hasta 2012, solo un 0,005% de las denuncias sobre violencia contra las mujeres se saldaron con una condena para la mujer por acusaciones falsas. Además, la app muestra un absoluto desconocimiento sobre una realidad como son las violaciones en pareja.

Solo esperamos que esta aplicación sirva para recordarle al señor Sariego y a los otros que no lo han comprendido todavía: que no es no, que no es no si no se dice que sí y que no es no aunque en algún momento haya sido sí.

Continúa leyendo: La impunidad de los crímenes contra periodistas, un obstáculo a la libertad

La impunidad de los crímenes contra periodistas, un obstáculo a la libertad

María Hernández

Foto: CATHAL MCNAUGHTON
Reuters

El periodismo es una de las profesiones más peligrosas en algunos lugares del mundo. Secuestros, torturas, detenciones arbitrarias y asesinatos tienen a los periodistas como objetivos en algunos países donde no se respeta la libertad de prensa.

El 2 de noviembre se celebra el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas para recordar que el 90% de los asesinatos de los informadores queda impune, lo que “daña a la sociedad en su conjunto al encubrir la corrupción, los abusos graves de derechos humanos y muchos otros crímenes”, denuncia Naciones Unidas.

Para concienciar sobre este grave problema, la Asamblea General de la ONU aprobó en 1997 una resolución instando a los estados miembros a hacer todo lo posible para acabar con la violencia contra los trabajadores de los medios de comunicación y asegurar que los responsables de dichos actos sean juzgados. “La impunidad solo agrava la situación, y mientras los autores de los crímenes sepan que no deberán responder por sus actos, los periodistas seguirán siendo blancos fáciles”, explica la Unesco.

Más de 900 periodistas asesinados en 11 años

Un total de 1.259 profesionales de los medios han sido asesinados desde 1992, de acuerdo con un informe de la ONU. Sólo entre enero y octubre de 2017, 51 informadores han sido asesinados, denuncia el Comité para la Protección de los Periodistas.

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Una pancarta dice “no se mata la verdad matando periodistas” en una protesta tras el asesinato de un periodista en México. | Foto: Stringer/ Reuters

Estas cifras no incluyen otros actos de violencia contra periodistas como torturas, detenciones arbitrarias, secuestros, intimidación o acoso, por lo que las cifras de delitos contra este colectivo son mucho más elevadas.

¿Cuál es el motivo?

La principal causa de estos crímenes –  asesinatos u otro tipo de violencia – es impedir la publicación de noticias relacionadas, sobre todo, con la corrupción o la guerra.

La información relacionada con la guerra es la más perseguida, seguida de la información política, la relacionada con la violación de los derechos humanos, la corrupción y el crimen organizado.

“El tipo de noticias que son ‘silenciadas’ es exactamente el tipo de información que necesita la opinión pública”, asegura la ONU. “La información es esencial para tomar las mejores decisiones en la vida, ya sean económicas, sociales o políticas”, añade la Unesco, organismo para el que la información de calidad es la base de cualquier democracia y garantía de una instituciones eficaces.

¿Dónde hay más asesinatos?

Ya sea por el número de asesinatos que se producen o por las dificultades que tienen los periodistas para cumplir con su trabajo de una manera pacífica, hay países donde los periodistas sufren graves riesgos a la hora de desarrollar su profesión.

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Un mural con fotografías de numerosos periodistas asesinados fue colocado en el Ministerio de Interior de Ciudad de México como protesta por el asesinato de un periodista. | Foto: Rebecca Blackwell/AP

El primero es Irak, donde 185 periodistas han sido asesinados desde el año 1992, según datos del Comité para la Protección de los Periodistas. A Irak le sigue Siria, con 113 asesinatos, Filipinas con 78, Somalia con 64 y Pakistán y Algeria con 60. También Rusia, Colombia y México están en la lista de países donde no se respeta la libertad de prensa y los profesionales sufren sus consecuencias con detenciones y crímenes.

¿Dónde hay más impunidad?

La impunidad crece en escenarios de conflicto donde poderosos actores, a menudo, emplean la intimidación violenta para controlar la cobertura informativa”, explica el Índice Global de la Impunidad, elaborado anualmente por el Comité de Protección de los Periodistas. Además, “la ausencia o debilidad de la ley y el orden aumentan la probabilidad de los ataques”.

Somalia, con más de dos docenas de periodistas asesinados en los últimos diez años, lidera este índice en el que se encuentran los países con cinco o más casos de asesinatos no resueltos. En el índice de 2017 se incluyen 12 países: Somalia, Siria, Irak, Sudán del Sur, Filipinas, México, Pakistán, Brasil, Rusia, Bangladesh, Nigeria e India.

Estos países son los responsables de casi el 80% de los crímenes no resueltos ocurridos en el mundo en los últimos diez años hasta el 31 de agosto de 2017, explica el informe.

La lucha contra la impunidad

Actuar contra los autores de estos delitos depende de los gobiernos de cada país. Por eso, la ONU ha adoptado cinco resoluciones que instan a los estados a tomar medidas para promover la justicia y esclarecer los asesinatos de informadores.

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Un grupo de manifestantes protesta por la muerte de tres periodistas en Guatemala. | Foto: Jorge López/Reuters

El Comité de Protección de los Periodistas considera que “la atención internacional a la cuestión de la impunidad por el asesinato de periodistas se ha incrementado en los últimos 10 años”, y explica que 23 países han respondido favorablemente a la solicitud de Naciones Unidas de informar sobre el estado de las investigaciones sobre estos crímenes, lo que supone un pequeño pero importante avance en la lucha contra la la persecución de los profesionales de los medios de comunicación.

Continúa leyendo: Vídeo | Las candidatas a Miss Perú denuncian la violencia sexual que sufren las mujeres de su país

Vídeo | Las candidatas a Miss Perú denuncian la violencia sexual que sufren las mujeres de su país

Redacción TO

Lima es la quinta ciudad del mundo más peligrosa para las mujeres. Así lo denunció hace unos días un estudio de Thomson Reuters Foundation. Agresiones sexuales, matrimonios forzados, mayor dificultad que los hombres para acceder a estudios y trabajos. Todo eso lo señala un estudio a escala global, pero las que mejor lo saben son ellas. Las mujeres peruanas que combaten día a día contra la violencia machista, contra los feminicios.

Por esa razón, las 23 candidatas a Miss Perú 2018 han aprovechado el micrófono y la cámara para alzar la voz. Vestidas de dorado, brillantes, melena larga o corta, seguras y valientes han hablado de sus medidas, pero no de las de su cuerpo, sino de las de su país.

“Mi nombre es Camila Canicoba, represento al departamento de Lima y mis medidas son 2.202 casos de feminicidios reportados en los últimos nueve años en mi país”, decía una. “Soy Diana Rengifo, de Ucayali, y más de 300 mujeres en mi departamento son agredidas física y psicológicamente“, continuaba otra. “Mi nombre es Karen Cueto y represento a Lima y mis medidas son 82 feminicios y 35 tentativas en lo que va de año”, seguía la siguiente. Y después otra con niñas víctimas de explotación sexual, y la siguiente con las víctimas de menores violadas, y otra con la cifra del 70% de mujeres que sufren acoso callejero. Una tras otras le enrojecían la cara al país.

Toda la gala estuvo dedicada a este tema: “No queremos un país con más violencia. No solo se trata de estas 23 mujeres. Se trata de todas las mujeres que tienen derecho y merecen respeto. No más violencia. Este es el mensaje de este Miss Perú”, señaló Cristian Rivero, el presentador del show. Cuando las candidatas desfilaron en traje de baño, la organizadora de Miss Perú 2018, Jessica Newton, también lanzó un mensaje claro contra aquellos que insinúan que algunas agresiones sexuales se deben a cómo iba vestida la mujer: “Las mujeres son libres de actuar y vestir como deseen y no por ello alguien puede sentirse en derecho de faltarle el respeto, etiquetarlas y mucho menos tocarlas“.

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Cinco claves distintivas de la masacre de Las Vegas, el mayor tiroteo múltiple en la historia de Estados Unidos

Tal Levy

Foto: CHRIS WATTIE
Reuters

No fueron fuegos artificiales, como muchos de los asistentes al festival anual de música country Route 91 Harvest pensaron inicialmente, sino las detonaciones de la mayor masacre a tiros en la historia de Estados Unidos y el primer hecho violento de grandes dimensiones que debe enfrentar Donald Trump como presidente.

Después de 59 muertos y 527 heridos, no basta con afirmar que “se trata de un acto de pura maldad”, como dijo el mandatario en un breve discurso leído en un telepronter en el que anunció que viajaría el miércoles a Nevada, o que “hablaremos sobre las leyes de control de armas una vez haya pasado algo de tiempo”.

Las banderas de la superpotencia ondean a media asta en señal de duelo, de conmoción frente a una amenaza creciente: los tiroteos múltiples, indiscriminados, a los que urge hallar explicación y dar respuesta.

Y es que asomarse al mapa estadounidense de la ONG Archive Gun Violence que ilustra el número de incidentes armados registrados en lo que va de año es ver un territorio salpicado de rojo, como si de una pintura con aerosol se tratara, un rojo indeleble, teñido de la sangre de las 11.714 personas que fallecieron y las 23.755 que resultaron heridas en los 46.797 hechos violentos ocurridos desde el 1 de enero hasta el 3 de octubre de 2017.

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Mapa de Gun Violence Archive | Imagen vía ONG Gun Violence Archive

No sorprenden, entonces, los esfuerzos del presentador de “Jimmy Kimmel Live!” por contener las lágrimas al abordar el ataque perpetrado a las 22:08 hora local del domingo primero de octubre en las inmediaciones del hotel casino Mandalay Bay, de Las Vegas. Reconoció que sentía como si alguien hubiera abierto una ventana al infierno. El también comediante estadounidense Conan O’Brien dejó entrever en pantalla, al igual que muchos otros, su desazón: “No creo que debería ser tan fácil para una persona demente matar a tanta gente tan rápidamente… Algo tiene que cambiar”.

Ricky Masucci, una de las sobrevivientes de la masacre, ha confesado a medios locales que “ni en un millón de años habría pensado que estaría corriendo sobre cadáveres o arrastrándome entre la gente para ponerme a salvo”. Lo cierto es que no se trata de un ataque más. Hay factores diferenciadores que hacen de este un suceso inusual.

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Guns & Guitars, la tienda que el pistolero Stephen Paddock frecuentaba | Imagen vía REUTERS/Chris Wattie

Un jubilado con fortuna

El presunto atacante no es joven, como en la mayoría de los tiroteos ocurridos en Estados Unidos desde 1966, cuyas edades oscilaron sobre todo entre 20 y 49 años según recoge The Washington Post, sino un ex contador de 64 años, superado en edad por un minero retirado de 70 años, William Bevins, que en octubre de 1981 asesinó a tiros a 5 personas en una tienda en Kentucky.

Stephen Paddock vivía a 130 kilómetros de Las Vegas, en una comunidad de jubilados en Mesquite, Nevada, y tenía una novia, Marilou Danley, que se encontraba fuera del país para el momento del ataque y no es por los momentos sospechosa, aunque la interrogarán tras su vuelta el martes en la noche al país.

De acuerdo con NBC News, curiosamente, el asesino envió 100 mil dólares a una cuenta en Filipinas, de donde es originaria su pareja, la semana anterior a los hechos, pero aún se desconoce el destinatario y el motivo.

“Es un tipo que vivía en una casa en Mesquite, que bajaba y apostaba en Las Vegas y comía burritos”, ha afirmado Eric Paddock sin poder explicarse cómo su hermano mayor disparó a mansalva a una multitud de desconocidos. La noticia la recibió como si de pronto un asteroide cayera del cielo.

También para las autoridades es todo un quebradero de cabeza intentar descubrir las razones por las cuales un hombre de edad avanzada que amasó una pequeña fortuna con negocios inmobiliarios y que tenía varias propiedades, aun cuando pasaba largas estancias en hoteles de casino; un contador que trabajó para la agencia de recaudación de impuestos, entre otros empleos, al que le gustaban los juegos de apuestas y los cruceros, de la noche a la mañana se convirtió en asesino.

Sin hijos pero casado y divorciado un par de veces, Stephen Paddock era un aficionado al póker que podía apostar decenas de miles de dólares en una sola sentada. Tenía una licencia de piloto, aunque su certificación médica no estaba renovada.

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El escenario del tiroteo durante el Route 91 Harvest Country Music Festival | Imagen vía REUTERS/Mike Blake

Una locación inusual

Una diferencia fundamental del tiroteo de Las Vegas con masacres anteriores reside en el hecho de que Paddock no ingresó en el lugar en el que se encontraban sus potenciales víctimas, sino que actuó desde afuera, lo que le permitía disponer de armas y municiones sin límite pues no tenía que superar las medidas de seguridad de los organizadores del concierto.

Estableció su posición de ataque, según señalaron las autoridades, rompiendo un par de cristales de su lujosa habitación de hotel, donde se hallaron unos trípodes cuyo uso habría podido dar al atacante una mayor precisión en sus disparos e, incluso, le habría ayudado a permanecer resguardado al no tener que estar asomado directamente a la ventana.

Todo apunta a que el crimen fue premeditado por cuanto cada detalle fue pensado, tanto que se hallaron cámaras de vídeo dentro de la suite donde se alojaba y en el pasillo, las cuales se cree estaban destinadas a vigilar si alguien se aproximaba.

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Mandalay Bay Resort and Casino , el punto de mira donde Stephen Paddock realizó los disparos | Imagen vía: REUTERS/Lucy Nicholson

Punto de mira

El disparar desde el piso 32 del hotel Mandalay Bay si bien, por un lado, dificultaba su acción al situarle a unos 450 metros de distancia de los 22.000 asistentes al espectáculo, por otro lado, le permitía disponer de un punto de vista privilegiado sobre la multitud congregada al aire libre y le aseguraba la posibilidad de causar daño sin que importara tanto la precisión de los disparos.

Las víctimas potenciales estaban desprotegidas. Los obstáculos que podrían salvarles si las balas hubieran sido lanzadas desde su misma altura no siempre servían para evadir las que venían desde arriba.

Fue como “disparar a peces en un barril desde donde él estaba”, refirió a CNN el cantante de música country Jake Owen, quien se encontraba en el escenario junto a otros artistas al momento del tiroteo, aludiendo así a la facilidad que tuvo el tirador para alcanzar objetivos.

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El cuerpo de una de las víctimas está cubierto con una sábana en la intersección de Tropicana Avenue y Las Vegas Boulevard South después del tiroteo | Imagen vía REUTERS / Las Vegas Sun / Steve Marcus

Armas más letales

El audio de las grabaciones del ataque sugiere a los expertos que Paddock utilizó, al menos, un arma automática. De confirmarse su uso, sería una novedad pues Estados Unidos no ha vivido en tiempos recientes un incidente violento con este tipo de armamento, el cual se encuentra fuertemente regulado desde 1986, cuando el Congreso prohibió la venta de estas armas nuevas y estableció mecanismos de control sobre la reventa de las que ya existían en el mercado.

Mientras las armas automáticas, conocidas como ametralladoras, van escupiendo proyectiles sin cesar toda vez que el atacante mantiene presionado el disparador; con las semiautomáticas es necesario apretar este con cada tiro. También hay una importante diferencia de precio pues si un rifle semiautomático puede conseguirse por unos 340 euros, comprar un arma automática (de las vendidas antes de 1986) puede costar entre 15.000 y 21.000 euros.

Las autoridades revelaron que en la habitación de Paddock se hallaron 23 armas de fuego, entre estas un fusil AK-47 y una docena de rifles modificados con un “bump-stock”, un accesorio de venta legal que al ser añadido a las armas semiautomáticas permite que estas puedan disparar casi al mismo ritmo que las automáticas.

Según explicó un experto en armamento a la emisora NPR, a los aficionados a las armas de fuego no les suele gustar usar este tipo de accesorio porque hacen que los rifles pierdan un poco de precisión. En el caso de Paddock, cuyo blanco aparentemente era una masa indiferenciada de personas, esto no habría representado problema alguno.

A partir de la duración de las ráfagas, los especialistas creen que disponía de cargadores de alta capacidad, cuya venta está limitada en muchos estados, pero no así en Nevada, lo que le habría permitido disparar durante periodos más largos sin necesidad de recargar el arma.

Los disparos se prolongaron 9 minutos después de recibida la primera llamada al número de emergencia 911, reportó la policía. En la suite del atacante también se halló gran cantidad de munición, así como en su casa en Mesquite, donde se encontraron otras 19 armas y explosivos, además de algunas pistolas y escopetas confiscadas en otra propiedad suya en Reno.

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Banderas a media asta para honrar a los muertos y heridos en el tiroteo de Las Vegas en el Washington Monument | Imagen vía REUTERS/Kevin Lamarque

Antecedentes familiares más que penales

El tirador era un desconocido cuyo único historial policial es una citación registrada hace ya varios años, ha informado la Policía de Nevada. Ahora bien, aunque no disponía de antecedentes penales, su padre, Benjamin Hoskins Paddock, ya muerto, fue un ladrón de bancos en los años sesenta que utilizaba armas de fuego y llegó a estar en la lista de las personas más buscadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) a partir de 1969, cuando se escapó de prisión y permaneció en fuga hasta que fue apresado en Oregón en 1978. Había sido diagnosticado como psicópata con tendencias suicidas, lo cual ha despertado especulaciones toda vez que su hijo fuera encontrado muerto en el hotel tras la masacre de Las Vegas, por lo que se presume se quitó la vida. Si al padre le gustaba el bridge, al hijo al póker.

Stephen Paddock había trabajado en una predecesora de la multinacional de la industria aeroespacial y militar Lockheed Martin y de acuerdo con un portavoz de la tienda Guns & Guitars que le vendió un arma, él no dio indicio para pensar que era inestable.

Su hermano, Eric Paddock, le ha descrito como un “contador que jugaba póker, sin filiación política o religiosa evidente”, aunque reconoce que tenía armas de fuego pues sus hijos alguna vez fueron a disparar con su tío.

Pese a que el autodenominado Estado Islámico se atribuyó el ataque afirmando que Stephen Paddock era uno de sus soldados recién convertido, el FBI ha negado que exista conexión alguna y el jefe de la Policía de Nevada ha afirmado que se trata de un lobo solitario, lo que hace que sus motivos sean más difíciles de dilucidar.

“Yo no puedo entrar en la mente de un psicópata”, se ha escudado el sheriff de Las Vegas, Joseph Lombardo.

A diferencia de ataques vinculados con grupos extremistas islámicos efectuados durante espectáculos musicales, como el de Ariana Grande en Reino Unido este año o el de Los Eagles of Death Metal en Francia en 2015, en contra si se quiere del modo de vida occidental, a Paddock le gustaba la música country y hasta había asistido antes al festival Route 91 Harvest, eso sí, como espectador y no como un asesino indiscriminado.

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