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#OscarsSoWhite: ¿Son los premios de Hollywood racistas?

Cecilia de la Serna

Foto: Cecilia de la Serna

Esta noche habrá un protagonista afroamericano sobre el escenario del teatro Dolby de Los Ángeles, el actor Chris Rock, que presentará una gala muy blanca. Tan blanca, que ningún otro afroamericano se subirá a ese mismo escenario a recoger un premio, ya que no hay ninguno entre los nominados. Esto confirma una tendencia que viene de lejos, que dura décadas, y que ha merecido el hartazgo de los miembros de este colectivo.

Race films: un desafío del siglo XX

Las reivindicaciones raciales en Hollywood no son una novedad. En el cine de la primera mitad del siglo XX, los actores negros se veían obligados a interpretar todo tipo de papeles estereotipados. Nunca tenían el papel del bueno de la película, sino todo lo contrario. Eran, normalmente, criminales de poca monta, gángsters. Si tenían suerte, podían llegar a interpretar a un criado. Eran papeles planos, sin mucho fundamento, que respondían a estereotipos racistas, alimentando el pensamiento colectivo que degradaba a los afroamericanos a ciudadanos de segunda en Estados Unidos. Pero lo más grotesco del asunto es que, a menudo, eran actores blancos que se pintaban la tez de negro los que interpretaban estos papeles degradantes. Es una herencia del blackface, o maquillaje empleado para representar a un afroamericano. Esta costumbre viene del teatro del siglo XIX, y es un claro ejemplo de racismo, ya que se usaba -de la misma manera que en el cine- para estereotipar y mofarse de los personajes negros.

Entonces llegaron los race films. Películas hechas por pequeños colectivos y productoras independientes que rompían con estos estereotipos. Más de 500 películas se realizaron bajo esta premisa, aunque se han perdido más de 400 en el camino. Tuvieron muchísimo éxito entre la población afroamericana. Sólo podía ser así, ya que su proyección estaba limitada a cines donde, por la segregación obligada, sólo podían acudir negros.

El pionero de este cine tenía nombre de Oscar, aunque ninguna estatuilla en su palmarés: Oscar Micheaux. Realizó más de 40 películas que hablaban de temas que tocaban el día a día de esta comunidad, como la discriminación o la explotación laboral. Intentó dibujar personajes reales, que se asemejaran a una comunidad que no se regía por los estereotipos que imponía Hollywood. Micheaux abrió la puerta a otros realizadores negros a seguir un camino difícil, necesario y que guiara otro gran movimiento que traspasó las pantallas: el que lideró Martin Luther King por los derechos civiles en Estados Unidos.

Con el paso de las décadas de los 40, 50 y 60, Hollywood empezó a incluir personajes negros más ricos en matices, menos encorsetados por los prejuicios. Fue un cambio lento, alentado por los cambios demográficos en Estados Unidos, y el avance sin retorno del movimiento de King. La Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color ejerció presiones sobre las productoras para que eliminaran los estereotipos raciales de las películas de Hollywood, con el objetivo de mejorar la imagen de una comunidad repleta de barreras. Éstas accedieron, a principios de los 40, aunque el acuerdo no siempre se cumplía. Al menos, los negros conseguían entrar en los argumentos de los films con papeles protagonistas, como los de Louis Armstrong y Duke Ellington en Cabin in the Sky (1943).

Los Race Films se enfrentaron a toda una industria que generaba millones de dólares cada año y que influía como nadie –hasta la llegada de la televisión- en el pensamiento colectivo, más allá incluso de Estados Unidos. Después de haber traspasado todos los obstáculos, de haber superado los fantasmas de hace más de medio siglo, cuesta creer que los conflictos raciales sigan en el centro de la polémica de Hollywood.

En el centro de la polémica

Todo comenzó cuando Will Smith, uno de los actores más reconocidos del panorama hollywoodiense, se rebeló. Puso sobre la mesa una reivindicación que cree justa y necesaria. Por segundo año consecutivo, ningún actor afroamericano ha sido nominado en ninguna de las cuatro categorías de mejor actor y mejor actriz, tanto protagonista como de reparto. Para protestar por este hecho, el actor y miembro de la Academia que otorga los premios, anunció que no acudiría a la ceremonia. Smith recogía así las voces de Jade Pickett, su esposa, y del director Spike Lee, precursores del movimiento #OscarsSoWhite, que ha arrasado en las redes sociales.

#OscarsSoWhite… Again. I Would Like To Thank President Cheryl Boone Isaacs And The Board Of Governors Of The Academy Of Motion Pictures Arts And Sciences For Awarding Me an Honorary Oscar This Past November. I Am Most Appreciative. However My Wife, Mrs. Tonya Lewis Lee And I Will Not Be Attending The Oscar Ceremony This Coming February. We Cannot Support It And Mean No Disrespect To My Friends, Host Chris Rock and Producer Reggie Hudlin, President Isaacs And The Academy. But, How Is It Possible For The 2nd Consecutive Year All 20 Contenders Under The Actor Category Are White? And Let’s Not Even Get Into The Other Branches. 40 White Actors In 2 Years And No Flava At All. We Can’t Act?! WTF!! It’s No Coincidence I’m Writing This As We Celebrate The 30th Anniversary Of Dr. Martin Luther King Jr’s Birthday. Dr. King Said “There Comes A Time When One Must Take A Position That Is Neither Safe, Nor Politic, Nor Popular But He Must Take It Because Conscience Tells Him It’s Right”. For Too Many Years When The Oscars Nominations Are Revealed, My Office Phone Rings Off The Hook With The Media Asking Me My Opinion About The Lack Of African-Americans And This Year Was No Different. For Once, (Maybe) I Would Like The Media To Ask All The White Nominees And Studio Heads How They Feel About Another All White Ballot. If Someone Has Addressed This And I Missed It Then I Stand Mistaken. As I See It, The Academy Awards Is Not Where The “Real” Battle Is. It’s In The Executive Office Of The Hollywood Studios And TV And Cable Networks. This Is Where The Gate Keepers Decide What Gets Made And What Gets Jettisoned To “Turnaround” Or Scrap Heap. This Is What’s Important. The Gate Keepers. Those With “The Green Light” Vote. As The Great Actor Leslie Odom Jr. Sings And Dances In The Game Changing Broadway Musical HAMILTON, “I WANNA BE IN THE ROOM WHERE IT HAPPENS”. People, The Truth Is We Ain’t In Those Rooms And Until Minorities Are, The Oscar Nominees Will Remain Lilly White. (Cont’d)

Una foto publicada por Spike Lee (@officialspikelee) el

Las voces que se han alzado contra la discriminación en las nominaciones de los Oscar se multiplican.  Los actores afroamericanos han recibido el apoyo de otros, como George Clooney, que respaldó a Will Smith en una carta: “Hace diez años, la Academia hacía un trabajo mejor. Había muchos más afroamericanos nominados. Pero el problema no es a quién se nomina, sino ¿cuántas opciones hay disponibles en el cine para las minorías, particularmente en películas de calidad?“.

El propio Barack Obama también se manifestó al respecto. Dijo que este debate forma parte de un problema más profundo. El Presidente de los Estados Unidos se declaró a favor de esta controversia, asegurando que la diversidad es esencial para hacer mejor arte.

14 premios en 88 ediciones

La reivindicación de #OscarsSoWhite se apoya, sobre todo, con datos. En la historia octogenaria de los Oscar, tan sólo 14 premios han recaído sobre actores negros. Las nominaciones a las distintas categorías de interpretación siguen la misma tendencia, y van a la baja. En los últimos años han decaído hasta cero nominaciones de las dos últimas ediciones:Nominaciones-Actores-Negros

Halle Berry es la única actriz afroamericana en ganar un Oscar a la mejor actriz protagonista por su papel en Monster’s Ball, hace ya catorce años. Según los que encabezan esta protesta, dos factores determinan esta pobre representación de intérpretes negros en los Oscar: por un lado, los papeles que les proponen son generalmente menos ricos que los de los blancos, por otro, cuando los papeles son merecedores de un premio, apenas les tienen en cuenta.

OscarsSoWhite

Las minorías deben verse representadas en todas las vertientes artísticas. Gracias a los discursos de actrices como Jennifer Lawrence o Patricia Arquette, ahora se presta atención en la industria a las desigualdades salariales entre hombres y mujeres. El colectivo homosexual se ha hecho un hueco en este mundo, gracias a interpretaciones como las de Cate Blanchett y Rooney Mara en Carol, nominadas ambas a mejor actriz y mejor actriz de reparto este año. Sean Penn recibió el Oscar por interpretar al activista Harvey Milk. Los hispanos también se sienten ignorados por una industria que no parece capaz de adaptarse a los tiempos que vienen, a una sociedad en constante cambio. La Academia ya ha entonado el mea culpa, a través de su Presidenta, y ha asegurado que hará cambios para arreglar esta situación.

Continua leyendo: El nuevo Spiderman es un adolescente millennial

El nuevo Spiderman es un adolescente millennial

Nerea Dolara

Foto: IMDB
IMDB

La película que vuelve a presentar a Peter Parker, se acerca al público adolescente con un protagonista coetáneo. Es una renovación del universo de los héroes.

En sus primeras dos semanas Spiderman ha recaudado más de 200 millones de dólares sólo en Estados Unidos. El hombre araña ha tenido tres iteraciones distintas en menos de 15 años, la última vez que otro actor lo interpretó fue hace menos de cinco. Pero es esta, la de Tom Holland, la que lo incluye en el Universo Cinematográfico de Marvel (un trato con Sony que les permite acceso al personaje), la que parece estar haciendo más mella. No, no es que las anteriores no hubiesen tenido éxito. Lo tuvieron (nunca contar la tercera entrega con Tobey Maguire, un horror) pero Holland llega a refrescar a un personaje que la insistencia de los estudios por revivir una y otra vez había convertido en aburrido.

La razón de esa insistencia es que antes de que Marvel decidiera hacer sus propias películas otros estudios habían adquirido los derechos de sus personajes (de ahí la existencia de los X-Men fuera del universo o los intentos frustrados con Los cuatro fantásticos). Sony tenía en sus manos a Spidey y no quería soltarlo con facilidad. Así que lo rebooteo dos veces en menos de 10 años, con actores diferentes y volviendo a su historia de origen (¿a alguien se le podrá olvidar jamás que le picó una araña radioactiva? No. De la misma forma que nadie podrá nunca olvidar haber visto cuatro veces en la historia reciente a Batman caer en un pozo lleno de murciélagos).

Marvel, que tras años logró negociar una custodia conjunta con Sony, lo presentó con poco bombo en Capitán América: Civil War, para luego colaborar con su propia aventura, esta nueva entrega que se ha ganado a la crítica y al público.

El nuevo Spiderman es un adolescente millennial 2
Tom Holland | Photo via hdqwalls.com

Parte del encanto de la película es que Holland interpreta a un Peter Parker de 15 años, aún estudiante de bachillerato, que realmente tiene un rango inferior a los otros vengadores. Y eso no es malo. Holland es un Peter millennial, que se emociona con el vídeo que lleva en el móvil de cuando participó en la pelea entre vengadores como lo haría cualquier jovencito, que le habla a un público más joven y que le responde a la tendencia a lo oscuro en el mundo superhéroe (sí, es contigo universo de DC… obviando la excelente Wonder Woman) con una puñeta repleta de humor, vida y una historia de alcance más reducido, que confía en el encanto de un joven actor para contar una historia en la que no, no toda la galaxia y la humanidad van a desaparecer (ya para eso tienen otras películas).

“Este hombre araña se presenta como un respiro en unos cines llenos de batallas gigantes por la supervivencia de nuestra especie, y de todas las especies, en todas las galaxias.”

Y no sólo se trata de que Holland sea un verdadero millennial en que el público joven se ve representado. Zendaya, artista pop con 8 millones de seguidores en Twitter, aparece también en la película. Y el director le pidió a su protagonista que mirase cine y series para adolescentes (los de la suya, eso sí) como las cintas de John Hughes o Freaks & Geeks (uno de los guionistas es el ex actor de la serie, John Francis Daley) para inspirarse para su personaje. La idea era construir a un Spidey cercano y humano, hacerlo terrenal ante la grandiosas de otros personajes que están comenzando a tener problemas por su uso excesivo de la fuerza (aunque sea para salvar al planeta).

Este hombre araña se alimenta del espíritu joven y jovial de sus dos predecesores, pero además se presenta como un respiro en unos cines llenos de batallas gigantes por la supervivencia de nuestra especie, y de todas las especies, en todas las galaxias… Holland es un buen ejemplo de un camino que el cine de superhéroes comienza a recorrer, diversificando su universo y dando paso a nuevas generaciones de héroes con otro tipo de aventuras. No se olvide que Tony Stark, Capitán América o Thor, ya ni mencionar al envejecido Logan o al barbudo Bruce Wayne interpretado por Ben Affleck, llevan años en esto… y el tiempo no será tan generoso con los actores (que tienen contratos de varios años) como lo sería con sus alter egos.

Así que tienen a Spiderman, un adolescente sobrado y tímido (sí, tiene emociones encontradas e intensas como cualquier miembro de su quinta), con smartphone y redes sociales. Es el nuevo héroe millennial y tras él, muy probablemente, vengan muchos más.

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Continua leyendo: Vivir como un personaje de Star Wars en el nuevo hotel de Disney

Vivir como un personaje de Star Wars en el nuevo hotel de Disney

Redacción TO

Los fanáticos de Star Wars están de enhorabuena, y es que alojarse en una nave espacial de la saga cinematográfica y disfrutar de atracciones que recrean parte de los escenarios de las películas será posible en 2019, gracias a Disney. Bob Chapek, director de resorts de la compañía, ha anunciado esta semana, con motivo de la D23 Expo – un evento en el que la compañía explica sus próximos proyectos – que construirá un hotel en Walt Disney World, Orlando (Estados Unidos) en el que los huéspedes participarán en una aventura inmersiva personalizada única. Todo ello forma parte de la ampliación, Star Wars: Galaxy’s Edge, que la compañía llevará a cabo en sus parques de Disneyland en Anaheim, California, y Walt Disney World en Orlando, Florida.

“Es diferente a todo lo que existe hoy”, ha asegurado Chapek. Desde el momento en el que los huéspedes lleguen al hotel, se les otorgará un rol activo en la aventura y un vestuario al más puro estilo Skywalker.

Así será el hotel de Star Wars de Disney 1
Recreación de la experiencia inmersiva que ofrecerá Disney | Foto: Walt Disney Park and Resorts

El hotel se basará en una nave espacial de la famosa saga cinematográfica y los huéspedes podrán ver el “espacio exterior” desde sus ventanas, gracias a unas pantallas colocadas para tal fin. Las habitaciones estarán configuradas en función del rol que se haya elegido al llegar (Jedi, miembros de la Primera Orden, de la Resistencia, androides…).

Durante la estancia en el hotel intergaláctico será común cruzarse con extraterrestres o cualquier personaje conocido de Star Wars, ya que los empleados también irán uniformados con los trajes de la película.

Así será el hotel de Star Wars de Disney 2
Cruzarse con seres de otras galaxias por los pasillos del hotel, será algo común | Foto: Walt Disney Park and Resorts

Star Wars: Galaxy’s Edge

Star Wars: Galaxy’s Edge será el nombre de la nueva sección que llegará a los parques Disneyland en Anaheim, California, y Walt Disney World en Orlando, Florida. Esta expansión, será la más grande en la historia de los parques de la compañía, ya que contará con una extensión de 5,7 hectáreas. Hasta 2019, que será cuando esté operativa, Cars Land, el área dedicada a la película Cars, seguirá siendo la más grande, con 4,9 hectáreas.

La experiencia central de esta nueva área de Star Wars se basará en dos atracciones principales en las que los visitantes podrán pilotar el archiconocido Halcón Milenario y participar en una batalla entre la Primera Orden y la Resistencia a bordo de un destructor espacial.

Convertirse en Jedi

Si alguna vez has soñado con ser Jedi, estás de suerte. Disney ha anunciado que además de construir la nueva sección en sus parques, también desarrollará un juego de realidad aumentada para smartphones, en colaboración con Lenovo, que permitirá convertirse en un auténtico JediJedi Challenges, que aún no tiene fecha de salida, se basará en un casco de realidad aumentada y se complementará con una empuñadura de un sable de luz

Cuando Star Wars: Galaxy’s Edge abra sus puertas, es probable que cuente con una atracción de este tipo.

Continua leyendo: ¿Pueden historias originales triunfar en tiempos de remakes y universos cinemáticos?

¿Pueden historias originales triunfar en tiempos de remakes y universos cinemáticos?

Nerea Dolara

Foto: IMDB
IMDB

Se estrenó Valerian and the City of a Thousand Planets y queda por ver si morirá aquejada de su originalidad o saldrá ilesa. Películas, series, historias originales que han intentado algo parecido han sufrido las consecuencias, a veces mayores, otras menores.

Esta semana llegó a los cines una película que podría considerarse una excepción. Valerian and the City of a Thousand Planets es lo nuevo de Luc Besson y una incursión en el arriesgado y retro género de la ópera espacial y de la ciencia ficción completamente original (está basada en cómics populares en Francia pero rodada en inglés) para los espectadores comunes.

Las críticas han sido variadas, pero Valerian parece haberse salvado de la ola destructiva que hundió algunos intentos similares recientemente. Esto no significa que no la hayan tildado de tonta, pero también se ha comparado con la primera incursión exitosa de Besson en el género: el clásico moderno El quinto elemento. Valerian and the City of a Thousand Planets no está sola en un tiempo en que los superhéroes y los remakes asesinan todo esfuerzo que no se constriña a sus límites faltos de imaginación. Otras aventuras espaciales recientes (en cine y TV) -raras, malas, buenas- han sufrido la crítica en el pasado y en algunos casos han perecido sin remedio en un charco de sus propia anonimidad y baja taquilla, y en otros casos han logrado triunfar.

Valerian es aún un misterio en este sentido. Sus compañeras de género no.

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Escena de Jupiter Asceding | Imagen vía IMDB

Jupiter Ascending

Las hermanas Wachowski cambiaron el cine con Matrix y luego -salvo su adaptación de V de Vendetta– sólo han logrado estrenar fracasos. Algunos por predecibles, como las secuelas de su obra maestra, otros por descabellados, como Speedracer. Lo cierto es que la dupla ha seguido intentando, sin descanso, presentar material original a audiencias hambrientas de algo diferente. Su último paso fue Jupiter Ascending (si no se cuenta la cancelada Sense8), una ópera espacial que creó un amplio mundo de planetas y humanoides evolucionados con rasgos animales (hombres perro, elefante, dragón…) y que contaba con una protagonista viviendo el típico despertar del héroe que es anodino hasta que descubre que su destino siempre ha sido ser excepcional. La crítica la destruyó por “ridícula” e “incoherente”. Fue tal el odio que fue imposible recuperarse. La película falleció al poco tiempo de haber llegado a las salas, sin pena ni gloria.

The Expanse

Un ejemplo excelente de ciencia ficción adaptada a la televisión con buena calidad de producción, buen reparto y una historia lo suficientemente compleja, pero no demasiado, para mantener la atención y el suspenso. La serie, que se alimenta de la mítica Battlestar Galactica, adapta una serie de novelas en un lejano futuro paralelo en que el sistema planetario incluye no sólo La Tierra sino a Marte (y los espartanos marcianos) y el cinturón de Ceres (donde habitan los llamados centurinos, con menos densidad ósea y capacidad muscular por la baja gravedad, así como los la mano de obra pobre que mantiene el modo de vida de los más poderosos). Un misterio, que involucra a un detective en busca de una heredera perdida y a un carguero que es atacado en una misión de rescate, termina por convertirse en una enorme y terrible conspiración. Excelente, aunque poco conocida, ha tenido buenas críticas desde sus inicios.

¿Pueden historias originales triunfar en tiempos de remakes y universos cinemáticos? 1
Snowpiercer, dirigida por Bong Jong-ho y Kelly Materson  | Imagen vía FilmAffinity

Snowpiercer

Del director de la reciente Okja, esta distopía de ciencia ficción funcionó mucho mejor que las anteriores menciones de la lista. Basada en una novela, la cinta de Bong Jong-ho relata la historia de La Tierra tras un desastre provocado por el hombre que genera una edad de hielo. Sobreviven sólo quienes están a bordo del tren Snowpiercer. Dentro los habitantes está divididos por clases -los ricos están en coches lujosos, los pobres en condiciones infrahumanas-, pero llega una rebelión y todo está por cambiar. Tras su estreno la película llegó a tener un 95% en Rotten Tomatoes, los críticos la adoraron. Y la carrera de Bong Jong-ho se encaminó sin duda hacia terrenos de mayores presupuestos y una apertura al mercado occidental.

Zoo

Televisión en modo menos efectivo -aunque no aburrido- esta serie parte de la premisa de que los animales han decidido acabar con la raza humana. Híbridos asesinos y desatados, humanos aterrorizados y diezmados, científicos con secretos y en busca de curas o salvación… los giros de esta serie son inverosímiles, siendo generosos, pero puede llegar a ser adictiva gracias a su falta de vergüenza. Algo así como una True Blood con animales asesinos.

¿Pueden historias originales triunfar en tiempos de remakes y universos cinemáticos? 4
John Carter, un Burroughs en el cine | Imagen vía IMDB

John Carter

Puede que el nombre parezca el de un hombre cualquiera, pero Carter no lo es. Un héroe de la Guerra de Secesión americana es transportado al pasado y a Marte, donde la baja gravedad y su densidad ósea le permiten saltar a gran altura y distancia y tener superfuerza. El planeta está en guerra y John Carter es el héroe que estaban esperando. Ese es el resumen de lo que Disney esperaba fuera una larga saga que murió en su primera entrega sin que casi nadie se diera cuenta. También basada en una antigua novela por entregas, la dirigió Andrew Stanton (que defendió que la película se hiciera), el responsable de Buscando a Nemo y Wall-E, y tuvo críticas decentes. La taquilla, sin embargo, decretó su defunción sin posibilidad de resurrección. Al final de sus días en el cine recaudó más de 100 millones menos de lo que significó su costo. Adiós John Carter.

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Continua leyendo: El padre Apeles, Rufián, Ed Wood y los zombies

El padre Apeles, Rufián, Ed Wood y los zombies

Jordi Bernal

Foto: Toni Albir
EFE

El vampiro eclipsado por un zombie. A manera de ficción ha sucedido hoy que la necrofilia social ha preferido George G. Romero al gran Martin Landau. En twitter, sin ir más lejos, los panegíricos se dedicaban al maquillaje tosco y al gore de pintura por encima de aquel lirismo triste, solitario y final del anciano yonqui encuadrado por el poeta peor pero sublime en un jardín devastado. Guillermo del Toro declaraba admiración por el director de pelis de sustos y lo encumbraba como creador célebre de subgéneros góticos o así. Perfecto.

No comparto el gusto por ese cine con monstruitos levantándose de la tumba. Sin embargo cuento entre mis pelis preferidas del metacine –estupendo me pongo- el Ed Wood de Tim Burton. Pocas veces se ha expresado tan bien la adicción al arte, el empeño y la voluntad por encima de las posibilidades y el talento, la ilusión descorchada y desconchada, la amistad bendita y el punto de rareza (frikismo) que esconde la manía de encerrarse del mundo todo alienándose en ficciones fantásticas.

Pero si hablamos de zombies y delirantes, nada como esa lucha en el barro que protagonizaron el padre Apeles y Gabriel Rufián en un canal de televisión cualquiera y en una noche terrorífica. Discúlpenme, pero mi vida vampírica de fin de semana me lleva a frecuentar inmundo tugurios catódicos. No los recomiendo, pero sin lugar a dudas devuelven a modo de eco de gritos histéricos la realidad de un tiempo y un país. Ahí estaban en pantalla el cura dicharachero y el ágrafo diputado desgañitándose sobre el Valle de Los Caídos. Poco importa que el de la sotana defendiera una supuesta intención reconciliadora en el hórrido monumento y que el engolado engominado aprovechara la ocasión para soltar la enésima baba progre de tópicos desinformados. Lo peor de todo es que un cargo público catalán ya solo sirva para despanzurrarse, cual Gil y Gil, en el jacuzzi burbujeante de una tele que antaño exhibía a las estupendísimas Mamá Chicho y hoy tiene a un tal Jorge Javier Vázquez de vedette mayor.

Lo dicho: los feos y zafios zombies eclipsando siempre a los sublimes y sensibles vampiros.

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