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¿Qué pasa en Venezuela?

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier

En un Farmatodo, una de las cadenas más importantes de farmacias, ubicado en el barrio llamado Santa Eduvigis, los ansiosos ciudadanos comienzan a hacer la fila de espera a las 3:00 de la mañana aunque el local abre a las 7:00.

Otras personas que no pueden dedicar tantas horas del día a la ardua tarea de hacer estas filas, acuden a los llamados “bachaqueros”, revendedores de los productos que han surgido como consecuencia de la crisis. Los precios a los que hacen sus ofertas son exorbitantes.

Mientras tanto, la inflación cabalga a ritmo acelerado. El director de la firma de asesoría económica Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, dijo que la subyacente, aquella que mide la evolución de los precios de los productos menos volátiles o no regulados, se ubicó en 940% anualizada al cierre de junio.

La inflación condena a su vez al salario. Por su parte, el director de la firma de consultoría económica Econométrica, Henkel García, indicó, luego de que Maduro aumentara en un 50% el sueldo mínimo, para quedar en 22 mil 576 bolívares, que con este incremento se agrega un ingrediente más “para caer en una hiperinflación clásica”. Aseguró que en tan solo un mes y medio todo el poder de compra ocasional que produzca este aumento (tercero en lo que va de año) será devorado por la inflación.

Desde el Gobierno, la explicación ante la crisis es la misma desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia en abril de 2013: se debe a la “guerra económica”.

Pero entre excusas, el mandatario no parece tener claro cómo resolver la crisis económica. Para muestra, ha cambiado en tan solo ocho meses a tres ministros del área. Luis Salas, sociólogo, quien duró 40 días en el cargo, fue sustituido por Miguel Pérez Abad, empresario que promovió más relaciones con el sector privado y se mostró a favor de una unificación cambiaria; y este último por Carlos Faría, formado en la Unión Soviética, hijo de un fallecido fundador y conductor durante décadas del Partido Comunista de Venezuela (PCV), Jesús Faría.

Baja en popularidad

Desde inicios de este año, un equipo de la ONG Médicos Sin Fronteras proveniente de España, llegó a Venezuela por primera vez para dictar cursos para líderes comunitarios y especialistas que acompañan a las víctimas de violencia urbana. Consideran que Venezuela está tan complicada como los Territorios Palestinos Ocupados y Yemen, de acuerdo con la página 162 del Informe de Misiones MSF-E 2015. De entrada la organización no aspira reducir la violencia criminal en el país que en el año 2015 se cobró 28.000 vidas según ONGs defensoras de derechos humanos, sino que se concentra en atenuar las secuelas que la violencia está dejando en la psiquis de los venezolanos.

La crisis económica y social ha resultado en que el apoyo al chavismo haya caído de manera drástica. Según la última encuesta de la firma Datanálisis realizada por la consultora entre el 13 y el 21 de julio, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cuenta con el 75,6% de desaprobación. Es la cifra más baja que ha obtenido el chavismo en sus 17 años de gobierno. “Chávez en el año 1998 ganó con 56% de los votos válidos”, especificó por su parte el politólogo Edgar Gutiérrez, presidente de la encuestadora Venebarómetro.

Luis Salamanca, también analista político y docente de postgrado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), expresó que este declive ha sido muy claro a partir de los años 2013 y 2014, tras la muerte del presidente Hugo Chávez. “Desde 2014, Maduro entró en una caída de la cual no se ha podido recuperar. Ha seguido cayendo y eso se expresó muy claramente en la elección del 2015 de las parlamentarias” en la que el chavismo perdió por dos millones de votos.

Personas esperan para despedir a Hugo Chávez. (Agencia: AP).

Salamanca considera que el oficialismo no solo se siente débil sino que está débil. “No ha hecho más que perder terreno, tanto nacional como internacionalmente”. Adjudica esta dificultad, tanto a la crisis económica y social como a una pérdida de identidad entre los chavistas, tras la muerte de su líder.

“Chávez no construyó nada sólido. La identidad que construyó era personalista y mediática. Era en torno a su persona y a través de los medios. No era una labor de las bases sociales hacia el poder, sino de arriba hacia abajo. Además era mediática. Era una identidad que se construía viendo la televisión. Además, lo que había podido construir Chávez en materia de identidad, prácticamente no existe. Maduro lo destruyó”, acotó.

El analista considera que lo que existe hoy en día entre los seguidores del Gobierno es una conexión utilitaria con el Estado. “Es un apoyo a cambio de que me des beneficios”, como mantener algunos de los que quedan de las misiones sociales impulsadas desde el Gobierno.

Por su parte, Gutiérrez señaló que el chavismo se siente débil, pero en la dimensión electoral. “Institucionalmente se sabe aún fuerte o con importante capacidad de maniobra. Sabe que si tuviera alguna opción electoral no solo hubiese hecho elecciones, sino que las hubiese adelantado”.

Una nueva mayoría

Así como la popularidad del Jefe de Estado en julio resultó la más baja en su historia, el mismo estudio arroja cifras jamás vistas en el terreno de la oposición.

El análisis coloca al presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, un conocido político opositor de 72 años de edad, como el de mayor aprobación entre los ciudadanos con un 53,1%. Está por encima de los jóvenes dirigentes opositores Leopoldo López (48,9% de popularidad) y Henrique Capriles (47,3%), actual gobernador de Estado Miranda, quienes también suman simpatizantes.

Henry Ramos Allup (Autora: Andrea Hernández).

“La oposición ha tenido en estos 17 años una trayectoria bastante accidentada hasta el año 2010, pero se ha fortalecido”, dijo Salamanca.

El estudioso expuso el recorrido de la alianza opositora. Tras la victoria de Chávez, los partidos contrarios al gobierno tuvieron que dejar de trabajar por sí solos para intentar vencer al titán que era el chavismo. En 2010, la oposición logró proponer un candidato unitario para la elección presidencial y obtuvo el mejor resultado en todos los años que llevaba el país bajo el mando del chavismo. Para 2012, la alianza que ahora se llama Mesa de la Unidad Democrática (MUD) sigue avanzando en esa posición unitaria y tiene un candidato único, al cual se podía elegir o a través de tarjetas electorales particulares (del partido opositor que fuese), como en la de la MUD.

Continúa explicando que en 2013 se dio la vuelta más significativa a todo el trabajo unitario con la postulación de un candidato único que aparecía en una única tarjeta.

“Ahí (su candidato) Henrique Capriles casi le gana a Maduro. De hecho, de no ser por los aliados del chavismo, tanto Chávez en 2012 como Maduro en 2013, hubieran podido perder ante Capriles. El Partido Socialista Unido de Venezuela (oficialista-PSUV) no tenía los votos suficientes. En 2015 está la apoteosis que es el mejor resultado que ha tenido la oposición en las parlamentarias de diciembre, que obedece a que la MUD trabajó conscientemente para darle a los venezolanos inconformes, tanto chavistas como opositores, una plataforma en la que se pudieran expresar”.

Poderes Públicos en sintonía con Maduro

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), alianza de partidos opositores, obtuvo la mayoría calificada de la Asamblea Nacional el 6 de diciembre de 2015 en las elecciones de diputados. Era el segundo comicio que la oposición ganaba en 17 años y el que le quitaba el dominio que mantuvo el oficialismo al Parlamento durante toda su gestión.

Victoria de la MUD en 2015 en Elecciones Parlamentarias (Autora: Andrea Hernández).

Pocos días después, el 30 de diciembre de ese mismo año, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), publicó una sentencia que suspendía a tres de los 112 diputados de oposición electos como representación de los pueblos indígenas. Esta suspensión le quitaba la mayoría calificada para darle una simple, con menos capacidad de maniobra.

Esta fue la primera de las 18 sentencias que ha emitido el Poder Judicial en contra del Poder Legislativo en lo que va de año. Así ha frenado 7 de 8 leyes que el nuevo Parlamento ha sancionado en su primer semestre de gestión.

A las 18 sentencias emitidas para limitar las atribuciones de la Asamblea, se le suma que el Judicial, uno de los dos Poderes Públicos que el presidente Maduro mantiene en sintonía, reiterara recientemente a través de un tribunal de apelaciones la condena a casi 14 años de prisión para el dirigente opositor Leopoldo López.

El Consejo Nacional Electoral (CNE), árbitro electoral, es otro Poder que, según la oposición, actúa bajo las directrices del Gobierno. Un ejemplo es que no ha emitido información acerca de las elecciones de gobernadores que deben, por Ley, hacerse este año y ha ralentizado el proceso para que la oposición active un referendo revocatorio contra Nicolás Maduro.

El revocatorio, la opción de la oposición

El revocatorio es el mecanismo constitucional que la oposición intenta utilizar para finalizar con el mandato de Maduro este año. El tiempo apremia para la Mesa de la Unidad debido a que el 10 de enero se inicia el cuarto año del período presidencial, y según lo establece la Carta Magna, el “vacío de poder” que surgiría como producto de un revocatorio, a partir de allí, debería ser llenado por el vicepresidente de la República, que en este caso es Aristóbulo Istúriz. De modo que el chavismo no estaría del todo derrotado.

Entre fuertes presiones por parte de la oposición, el Poder Electoral presentó el 9 de agosto, un cronograma para realizar el referendo, pero si usa los plazos máximos, cosa que suele hacer y a lo que la MUD cataloga como “operación morrocoy”, el revocatorio se realizaría a finales de febrero o principios de marzo del 2017.

La oposición ha reaccionado ante la lentitud ejecutoria del Poder Electoral convocando a una marcha nacional de protesta sobre Caracas para el primero de septiembre, exigiendo una fecha de recolección de firmas que posibilite el referendo este mismo año así como las elecciones de gobernadores.

Fuertes presiones de la oposición para el Revocatorio ante el CNE.

Salamanca considera que la MUD ha fallado en la estrategia al negarse a un revocatorio el próximo año. “Me parece lamentable de la estrategia de la oposición que no valore la posibilidad de un referendo revocatorio para el año 2017. Eso los ata de manos. Considero que deben tener una estrategia integrada 2016-2017 e incluso 2018, porque la del chavismo era clara: impedir el revocatorio este año, cosa que están a punto de lograr. Pocos me acompañan en esta idea de que ‘vamos por el revocatorio en 2016, pero si no lo logramos, revocamos a Maduro en 2017’ ”.

También sostuvo que aunque en 2017 no se revoque al chavismo del todo, que el sucesor de Chávez sea revocado, aún ese año, supondría para el oficialismo un alto coste político. Añadió que la oposición corre el riesgo de perderlo si la desesperanza de la gente al no logarlo este año les desanima a votar.

“La idea es convertir a Maduro en el símbolo del derrumbe político del chavismo. El chavismo queda herido de muerte, además hay que recordar que el juego político seguirá en 2017”.

Diálogo “sin condiciones”

Entre tanto, el Presidente llamó a la oposición a un diálogo “sin condiciones” que no ha avanzado más allá de las gestiones preparatorias hechas por los representantes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Martín Torrijos (Panamá) y Leonel Fernández (República Dominicana).

Entre las exigencias hechas por la oposición para llegar a una posible mesa de acuerdos con el Ejecutivo, está que este año se haga el revocatorio y se libere a López, concesiones que el madurismo no quiere dar.

“Unión cívico-militar”

Las más recientes movidas sobre el tablero político de Maduro muestran una suerte de atrincheramiento frente a la erosión que le causa el descontento popular.

Maduro trabaja cada vez más de la mano de la Fuerza Armada. El 12 de julio, el mandatario designó al ministro para la Defensa, general Vladimir Padrino López, como jefe de un nuevo plan contra la escasez de alimentos y medicinas.

“Todo el mando del abastecimiento en el país estará en mis manos y en las de Padrino”, anunció subrayando que los demás ministros quedarán subordinados a lo que llamó este “comando presidencial” de “unión cívico-militar”. De este modo, el general se convirtió en una especie de segundo vicepresidente.

Además, Maduro designó al general Néstor Luis Reverol Torres, ex jefe de la Guardia Nacional (una rama de la Fuerza Armada) como ministro de Interior, Justicia y Paz, dos días después de que una Corte Federal en Nueva York lo acusara de narcotráfico. Este ascenso va en línea con la actitud desafiante del chavismo frente al sistema de justicia de Estados Unidos.

Debilidad internacional

El desafío internacional también se hizo notar cuando Venezuela retó al Mercado Común del Sur (Mercosur), donde solía tener más aliados que contrincantes, izando ante la cancillería venezolana la bandera del organismo luego de autoimponerse la presidencia. Esto ha sido mal visto, sobre todo en antiguos aliados como fueron Argentina, Brasil y Paraguay.

Izada de la bandera del Mercosur en la Cancillería. (Agencia: AVN).

Otro revés que ha sufrido Maduro en el ámbito internacional se ha dado en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde el secretario general Luis Almagro ha denunciado una ruptura en el hilo constitucional de Venezuela y ha promovido la petición de los opositores venezolanos de que se aplique la tutela de la Carta Democrática Interamericana.

Además, quince países de la organización han pedido que los pasos para el referendo revocatorio contra Maduro se den de manera “clara, concreta y sin demora”.

¿Juego trancado?

La imagen del juego trancado es una imagen del dominó. Cuando un jugador agota todas las fichas de un mismo valor por ambos lados y ambas cabezas del juego, entonces ya no puede jugar más nadie. Significa que ya no puede jugarse ese juego, y hay que barajar de nuevo para empezar otra partida.

“Yo creo que esto no está pasando en Venezuela. Lo que está pasando, es que el juego está empantanado”, comenta Salamanca. Esto se debe a que el chavismo lo ha metido en una zona de la manipulación institucional, sin respetar los lapsos de la convocatoria del referéndum así como la Constitución. “El juego no está trancado de todo, sino que está frenado pero los frenos se pueden sacar y sobre todo, el juego se puede continuar bajo otras condiciones”, expresó el analista.

Gutiérrez no coincide con Salamanca pues considera que el juego está trancado desde hace rato, por el inmenso control institucional del chavismo. “Con un mínimo de contrapesos, ya en Venezuela hubiesen ocurrido cosas que pondrían al cambio político más cercano. Sin embargo, con el férreo manejo de la cúpula castrense y el Tribunal Supremo de Justicia; podemos esperar que siga trancado por más tiempo”, concluyó.

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¿Cómo logró escapar Antonio Ledezma de Venezuela?

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier
The Objective

Entre Caracas y Cúcuta hay 679,09 km en línea recta, según Google Maps. Para el dirigente político de la oposición venezolana, Antonio Ledezma, fueron “1.200 kilómetros de día y de noche en los que no solamente pensaba en mi pellejo” sino también en su país, el que dejaba atrás. Comenta que pensaba a menudo en que si el Gobierno de Nicolás Maduro lo agarraba en el trayecto de la fuga, lo exhibiría “como un trofeo para desmoralizar a la oposición”. Pero esta vez Maduro no lo logró. Ledezma aporta su relato.

El 19 de febrero de 2015, el alcalde de Caracas, Ledezma, fue detenido por una comisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN). Más de 100 agentes de la polícia política encapuchados, con las armas enfundadas y sin orden de detención, entraron en las oficinas privadas del dirigente y se lo llevaron. El pasado 17 de noviembre, 1.002 días más tarde, se dio a conocer a los medios que el dirigente opositor al Gobierno de Maduro estaba en Colombia tras haberse dado a la fuga.

Antonio Ledezma logró burlar los férreos controles a los que estuvo sometido durante su arresto domiciliario desde febrero de 2016, cuando le dictaron la medida de casa por cárcel, haciendo creer a sus vigilantes que se encontraba enfermo. Así consiguió que un día le dejaran de sacar la foto que diariamente le hacían como ‘fe de vida’ para los que él llama sus “secuestradores”: el Gobierno de Nicolás Maduro. Ese día, como él dice, “me la jugué”.

“Estudiamos los hábitos de los funcionarios y cuál era el momento más adecuado”. Confiesa que todo el tiempo que estuvo en su piso recluido, aplicó el “principio mandeliano” de: “No te líes con tus custodios”, lo que lo ayudó a establecer relaciones cordiales que luego facilitarían el análisis de las actitudes de los guardias. “A mi me hacían una fotografía todos los días en la que tenía que mostrar el periódico del día. Logramos, en estos últimos 15 días, que se bajara un poco la guardia diciéndoles que me sentía mal, que no podía dormir (…)”.

Relata que llevó adelante una estrategia evaluando cómo vestirse y lucir para hacer creer a la policía política que se encontraba muy enfermo. Dejó de arreglarse y de peinarse, hasta que logró evitar que le tomaran la fotografía correspondiente. El jueves a las 8:00am escapó. “Me la jugué para que no se repitiera la fotografía y fue cuando salimos a las primeras horas de la mañana”.

Añade que calcularon el tiempo que tardaba la unidad del SEBIN en hacer su cambio de guardia. A partir de allí, “lo que vivimos fueron 29 alcabalas (controles de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional), además de otros puestos de vigilancia”.

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El dirigente de Ciudadanos, Albert Rivera y el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana acompañaron a Ledezma en la rueda de prensa de este lunes en Madrid. | Foto: Paul Hannah | Reuters

Reconoce que hubo colaboración de un equipo militar que se arriesgó a ayudarlo en su huida, “que no tiene nada que ver con colaboradores cercanos de Caracas”.

“Nicolás Maduro sabe que para poder pasar 29 alcabalas tuvo que haber colaboración de efectivos militares que hoy en día sienten vergüenza de lo que ocurre con la Fuerza Armada Nacional”, explica.

Los últimos 14 metros para llegar a la frontera con Cúcuta (Colombia) fueron los más tensos. Una señora que estaba en la cola de inmigración lo reconoció a pesar de que él llevaba un suéter y una gorra para disimular su apariencia. Ella le gritó emocionada: “Ledezma”, justo frente al guardia del último control en la frontera donde revisan las maletas.

“El guardia me reconoció, me hizo un guiño con el ojo y me dijo: ‘Siga adelante’”. “Quedan 14 metros”, fue la última frase que escuchó Ledezma antes de cruzar. Para el político, esos 14 metros parecieron 14 kilómetros.

Como documentación, Ledezma llevaba un carnet falso de inmigración colombiano con la foto de un hombre con rasgos similares. Al presentarlo al funcionario de la aduana del país vecino, este le respondió: “No hace falta”. Le dio una bandera de Venezuela y le dijo: “Usted es hombre libre; está en territorio colombiano”.

La escapada de Ledezma ha traído algunas consecuencias. Entre ellas, el allanamiento de algunos pisos del edificio donde vivía, así como la detención de varias personas com Ignacio Benítez, presidente de la junta de la comunidad de su edificio, quien está retenido en el Helicoide (sede del SEBIN en Caracas) y permanece incomunicado. También están detenidos el vigilante externo de la residencia, Jairo Atencia; Nelson Teixera, dueño de la empresa que presta el servicio de cámaras de seguridad de las residencias; Elizabeth Cardenas, exjefa de protocolo de la Alcaldía Metropolitana de Caracas (AMC); Carlos Luna, exjefe de protocolo de la AMC; y Carmen Catalina Andarcia, directora de administración de la AMC.

El dirigente venezolano ha aprovechado la rueda de prensa que ha dado en Madrid este lunes para denunciar estos casos. También ha prometido que trabajará desde el exilio para sacar a Venezuela de la crisis en la que está inmersa.

Sobre su situación legal ha dicho a los medios que no ha pedido asilo y que está estudiando con el Gobierno español la figura que le permitirá “actuar desde España y moverse por todo el mundo para denunciar la narcodictadura” y la situación de los 380 presos políticos que hay según el Foro Penal venezolano.

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Desmontar los espectros para reescribir el mañana: voces de jóvenes académicos sobre la Venezuela postchavista

Borja Bauzá

Foto: Carlos Garcia Rawlins
Reuters

El pasado viernes 3 de noviembre la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa acogió un congreso de académicos que se reunieron para analizar el periodo postchavista; el que comenzaría con la desaparición física de Hugo Chávez. Magdalena López, investigadora venezolana de la institución lusa, organizó el evento con la intención de hacer partícipe a Portugal del debate mundial que existe en torno al país latinoamericano. Al simposio acudieron investigadores afincados en Estados Unidos y Europa. Existía la intención de traer también a varios académicos radicados en Venezuela, pero el alto coste del traslado hizo imposible su presencia.

Corría el mediodía en una de las salas de la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa cuando el veterano periodista venezolano Tulio Hernández, sentado en una de las últimas filas del aula a medio llenar, levantó la mano para decir lo siguiente: “Estoy viendo un proceso de reflexión sosegado en lugar de opiniones cargadas de rabia”. Era su forma de aplaudir cómo se estaba desarrollando el seminario “Cultura, violencia y poder en la Venezuela (post)chavista”. Una rara avis en la que no se registraron interrupciones, cruces de acusaciones o la demonización del “otro”; la rutina habitual en los simposios que desde hace años se organizan en todo el mundo para tratar el caso venezolano.

Tulio escapó de Venezuela hace unos meses. Fue después de que el presidente Nicolás Maduro pidiera públicamente, en televisión, cárcel para él. Dice que lleva dos semanas sin escribir su columna dominical en El Nacional, uno de los diarios más críticos con el gobierno de Maduro. Es la primera vez en 20 años que se ausenta tanto tiempo. Se le percibe triste y cansado. O, como dicen allá, con el corazón arrugado. “En España estoy preparándome para vivir una vida nueva, pero no sé cuál va a ser”, explica. Tiene 61 años.

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Portada de “Una nación a la deriva” de Tulio Hernández | Imagen vía Libros El Nacional

Su intervención va a ser la última de la jornada. También va a ser la más melancólica. Sin embargo, las conferencias de Lisboa le dan motivos para la esperanza. Cuando le toca el turno de bajar al estrado a exponer, Tulio comienza repitiendo la felicitación lanzada al mediodía desde la última fila del aula; qué bien que todo esté discurriendo por cauces analíticos y serenos. Y añade: “Está apareciendo un nuevo tipo de venezolano, gente joven que se está formando fuera con la intención de regresar”.

En efecto. La mayoría de los ponentes invitados al seminario son académicos venezolanos que no llegan a los 40 años y desarrollan proyectos de investigación en universidades solventes de Estados Unidos y Europa. Aunque proceden de áreas de estudio distintas –la literatura, el arte, la ciencia política o la música– todos comparten denominador común: están especializados en su país.

No ahorran en críticas al gobierno de Nicolás Maduro, ni al chavismo en general, pero las exponen sin visceralidad. No parecen interesados en trazar estrategias para derrocar a nadie ni chapotean en la amargura típica de las comunidades exiliadas. El tono imperante está exento del afán de venganza. Se esfuerzan en pensar la Venezuela de mañana y en cómo integrar dentro del relato nacional las dos últimas décadas sin que eso suponga un nuevo desastre para las generaciones futuras.

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Poster promocional de las conferencias en Lisboa | Imagen vía Borja Bauzá/The Objective

Se habla de perdón, por ejemplo. “Los venezolanos van a tener que perdonar y tolerar a gente que no les gusta”, asegura Andrés Malamud, investigador en la propia Universidad de Lisboa y secretario general de la Asociación Portuguesa de Ciencia Política (APCP). Malamud se refiere principalmente a los actuales dirigentes del país. Los presentes asienten mientras el politólogo va citando precedentes: Alemania, Argentina, Sudáfrica, España, Chile. En algunos casos se condenó a los que daban las órdenes, en otros el perdón fue generalizado. El grado de misericordia en Venezuela dependerá –dice– de cuánto poder atesoren los que hoy mandan cuando abandonen las instituciones.

María Teresa Vera-Rojas, doctora por la Universidad de Barcelona y la University of Houston, y especialista en el estudio de la literatura y cultura contemporáneas del Caribe hispano, también interpeló a los opositores. En su ponencia, Vera-Rojas criticó el enfoque de Siete sellos: Crónicas de la Venezuela revolucionaria (Kalathos), un libro que se ha publicado recientemente y en el que se denuncian los atropellos cometidos por el régimen de Maduro. La académica no cuestionó la validez de la denuncia, o sea la existencia de esos atropellos, pero sí se refirió a “los síntomas alarmantes de una sociedad en descomposición”. El principal: la falta de empatía hacia los “otros” –los chavistas– en algunas de las crónicas recopiladas y la consiguiente falta de acercamiento para intentar comprender por qué todavía hay millones de venezolanos defendiendo el legado de Hugo Chávez.

Este es un tema que también abordó Rebeca Pineda Burgos, investigadora en la City University of New York (CUNY), al diseccionar la novela Patria o Muerte (Tusquets). En ella el escritor Alberto Barrera Tyszka aborda la enfermedad y muerte de Hugo Chávez y representa el chavismo como una multitud, un cuerpo colectivo en el que la individualidad brilla por su ausencia. ¿Hasta qué punto se puede empatizar con un cuerpo sin ojos?

Pero la mirada hacia el futuro pasa irremediablemente por el análisis del pasado. Irina Troconis, de la New York University, quiso llamar la atención sobre un hecho curioso: la omnipresencia de Hugo Chávez en las calles de Venezuela casi cinco años después de su muerte. En carteles, murales, pósteres, camisetas y tiendas de suvenires; el Comandante sigue acechando en cada esquina. “Venezuela es un país que ha renunciado al orden temporal; ya no hay pasado, presente o futuro. Todo lo ocupa el espectro de Chávez”, explica Troconis. A Chávez se le compara con el Che Guevara y con Simón Bolívar. El revolucionario argentino murió en 1967 y El Libertador algo antes: en 1830. El país que susurra a los muertos, pensaría un observador sarcástico. Pero las consecuencias son graves: “Al estar en todas partes, Chávez se convierte en algo obvio, y su obviedad le convierte en algo incuestionable; así permea y condiciona la vida de los venezolanos”. Sería, en palabras de la propia Troconis, un espectro con vida política. Un culto cuasi religioso. Esta es una realidad que los opositores no deberían perder de vista cuando acabe el ciclo chavista en Venezuela.

Quizás el momento más emotivo de la jornada se dio al reproducirse el documental El ocaso del socialismo mágico, del cineasta romano Michele Calabresi, presente en la sala. El filme, de 78 minutos de duración, trata de explicar el porqué del chavismo; el porqué de su llegada y el porqué de su éxito en las urnas. La crisis del sistema político (y económico) de entonces explicaría lo primero y las políticas sociales destinadas a empoderar a las clases bajas venezolanas explicarían lo segundo. Ninguno de los entrevistados en el documental, y eso incluye al famoso opositor Leopoldo López, niega que Chávez quiso atacar, y atacó, problemas endémicos de la sociedad venezolana. Sin embargo, conforme avanza la película y se comprueba el descalabro de la estructura económica puesta en marcha por Hugo Chávez, el espectador también comprende el porqué de la situación actual. Calabresi cierra el documental con imágenes de gente rebuscando comida en la calle. Al encenderse las luces en el aula se hizo evidente que varios asistentes habían llorado. “Somos un país dinamitado y en el que nadie cree ya en nadie, un país que está a las puertas de una tragedia cuyas dimensiones todavía desconocemos”, sentenció Tulio Hernández tras el visionado.

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Poster de El ocaso del socialismo mágico | Imagen vía Borja Bauzá/The Objective

Sin duda. Pero no es menos cierto que, en ocasiones, las vanguardias surgen del peor contexto. Lo explicó Magdalena López, investigadora del Centro de Estudios Comparatistas de la Universidad de Lisboa y organizadora del simposio, en el discurso introductorio. Los efectos negativos de la crisis venezolana –dijo– son imponentes, pero, al mismo tiempo, esos efectos negativos han producido corrientes de pensamiento, obras y un ‘boom’ crítico y cultural sin precedentes en Venezuela. En opinión de esta investigadora, la convulsión intelectual generada por el chavismo al descubrirse como el falso heredero de la tradición guerrillera latinoamericana estaría dando paso a un renacimiento cultural de lo más prometedor.

Y, como me confesó el día después Magdalena López, uno de los objetivos del simposio era precisamente ese: poner en contacto a esa suerte de renacentistas para empezar a tejer un entramado intelectual y cultural dispuesto a explicar a los venezolanos, y de paso también al resto del mundo, qué futuro le espera a un país que nunca se soñó en ruinas.

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Bebe presenta ‘Diferentemente iguales’, una canción que suena a reguetón

Anna Carolina Maier

Foto: Juan Carlos Hidalgo
EFE

“¿Me acompañas a fumar un momento afuera? ¿Podemos hacer allí la entrevista?”, me pregunta María Nieves Rebolledo, mejor conocida como Bebe, quien este lunes tenía una agenda repleta con la presentación del tema ‘Diferentemente iguales’.

La cantante y actriz española ha puesto voz a este proyecto que es parte de una campaña, impulsada por la Secretaría General Iberoamericana, que busca dar a conocer los resultados de la cooperación social, educativa, científica y cultural en Iberoamérica.

En el tema ‘Diferentemente iguales’, compuesto junto al productor Carlos Jean, se siente la influencia del reguetón. “Es un sonido muy latino, así como el flamenco, cuenta con ritmos muy básicos que te hacen volar si quieres”, dice Bebe antes de afirmar que lleva algunos años estudiando el género.

Hablamos en la acera del Paseo de Recoletos. Se preocupa por Venezuela. Cuenta que no ha podido visitar al país latinoamericano debido a la crisis que atraviesa. A pesar de esto, se muestra optimista ante la posibilidad de que este tipo de iniciativas ayuden a los países más necesitados a mejorar.

La campaña y la canción se han lanzado de manera simultánea en 22 países, a pocos días de la semana de la Cooperación Iberoamericana (del 30 de octubre al 5 de noviembre).

¿Qué significa para ti ser diferentemente iguales?

Está muy definido. Significa que en realidad somos muy básicos pero gracias a la vida y a la maravillosa naturaleza, somos diferentes y nos alimentamos de otros. Siempre somos mejores cuando somos equipo.

¿La canción está compuesta por sonidos de 22 países de iberoamérica, cuál es el sonido que más te toca?

El del corazón. Siempre que hago música, para mi está presente el sonido del corazón que es el que da la base rítmica. También el del bajo.

En este tema, la base rítmica parece un reguetón. ¿Puedes hablar un poco de ello?

Sí, sí (es un reguetón), esa es la idea. Llevo varios años estudiando mucho el género porque me encanta y me divierte. Es un ritmo muy básico que puede abarcar muchos tipos de letras. Además, es un sonido muy diferente y muy igual, como la canción.

Es un sonido muy latino,  así como el flamenco, cuenta con ritmos muy básicos que te hacen volar si quieres.

La campaña habla de las fronteras. Específicamente, dice que la música las trasciende. En tiempos como estos que atraviesa España, ¿qué mensaje darías al respecto a la sociedad española?

¡Qué difícil! Yo creo que no soy nadie para mandar mensajes. Pero el corazón tiene que sonar más y tenemos que templarnos.

Ya que esta campaña, de la que surge la canción, tiene como objetivo dar a conocer los proyectos de cooperación Iberoamericana a través de la música, ¿cómo defines la cooperación?

Cooperar es querer a la otra persona con lo que es y aportar tus cosas buenas y esa persona aportar las suyas. Así lograr cosas buenas, para ti y para los demás. De hecho es necesario que tengas que recibir algo del otro y a la vez dar. También se trata de no dar nada por hecho. Cuando te juntas con tus hermanos o amigos y vas a hacer una fiesta, cada quien aporta algo. Eso es cooperación y hacerlo con ilusión y hacer posible, como lo que ocurre con los proyectos que tiene la Secretaría General Iberoamericana, para llegar a gente que no tiene la facilidad económica de hacer ciertas cosas y unir a gente que vive aquí o allí. Hoy en día con internet hay muchas más posibilidades de alimentarnos.

¿Con qué artista latinoamericano te gustaría trabajar o cooperar?

Con muchos. Ahora me voy a Colombia a trabajar con Bull Nene.

(Bebe hace referencia a René Cano, uno de los escritores urbanos más codiciados por los artistas del género. Ha escrito éxitos como “Yo te lo dije” (J. Balvin), “Farandulera” (Maluma) y “Juegos prohibidos remix” (Nicky Jam ft Maluma), entre muchos otros).

Tenía muchas ganas de trabajar con él. Es verdad que tengo mucho interés en hacer algo con Caetano Veloso porque se me está haciendo muy mayor. Me da miedo que se pase el tiempo. Me pasó con Paco de Lucía (…).

La Cooperación Iberoamericana es el cauce por el que se plasman en acciones concretas los acuerdos y compromisos políticos asumidos por los Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos en las Cumbres.

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Las voces de los españoles en Venezuela

Lidia Ramírez

Foto: Harold Escalona
The Objective

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los españoles éramos los extranjeros. Con no mucho más que un petate lleno de atuendos y recuerdos muchos de nuestros abuelos se vieron obligados a abandonar España huyendo de la Guerra Civil y posterior dictadura. Los archivos demográficos recogen que fueron más de medio millón de personas las exiliadas. Los principales países de destino fueron Francia, México y Argentina, pero importantes grupos también fueron amparados en otros países europeos y americanos como Venezuela, país que a día de hoy alberga a 180.497 españoles, 7.528 inscritos menos respecto a 2016, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, actualizados el pasado mes de enero.

Venezuela, “el país de las oportunidades”, “el paraíso terrenal”, “el de la gente amable, sonriente, feliz…”. Una nación que durante 40 años (1959 a 1999), fue una democracia ejemplar y un país muy próspero al que inmigrantes de todo el mundo acudían en busca de trabajo. Hoy, casi dos décadas después, ¿qué queda de ella tras años de corrupción, miseria y muerte? Para muchos nada, y es que el aparente resultado de las elecciones regionales en Venezuela este pasado domingo muestra que cualquier esperanza de un desenlace bienaventurado de la crisis a corto plazo es ya lejana. Sin embargo, son muchos los que se agarran con fuerza a los recuerdos sin perder la esperanza de recuperar al país que un día les tendió la mano, porque hoy son ellos los que prometen no soltarlo.

María del Pilar Puig, 66 años.

Nacida en Chelva, Valencia | 59 años en Caracas, Venezuela

Española de sangre y venezolana de corazón, abandonó España con tan sólo seis años, en el año 1958, “por razones política y económicas evidentes”, nos cuenta emocionada con voz entrecortada a través del teléfono. “Mi padre era republicano, no teníamos otra opción que salir de nuestra España”.

Su primer recuerdo de su llegada a Venezuela: “Gente sonriendo, muy feliz. Los venezolanos se reían muchísimo, era un contraste muy grande con los recuerdos que yo tenía de España”. Y es que por aquel entonces María del Pilar dejaba atrás la España franquista.  “Allí dejaba gente desolada, eran malos tiempos para el país”. Sin embargo, no los eran en Venezuela, la cual María del Pilar define por entonces como “la tierra de la abundancia”. Algo que contrastaba con la España de los 50, la del hambre, el atraso y la pobreza. Un país donde “no existía el futuro, solo la miseria”, recuerda. Ahora esa estampa parece repetirse en el día a día de esta española, pero en un país diferente y por situaciones distintas.

Entre tanta destrucción -económica y social- María del Pilar destaca la violencia delincuencial del país venezolano. “La violencia se usa como un mecanismo de estado, no hay ninguna seguridad, han tomado el país”, cuenta, y agrega: “El deterioro de la vida en estos últimos años de Maduro ha sido brutal”. Y es que con un acumulado de 21.752 homicidios durante 2016, Venezuela ratificó su condición como uno de los países más violentos del continente. Son datos proporcionados en el mes de marzo por la fiscal general Luisa Ortega Díaz.

Profesora de literatura española en la Universidad Central de Venezuela, asegura que el número de estudiantes matriculados en los últimos años ha bajado de forma considerable, destacando, por otro lado, como los chavales se ausentan de las clases para ir a defender su país. “De una clase de 25, vienen unos 7 alumnos. A ellos no les importa perder clases, lo que no quieren es perder su derecho a protestar“.

Guillermo López Gómez, 70 años

Nacido en Bilbao | 67 años en Caracas, Venezuela

Las voces de los españoles en Venezuela 1
Guillermo López junto a su mujer María de los Ángeles en su vivienda de Caracas, Venezuela. | Foto: The Objective

Con tres años Guillermo llegó a Venezuela, como María del Pilar, por razones políticas. “Mi padre luchó contra Franco, a terminar la guerra tuvimos que huir porque mi padre no encontraba trabajo”.  Poco recuerda de la España franquista que dejaba atrás, pero sí de su años de juventud en el país sudamericano. “Venezuela era el paraíso”, rememora Guillermo añorando aquellos años en los que en su tiempo libre le gusta realizar deportes acuáticos.

Trabajó duro, asegura, para construir un hogar. Hoy, a sus 70 años, se ve obligado a seguir trabajando junto a su mujer, María de los Ángeles, de 65, para simple y llanamente “poder comer”. Ambos trabajan como cobradores de deudas. Y es que de aproximadamente tres millones de adultos mayores que hay en el país, 900 mil no gozan de una pensión que les permita sobrellevar la crisis de la cual terminan siendo más vulnerables, sobre todo porque no encuentran medicinas, alimentos y no tienen dinero para comprar esos productos.  “A mí edad me veo en una situación muy complicada, debería estar tranquilo, sin embargo,  mi tranquilidad queda aún muy lejos”.

Guillermo asegura que reza cada día para no enfermar. Porque en Venezuela no tienes derechos ni a enfermar,  pues no existe un sistema de salud pública óptimo, las farmacias se encuentran sin medicamentos y cada vez son más las calles invadidas por largas colas de personas mayores que esperan cobrar la pensión al amanecer.

Con un hijo que emigró a España hace unos años, él también lo tiene claro: “Me iría a España con los ojos cerrados,  pero ni vendiendo todo lo que tengo aquí me alcanza para comprar un piso en España. Entonces, ¿qué hago, mendigo? Me tendré que aguantar”, apunta resignado antes de aclarar: “Que conste que amo a Venezuela, ella nos lo dio todo cuando lo necesitábamos. No se merece lo que le están haciendo“.

Montserrat Ranera, 55 años

Nacida en Barcelona | 33 años en Caracas, Venezuela

Montserrat lo tiene claro: “El país está peor que cuando llegué. Hemos retrocedido 60 años“.  Profesora de catalán en Caracas, asegura que cada vez son más los jóvenes, y también familias completas, que quieren aprender el idioma para en un futuro emigrar a Barcelona. “El país no ofrece futuro”, asegura Montserrat que también cuenta con una hija en España. En 2016 los venezolanos lideraron por primera vez las peticiones de asilo en España con 3.960 solicitudes del total de 15.755. Por detrás solo se sitúan sirios (2.975 peticiones) y ucranianos (2.570) cuyos países se encuentra en escenarios de guerra abierta. En 2012, un año antes de la llegada de Maduro al poder, sólo 28 venezolanos solicitaron asilo. Estas peticiones se han multiplicado por 141 durante con el ‘madurismo’.

Esta catalana residente en Caracas, llegó con 22 años a Venezuela de vacaciones tras estudiar un grado de Secretariado Ejecutivo y desde entonces allí sigue. De aquella acogida recuerda “un país muy alegre, con mucha vida. Había muchas posibilidades de hacer multitud de cosas, era un país muy virgen”, rememora. Ahora tres décadas después, queda un país para construir. “La destrucción económica y social ha sido terrible”, cuenta Montserrat, que además de dar clases de catalán en la capita venezolana, también imparte lecciones de cómo ahorrar en servicios en España, cómo buscar vivienda, etc.

A pesar de todo, Montserrat asegura: “No me arrepiento ni un solo día de haber venido a este país”.

María Teresa Fernández Merino, 82 años

Nacida en San Felices de Buelna, Cantabria | 59 años en Caracas, Venezuela

Libre es como se sintió esta cántabra de carácter alegre y jovial. Con 23 años llegó a Caracas junto a su hermano que ya llevaba varios años en la capital venezolana. Inmediatamente comenzó a trabajar de recepcionista en una clínica dental. Esto era casi impensable en la España de la postguerra que días antes había dejado a miles de kilómetros. “Me sentí libre por primera vez”.

Por libertad y por amor se resistió a volver, porque meses después de estar en Caracas, María Teresa conoció al amor de su vida, su “único amor”. Un músico mexicano que trabajaba en Radio Caracas Televisión. “Me enamoró mi marido, pero también el clima y la gente, porque una amistad aquí vale más que una fortuna“.

Durante 36 años estuvo trabajando en el Instituto de Previsión de las Fuerzas Armadas venezolanas donde tenía tres tiendas boutique. Allí se codeaba con los altos mandos del Gobierno. “Chávez me decía ‘la gallega’. Era muy amable.  Eso es lo peor”. Lobos con piel de cordero.  Y es que  María Teresa, que vive en una zona residencial de Caracas, asegura: “A esta zona no nos llega nada.  A ellos les encanta la gente pobre”.

Sin achaques importantes más allá que “los de la edad”, son su familiares en Costa Rica, Panamá, España y México los que les envían los medicamentos necesarios. “El paraíso terrenal, ahora es la caldera del diablo”. Y es que no hay una mejor descripción para un país con grandes reservas de petróleo, gas natural, hierro y oro, y que sin embargo, cuenta con un déficit del 90% de los productos básicos y la pobreza ha sufrido un aumento del 81%.

Con viajes frecuentes a España, su tierra madre, señala que nunca pensó en volver. “Después de haber vivido en un país tan acogedor, sin diferencias sociales, sólo de pensar en la nieve de mi pueblo me da algo”, cuenta risueña María Teresa, que a pesar de lo crudo de la conversación, no ha perdido la sonrisa ni el buen humor en ningún momento. Y es que ella lo tiene claro: “De mi casa en Caracas al cementerio, porque de aquí no me mueve nadie”.

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