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Los indígenas Tsimané tienen las arterias "más saludables del mundo"

Foto: Michael Gurven
AP

Las arterias de los Tsimané, una comunidad indígena que vive en la Amazonia boliviana, son las más sanas jamás registradas en cualquier grupo de población del mundo, según un estudio publicado en la revista The Lancet. A menudo se advierte que los estilos de vida sedentarios y poco saludables son los más comunes en muchos países, y ello puede provocar la obstrucción de las arterias, aumentando así el riesgo de enfermedades del corazón.

Los científicos están estudiando los hábitos de la población Tsimané en Bolivia, que llevan una forma de vida muy activa basada en la caza, la pesca y la búsqueda de alimento, e intentan dar con hábitos saludables que ayuden a otras poblaciones a mejorar la salud del corazón.

La aterosclerosis coronaria es el endurecimiento que se produce en las paredes de las arterias con la acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias. Con el tiempo se forman placas que pueden estrechar u obstruir las arterias, dificultar el flujo de la sangre y provocar enfermedades del corazón. Pero un tsimané de 80 años tiene la misma edad vascular que un estadounidense de unos 55, según los resultados de la investigación.

El 85% de los adultos observados no tenían riesgo alguno de cardiopatías. Y el secreto de sus saludables arterias radica, según los investigadores, en su dieta y estilo de vida.

Una adolescente se convierte en la primera menor británica en recibir un corazón artificial

Foto: CHRISTIAN HARTMANN
Reuters

Una británica de 13 años se ha convertido en la primera menor del Reino Unido en recibir un corazón artificial. Los médicos consideraron que ese trasplante era la única manera de mantenerla con vida mientras la adolescente esperaba un donante, según explica el periódico The Guardian.

Chloe Narbonne se sometió a una compleja operación de nueve horas en la que intervinieron 30 profesionales médicos en el hospital Royal Brompton de Londres, especializado en corazón y pulmón. Esta intervención tuvo lugar en mayo de 2016, cuando el trasplante de corazón que le habían realizado falló y los médicos no lograban encontrar otras opciones para salvar la vida de la joven.

El corazón artificial finalmente logró cumplir su objetivo, pues mantuvo a la niña con vida durante varias semanas hasta que recibió uno de un donante. “Me siento muy bien, como mi ‘yo’ normal, pero no exactamente, no después de lo que he pasado. Supongo que el corazón artificial fue mi salvavidas (…). Es algo que te cambia la vida”, ha explicado Chloe a The Guardian.

Sus problemas cardiacos comenzaron cuando tan solo tenía cuatro semanas de vida, y su corazón comenzó a fallar a los 11 años. El responsable de su operación, André Simon, director de la unidad de trasplantes de corazón y pulmón del Royal Brompton, considera que el éxito de esta intervención debería alentar a otros médicos a considerar el corazón artificial como una opción para salvar la vida a otros niños.

Otros pacientes ya habían recibido anteriormente este dispositivo, conocido como “corazón de Berlín”, pero Chloe es la británica más joven a la que se le ha implantado. Alrededor de 1.700 personas en todo el mundo han recibido un corazón artificial, pero solo 34 de ellas eran menores de 18 años.

El ibuprofeno aumenta un 31% el riesgo de paro cardiaco

Foto: AMIR COHEN
Reuters

El ibuprofeno aumenta un 31% el riesgo de sufrir un paro cardiaco, una cifra incluso superior entre otros fármacos de la misma familia -antiinflamatorios no esteroideos o AINE-. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio elaborado por Hospital Universitario Gentofte, de Dinamarca, y publicado a la revista European Heart Journal.

“Permitir comprar estos fármacos sin prescripción ni consejos manda un mensaje al público de que son seguros”, ha afirmado Gunnar H. Gislason, uno de los coautores del estudio. “Otros estudios anteriores han mostrado que los AINE están relacionados con un mayor riesgo cardiovascular, algo que preocupa porque está muy extendido”, concluye.

En la elaboración del estudio, los investigadores recopilaron datos sobre los paros cardiacos registrados en Dinamarca entre los años 2001 y 2010. Durante ese periodo, 28.947 pacientes habían sufrido uno fuera de recintos hospitalarios, de los cuales 3.376 habían tomado antiinflamatorios no esteroideos los 30 días anteriores.

Según los investigadores del estudio, el AINE más inocuo es el naxopreno (menos popular en España), pero recomiendan limitar su consumo a 500 miligramos al día. Con todo, Gislason apuesta siempre por la moderación: “No creo que estos fármacos se debieran vender en supermercados o gasolineras donde no hay consejo profesional sobre cómo usarlos. Los AINE solo deberían estar disponibles en farmacias, en cantidades limitadas y dosis bajas”.

Crean una funda robótica que ayuda a bombear al corazón si este falla

Foto: Desmond Boylan

Científicos estadounidenses han desarrollado una funda robótica que puede ayudar al corazón a bombear si está fallando. La funda, hecha de un material que simula los músculos del corazón, abraza el exterior del órgano y lo aprieta, imitando así las acciones que llevan a cabo estos músculos.

El estudio, publicado en Science Translational Medicine, muestra cómo trabaja este sistema en corazones de cerdos. A través de pruebas en seis de estos animales, los científicos consiguieron sincronizar la funda con cada movimiento y forma del corazón. Además, esta funda robótica ayuda a aumentar la cantidad de sangre bombeada por todo el cuerpo, según explica el estudio, y cuando el corazón deja de bombear, las fundas consiguen restaurar el flujo sanguíneo.

Actualmente, existen dispositivos que ayudan al corazón cuando este falla, pero al estar en contacto directo con el tejido del corazón, el cuerpo puede reaccionar de forma negativa a ellos, creando así un riesgo de que aparezcan coágulos de sangre. La Fundación Británica del Corazón ha descrito este avance como una “aproximación innovadora” que, no obstante, necesita más pruebas experimentales.

Parte de la tripulación del LaMia accidentado en Colombia no cumplía los requisitos para volar

Foto: Juan Karita

Parte de la tripulación boliviana del avión LaMia que se estrelló en noviembre en Colombia, con el equipo brasileño Chapecoense a bordo, no cumplía los requisitos para efectuar el vuelo, según ha revelado el abogado de un funcionario de aeronáutica involucrado en los trámites de autorización. En la lista de los fallecidos figuran los bolivianos Miguel Alejandro Quiroga Murakami, como piloto, y Fernando Ovar Goytia, como copiloto, pero la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) autorizó realizar ese viaje a Quiroga y a otro piloto, Marco Antonio Rocha Venegas. Se desconoce por qué Fernando Ovar Goytia sustituyó a Marco Antonio Rocha.

La tripulación estaba formada por siete personas: cinco de Bolivia, una de Paraguay y otra de Venezuela. Dos de los bolivianos, una azafata y un técnico de vuelo, sobrevivieron junto a otros cuatro brasileños, de un total de 77 pasajeros que iban en el avión.

Jaime Cernadas, abogado del técnico de la DGAC Mauricio Durán, investigado por el accidente, reveló al diario El Deber que “sólo Miguel Alejandro Quiroga Murakami y Marco Antonio Rocha Venegas – socio y piloto de LaMia – eran los integrantes de la tripulación que la DGAC autorizó para volar”. Según la información, que cita la versión de Mauricio Durán ante los fiscales que investigan el caso, Ovar Goytia, no cumplía con los requisitos exigidos por la DGAC para ser copiloto de un vuelo internacional, ya que tenía caducado su permiso para este tipo de operaciones. Además, la información añade que el mecánico de aviación Edwin Tumiri, que sobrevivió, tampoco tenía permiso de la DGAC para realizar las labores encomendadas.

Una investigación realizada por las autoridades aeronáuticas colombianas a fines de diciembre, estableció que la nave tenía combustible limitado para cubrir la ruta entre la ciudad boliviana de Santa Cruz y el aeropuerto José María Córdova de Rionegro, próximo a la ciudad colombiana de Medellín. “Hasta el momento tenemos pruebas de que ningún factor técnico influyó en el accidente, todo está relacionado con un factor humano y gerencial”, se añade en la investigación. El Chapecoense, que alquiló la nave, debía disputar el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana 2016 de fútbol contra el Atlético Nacional de Colombia.

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