Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Netflix revela sus planes para el 2018

Foto: Mike Blake
Reuters

Netflix ha revelado el presupuesto previsto que se destinará al contenido para 2018. Un importe más alto de lo esperado, ya que la cifra ronda entre los siete u ocho millones de dólares. Aunque no ha quedado del todo claro el rango de gastos que se destinará a los contenidos originales frente a las licencias para este 2018, la noticia no ha sido una sorpresa, dado el reciente aumento de precio de la suscripción.

Por su parte, el director de contenido de la compañía, Ted Sarandos, ha revelado que la plataforma tiene como objetivo el lanzamiento de unas 80 películas originales el próximo año. Por otro lado, con respecto a los resultados del tercer trimestre, la compañía ha subrayado que se superaron las expectativas y que se agregaron 5.3 millones de miembros en todo el mundo en dicho trimestre: 850.000 procedentes de Estados Unidos.

Así, los ingresos de ese tercer trimestre alcanzaron casi tres mil millones de dólares, lo que ha representado un aumento del 30% con respecto al mismo período en 2016. El precio de las acciones alcanzó los doscientos dólares por primera vez el viernes pasado.

El gerente general, Reed Hastings, ha afirmado en una carta a los accionistas que espera que los ingresos anuales alcancen los 11.000 millones de dólares y ha añadido que la compañía tenía 17.000 millones invertidos en compromisos de contenido para los próximos años. A pesar de que Netflix no publica ninguna información sobre su audiencia y no hay forma de saber el éxito o la popularidad de su contenido, se ha registrado que el servicio de transmisión tiene una deuda de unos 20.000 millones de dólares.

Por otro lado, la decisión de Disney y otros creadores de contenido de mantener sus películas y programas de televisión fuera de Netflix no tendrá ningún un impacto en el servicio, según ha subrayado el director general de Netflix, Reed Hastings, en un comunicado a sus inversores. “Mientras tengamos acuerdos plurianuales para prevenir cualquier reducción repentina en las licencias de contenido, las proyectos a largo plazo estarán asegurados”, ha afirmado Hastings.

“Nuestro futuro se basa en gran parte en el contenido original exclusivo que impulsa tanto la emoción con respecto a Netflix, como la enorme satisfacción visual de nuestros miembros a nivel global y su amplia variedad de gustos“, ha concluido. Netflix espera añadir 6.3 millones de suscriptores en el cuarto trimestre, una cifra menor que hace un año, posiblemente debido a la desaprobación del aumento en el precio de las cuotas.

Gráfico del total de miembros suscritos desde el año 2015 al 2017 | FOTO: Reuters Photographer / Reuters

Continúa leyendo: Netflix nació de un problema matemático

Netflix nació de un problema matemático

Cecilia de la Serna

Foto: Mike Blake
Reuters

La idea que engendró el nacimiento del gigante del streaming y de la producción audiovisual Netflix, que hoy alcanza los casi 100 millones de usuarios en todo el mundo, se remonta a un problema matemático que su cofundador, Reed Hastings, tuvo que resolver cuando estudiaba un posgrado.

En el marco del Mobile World Congress de Barcelona, Hastings recordó a su audiencia que, durante sus años como estudiante de Ciencias de la Computación en Stanford, el renombrado físico e informático Andrew Tanenbaum le pidió a los alumnos que resolvieran un problema matemático. Los estudiantes debían calcular el ancho de banda de una camioneta repleta de cintas de vídeo que recorría Estados Unidos. El reto consistía determinar cuántas cintas podían entrar en el vehículo, cuánta información se podía incluir en ellas y a qué velocidad el automóvil llegaría a su destino.

Netflix nació de un problema matemático 1
El CEO de Netflix, Reed Hastings, durante su charla en el Mobile World Congress de Barcelona. | Foto: Paul Hanna / Reuters

“Resultó que ésa es una red muy veloz“, admitió Hastings. Esto lo animó más tarde a pensar cuántos datos podrían caber en un DVD y cómo transportarlos. Aquel desafío matemático inspiró lo que luego se convertiría en la plataforma de streaming más popular del mundo. “Un amigo me dijo que eran 5 GB de datos y pensé que se podían distribuir a muy bajo costo, usando el correo postal. Me di cuenta que ésa era una buena red de distribución. Y a partir de ese ejercicio matemático pensé que se podía construir Netflix”, recordó Hastings.

Una idea rompedora

Allá por mediados de los 90, Hastings estuvo planteándose la creación de un servicio de alquiler de DVD por correo postal, pero el formato que todavía imperaba (el VHS) hacía todo el proceso demasiado costoso. La aparición del DVD lo abarataba considerablemente, por lo que salvó la idea emprendedora que originó Netflix. La idea original Reed Hastings y Marc Randolph ya era revolucionaria (los clientes de este servicio de alquiler de vídeo online podían solicitar un DVD a través de una web, lo que en 1997 era rompedor), aunque la auténtica revolución llegó con el streaming. Los años han dado la razón a Hastings y Netflix ha cambiado radicalmente la forma en la que consumimos entretenimiento a nivel global.

Continúa leyendo: La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix

Cecilia de la Serna

Allá por 1997, Reed Hastings y Marc Randolph crearon un videoclub de servicio a domicilio en Los Gatos (California). Los clientes de este servicio de vídeo online podían solicitar un DVD que les llegaba a la puerta misma de su casa por correo ordinario. Todo esto se gestionaba a través de una página web, lo que ya era una verdadera revolución en la época.

Sin el nacimiento del DVD, de hecho, Netflix nunca habría existido. Sus fundadores estuvieron a punto de abandonar la idea por los problemas logísticos que entrañaba el envío de VHS.

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix 1
Así llegaban los títulos cinematográficos a los hogares de los suscriptores de Netflix. (Foto: Marit & Toomas Hinnosaar)

La clave estaba en el mismo formato, y es que con la desaparición del VHS y la entrada del DVD los problemas logísticos desaparecieron. Esto era Netflix antes de entrar en el mundo del streaming digital allá por 2007. Casi 20 años después del primer envío al domicilio de un cliente, ahora Netflix es un gigante de la ficción gracias a sus producciones propias, que incluso marcan tendencia en la denominada “televisión tradicional”.

La expansión internacional, clave del éxito

El 6 de enero de 2016, el CEO de Netflix, Reed Hastings, anunció que Netflix iba a pasar a estar presente en 130 países nuevos, triplicando la distribución de la compañía. “Hoy estamos presenciando el nacimiento de una nueva cadena de televisión por internet global”, afirmó Hastings. Bajo el hashtag #NetflixEverywhere, la empresa celebró este hito en sus redes sociales. Entraban países con unas audiencias potenciales muy jugosas para la compañía, como Rusia, India o Corea del Sur. Sin embargo, quedaba una espina clavada: China, la excepción notable de este “Netflix en todas partes”. Aparte de la nación más poblada del mundo, quedaban fuera otras zonas sensibles como Crimea, Corea del Norte o Siria, debido a las restricciones hacia las compañías estadounidenses en estos territorios por parte del gobierno norteamericano.

Además de añadir países, se apuntaban más idiomas a los 17 que soportaba su plataforma: árabe, coreano y chino (a pesar de estar China fuera de la lista de naciones conectadas a este servicio de streaming). Básicamente, Netflix se estaba globalizando a niveles insospechados tan sólo cuatro años atrás, cuando daba su primer gran salto a Europa. Y es que es precisamente la expansión internacional, iniciada esencialmente en 2012, la causante de que Netflix haya cuadriplicado sus suscriptores.

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix 2
Netflix está disponible en 190 países.

Pero no es oro todo lo que reluce. En las últimas semanas hemos asistido a un desplome notable en Wall Street de las acciones de Netflix. Esta bajada de las cotizaciones del gigante de Los Gatos es una sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta que mejoró su beneficio neto en un 12% en el primer trimestre de 2016, y que obtuvo unos beneficios de 1.957 millones de dólares, que subieron un 24,4%. Entonces, ¿por qué se desploma Netflix en la bolsa? Porque Netflix no funciona tan bien fuera de Estados Unidos. Mientras que el negocio dentro de su país de origen le genera 413 millones de dólares, el mercado internacional le reporta pérdidas de 104 millones. Esto se traduce en una decepción de los inversores, que veían en el #NetflixEverywhere un verdadero filón. No obstante, Netflix no ha cumplido (de momento) con las expectativas de los analistas, que auguraban 3,5 millones de nuevos suscriptores internacionales, cuando realmente han atraído “tan sólo” a 2 millones, aproximadamente. ¿Será la próxima -y pendiente- inclusión de China a su lista de países un alivio en los mercados? Los movimientos que emprenda Netflix en los meses a venir serán mirados con lupa. Pero Netflix no es tan sólo una compañía con balances de números, Netflix es un modo de vida. Una plataforma que ha cambiado los hábitos de consumo de millones de personas.

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix 3
Usuarios de Netflix en los últimos catorce años. (Gráfico: Ana Laya / The Objective)

De la cultura del binge-watching al Netflix and chill

Binge-watching es un término anglosajón para definir un telemaratón en plataformas de televisión digitalNetflix fue pionero en extender esta costumbre ya muy arraigada en los hábitos de los consumidores de entretenimiento online, especialmente entre los más jóvenes: los millenials y la generación Z.

Netflix fue la primera plataforma en lanzar las temporadas de sus series originales completas. Según una encuesta de la compañía en febrero de 2014, el 73% de sus usuarios definen el binge-watching como “ver entre dos y seis episodios de la misma serie de una sola tacada”. Ya en los años 80 existía un fenómeno parecido, el telemaratón de programas de televisión emitidos de continuo durante varias horas por una misma cadena. En los años 90 ya se utilizaba, especialmente en Estados Unidos, el término binge-watch, aunque era residual y se limitaba a los fandoms, o comunidades de fanáticos de una serie de televisión. La práctica era parecida a la que se ha extendido en los últimos años en las plataformas digitales, aunque el formato que se utilizaba era el de packs de DVD que incluían varias temporadas de una misma ficción. No obstante, la popularidad que ha adquirido en los últimos cinco años con la expansión de los servicios -legales o ilegales- de streaming ha colocado al binge-watching en la cultura popular como nunca antes.

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix 4
Netflix puede verse desde cualquier dispositivo que puedas imaginar. (Foto: Netflix)

Al menos el 70% de usuarios de Netflix realiza esta práctica, muchas veces animados por las propias tramas “gancho” de las series. La preocupación por que el que está frente a la pantalla esté viendo demasiadas horas de una misma serie ha hecho que el propio Netflix envíe una notificación que pausa la reproducción y cuyo mensaje es claro: “¿Todavía estás viendo la serie?”. Muchos critican esta medida diciendo que hace sentir vergüenza al usuario que recibe la notificación, y otros la defienden como un elemento crucial para preservar la salud de los espectadores. La aparición de este fenómeno sociológico ha auspiciado todo tipo de teorías y estudios psicológicos en torno a este hábito. Según el Journal of Health Psychologyel binge-watching no tiene nada de malo. Estos “atracones”, según sus investigadores, pueden resultar muy placenteros.

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix

Otras teorías, como la de la Universidad de Texas, contradicen esta hipótesis: la práctica del binge-watching podría tener una relación directa con la depresión. Según Yoon Hi Sung, miembro del grupo de investigadores, “la fatiga física y los problemas como la obesidad son causa de preocupación. Cuando el binge-watching se vuelve desenfrenado, los espectadores pueden comenzar a descuidar su trabajo y sus relaciones con los demás. Aunque la gente sepa que no debe hacerlo, tiene dificultades para resistir el deseo de ver episodios de forma continua”. Estamos, tal vez, ante un nuevo problema de adicción. ¿Debería el binge-watching tratarse como se tratan otras adicciones tecnológicas como la nomofobia?

Otros términos y frases, más que convertirse en fenómenos sociológicos, se han asentado en el vocabulario de los internautasNetflix and chill es un buen ejemplo de ello. El primer uso de esta frase en Twitter está registrado en 2009:

Las redes sociales han sido clave para popularizar el servicio de Netflix, tanto que han acuñado un término que directamente funciona como sinónimo de “tener sexo”. En un primer momento, “Netflix y relájate” no significaba más que eso: pasar un rato distendido con una serie o película. Con el tiempo fue adquiriendo la connotación erótica que ahora se ha extendido por medio planeta. Tal ha sido la explosión del Netflix and chill que hasta se ha creado una canción sobre ello.

Este término, que tiene su propio recorrido vital, demuestra cómo gracias al poder de las redes sociales, de publicaciones con un target definido como BuzzFeed, y del imaginario colectivo, una compañía puede convertirse en una forma de hacer las cosas. En una forma de ironizar sobre la vida. En un modo directo de comunicación. Netflix no sólo cambia los hábitos de consumo, sino que crea unos nuevos, y genera toda una cultura popular en torno a su propia identidad.

Las cifras estratosféricas de usuarios de Netflix en todo el mundo no pueden tenerse en cuenta sin otro dato fundamental para entender el fenómeno: la cantidad de horas que pasa la gente en la plataforma. La posibilidad de ver lo que quierascuando quierascomo quieras y desde la pantalla que prefieras ha marcado la diferencia. En 2015, los usuarios vieron 42.500 millones de horas de series y películas. Ahora Netflix contempla la posibilidad de visualizar contenido online, lo cual multiplicaría seguro las horas de visionado. Otras plataformas ya ofrecen esta posibilidad, como YouTube o Amazon Video.

La influencia social de esta y otras plataformas está contrastada. Su continuidad se sustenta sobre un modelo de negocio que evita la publicidad, y sobre una nueva forma de contar historias.

La tarifa de suscripción, modelo de negocio

Ya por 1999, los de Los Gatos lanzaron una tarifa de suscripción con acceso ilimitado al alquiler de DVD. Comenzaba así una andadura que marcaría el camino del modelo de negocio de los servicios de streaming en internet. Netflix apuesta desde entonces, y todavía ahora, por el pago directo de los clientes a través de diversas tarifas mensuales, frente al modelo publicitario. De hecho, según un estudio reciente, Netflix ahorra de media a sus usuarios unos seis días de publicidad al año.

Los servicios en streaming, ya sean de películas y series como Netflix, o de música como Spotify, han propiciado el boom del ‘todo incluido’. Los modos de suscripción de Netflix varían según la calidad en que queramos ver los contenidos y el número de dispositivos que pueden hacer uso de una cuenta de forma simultánea. Actualmente, en España hay tres modalidades: 7,99 euros/mes (un solo dispositivo, SD), 9,99 euros/mes (dos dispositivos, HD), y 11,99 euros/mes (cuatro dispositivos, 4K). Una de las ventajas de Netflix es el gran abanico de dispositivos disponibles(móviles, tabletas, consolas, Apple TV, Smart TV, y -cómo no- el propio ordenador). Esto hace que muchos opten por una de las dos tarifas más altas.

Una nueva forma de contar historias

El gran paso que dio Netflix vino de la mano de la producción audiovisual. Más allá de ser ‘solamente’ una plataforma de streaming digital, se lanzó a producir títulos propios. Algunos de estos son su bandera, un orgullo que llevan por festivales y ceremonias de premiosHouse of Cards y Orange is the new black lanzaron al estrellato a Netflix, siendo una causa directa de su expansión internacional.

A estos títulos siguieron otros como Narcos o las colaboraciones con Marvel en Daredevil y Jessica Jones. Además, produce documentales y apoya el cine independiente. Netflix tiene previsto invertir más de 1.000 millones de dólares en series propias -algunas de ellas realizadas en diferentes países y con un target local- y ha comprado películas en el festival de Sundance. En la pasada edición de los Premios Oscar, Netflix entró por la puerta grande con dos nominaciones a Mejor Película Documental porWhat Happened, Miss Simone? Winter On Fire: Ukraine’s Fight For Freedom.

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix 5
Solo o en familia, Netflix siempre te salva un buen plan. (Foto: Netflix)

Estos servicios de streaming han creado una nueva forma de contar historias. El binge-watching ha brindado la posibilidad de rodar episodios pilotos más arriesgados, así como la despreocupación por los datos de audiencia. Los guionistas y creadores de las series nativas para plataformas como Netflix tienen una mayor libertad creativa y narrativa, moldeando los argumentos para ser consumidos de una sola tacada. Pero la estrategia de Netflix aún está en el aire: ¿Quiere ser la televisión del futuro o una sala de cine indie? Sea como sea, sus títulos, argumentos y personajes se están convirtiendo en los iconos de una generación de espectadores exigentes.

Otros servicios

En Estados Unidos, la competencia que le ha salido a Netflix es feroz:Hulu,Amazon y el servicio de streaming de HBO apuestan fuerte por sus propios contenidos. En España ya había servicios similares antes de que Netflix aterrizara en octubre de 2015. Yomvi, de Movistar Plus, y las plataformas de televisión a la carta de los principales grupos de comunicación (MiTeleAtresplayer y RTVE a la carta).

Por lo tanto, se avecina un futuro combatido, donde los que más y mejor ofrezcan a cambio de menos tendrán las de ganar. 2016 iba a ser el año de Netflix con la expansión casi total de su servicio en el mundo. No obstante, ya hemos podido observar que las expectativas no se han cumplido, por lo que no está todo escrito en este modelo de negocio que ha cambiado nuestros hábitos, nuestro vocabulario y que ha complicado -todavía más- lo que llamamos ‘Sociedad de la Información’.

Continúa leyendo: La guerra entre HBO y Netflix está detrás de la cancelación de series

La guerra entre HBO y Netflix está detrás de la cancelación de series

Cecilia de la Serna

Foto: Netflix

Antes de 2017, Netflix había cancelado dos de sus series originales –Hemlock Grove y Bloodline-, mostrando una política anti cancelaciones que dejaba tranquilos a los fans de las historias de esta plataforma de streaming. No obstante, en los últimos seis meses la tendencia ha cambiado radicalmente. A la decisión de cancelar Marco Polo y The Get Down, se ha sumado la de no renovar ni Sense8 ni Girlboss. Aunque unas más que otras, todas estas series son buques insignia de la marca Netflix, por lo que su desaparición ha supuesto un gran revuelo entre los usuarios. ¿Por qué Netflix, un negocio de éxito, deja de producir algunas de sus grandes series?.

Una lucha cada vez más apretada

Hubo un tiempo en que el streaming en internet era objeto casi de monopolio por parte de Netflix. Esta plataforma era sencillamente la reina de unos modelos de consumo y negocio que han terminado calando en la forma en la que accedemos a contenidos audiovisuales. No obstante, a Netflix le han ido creciendo los enanos. La gran apuesta de otros grandes, con más historia y recorrido que esta plataforma, como HBO, en el mundo del streaming digital ha provocado la diversificación de este mercado.

La guerra entre HBO y Netflix está detrás de la cancelación de series 1
Girlboss es una de las series no renovadas por Netflix. | Foto: Netflix

Según los datos de Fortune, Netflix ha duplicado su número de suscriptores en cinco años tan sólo en Estados Unidos, mientras los servicios de televisión por cable pierden cada vez más abonados. Aquel modelo caduco deja paso a otro más diverso, donde hacerse un hueco no es nada fácil. HBO, que ya contaba con un amplio catálogo de series originales repleto de éxitos de los años 90 -con títulos como Sexo en Nueva York, Los Soprano o A dos metros bajo tierra– cuando se lanzó al streaming, es el gran competidor que le ha salido a Netflix a escala global. Con Juego de Tronos bajo el brazo, la serie más exitosa del panorama actual, HBO GO está disponible desde hace muy poco tiempo en todo el mundo, haciendo frente a una Netflix que se ha visto obligada a replantear su estrategia.

Netflix ha perdido el prestigio que le otorgaron grandes títulos como Orange Is The New Black, House Of Cards o Narcos

Sin competencia, Netflix tenía un amplio margen de acción en cuanto a la producción de títulos propios. Tras la realización de series muy aplaudidas, tanto por público como por crítica, como Orange Is The New Black o House Of Cards, la política de contenidos de la plataforma fue bastante laxa. Siempre en busca del próximo gran ‘pelotazo’, y con una filosofía que primaba la cantidad frente a la calidad, Netflix empezó a sufragar los gastos de muchas y diversas producciones. Algunas más o menos locales, con grandes o pequeños presupuestos, todas cabían en su catálogo original. De esta forma fue perdiendo ese prestigio que le habían otorgado grandes títulos como los ya citados, u otros como Narcos y Sense8.

La guerra entre HBO y Netflix está detrás de la cancelación de series 3
The Get Down no volverá a nuestras pantallas. | Foto: Netflix

Incapaz de generar series que afianzaran la fidelidad de sus usuarios, y con HBO pisándole los talones ya de cerca, la compañía de Reed Hastings ha tenido que reconocer su error y tratar de enmendarlo. De ahí el cambio de rumbo en su política de cancelaciones, y es que Netflix quiere retornar a la vía de la calidad de los contenidos, de reconsiderar las producciones según su éxito de audiencia –datos que, por cierto, no publica en ningún caso-, y de mimar a sus usuarios. Antes de que sea demasiado tarde.

Respuesta masiva de los fans

Como era de esperar, los usuarios de Netflix no se han quedado callados tras la cancelación reiterada de diversos títulos originales de la plataforma de streaming. El caso más sonado ha sido el de Sense8, la serie de las hermanas Wachowski, uno de los grandes estandartes de la producción propia de la compañía de Hastings. Los fans de Sense8 no tardaron en alzar su voz contra la plataforma en varias redes sociales, amenazando incluso con cancelar sus suscripciones a Netflix si la empresa no rectificaba en su decisión de cancelarla. Tras dos temporadas, la segunda con un final abierto y muchas tramas inconclusas, Sense8 se acabaría de esa forma, dejando a todos sus seguidores sin saber qué sería de Will, Riley, Capheus, Sun, Lito, Kala, Wolfgang y Nomi. Los altos costes de producción que, según el productor Roberto Malerba, superaban los 9 millones por capítulo, provocaron la cancelación de la serie. Las declaraciones de Reed Hastings tras el polémico anuncio –dijo que debían “tomar más riesgos” y tener “un nivel de cancelación más alto”- no hicieron más que avivar la furia de los seguidores de la serie. Para apaciguar dicha furia, Netflix anunció en un comunicado que Sense8 contaría con una película final, que ayudará a cerrar las tramas que han quedado abiertas, y que estará disponible en 2018. No es que sus fans hayan quedado completamente satisfechos, pero sí tranquilos pues tendrán una dosis más de su serie favorita.

Más vale que nos acostumbremos, sin embargo, a la dinámica de cancelaciones sorpresa que ha iniciado recientemente Netflix. Su modelo comienza a estancarse, y HBO, así como otras grandes plataformas, siguen al acecho. Por ello, mientras esta guerra continúe, nuestras historias favoritas podrían tener los días contados.

Save

Continúa leyendo: Woody Allen acusa a su hija adoptiva de aprovecharse del movimiento 'Time's Up'

Woody Allen acusa a su hija adoptiva de aprovecharse del movimiento 'Time's Up'

Foto: ERIC GAILLARD
Reuters

Woody Allen ha lanzado un fuerte ataque en contra de su hija adoptiva, Dylan Farrow, y de la madre de esta, Mia Farrow. El director ha acusado a la familia Farrow de “aprovecharse cínicamente” del movimiento anti-acoso lanzado por actrices de Hollywood llamado Time’s Up para relanzar “acusaciones desacreditadas”.

El comunicado, con el nuevo desmentido del realizador cinematográfico, fue enviado a la AFP por su agente en el momento en el que la cadena CBS emitía una entrevista a Dylan Farrow en la que la joven, de 32 años, volvía a insistir en sus acusaciones, que se remontan a 1992.

Farrow, ha hablado por primera vez en la televisión sobre el presunto abuso sexual por parte de su padre cuando ella tenía apenas 7 años. En un avance de la entrevista, que se emitirá el viernes en el programa ‘CBS This morning’, la mujer, que ahora tiene 32 años, ha dicho que considera importante que “la gente se dé cuenta de que una sola víctima, un acusador, importa y es suficiente para cambiar las cosas”. 

“Yo quiero enseñar mi rostro y contar mi historia. Quiero alzar mi voz. Yo amaba a mi padre, lo respeté. Era mi héroe y eso no quita lo que hizo. Pero eso lo hace más doloroso aún”.

A la pregunta de “¿Qué pasó ese día?”, por parte de la periodista Gayle King ha respondido: “Fui llevada por mi padre a un pequeño ático, en la casa de campo de mi madre en Connecticut. Él me dijo que me acostara sobre mi estómago para jugar con el tren de juguete de mi hermano. Y él se sentó detrás de mí, por la puerta. Y mientras yo jugaba, fui sexualmente abusada. A los 7 años hubiese dicho que tocó mis partes privadas, cosa que hice. A los 32, digo que tocó mis labios y mi vulva”.

En respuesta, Allen emitió una larga declaración: “Cuando este reclamo se realizó hace más de 25 años, (los investigadores) descubrieron que era probable que su madre enojada hubiese entrenado a una niña vulnerable para contar la historia durante una ruptura contenciosa. Parece que funcionó, y, lamentablemente, estoy seguro de que Dylan realmente cree en lo que dice”.

El comunicado añade que “a pesar de que la familia Farrow está usando cínicamente la oportunidad brindada por el movimiento Time’s Up para repetir esta acusación desacreditada, no es más cierta hoy de lo que fue en el pasado. Nunca molesté a mi hija, tal y como lo demostraron todas las investigaciones pasadas”.

Allen, de 82 años, se enfrenta a nuevas acusaciones de abuso sexual y de poder mientras se prepara para el lanzamiento de su última película ‘A Rainy Day in New York’. Varios actores del film, como el franco-estadounidense Timothée Chalamethan, han decidido donar sus sueldos en rechazo a las denuncias en contra del director.

Casi cuatro años después de que publicara una carta pública en ‘The New York Times’ en la que relataba los abusos sufridos por parte de su padre, Farrow se ha unido al movimiento Time’s Up que busca sacar a la luz los casos de abuso sexual a todas las mujeres trabajadoras de Estados Unidos.

En los últimos días, la joven se ha mostrado muy activa en su cuenta de Twitter, desde la que ha mostrado su apoyo a las mujeres que han denunciado casos de acoso y también a su hermano y periodista Ronan Farrow, uno de los que ha destapado el escándalo de Harvey Weinstein con investigaciones para ‘The New Yorker’.

TOP