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Pescadores capturan al primer cetáceo de dos cabezas

Foto: RRSS

Unos pescadores de costa de los Países Bajos han atrapado lo que ahora se confirma como el primer caso de gemelos siameses en la especie de las marsopas (Phocoena phocoena). Con un solo cuerpo y dos cabezas completamente desarrolladas, este es un caso de hermanamiento parcial, o dicephalus parapagus, lo que hace del avistamiento un suceso extremadamente raro.

Este es el décimo caso conocido de gemelos unidos en cetáceos, el grupo de animales que comprende las ballenas y los delfines. “Su anatomía es notablemente diferente a la de los mamíferos terrestres, pues estos están adaptados para la vida en el mar como mamíferos. Sin embargo, aún se desconocen muchas cosas”, ha comentado Erwin Kompanje uno de los autores del artículo publicado en el Centro Médico de la Universidad Erasmus MC en Rotterdam. “Cualquier caso adicional a los otros nueve especímenes conocidos aporta más conocimiento sobre este aspecto de la naturaleza“.

Los pescadores que pensaron que retener al espécimen sería ilegal lo devolvieron al mar de inmediato, no sin antes documentar esta increíble rareza. Kompanje ha manifestado su frustración al haber perdido la oportunidad de examinar directamente a los gemelos, pero el científico se consuela con las pruebas visuales que servirán, según él mismo, para aprender.

“Sabemos que los gemelos murieron poco después de nacer, porque su cola no está tensa, algo imprescindible para que los delfines recién nacidos puedan nadar”, ha concluido Kompanje. “Los gemelos normales son extremadamente raros en los cetáceos. Simplemente no hay suficiente espacio en el cuerpo de la hembra para dar cabida a más de un feto.”

El hermanamiento parcial es por lo tanto aún más difícil de encontrar. Este puede ocurrir a la fusión de dos discos embrionarios inicialmente separados o debido a que el cigoto se divide solo parcialmente durante el proceso de desarrollo temprano.

“Es probable que haya más casos de gemelos siameses, lo que ocurre es que pasan desapercibidos dada la gran extensión de los océanos. Probablemente pueda haber más de diez, pero de momento no somos conscientes de ellos, ya que nacen en el mar y nunca se encuentran,” ha expresado Kompanje.

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Así es bucear con tiburones blancos

Clara Paolini

¿A quién se lo ocurre sumergirse en aguas infestadas de tiburones blancos? A mucha más gente de la que uno se imagina, incluyendo quien escribe. Y sí, sobrevivimos para contarlo conservando todas las extremidades. A muchos les parece que bucear con tiburones blancos es una auténtica locura, un riesgo innecesario y totalmente evitable en el que sólo caen los adictos a la adrenalina, pero lo cierto es no hace falta ser ningún Frank de la Jungla versión superhéroe para atreverse a hacerlo.

Para algunos, verse las caras con el depredador más temido de los océanos está incluido en la lista de “cosas que hacer antes de morir”, para otros supone un sueño con el que dar rienda suelta a su pasión por los animales, y el resto, acaba buceando con tiburones blancos sin saber muy bien por qué, empujados por la promesa de vivir una experiencia diferente que contar en la cena de Navidad. No es que los de este último grupo se levanten un día por la mañana y digan “parece un maravilloso día para conocer al Gran Blanco”, pero al hacer un viaje a Sudáfrica lo más probable es que entre en la lista de actividades, al menos como propuesta.

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El Gran Blanco tomando el aperitivo | Foto: Lwp Kommunikáció

Y ¿qué se siente?, ¿cómo se hace?, ¿es peligroso? Antes que nada, una aclaración: suena muy valiente decir que uno ha “nadado” con tiburones blancos, pero en realidad, esta actividad se limita, la mayoría de las veces, a flotar dentro de una jaula metálica. Equipados con gafas de buceo y sumergiéndose a pulmón, grupos de 2 a 4 personas se introducen en una especie de compartimento submarino que va pegado al barco, mientras desde la embarcación avisan “¡que viene, que viene!, ¡meted la cabeza”.

No cabe duda que resultaría más emocionante no tener ningún tipo de protección, poder tocarlos y que nada se interpusiera entre nosotros y las enormes mandíbulas de este feroz ser acuático, pero estarán conmigo en que también es ligeramente importante sobrevivir para contarlo. Estamos hablando del Gran Tiburón Blanco, un animal en la cúspide de la cadena alimentaria que puede llegar a alcanzar los 6 metros de longitud y cuyos afilados dientes pueden destrozar focas o ballenas pequeñas en segundos.

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Por una vez, son los humanos los enjaulados | Foto: Clara Paolini

Teniendo esto en cuenta, que haya unos barrotes de metal por medio, no parece mala idea. Nadar junto a otro tipo de escualos, como por el ejemplo con el gigantesco tiburón ballena en Galápagos, Maldivas o Mozambique, es una experiencia maravillosa, pero creedme, éste tipo de tiburón es mucho más amigable e inofensivo que los temidos blancos. De las más de 360 especies de tiburones que existen en el mundo, el tiburón blanco es, por así decirlo, el más “bestia” y sanguinario.

El mejor lugar donde tener una cita con el Gran Blanco es sin duda la localidad de Gansbaai, situada en la costa sudafricana a un par de horas de Ciudad del Cabo. Considerada como la capital mundial del tiburón blanco, en sus costas habitan cientos de ellos, atraídos por la mezcla de corrientes marinas (a poca distancia se juntan los océanos Atlántico e Índico) y por el buffet libre que les proporciona Dyer Island, una isla plagada de focas que sirve en bandeja de plata su aperitivo favorito.

Los barcos para avistar tiburones salen de la costa casi todos los días del año, siempre que las condiciones climáticas lo permitan, y resulta rara la ocasión en la que un touroperador vuelva sin haber visto al menos un par de ejemplares. Eso sí, dependiendo del día, la visibilidad varía y en ocasiones, si la mar está revuelta, puede que haga falta que el tiburón esté a pocos centímetros para poder verlo bien desde el agua. Por otro lado, da igual que sea verano o invierno: el agua está helada a pesar de los trajes de neopreno que te proporcionan, y si la marea no está del todo tranquila, conviene tomar pastillas para el mareo. En más de una ocasión he escuchado a personas decir eso de “yo no me mareo en los barcos” para acabar echando por la borda su desayuno, junto con su oportunidad de disfrutar de la aventura y un pedacito considerable de dignidad, así que una Biodramina o similar resulta casi tan indispensable como los barrotes de la jaula.

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Más cerca, imposible | Foto: Marine Dynamics

¿Cómo es posible que los tiburones se acerquen tanto? No es que quieran comerse a los pobres buzos dentro de la jaula; la cosa tiene truco. Desde la embarcación sueltan una figura flotante con la forma de una foca, y además, la cabeza sanguinolenta de un jugoso pescado. Con este cebo, los tiburones se sienten atraídos por el olor y… ¡vaya que si se acercan! En pocos minutos puedes tener un enorme ejemplar a pocos centímetros de tus narices.

En cuanto a qué se siente, hay opiniones de todo tipo, pero casi todos están de acuerdo en que la adrenalina es la principal protagonista. Hay pocos animales que ejemplifiquen de forma tan explícita las características de un depredador; tienen una incomparable “cara de malo”, son rápidos, potentes, y al verlos tan cerca, es posible sentir el aroma del peligro aunque éste en realidad no exista.

¿Se puede bucear con tiburones sin jaula? Claro, es posible, pero extremadamente inusual. Aquellos que han buceado con tiburones blancos sin jaula son en su mayoría buzos expertos, que se me sumergen en las aguas de Sudáfrica para observar la fauna de forma normal y tienen la ¿suerte? de cruzarse con algún ejemplar. Bucear con el objetivo de encontrar tiburones blancos no es lo habitual. ¿Te gustaría tener un encuentro con un tiburón blanco 100% garantizado mientras buceas? Entonces necesitas utilizar cebo, pero no es demasiado recomendable si quieres evitar que te confundan con un delicioso pescadito. Cuando vas a un safari a nadie se le ocurre llevarse un chuletón atado a una cuerda para atraer leones, ¿verdad? Observar la fauna de Sudáfrica no es dar un paseo por el zoo, y bucear sin jaula no es algo que pueda hacerse de forma comercial. En Sudáfrica no existen touroperadores que lo ofrezcan porque nadie querría asumir el riesgo que supone.

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Sharkspotter vigilando la costa | Foto: Schalk van Zuydam / AP

Por otro lado, a pesar de la peligrosidad que supone encontrarse con un tiburón blanco, en Sudáfrica los surfistas campan a sus anchas en las costas en busca de olas, e incluso en Gansbaai, que como hemos mencionado es famosa por la enorme población de estos depredadores marinos, resulta habitual ver gente haciendo surf sobre sus tablas. En la mayoría de las playas existe la figura del sharkspotter, personas que se dedican a vigilar la presencia de tiburones, poniendo banderas indicando si ha habido un avistamiento (surfistas, salid del agua ya), si hace horas o días que no se ha observado ninguno (es relativamente seguro surfear) o por último, si la visibilidad es reducida y no se sabe a ciencia cierta si hay alguno nadando en los alrededores (lo más habitual, así que cuando está puesta esta bandera la gente se mete igual).

De cuando en cuando, tiburones blancos han atacan a bañistas o surfistas en las costas de Sudáfrica, dejando conocidos casos como los del surfista Mick Fanning el año pasado, pero lo cierto es que a pesar de su ferocidad, no es una conducta habitual. Cuando un tiburón ataca a un surfista es porque le confunde con una foca, y no porque verdaderamente le guste la carne humana.

En el fondo, los tiburones no representan un peligro tan grande para los humanos como la cultura popular nos ha hecho creer. Son peligrosos, sí, pero ¿sabías que las tostadoras han matado a más gente que los tiburones? Cerca de 800 personas mueren cada año electrocutadas por tostadoras, mientras la media de personas que fallece cada año en las fauces de un tiburón es sólo de 9. Coches, perros, ascensores… según las estadísticas hay cientos de cosas más letales que los tiburones, pero películas como la ultraconocida Jaws de Spielberg, o frikadas como Sharkanado (en la que los tiburones vuelan atacando a la gente, no te lo pierdas), no han contribuido a mejorar la imagen de ferocidad.

En el lado opuesto, organizaciones que luchan por su conservación se esfuerzan por recordarnos que los escualos no buscan atacarnos, y como por desgracia suele ocurrir con el resto de especies del reino animal, los humanos representan un mayor peligro para ellos que los tiburones para nosotros. En este sentido, no deja de resultar polémico el papel de las organizaciones que proporcionan tours para bucear con tiburones. Muchos critican que al echar cebo con el objetivo de que se acerquen a las jaulas estamos interviniendo en su hábitat natural, obligándoles a actuar de determinada manera; pero por otro, casi todas las organizaciones, como es el caso de Marine Dynamics, contribuyen mediante la inversión en investigación y conservación a perpetuar su especie.

Más allá de dicotomías medioambientales, una conclusión: bucear con tiburones es una actividad inolvidable, y sin duda, una de esas experiencias al alcance de todos para poner el corazón a mil.

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Ciencia y ética de los zoológicos

Christian Rubio

Foto: christianrubio

Quizá la pura necesidad del saber, el afán de conocimiento, empujó a los humanos a organizar los primeros zoológicos de la historia. El cautiverio de animales salvajes comenzó en el Antiguo Egipto, en el año 1.500 a.C., cuando una expedición enviada por la reina Hatshepsut regresó de lo que hoy es Somalia con diversas especies de monos, aves, jirafas y leopardos. Los animales fueron exhibidos en un recinto que la reina mandó construir para tal fin. Esta práctica fue repetida con frecuencia en la civilización egipcia, que además de adorar a los animales por considerarlos manifestaciones de lo divino, servían como regalos o tributos para los faraones.

Los programas de crianza en los zoológicos son muy importantes para su labor de investigación. (Foto: David W. Cerny / Reuters)

Los programas de crianza en los zoológicos son muy importantes para su labor de investigación. (Foto: David W. Cerny / Reuters)

En Europa, los primeros zoológicos públicos datan de la Grecia Clásica. Los romanos continuaron con la costumbre pero con el objetivo de promover los espectáculos circenses. Durante la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco, los monarcas y señores feudales tenían colecciones privadas de animales, muchos de ellos exóticos provenientes de América, como signo de poder. Y no fue hasta la segunda mitad del siglo XVIII cuando empezaron a establecerse los zoológicos modernos en el continente. Desde entonces estos recintos han generado continuas polémicas sobre su utilidad pública y su funcionamiento, dividiendo a la sociedad en función de criterios científicos y éticos.

El trato a los animales

Agustín López Goya, director de Biología en el Zoo Aquarium de Madrid, conoce de primera mano cómo funciona su lugar de trabajo. “El cuidado de los animales en los zoológicos ha mejorado mucho en las últimas décadas. A través de las distintas asociaciones y de los contactos profesionales que tenemos, se ha conseguido avanzar mucho a nivel técnico y teórico. En los congresos y reuniones a las que asistimos se van intercambiando todas estas informaciones, que permiten generar unos documentos llamados ‘guías de manejo‘ en los que se establecen las necesidades de cada especie animal. Estos documentos se van actualizando cada dos años y en ellos participan todos los zoológicos que tienen animales de dicha especie en sus instalaciones”, explica. Agustín hace referencia a la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA, por sus siglas en inglés) y a su filial española, la AIZA.

La alimentación y la higiene de los animales en los zoos es uno de los principales focos de controversia. (Foto: Ina Fassbender / Reuters)

La alimentación y la higiene de los animales en los zoos son dos de los principales focos de controversia. (Foto: Ina Fassbender / Reuters)

La Directiva Europea data de 1999. Su finalidad es proteger la fauna silvestre y conservar la biodiversidad mediante la adopción de medidas relativas a la autorización e inspección de los parques zoológicos en la Comunidad. La normativa española se adaptó a ella en el año 2003, y sus disposiciones son claras. Los animales deben estar alojados en condiciones que permitan la satisfacción de sus necesidades biológicas y de conservación. Además, hay que proporcionar a cada una de las especies “un enriquecimiento ambiental de sus instalaciones, al objeto de diversificar las pautas de comportamiento que utilizan los animales para interaccionar con su entorno, mejorar su bienestar y, con ello, su capacidad de supervivencia y reproducción”.

Tanto la EAZA como la AIZA, que legislan el funcionamiento de los zoológicos en España, disponen de diversos programas de cría para regular la procedencia de los animales y se basan principalmente en aquellos que están en peligro de extinción. “En todos los zoos hay un coordinador que se encarga de controlar el programa y hacer que todas las instituciones participantes dirijan a los animales a un sitio o a otro según interese a nivel genético. El objetivo es tener poblaciones genéticamente saludables a medio plazo, unos 90-100 años, que no haya endogamia. Sin embargo, el propósito final es también muchas veces la reintroducción de los animales en sus lugares de origen. En algunos casos se consigue hacer, a pesar de su dificultad. Ha ocurrido por ejemplo con la gacela mohor en el Sáhara, el caballo de Przewalski o el ciervo del Padre David”, indica Agustín.

La orca Morgan fue rescatada en Holanda y posteriormente trasladada a un zoo español. (Foto: Peter Dejong / AP)

La orca Morgan fue rescatada en Holanda y posteriormente trasladada a un zoo español. (Foto: Peter Dejong / AP)

Una visión muy diferente tiene PACMA, el partido animalista que en las últimas elecciones generales cosechó un millón y medio de votos en las cámaras de representación españolas. Laura Duarte, portavoz del grupo, lamenta que “los animales vivan encerrados en los zoológicos tras ser capturados en su hábitat o nacidos en cautividad. En cualquiera de los dos casos, el sufrimiento para estos animales es incuestionable puesto que pasarán el resto de sus vidas sin poder desarrollar sus comportamientos de forma natural, sin poder interactuar con otros miembros de su especie como lo harían en libertad y sin ver cubiertas sus necesidades más básicas”. Pone como ejemplo la captura de la orca Morgan en aguas holandesas en junio de 2010, que después de su rehabilitación no fue puesta en libertad sino trasladada al Loro Parque de Tenerife.

Para Laura, la legislación española no se posiciona en favor del bienestar de los animales sino del “interés comercial”. Siempre que no sea posible su reintroducción en la naturaleza, defiende, se debe trabajar para “reconvertir los zoológicos en lugares en los que se pueda rehabilitar a los animales encerrados para que vivan el resto de sus vidas, y esto implica entre otras cosas desarrollar campañas de concienciación y presión” que luchen por el cambio en las leyes. “Además de las lesiones físicas que pueden sufrir los animales en estos recintos, en muchos casos por agresiones entre individuos motivadas por el estrés y la ansiedad, la alteración psicológica más frecuente es el trastorno por estereotipia, que es un patrón de comportamiento repetitivo e invariable visto con frecuencia en los animales encerrados”, añade.

Las guías de manejo de los animales están sometidas a inspecciones periódicas. (Foto: Andrea Comas / Reuters)

Las guías de manejo de los animales están sometidas a inspecciones periódicas. (Foto: Andrea Comas / Reuters)

Una cuestión pedagógica

Los profesionales que trabajan en los zoológicos o colaboran directamente con ellos, subrayan su importancia en el ámbito educativo de los ciudadanos. Para Agustín, los animales “funcionan como embajadores de su especie, que vive en sus lugares de origen. Muchos niños ven despertar su vocación cuando observan a los animales en el zoo. Quieren ser veterinarios, biólogos, comprometerse con la naturaleza… Esta es una de nuestras funciones principales, la educativa”.

Sin embargo, ¿es posible mantener esa cualidad didáctica mediante otra fórmula? Como alternativa se presenta eZOO, al que muchos consideran “el zoo del futuro”, que sustituye los animales por el uso de la última tecnología audiovisual. Entre sus innovaciones cuenta con escenarios de realidad virtual y proyecciones holográficas que envuelven a los visitantes en atmósferas casi idénticas a las originales, desde las profundidades del océano hasta la selva amazónica. “Pero los animales vivos son muy difíciles de sustituir con la tecnología. Y los psicólogos dicen que la experiencia vivida en directo con los animales es muy diferente a cuando los ves a través de una pantalla o un libro”, apunta Agustín.

Los espectáculos con animales pretenden convertirse en mensajes educativos para el público. (Foto: Eric Gaillard / Reuters)

Los espectáculos con animales pretenden convertirse en mensajes educativos para el público. (Foto: Eric Gaillard / Reuters)

“La función pedagógica que se atribuye a los zoológicos se asienta sobre una mentira”, replica Laura. “Existen miles de especies amenazadas en todo el mundo y son sólo unas pocas las ‘seleccionadas’ por los zoológicos, lo cual denota una actitud meramente comercial, alejada de cualquier interés en la conservación de especies o la pedagogía”. Según ella, es imposible entender la conducta de los animales cuando no se están comportando de manera natural en los recintos.

Flaco favor hacen a la causa de los zoológicos casos como el de Pizza, el ‘oso polar más triste del mundo‘, que vive encerrado en un pequeño habitáculo en un centro comercial de China. “Esta noticia nos denigra como sociedad. También ocurrió con el oso polar Arturo, que vivió 22 años encerrado en una jaula pintada de azul, sin contacto con otros individuos, soportando 40 grados de temperatura en verano, aburrido, solo y enfermo en el zoo de Mendoza, en Argentina”. Una opinión que comparte Agustín, para el que este tipo de instalaciones “subestándar” no cumplen los criterios europeos de “bienestar animal y manejo actual”.

El 'oso polar más triste del mundo' permanece encerrado en un centro comercial chino. (Foto: Stringer / Reuters)

El ‘oso polar más triste del mundo’ permanece encerrado en un centro comercial chino. (Foto: Stringer / Reuters)

El cautiverio como espectáculo

Los espectáculos con animales son frecuentes en los zoológicos. El público asiste a estas exhibiciones desconociendo lo que hay detrás de ellas, lo que genera muchas dudas en torno al trato que reciben los animales para su entrenamiento. Agustín garantiza que “ya no se hacen del tipo circense, sino que están basadas en comportamientos naturales. A los animales les viene muy bien esta clase de entrenamiento con refuerzo positivo, los entrenadores les mantienen motivados con una buena salud tanto física como psíquica. Se da en todas las especies con las que realizamos estas demostraciones, como aves rapaces, aves exóticas o mamíferos marinos”.

“No sólo son víctimas de su propia privación de libertad, sino que muchos, especialmente aquellos que son utilizados en espectáculos, sufren maltrato físico para obligarles a aprender pautas de comportamiento”, dice Laura. PACMA lleva años luchando contra estas prácticas en ciudades de todo el país con el lema de conceder a los animales “sus tres derechos básicos: el derecho a la vida, a la libertad y a no sufrir”.

El principal objetivo de los zoológicos es reintroducir a los animales en sus lugares de origen, aunque no siempre es posible. (Foto: Alywin Chew / Reuters)

El principal objetivo de los zoológicos es reintroducir a los animales en sus lugares de origen, aunque no siempre es posible. (Foto: Alywin Chew / Reuters)

En España, estos derechos están recogidos en el Código Penal y fueron modificados por última vez en julio de 2015. Paso a paso las reformas evolucionan hacia esa convivencia próspera, ese vínculo inquebrantable entre ambas especies que parecía haberse difuminado en el tiempo. Y es que el ser humano y los animales sólo pueden entenderse a través del respeto mutuo, una meta en común imposible de contener en una jaula.

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Foto: T.O.

2 ranas, 23 hormigas, 3 escarabajos, 8 avispas, 11 arañas, 26 peces, 9 babosas de mar, 2 corales, 9 plantas, 1 oso de agua y 8 virus. Es la lista de las 102 nuevas especies registradas durante este año.

Los científicos aseguran que en realidad es sólo una pequeña porción de las restantes plantas y animales que están aún por clasificar en la Tierra. Según el Dr. Meg Lowman, director de Ciencia y Sostenibilidad de la Academia de Ciencias de California, los científicos estiman que menos del 10% de las especies del planeta se han descubierto. En la imagen una nueva especie de pez de la familia de los torpedos, conocidos como ‘rayos eléctricos’.

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Foto: Nicolas de Vaulx

Los animales pueden llegar a tener comportamientos de lo más humano. Prueba de ello son las hilarantes fotografías candidatas al Comedy Wildlife Photography Awards, un concurso que premia las fotografías más divertidas de animales salvajes. Acaban de publicarse en su web las imágenes finalistas de 2016 y cada una de ellas es una representación perfecta de que los animales también pueden llegar a tener un mal día y nos acercan el lado cómico del mundo animal.

Además de mostrarnos los momentos más divertidos del reino animal, los premios The Comedy Wildlife Photography también pretenden concienciar sobre la conservación de las diversas especies animales con las que compartimos el planeta.

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