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Consumo

El Congreso insta a regular las bebidas energéticas

Países como Alemania o Dinamarca ya disponen, a diferencia de España, de normativas para estos productos

El Congreso insta a regular las bebidas energéticas

Lata de bebida energética. | FLICKR/UNORTHODOX-PERFECTION

La Comisión Mixta para el Estudio de los Problemas de las Adicciones ha aprobado este jueves por unanimidad una Proposición No de Ley (PNL) del PSOE para instar al Gobierno, siguiendo las recomendaciones del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), a regular las bebidas energéticas, «incluyendo su definición, los ingredientes que pueden contener, su concentración máxima y posibles combinaciones».

Al contrario de lo que sucede en otros países como Alemania o Dinamarca, la diputada socialista Carmen Andrés Añón ha recordado que en España no existe una regulación específica de estas bebidas, lo que «impide acotar tanto los ingredientes que pueden contener como su concentración máxima o combinaciones».

Por ello, ha insistido en la necesidad de dar una regulación específica a estas bebidas, algo que ha producido consenso entre todos los grupos. Por ejemplo, el diputado popular Carmelo Romero Hernández ha dado su apoyo a la PNL, aunque ha lamentado que España va «tarde» para su regulación. «El ministro Garzón está muy ocupado con la carne y los bollycaos«, ha comentado en tono jocoso.

Los riesgos de las bebidas energéticas

El Informe del Comité Científico de la AESAN sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas, aprobado el pasado 17 de febrero, analizó el riesgo asociado al consumo de este tipo de bebidas, llegando a la conclusión de que «no deben estar recomendadas en niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, que debe mejorarse la información al consumidor, promoverse la moderación en su consumo y evitar conductas de riesgo, como su combinación con bebidas alcohólicas».

Según este documento, las bebidas energéticas, además de cafeína, suelen contener otros ingredientes como taurina, L-carnitina, glucuronolactona, guaraná, ginseng y vitaminas del grupo B, entre otros. Respecto al contenido de azúcar, suelen aportar hasta 11 g por 100 ml si bien existen presentaciones sin azúcar. La cantidad más habitual de cafeína en estas bebidas suele ser de 80 mg/250 ml, es decir, 32 mg/100 ml si bien el rango de concentraciones oscila entre 15 y 55 mg/100 ml.

El texto advierte de que «la ingesta elevada y prolongada de algunas de estas sustancias, solas o en combinación, puede tener efectos adversos sobre la salud de las personas consumidoras». Además de su relación con el sobrepeso y la obesidad, su ingesta regular se ha asociado a sobredosis de cafeína, hipertensión, pérdida de masa ósea y osteoporosis y otras enfermedades cardiovasculares; o con efectos secundarios como palpitaciones, insomnio, náuseas, vómitos y micción frecuente.

En España, según la última Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), 4 de cada 10 estudiantes de 14 a 18 años han tomado bebidas de este tipo en los últimos treinta días. En el grupo masculino más joven (14 años), la prevalencia de estas bebidas alcanza casi un 50%.

Este porcentaje aumenta ligeramente con la edad, observándose el mayor incremento de la prevalencia a los 18 años (52,2%). El 16% de los estudiantes de 14 a 18 años ha mezclado alcohol con bebidas energéticas en los últimos 30 días, cifra que es superior entre los chicos.

Tanto en el grupo masculino como en el femenino, la mayor proporción de consumo se registra entre los alumnos de 18 años, con 23,8 y 18,2%, respectivamente. El 16% de los estudiantes de 14 a 18 años ha mezclado alcohol con bebidas energéticas en los últimos 30 días.

Otras medidas

Junto con una regulación firme de estas bebidas, la PNL aprobada también apuesta por promover que la industria cumpla con el compromiso de comercializar envases no superiores a 250 ml, con el objetivo de «moderar la exposición a los distintos componentes activos, algunos de ellos psicoactivos, y estudiar la posibilidad de evitar la comercialización de envases de 500 ml».

En la misma línea, también se pretende mejorar, nuevamente en colaboración con la industria, la información en su etiquetado, «favoreciendo no solo la incorporación de la denominación de todos los ingredientes activos en el listado de ingredientes sino también su contenido».

Asimismo, se reclama monitorizar anualmente las tendencias de consumo de este tipo de bebidas, de forma que pueda evaluarse su contribución a la exposición dietética de cafeína y otros ingredientes activos en grupos específicos de personas consumidoras, estimar su riesgo y diseñar planes de actuación para su minimización.

También se apuesta por llevar a cabo programas de educación y comunicación con el objetivo de «aumentar el conocimiento de la población, mejorar la percepción del riesgo y minimizar los posibles riesgos asociados al consumo excesivo de bebidas energéticas, solas y combinadas con alcohol, considerando de forma diferenciada a los grupos de mayor riesgo como niños y adolescentes».

Por último, se reclama evaluar el consumo, exposición y riesgo de otras formas de consumo de cafeína como los denominados shots o caffeine/energy shots.

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