Acusan a la ONU de permitir una cultura de "impunidad" ante el acoso sexual

Cultura

Acusan a la ONU de permitir una cultura de "impunidad" ante el acoso sexual
Foto: Mark Lennihan

La ONU ha permitido la proliferación de casos de acoso y agresión sexual contra sus empleadas en sus oficinas de todo el mundo, en las que se ignora a las víctimas y los agresores operan con «impunidad», según una investigación divulgada este jueves por The Guardian.

El periódico británico ha entrevistado a docenas de trabajadores y exempleados de la Organización de Naciones Unidas, quienes describieron una «cultura del silencio» dentro de su estructura y un sistema fallido a la hora de respaldar a las afectadas. Quince empleadas han asegurado haber experimentado o denunciado situaciones de abuso sexual o agresión en los últimos cinco años, que van desde el acoso verbal hasta violaciones, según recoge la información.

Siete de esas mujeres denunciaron formalmente haber sido víctimas de uno de esos delitos, aunque los propios empleados de la ONU aseguran que la denuncia es una vía que raramente escogen las personas que sufren los abusos, por temor a perder su empleo o ante el convencimiento de que no se adoptarán medidas adecuadas para subsanar la situación. «Si denuncias, tu carrera prácticamente se acaba, especialmente si eres asesor», ha indicado de manera anónima una de estas empleadas. Esta misma mujer asegura haber sufrido acoso por parte de un supervisor dentro de la organización mientras trabajaba para el Programa Mundial de Alimentos.

Por su parte, la ONU ha admitido que considera preocupante el hecho de que incidentes de ese tipo no se lleguen a denunciar, al tiempo que recuerda que el secretario general, António Guterres, «ha dado prioridad a abordar el acoso sexual y a mantener una política de tolerancia cero» contra esas prácticas.

The Guardian ha podido hablar con trabajadores de la ONU de más de diez países diferentes, bajo la condición de mantener su anonimato. Tres mujeres que denunciaron haber sido víctimas de acoso sexual han revelado que, desde entonces, habían perdido sus empleos o les habían amenazado con la rescisión de sus contratos. Sin embargo, los supuestos agresores continúan todos en sus puestos de trabajo, indica la investigación del diario británico.

Una de las afectadas, que denunció que fue violada por un superior del personal de la ONU mientras trabajaba en una localidad remota, ha afirmado que pese a presentar evidencias médicas y contar con testimonios de testigos, una investigación interna llevada a cabo por la organización concluyó que «no había pruebas suficientes» para respaldar su acusación. Además de su empleo, esa mujer perdió su visado y pasó meses hospitalizada debido al estrés y el trauma de lo ocurrido, según ha relatado el periódico.

En otros documentos internos a los que ha accedido el diario, otras dos mujeres expresaban su preocupación sobre el trabajo interno que había hecho la ONU sobre el asunto. Lamentaban «errores en la transcripción», «filtraciones de las investigaciones» y el hecho de que no se entrevistara a testigos clave en sus casos. The Guardian indica que la ONU ha sido criticada desde hace tiempo por no investigar de manera adecuada este tipo de hechos, así como la explotación sexual, perpetrados por sus fuerzas de paz contra aquellos a quienes deben proteger.