Adiós a Carlos Slepoy, el abogado de las víctimas de las dictaduras

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Adiós a Carlos Slepoy, el abogado de las víctimas de las dictaduras
Foto: Enrique Garcia Medina

Carlos Alberto Slepoy tenía 68 y murió este lunes en Madrid. Fue un jurista argentino exiliado en España y especialmente conocido por su asistencia durante cuatro décadas como abogado a víctimas de las dictaduras argentina, chilena, guatemalteca y española, dedicándose a la defensa de los derechos humanos y la justicia universal. Conocido como Carli, este abogado fue víctima del secuestro y las torturas durante el gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón, en la década de los 70, en Argentina.

En 1977, Slepoy fue liberado y se exilió a España donde, antes de ejercer como abogado en 1979, fue detenido, torturado y encarcelado durante 20 meses en una España en plena transición democrática que trataba de poner fin a cuatro décadas de dictadura franquista. En 1998 fue especialmente conocido en el ámbito internacional por su acción legal contra el dictador chileno Augusto Pinochet junto al juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, lo que permitió su detención cuando se encontraba de viaje en Reino Unido para una intervención médica. También consiguió llevar ante la justicia al exdictador Rafael Videla y otros miembros de la dictadura militar argentina por crímenes contra la humanidad.

Además, en 2010, junto con otros miembros de la abogacía, impulsó en Buenos Aires una querella contra crímenes de la dictadura franquista. Tres años después, Carlos Slepoy logró que la Justicia argentina emitiera una orden de busca y captura a través de Interpol de cuatro antiguos miembros de las fuerzas de seguridad españolas, supuestamente involucrados en delitos de represión durante el franquismo.

El riesgo sobre su propia persona en la lucha por los derechos humanos le acompañó durante toda su vida. En España, y ya como abogado, un policía ebrio le pegó un tiro por la espalda en 1982, hiriéndole gravemente. Las secuelas de aquellas heridas le persiguieron de por vida y le condenaron a pasar parte de su tiempo en silla de ruedas.