Amin Maalouf vuelve con 'Nuestros inesperados hermanos': «El mundo debe ser repensado»

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Amin Maalouf vuelve con 'Nuestros inesperados hermanos': «El mundo debe ser repensado»
Foto: Jacques Brinon| AP

Parecen inseparables la nueva novela de Amin Maalouf, Nuestros inesperados hermanos, y la pandemia que nos cerca; pero, para ser precisos, van por separado. El autor libanés comenzó a escribirla mucho antes del virus en el aire, las muertes por las nubes, los hospitales en colapso. Nuestros inesperados hermanos es un thriller que respira la incertidumbre de nuestro tiempo y que ha llegado a España en tiempo récord –las traductoras, Amaya García Gallego y María Teresa Gallego Urrutina, han tenido trabajo; desembarcó en las librerías francesas el 30 de septiembre– de la mano de Alianza, cómo no.

En contexto: Maalouf es uno de los buques insignia del sello, uno de los grandes de la literatura francesa, un autor entre Occidente y Oriente y todo un Príncipe de Asturias de las Letras (2010).

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‘Nuestros inesperados hermanos’, de Amin Maalouf. | Fuente: Alianza

El autor de El naufragio de las civilizaciones sonríe y asegura que «busca la esperanza en la ficción, puesto que en la vida real es muy difícil»; se pregunta si estos cambios en nuestras vidas serán duraderos y provisiones, y se decanta por lo primero; se dice que el mundo nuevo se parecerá al antiguo, pero en el fondo será completamente distinto: «Algo finaliza y algo distinto comienza». Así que esta novela surge del temor a que el mundo se encamine hacia el «naufragio».

Y este libro es más, en voz del autor –que se conecta por Zoom desde París–: «Creo que este libro es una parábola, una forma que se adapta bien al mundo de hoy. Permite soslayar algunas deficiencias y sentirse libre para retratar el mundo». Un lugar que, vaya por Dios, ha vivido tiempos mejores: «Creo que el mundo de hoy necesita ser repensado, reinventado y reimaginado; seguramente, más que en cualquier otro momento de la historia».

Maalouf, por cierto, no se ha mordido la lengua respecto al «inquietante» asesinato de un profesor a manos de un joven islamista por defender la libertad de expresión. «Espero que se produzca un combate por el pensamiento y la forma de concebir el mundo», concluye. «Que, en su propio entorno, estas personas sean inaceptables». Maalouf dibuja una imagen: hay que secar el agua de la que bebe el pez.

No se olvida de aquello que acuñó como «identidades asesinas» y relativiza que su labor para tender puentes entre dos mundos distantes haya servido de ayuda. «No voy a decir que lo que he escrito durante 30 años sea inútil, pero es cierto que el mundo no ha cambiado mucho. No mejora la convivencia entre personas de diferentes procedencia. Ningún país está haciendo un esfuerzo verdadero para permitir que esta coyuntura cambie».


Puedes encontrar Nuestros inesperados hermanos en tu librería más cercana y en la página de la editorial.