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Naranjito: el único éxito del Mundial de España

Este año se cumplen cuatro décadas del único mundial de fútbol organizado por España. La selección cayó estrepitosamente en la segunda fase

Naranjito: el único éxito del Mundial de España

Naranjito, mascota del Mundial de España 1982. | Europa Press

«¿Cómo va a ser una naranja la mascota del Mundial?». Eso pensaban muchos cuando en 1979 la Federación Española de Fútbol, en los primeros arranques de la transición española, pagaba al estudio de publicidad sevillano Bellido la cantidad de 6.000 euros (un millón de las pesetas de entonces) por su propuesta para ser la mascota del Mundial de España 1982. El mayor acontecimiento que hasta entonces tenía que organizar nuestro país y el escaparate de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

María Dolores Salto y José Martín Pacheco fueron los padres de «Naranjito», el nombre con el que se bautizó a esa naranja vestida con la equipación de la Selección española, medias incluidas, y que pretendía representar a un producto típico español huyendo de la imagen habitual de toro y pandereta con la que por entonces éramos conocidos por todo el mundo.

12 años de edad tenía Naranjito cuando sonó el silbato del primer partido en nuestro país de la cita más importante del fútbol mundial. El Camp Nou de Barcelona fue el estadio elegido. Y de la cual se cumplen ahora mismo 40 años.

Cuatro décadas de un acontecimiento que obligó a la España de post franquismo a modernizarse. Apenas un año antes, la nueva y joven democracia en nuestro país se había puesto en jaque con el golpe de Estado del 23 de febrero en el Congreso de los Diputados liderado por Antonio Tejero.

Bajo este escenario de incertidumbre e inquietud, nuestro país se vio obligado a modernizarse, a readaptar todas las infraestructuras de los estadios antes de abrirse al mundo entero. Durante cerca de un mes, desde el 13 de junio al 11 de julio, el mundo entero solo miró a España.

Un examen que, organizativamente hablando, se pasó con buena nota. De hecho, se considera que esta cita forjó los cimientos de la elección de Barcelona desde el COI (Comité Olímpico Internacional) como la sede para la cita olímpica de la década de los noventa.

Remodelación del Santiago Bernabéu y Camp Nou

El Mundial de España fue el primero y hasta ahora la cita donde se utilizaron más estadios. Un total de 17 repartidos en 14 ciudades diferentes, tres de ellas –Barcelona, Madrid y Sevilla– contaron con dos sedes. Si bien la gran mayoría de ellos ya estaban construidos, esto no evitó una importante remodelación en los dos grandes campos de nuestro fútbol.

Especialmente el Camp Nou, que pasó a convertirse en el estadio con más aforo en Europa al ampliar su espacio hasta los 120.000 asientos. En el club blanco, la reforma consistió en una ampliación de la cubierta. La cita mundialista propició la construcción del Estadio Nuevo José Zorrilla de Valladolid, con capacidad para 30.000 aficionados, e inaugurado unos meses antes del inicio. Una remodelación que costó al estado español 30 millones de euros (5.100 millones de pesetas).

Éxito en todas las facetas extradeportivas

Según los datos públicos entonces, el Mundial fue un éxito para nuestro país en todos los ámbitos salvo en el deportivo. En diciembre de 1982, la FIFA estimó que las ganancias se habían elevado a 3.800 millones de pesetas (22,8385 millones de euros). De ellos, 380 millones (2,283 millones de euros) fueron a las arcas de FIFA (el 10% del total) , mientras que el 25% recayó en la Federación Española de Fútbol. Esto supone que la RFEF ingresó 950 millones de pesetas (5,70 millones de euros).

Cifras que incluso luego dijeron eran superiores alcanzando unos beneficios totales de 4.153 millones de pesetas (24,96 millones de euros). El coste de la organización supuso unos 3.335 millones de pesetas (20,04 millones de euros), mientras que los ingresos ascendieron a 7.488 millones (45 millones de euros).

Lo que sí es seguro es que se incrementó el porcentaje de asistencia a los estadios, pasando del 81% de Argentina 1978 al 84% cuatro años más tarde. En lo que se refiere la publicidad estática en los estadios, se habla de alrededor de 2.100 millones de pesetas (12,62 millones de euros) a los que hay que sumar los 2.300 millones (13,82 millones de euros) en la parcela audiovisual.

Fracaso en el papel de la Selección española

Todos estos buenos números se lograron pese al fracaso de la Selección española, que partía en el grupo cinco junto a la antigua Yugoslavia, Irlanda del Norte y Honduras. Lo que inicialmente parecía un grupo cómodo acabó casi en calvario tras una errática primera fase donde se empató a uno con Honduras en el debut; después una sufrida victoria 2-1 ante Yugoslavia, acabando este primer tramo con una impensable derrota 0-1 con Irlanda del Norte. Situación que condenó a la selección entonces dirigida por José Santamaría al segundo puesto del grupo, situándose en la segunda fase en el grupo B junto a Alemania Federal e Inglaterra.

La derrota 2-1 ante Alemania acabó con el sueño de la Selección que se despidió del Mundial con un empate a cero ante Inglaterra celebrado el 5 de julio de 1982 en el Estadio Santiago Bernabéu.

Italia, que se clasificó eliminando en su grupo a Brasil y Argentina, venció 2-0 a Polonia en la primera semifinal, mientras que Alemania lo hacía desde la tanda de penaltis con Francia. El 11 de julio de nuevo el Estadio Santiago Bernabéu asistió a la encumbramiento de la selección italiana encabezada por Paolo Rossi.

Paolo Rossi y el escudo de Joan Miró de la RFEF

Un Paolo Rossi, tristemente ya fallecido, que siguió ligado a nuestro país no solo sentimentalmente. También desde el punto de vista de los negocios. No en vano, la RFEF presidida por Ángel María Villar encargó en 1990, ocho años después del Mundial, a la empresa italiana Trombetta el diseño del escudo federativo. Empresa en la que el entonces histórico delantero trabajaba como relaciones públicas.

El diseño, basado en una obra de Joan Miró, estuvo vigente hasta marzo del año pasado, momento en el que la actual dirección de la Federación Española de Fútbol decidió cambiar su imagen, acabando así con el legado de Rossi que ha permanecido durante más de 30 años.

Naranjito sigue triunfando

40 años han pasado desde entonces hasta el día de hoy. Muchas generaciones se han perdido por el camino y muchas otras han llegado, pero apenas tienen referencia histórica de este acontecimiento clave en la Transición de nuestro país. Y es precisamente Naranjito lo que les permite retroceder cuatro décadas atrás. Desde su creación, la mascota nunca ha caído en el olvido.

Coincidiendo con la cita mundialista, llegó a tener hasta una serie de dibujos animados: Fútbol en Acción. Pero la agencia de merchandising británica West Nally, que pagó entonces cerca de 1.400 millones de pesetas (casi ocho millones de euros), ha sabido «exprimir» a la perfección la naranja. Todavía hoy sigue siendo un icono de la ropa, un reclamo para las generaciones más jóvenes. Está claro que Naranjito triunfó, España no.

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