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El Gobierno de Madrid recibe la visita de técnicos de la Fórmula 1

La sensación a la vuelta de su periplo —y Madrid no fue el único lugar a que viajaron— fue la enorme seriedad y ambición que encontraron

El Gobierno de Madrid recibe la visita de técnicos de la Fórmula 1

Isabel Díaz Ayuso saluda a su llegada a una visita a las nuevas instalaciones del Circuito del Jarama en febrero. | Europa Press

Hace poco más de quince días tres emisarios de la entidad organizadora del Mundial de Fórmula 1 pisaron suelo madrileño. No lo hicieron para comer churros, ni conocer El Prado, sino para encontrarse con representantes del gobierno regional y palpar hasta dónde llegaba el interés de sus representantes políticos. La sensación a la vuelta de su periplo —y Madrid no fue el único lugar a que viajaron— fue la enorme seriedad y ambición que encontraron. En una frase apócrifa y relatada por uno de ellos se resume las sensaciones que pudieron percibir: «No tienen un extenso conocimiento de cómo se organiza esto y todo lo que conlleva, pero saben lo que quieren, y lo tienen muy claro».

Les sorprendió gratamente que todos hablasen inglés, cosa que no les ocurre en todas sus visitas. Los enviados no desdeñaron las capacidades organizativas de sus anfitriones, pero un Gran Premio de Fórmula 1 alberga en su interior muchos componentes de los que carecen otros eventos de aparente similar calibre. Lo voluminoso del circo rodante y las alrededor de cinco mil personas que viajan a su alrededor; no unos pocos, sino decenas y casi cientos de vuelos públicos y privados relacionados; transporte de combustibles bajo condiciones de seguridad, o la logística de urgencia con líneas directas entre equipos y sus factorías, entre otros elementos.

Por otra parte, los Grandes Premios de F1 se organizan alrededor de una previsión estimada de recibir un promedio de 100.000 espectadores diarios o incluso más, la mayoría de ellos llegados desde el extranjero. Hay otros eventos equiparables, pero que carecen de un sinfín de necesidades específicas, y todas ellas fueron desgranadas en el encuentro. A juicio, expresado off-the-record, de un integrante de este trío y no de manera textual, han percibido que en Madrid aún no saben cuál sería el plan definitivo, aunque albergan pocas dudas acerca de que acabará ocurriendo antes o después. El deseo es firme, y están dispuestos a afrontar las dificultades regulatorias, contractuales y financieras de la empresa.

Un mercado clave

Para Liberty Media, propietaria de los derechos comerciales de la especialidad y organizadora global, España es un país de suma importancia dentro de su estrategia. Por nada quisieran perder este mercado, al que consideran uno de los más importantes por su ciclo histórico, y que cuenta con la presencia de Carlos Sainz y Fernando Alonso.

No quieren entrar en conflicto con los intereses de la carrera que se disputa en el circuito de Barcelona-Cataluña, que en principio tiene contrato en vigor hasta 2026, pero no desdeñan otros destinos ante la posibilidad de que por la razón que sea este escenario fallase. Es algo que no esperan, pero entra dentro de las posibilidades, como ocurre en cualquier otro circuito.

Lo que nadie dice es que existe una cláusula presente en todos los contratos que se han firmado entre Montmeló y la Formula One Management —entidad gestora de los contratos y acuerdos—, que apunta a que mientras que el Gran Premio de España de Fórmula 1 se celebre en este circuito, ninguna otra carrera se podrá disputar en territorio nacional sobre un trazado permanente. Este hasta hoy desconocido detalle casa con la situación vivida entre 2008 y 2012, cuando hubo un Gran Premio en Valencia en un trazado urbano teniendo un circuito permanente a menos de treinta kilómetros de la capital.

Es por ello que los madrileños manejan diversas posibilidades, tanto en una configuración de pista urbana, acondicionar el veterano Jarama si se elude esta cláusula, o crear unas instalaciones nuevas desde cero. Con independencia de que haya un plan alternativo y promovido de forma privada en el entorno del Santiago Bernabeu, los promotores oficiales tienen encima de la mesa esas tres opciones. En principio, y aclarada hace unos días por Stefano Domenicali, director ejecutivo de la organización, la más sólida es la que construir una pista urbana en el entorno del IFEMA.

Las opciones

La primera en saltar a la palestra fue la de reacondicionar el veterano Circuito del Jarama. Gestionado por el RACE desde hace años, apenas ha gozado del favor de los políticos, con ayudas a cuentagotas y para eventos muy puntuales. Parece adquirir ahora un nuevo interés, aunque existen una serie de trabas a que allí se celebre un evento de este calibre. Desde hace años la pista mantiene fuertes restricciones medioambientales por quejas de los vecinos, que de manera negociada con la pista, permiten a regañadientes un número limitado de días para celebrar carreras.

Esto no implica que no se puedan celebrar otro tipo de eventos, competitivos o no, como la reciente formación de la red del preparador AMG —filial de altas prestaciones de Mercedes— durante tres semanas con la presencia de Lewis Hamilton, la propia de la red europea de los concesionarios de Volvo, o la presentación mundial del Audi TT RS. El venerable trazado cuenta con unas correctas instalaciones para eventos de calibre medio y los citados lo son. Sin embargo, para albergar a la jauría más rápida del planeta en una cita de orden mundialista, la pista tendría que ser alargada hasta al menos 4,2 kilómetros (no llega a 3,9), ensanchada y revisada, con afección a un entorno que estrangula el espacio disponible que es muy poco. Todo el circuito está rodeado de una autovía, además de la urbanización de chalets RACE y una pequeña zona protegida al oeste donde acuden animales salvajes de vez en cuando, como jabalíes.

No sería del todo fácil, aunque si es viable; tampoco en exceso costoso, pero esta no es la parte más compleja. En palabras de un miembro de FIA consultado que prefiere quedar en el anonimato, «el problema sería el entorno, y no la pista». Accesos, aparcamientos, zonas de graderío y servicios auxiliares, sitio para los camiones de los equipos, etc. «Si fuera una carrera a puerta cerrada sí que sería fácil, pero con público todo se complica mucho más», y esto es directamente impensable. «Tan solo de imaginar los atascos que se podrían montar a las puertas del recinto, ya le entra mal cuerpo al vecindario; vecindario que no oculta que su deseo no es otro que la de derruir la pista y plantar allí 18 hoyos más de campo de golf vecino», añade. 

La segunda opción, la más cara de todas, sería la de crear una pista nueva. Es la posibilidad más alejada de lo posible ante las fuertes inversiones necesarias. La provincia de Madrid tiene mucho suelo disponible, sobre todo al sur, y un circuito permanente traería otro tipo de beneficios. Al estar operativo todo el año, no como un urbano de quita y pon, albergaría actividad, eventos, carreras y jornadas de pruebas durante todo el año, lo que ayudaría a financiar el conjunto. Ya hubo proyectos similares que nunca vieron la luz.

El urbano avanza

El Plan c, urbanita y sobre otro asfalto ya establecido al menos en parte, es la idea que se defiende desde IFEMA y el más sólido de todos. El recinto ferial de Madrid bien podría acoger esta carrera o en su defecto una de la Formula E, la velocidad eléctrica, algo que ya se ha planteado en alguna ocasión. De lo que no hay duda alguna es que en marzo de 2023 será la sede de la primera exposición histórica e itinerante por todo el mundo sobre la Fórmula 1. Auspiciada por el organizador, este evento único con entradas a veinte euros mostrará la historia, tecnología, y héroes del deporte desde sus inicios.

Resulta bastante sintomático que hayan elegido Madrid, y no Londres, Nueva York, u otras capitales de calado. El que está detrás de toda la jugada es José Vicente de los Mozos, uno de los directivos de la automoción más notables a nivel europeo. Hasta hace días presidió la filial española de Renault al tiempo que hacía lo propio con el recinto ferial. Abandona su cargo en la marca del rombo y en lo sucesivo tendrá tiempo suficiente como para trabajar alrededor de un plan que avanza sustentado a base de financiación privada.

Los costes del montaje serían altos, y todo el material utilizado (kilómetros de muro de hormigón, y altas vallas de protección, por ejemplo) necesitarían un gigantesco almacén, a lo que habría que sumar los entre 25 y 30 millones del canon anual. Este plan encaja con la legalidad de la cláusula contractual que permitiría la coexistencia de dos carreras en el mismo territorio nacional, algo con lo que no simpatiza enteramente la Fórmula 1, pero no ha sido descartado por Domenicali en su breve charla con los medios en un evento celebrado en Pamplona.

Las palabras del directivo italiano encajan con las sensaciones captadas por los emisarios que pusieron sus pies en Madrid dos semanas antes. El gobierno regional madrileño tiene previstas más reuniones sin fecha fijada con los organizadores, que tendría que tomar una decisión con miras a 2026 —puede que antes—. En ese año muchos esperan un especial brillo del certamen al llegar los nuevos motores híbridos que funcionarán con combustible sintético, con un muy bajo nivel de emisiones, y la mitad de su energía será obtenida de forma regenerativa. La Fórmula 1 quiere ser un deporte de cero emisiones, y la fecha para que las piezas terminen de encajar es 2030. Uno de sus pasos de gigante podría darse en Madrid. Bueno… así es como se venderá si es que esto acaba ocurriendo. 

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