El librero y activista Gui Minhai, crítico con el Partido Comunista de China, ha sido condenado a diez años de cárcel

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El librero y activista Gui Minhai, crítico con el Partido Comunista de China, ha sido condenado a diez años de cárcel

El librero y activista sueco Gui Minhai, propietario de una editorial especializada en libros críticos con el Partido Comunista de China (PCCh), ha sido condenado a 10 años de cárcel por «difundir ilegalmente información clasificada» en el extranjero. El suyo es uno de los casos más enrevesados y polémicos en el sistema legal chino.

El activista se declaró culpable y no apeló su sentencia, que también incluye la pérdida durante cinco años de sus derechos políticos, según anunció la pasada noche del lunes el Tribunal Popular Intermedio de Ningbo, ciudad natal de Gui. En China es habitual que los funcionarios investigados o condenados por delitos de corrupción muestren públicamente su arrepentimiento. Varios medios internacionales consideran que Gui no está actuando con libertad y que es forzados a declarar bajo presión.

Por el momento no ha quedado claro si había renunciado a su nacionalidad sueca. China no reconoce la doble ciudadanía, y los extranjeros deben renunciar a toda otra nacionalidad una vez que adoptan la china.

El caso de Gui ha provocado fuertes tensiones diplomáticas entre Estocolmo y Pekín, e incluso la exembajadora sueca en Pekín se ha visto envuelta en un proceso judicial después de que la Fiscalía presentase cargos contra ella por organizar una reunión secreta relacionada con el librero, preso desde hace años.

El pasado mes de noviembre, ambos países volvieron a enzarzarse en esta disputa diplomática después de que la ministra sueca de Cultura, Amanda Lind, entregase un premio en ausencia al librero, a pesar de que el embajador chino en Estocolmo había advertido de que la participación de cualquier representante gubernamental en el acto conllevaría la prohibición de su entrada en China.

Los problemas de Gui Minhai con el régimen comenzaron en otoño de 2015 cuando cinco editores y libreros de Hong Kong críticos con Pekín desaparecieron misteriosamente para reaparecer bajo custodia china meses más tarde, aunque todos menos él fueron liberados poco después tras la presión internacional. Gui aseguró entonces en un mensaje de televisión que había vuelto a China para asumir su responsabilidad por la muerte de una joven a la que supuestamente había atropellado en 2003.

El librero fue liberado en octubre de 2017 tras cumplir una condena de dos años, pero meses después fue detenido de nuevo por las autoridades chinas en un tren cuando se dirigía a Pekín junto con diplomáticos suecos para realizarse un chequeo médico en la embajada de Suecia y, desde entonces, ha permanecido retenido.

En una nueva comparecencia ante los medios declaró hace dos años que había sido manipulado por las autoridades suecas, que, aseguró, querían sacarlo del país «de forma ilegal». En aquella entrevista vertió numerosas críticas al país europeo.