El Máximo tribunal de Brasil reabre el debate sobre la liberación de Lula

Política y conflictos

El Máximo tribunal de Brasil reabre el debate sobre la liberación de Lula
Foto: Denis Ferreira Netto

El máximo tribunal de Brasil reanuda este martes el debate sobre un pedido de liberación de Luiz Inácio Lula da Silva, tras unas revelaciones que han planteado dudas sobre la imparcialidad de la investigación anticorrupción Lava Jato que mandó a la cárcel al exmandatario de izquierda.

La segunda corte del Supremo Tribunal Federal (STF) ha colocado en su agenda el análisis habeas corpus presentado por los abogados de Lula después de que uno de sus cinco jueces liberara la causa para que continuara su examen.

El pedido de la defensa para liberar al exmandatario ha recibido dos votos en contra antes de la interrupción del proceso, pero los magistrados del Supremo pueden modificar su opinión mientras duren los debates.

Lula cumple desde abril de 2018 una pena de ocho años y 10 meses desde abril de cárcel como presunto beneficiario de un apartamento en el litoral paulista concedido por una constructora para obtener contratos en Petrobras.

Gilmar Mendes decidirá además, según la prensa, debatir el 25 de junio otro recurso que cuestiona la imparcialidad del exjuez Sergio Moro, autor de la condena en primera instancia, por haber aceptado en enero ser ministro de Justicia y Seguridad Pública del presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro.

Esa tesis ha ganado fuerza después de las revelaciones que hizo el domingo el portal The Intercept Brasil sobre mensajes entre los fiscales de Lava Jato y entre éstos y Moro, con la aparente intención de perjudicar a Lula políticamente e impedir el retorno del Partido de los Trabajadores (PT) al poder.

La Operación Lava Jato, la mayor investigación anticorrupción de Brasil que ha llevado a la cárcel a decenas de políticos y empresarios, fue puesta en jaque tras esas revelaciones.

El Consejo Nacional del Ministerio Público ha abierto una investigación disciplinaria para determinar si los fiscales mencionados cometieron una «falta» a sus funciones, como la de no mantener equidistancia con el juez Moro y tener una actuación «político-partidaria».

El fiscal Deltan Dallagnol, jefe del grupo de trabajo de Lava Jato, ha afirmado este lunes que las sospechas de motivaciones partidistas son «una teoría de la conspiración sin fundamento» y ha denunciado un ataque cibernético «gravísimo» contra su equipo.

«Es normal que fiscales y abogados conversen con el juez, incluso sin la presencia de la otra parte. Lo que debe verificarse es si en esas conversaciones ha existido confabulación o si se ha violado la imparcialidad», algo que a su criterio no ocurrió, ha asegurado en un vídeo.

Las revelaciones de The Intercept han sacudido los ámbitos políticos y jurídicos de Brasil. Su confundador Glenn Greenwald fue quien reveló en 2013 las filtraciones de Edward Snowden sobre los programas de vigilancia masiva implementados por la NSA estadounidense.

El diputado Eduardo Bolsonaro, uno de los tres hijos del jefe de Estado dedicados a la política, ha recordado a su electorado que, más allá de cuestiones jurídicas, la ola ultraconservadora que llevó al poder a su padre estuvo en gran parte alimentada por la inquina contra Lula. «Nada cambia el hecho de que Lula robó y dirigió la mayor organización criminal del mundo, responsables del escándalo del ‘petrolazo’ (Lava Jato), entre otros (…). Brasil es rico pero no es potencia a causa de ladrones como Lula», ha escrito.

Las revelaciones han llegado en un momento en el que Bolsonaro trata de dejar atrás las querellas dentro de su propio campo para avanzar con las reformas económicas que los mercados consideran indispensables para dinamizar al país, amenazado por la recesión. Informa, AFP.