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El cante de Granados

Foto: Marsical | EFE

Francisco Granados ha aportado al juez del Caso Púnica nuevos documentos. Ahora suelta unas facturas de la Consejería de Justicia de entre 2003 y 2008, cuando era consejero Alfredo Prada, y dice que las facturas podrían ser falsas y haber servido para pagar los gastos electorales del PP. Lo de la corrupción en general es insoportable, y lo de estos corruptos como Granados que vomitan información a plazos es desesperante. Creo que este hombre nos está tomando el pelo a todos, además de considerar que su estrategia de defensa es calamitosa. Otra cosa es el corrupto que decide colaborar con la Justicia y cuenta la verdad, aportando las pruebas de que dispone. Pero en este hombre se percibe a distancia desde hace tiempo un afán de ajustar cuentas políticas que le resta credibilidad. Granados debería entregar de golpe, de una vez, todo el material que tiene para acreditar la mierda en la que vivían, el dinero que entre todos han robado, pero de golpe, de una vez, no a plazos, buscando con cada entrega debilitar a quienes fueron sus amigos y hoy son enemigos a los que quiere abatir a toda costa y sin escrúpulos, como no los tuvo para la mangancia a braga quitada.

Pensar que este hombre fue durante años una de las personas de máxima confianza de Esperanza Aguirre, junto a Ignacio González, es aterrador. ¡En qué manos estuvieron la Comunidad de Madrid y el PP madrileño! Bien está que, aunque tarde, se haga justicia, pero la lentitud de nuestra magistratura aleja la Justicia con mayúsculas. Al eternizarse la fase de instrucción de los sumarios todo se convierte en una ciénaga en la que cada poco un acusado larga una perorata o aporta unos documentos buscando titulares y aperturas de informativos, pero la cosa no avanza, no vemos la luz, y cuando llega el día del juicio las esperanzas de Justicia están agotadas, y las condenas llegan tarde, para los acusados, y para el personal, que percibe todo como una componenda, aunque no lo sea.

Y me parece esencial insistir en que la corrupción nunca acabará si no se per4sigue duramente también a los corruptores, a los empresarios que no saben competir en buena lid y se acercan a los partidos en el Gobierno con la pasta fresca, y negra, para ganar contratos millonarios de obra pública. Nunca desaparecerá la corrupción si sigue habiendo empresarios dispuestos a enfangarse y partidos felices de recibir financiación ilegal a cambio de conceder contratos a quien actúa con ese desahogo vergonzoso. Porque unos y otros saben que al final, la fiesta la pagamos entre todos los ciudadanos.

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