Amando de Miguel

African grafitti

Los grafitos artísticos han llegado a los muros de África. Los tres niños actuales, perfectamente equipados, contemplan el mural naïf, donde se representan escenas de su pasado tribal de sometimiento.

Opinión

African grafitti
Amando de Miguel

Amando de Miguel

Sociólogo español, colaborador habitual de medios de comunicación. Es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense. Realizó estudios de postgrado en la Universidad de Columbia y ha sido profesor visitante en las de Yale y Florida y en El Colegio de México.

Los grafitos artísticos han llegado a los muros de África. Los tres niños actuales, perfectamente equipados, contemplan el mural naïf, donde se representan escenas de su pasado tribal de sometimiento.

Los grafitos artísticos han llegado a los muros de África. Los tres niños actuales, perfectamente equipados, contemplan el mural naïf, donde se representan escenas de su pasado tribal de sometimiento. Su actitud podría ser de asombro y distancia. Quizá sueñen con un país moderno y mejor equipado.

Es extraño. El continente africano fue el primero en ser descubierto y cartografiado (solo en la costa) por los europeos, pero el último en llegar a la plenitud económica y política. Siempre se dieron razones geográficas para ese retraso. Por ejemplo, resulta que los ríos africanos son difícilmente navegables, a diferencia de los de otros continentes. Eso dificultó en su día la exploración europea.

Otra paradoja es que los territorios africanos pasaron a convertirse en colonias y luego en repúblicas independientes con fronteras trazadas sobre el mapa. Se levantaron así naciones artificiales que acabaron siendo absorbidas por la estructura tribal. Las endebles democracias sobre el papel dieron paso a dictaduras étnicas de una crueldad inusitada. Los manuales de Ciencia Política hablan del “despotismo oriental”, pero deberían fijarse también en las satrapías africanas.

El proceso político africano ha sido tan traumático que quizá sea el momento de replantear la posibilidad de que algunas de esas nuevas naciones vuelvan al estatuto de protectorados. Ahora lo serían bajo el mandato de las Naciones Unidas  o de otras organizaciones supranacionales. Como es de esperar, a esa salida racional se opone el nacionalismo exacerbado de las antiguas etnias. La única institución organizada en muchos países africanos es el Ejército. Así pues, los cuartelazos están a la orden del día.

La mayor parte de los africanos todavía no han alcanzado el estadio de la modernización demográfica. Es decir, hay todavía demasiados nacimientos y óbitos. Las epidemias diezman la población;  otro resto del pasado injusto.

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