Paula Martin

Ahogado en un mar de lágrimas

Siempre fue más fácil mirar hacia otro lado. No ayuden si no quieren, no ayuden si no creen que les corresponde, pero al menos sean honestos y no cobardes, conozcan la realidad… Es lo mínimo que podemos hacer.

Opinión

Ahogado en un mar de lágrimas

Siempre fue más fácil mirar hacia otro lado. No ayuden si no quieren, no ayuden si no creen que les corresponde, pero al menos sean honestos y no cobardes, conozcan la realidad… Es lo mínimo que podemos hacer.

Miren bien la imagen. Y no, no me vengan con que los periodistas no tenemos moral, tampoco ética y que solo buscamos el morbo. No, señores. Es la pura realidad. La realidad a la que algunos prefieren no mirar. La realidad que duele, pero que es. La cruda realidad. La dolorosa realidad. La espantosa realidad.

La imagen del bebé sirio ahogado es solo un ejemplo de los muchos que se podrían utilizar para dar cuenta de lo que sucede en esa parte del mundo que preferimos obviar. Y esta vez no es África, es Europa.

Creemos estar en una burbuja que nos protege y nos aísla del dolor ajeno… pero algún día nos llegará y esa burbuja se romperá. De hecho, muchos ya lo vivieron y no se acuerdan. ¿Cómo creen que se denominaba a aquellos que huían de la Guerra Civil y del Franquismo? Sí, señores: refugiados. Nosotros, los españoles, también lo fuimos. Pero aquí, en la tierra del flamenco, los toros y el vino, se nos han olvidado nuestros orígenes… tanto a la hora de huir como a la de emigrar. Ahora son otros los que lo sufren y por ello nos da exactamente igual. Y si los periodistas mostramos imágenes así, somos los malos de la película. Y, miren, prefiero ser “la mala” y tener la conciencia tranquila ya que al menos conozco lo que está pasando, que obviar el sufrimiento de tantos miles de personas.

Siempre fue más fácil mirar hacia otro lado. No ayuden si no quieren, no ayuden si no creen que les corresponde, pero al menos sean honestos y no cobardes, conozcan la realidad… Es lo mínimo que podemos hacer.

Este bebé murió ahogado, como su hermano, como probablemente sus padres, como otros tantos que buscaban una vida mejor, que huían de una guerra cruel y despiadada. Terminaron ahogados en un mar… y permítanme añadir: “de lágrimas”. Ojalá que sus muertes no sean en vano y esas imágenes nos hagan reflexionar y actuar.

“Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.” Ryszard Kapu?ci?ski.

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