Natalia Angulo Haynes

Al rojo vivo

El país sumido en una auténtica crisis económica, cientos de inmigrantes subidos a una valla esperando la oportunidad de una vida mejor, millones de españoles en paro.. pero cuando hay fútbol se aparcan los problemas y se enciende la televisión.

Opinión

Al rojo vivo

El país sumido en una auténtica crisis económica, cientos de inmigrantes subidos a una valla esperando la oportunidad de una vida mejor, millones de españoles en paro.. pero cuando hay fútbol se aparcan los problemas y se enciende la televisión.

El país sumido en una auténtica crisis económica, cientos de inmigrantes subidos a una valla esperando la oportunidad de una vida mejor, millones de españoles en paro.. pero cuando hay fútbol se aparcan los problemas y se enciende la televisión.

Final de partido increíble, un Sevilla – Valencia desigual en el que el Sevilla logra clasificarse tras un saque de banda de Fazio y gracias a un gol de Mbia en el descuento de la lucha que mantenía con el Valencia (3-1) y que le da la oportunidad al Sevilla de ser el representante español y jugar la Final de la Europa League.

El partido estuvo perdido todo el tiempo ante un Valencia muy superior al conjunto andaluz, un Valencia que jugó de forma muy inteligente ante un Sevilla muy apagado y que siempre bailó al ritmo que le impuso su rival. Y de repente, en la última acción del partido el fuego vuelve a nacer en el equipo rojo que arde en llamas y saca de las cenizas la fuerza suficiente para colarse en la final de Turín.

El Sevilla salió presionando demasiado, buscando entorpecer las jugadas de su rival, quién, y siguiendo las indicaciones del técnico valencinista Juan Antonio Pizzi que había pedido intensidad, paciencia e inteligencia a sus jugadores, cumplió perfectamente con su papel, jugaron con mucha cabeza y en pocos minutos se hicieron con el control del partido, apoyados por una grada entregada. Tan sólo había pasado media hora y el Valencia ya había empatado una eliminatoria.
Todos los balones eran para el Valencia y el Sevilla, incapaz de marcar el ritmo que exigía el partido fue perdiendo fuelle. A los veinte minutos, Feghouli encontró un corredor en el área sevillista y recortando magníficamente mandó el balón a gol por la escuadra del palo corto.

Mestalla los apoyaba y el Valencia siguió cumpliendo cuando Jonas marcaba el segundo desde la izquierda. El Sevilla empezó a despertar y recobrarse y comenzó a acercarse con más peligro al área de Alves y a ocho minutos del descanso impide un gol de Reyes que dejó la eliminatoria en tablas. En la reanudación, el Sevilla niveló el juego pero tras un saque de esquina Mathieu marcó el tercero y último. Y después se obró el milagro, los de Pizzi llegaron a estar en el marcador 3-0 y ya se veían ganadores cuando el gol de Mbia en el último minuto del tiempo añadido metió al Sevilla en la final. El Valencia jugó con mucha cabeza pero el Sevilla jugó con el corazón.

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