Aloma Rodríguez

Alarma

"Alguien me dice que ha estado media hora subiendo y bajando las escaleras de su edificio y me parece una gran idea durante dos minutos. Todo dependerá de las consecuencias de la pandemia, que aún son imprevisibles"

Opinión

Alarma
Foto: Jorge Zapata
Aloma Rodríguez

Aloma Rodríguez

Licenciada en Filología Hispánica. Ha publicado "París tres", "Jóvenes y guapos", "Solo si te mueves" y "Los idiotas prefieren la montaña", todos en Xordica. Es miembro de la redacción española de Letras Libres y colabora con diferentes medios.

Hace ocho días que se supo que se cerraban los centros educativos de Madrid, me enteré en el vestuario de la piscina, mientras mi hijo nadaba: la maternidad lo disloca todo, hasta las citas de Kafka. Desde entonces ha pasado una eternidad. El último día antes del cierre los niños fueron a clase con normalidad, como si al día siguiente no fuera a abrirse para ellos –y sus padres– una situación excepcional, entre el absurdo y la neurosis. No son vacaciones, nos dicen quienes siempre tienen a mano la lección, a esos no los para ni el coronavirus, están en todas partes y siempre saben lo que habría que haber hecho para evitar la catástrofe cuando ya ha pasado todo. Cuando tienes hijos, vacaciones y fines de semana deja de estar asociado al ocio y a un cierto relax, se parece bastante a esto: tus hijos están contigo todo el tiempo –lo cual, dependiendo de los hijos y los padres, es hasta agradable– y hay que prepararles comida –cinco veces al día–, acompañarlos al baño, darles un vaso de agua, ayudarles a recortar, etc. Se trata de intentar que acaben el día vivos y sin haber destrozado la casa demasiado. Sabemos que no son vacaciones al uso porque hay que compaginarlo con el teletrabajo en el mejor de los casos.

Hace una semana fue el último día de nuestras rutinas. Pero la cosa no dejó de dar vuelcos: bulos sobre el cierre de Madrid, el cierre de centros educativos se extendía como una mancha de aceite. Miramos las noticias de manera compulsiva porque iban a cerrar los bares, después de que cerraran los museos; se filtró que se declararía el estado de alarma, como sucedió finalmente el sábado, aunque se anunció el viernes. Aún quedan flecos sueltos sobre eso, los económicos, además de las peluquerías, que deberían resolverse hoy. Los grupos de Whatsapp se llenan de consejos para pasar la cuarentena: 70 ideas para hacer con niños en casa; las mejores ideas de manualidades para hacer con niños; conciertos online; visitas a museos online; cine online; series online; yoga online; zumba online; hasta libros y meditación; vamos, que te ayudan a estar contigo y a sobrellevar tu vida. Aún no sé si es todo una frivolidad, un disparate, si quienes se lo toman con naturalidad resultarán ser demasiado conformistas o si los que se llevan el papel higiénico tendrán razón. Alguien me dice que ha estado media hora subiendo y bajando las escaleras de su edificio y me parece una gran idea durante dos minutos. Todo dependerá de las consecuencias de la pandemia, que aún son imprevisibles.

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