Pablo Iglesias

América Latina y Europa del Sur

En 1991, Mark Eyskens, ministro de Exteriores de Bélgica dijo que Europa era un gigante económico, un enano político y un gusano militar

Opinión

América Latina y Europa del Sur

En 1991, Mark Eyskens, ministro de Exteriores de Bélgica dijo que Europa era un gigante económico, un enano político y un gusano militar

«O nos desarrollamos todos, o no habrá desarrollo para nadie» ha dicho el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la II Cumbre Extraordinaria ALBA-TCP-Petrocaribe, que se ha celebrado en Caracas. Los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y Petrocaribe han acordado allí crear una zona económica complementaria al Mercado Común del Sur (Mercosur) y a la Comunidad del Caribe (Caricom). 

La potencia económica, política y demográfica de los países latinoamericanos va en aumento y parece que buena parte de los dirigentes del cambio que se ha producido en la última década en la región, han tomado conciencia de su emergencia geopolítica. Allí hay gobernantes patriotas capaces de mantener a raya a las corporaciones y a los poderes financieros y que, al mismo tiempo, están sabiendo dotarse de instrumentos políticos supranacionales para defender su desarrollo social, necesariamente compartido.

¿Y mientras en Europa? En 1991, Mark Eyskens, ministro de Exteriores de Bélgica dijo que Europa era un gigante económico, un enano político y un gusano militar. El Tratado de Maastricht no hizo sino profundizar en esa situación y el estallido de la crisis en 2008 reveló a las claras lo que Perry Anderson llama el simulacro europeo de federalismo; en cuanto las cosas se pusieron feas no hubo ningún tipo de instrumento de cohesión que protegiera a los ciudadanos. De hecho, la única cohesión de Europa fue la imposición por parte de Alemania y la troika de programas de austeridad que están condenando a la miseria social a buena parte de las poblaciones de la europeriferia. Digámoslo claramente, el modelo europeo actual nos quiere como el patio trasero, precario y barato, del gigante euroalemán.

Por eso hacen falta patriotas en el Sur de Europa que recuperen los instrumentos soberanos en todas las claves (local, subestatal, estatal y regional) para que llegue un día en el que podamos sentirnos orgullosos de lo que realmente da dignidad a los ciudadanos; los servicios públicos y el bienestar. Si algo está demostrando América Latina es que se puede.

Más de este autor

Suárez: el político que sabía correr

Desaparece hoy un político de los pocos que encarnó la “virtú” política para ser uno de los conductores de la transición que dio origen al régimen político español actual.

Opinión

Más en El Subjetivo

Anna Maria Iglesia

Los diarios de mujeres: confinamiento y transgresión

“Cuanto me alegra escapar, para venir a mi página libre” escribía Virginia Woolf el 9 de noviembre de 1939 en su diario, que había comenzado en 1915 y que redactaría hasta el final de sus días, hasta que el 28 de marzo de 1941 decidiera quitarse la vida en las aguas del río Ouse. Escrito […]

Zibaldone