Manuel Aguilera

Aparta de mí ese cóctel

El pentotal de sodio induce a la inconsciencia, el bromuro de pancuronio relaja los músculos para evitar los espasmos y el cloruro de potasio paraliza el corazón provocando la muerte. Así funciona el macabro cóctel de la inyección letal.

Opinión

Aparta de mí ese cóctel

El pentotal de sodio induce a la inconsciencia, el bromuro de pancuronio relaja los músculos para evitar los espasmos y el cloruro de potasio paraliza el corazón provocando la muerte. Así funciona el macabro cóctel de la inyección letal.

El pentotal de sodio induce a la inconsciencia, el bromuro de pancuronio relaja los músculos para evitar los espasmos y el cloruro de potasio paraliza el corazón provocando la muerte. Así funciona el macabro cóctel de la inyección letal. El tiempo esperado de respuesta oscila entre los 7 y los 10 minutos. Parece que esta teoría y su cuidado planteamiento, nudo y desenlace -que intenta humanizar el inhumano acto de matar a una persona legalmente- no funciona en el sentido más amplio de la palabra.

La familia de Ángel Nieves Díaz –condenado a muerte en Florida por un asesinato cometido en 1979- pudo comprobar hasta qué punto la inyección letal no es más que una manera de sepultar la crueldad con más crueldad. Nieves Díaz, de origen puertorriqueño, padeció una agonía durante 34 minutos en la que según el testimonio de su prima “movía los ojos hacia arriba y hacia abajo. El pecho se movía de manera agitada, sufriendo, sufriendo mucho”. A raíz de ese incidente la pena de muerte fue suspendida temporalmente en Florida, pero ahora funciona de nuevo a pleno rendimiento. El miércoles Robert E. Hendrix -condenado por el asesinato de su primo y la esposa de éste embarazada- se convirtió en el octogésimo sexto ajusticiado en el estado del sol desde el restablecimiento de la pena capital en 1976.

Horas antes de que muriera Hendrix, la Corte Suprema de Oklahoma suspendió en el último minuto la ejecución de dos reclusos porque las autoridades mantienen en secreto la información sobre los fármacos con los que elabora el cóctel letal. Clayton Lockett y Charle Warner son los nombres de los reos que al igual que Hendrix y Nieves Díaz cometieron crímenes execrables. No quisiera nunca situarme a su altura moral aunque hubiera una ley que me amparara.

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