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Apuntes para una campaña electoral en dos tiempos

Foto: Domenico Stinellis | AP

Aunque parezca que ya estamos en campaña –¿alguna vez dejan de estarlo los políticos?–, oficialmente aún no ha arrancado. Con las listas ya cerradas, depuradas, purgadas, los pucherazos descubiertos y resueltos y los fichajes estrella ya descubiertos y estrenándose con patinazos, la campaña electoral para las elecciones generales comenzará el 12 de abril. Nos queda una semana y media de calma chicha, que ni es calma ni es chicha. Estas elecciones plantean una novedad, por primera vez, el bloque que se presenta fragmentado es el de la derecha. En ese flanco, el electorado tiene una variedad de elección desconocida hasta hoy. Pero para no contradecir el dicho ni los clichés, ya está la izquierda madrileña: la atomización del partido antes conocido como Ahora Madrid dará lugar a al menos cuatro candidaturas. Dependiendo del resultado de Unidas Podemos, el nombre con el que concurre a las elecciones el partido liderado por Pablo Iglesias, en las generales Íñigo Errejón podría intentar hacerse con el partido, además.

Las elecciones generales del próximo 28 de abril se plantean de manera plebiscitaria desde los dos bandos, y eso complica las cosas, sobre todo para futuros pactos transversales. Todo está abierto. Las encuestas dicen que a día de hoy el bloque de la derecha no suma mayoría absoluta. Y dicen que el PSOE será la fuerza más votada. El resultado de estas elecciones requerirá de cintura y negociaciones, si se quiere evitar un bloqueo. El cordón sanitario impuesto por Albert Rivera al PSOE, al que acusa de estar fuera de la constitución, aleja una de las posibilidades más atractivas de gobierno para muchos electores: la reedición del pacto del abrazo. A pesar de las rotundas negaciones y la extensión del veto al PSOE en Madrid, muchos piensan que si suman acabarán por pactar.

Sin quitarles importancia, la tienen y mucha, me preocupa todavía más la próxima cita electoral, las elecciones europeas del 26 de mayo. La coincidencia en la fecha con muchas autonómicas y municipales hará que suba la participación en España. Pero donde más me preocupa el resultado es en Italia o Hungría, donde el populismo de derechas ya ha triunfado y exhibe un antieuropeísmo sin escrúpulos ni complejos. No sé qué pasará en las generales, pero sé que prefiero una Unión Europea fuerte, en la que el peso de la internacional nacionalista sea mínimo, ya que no va a desaparecer, y en la que domine la idea de una Europa sin fronteras. Solo con Europa podemos enfrentarnos a los retos que ya están aquí: el cambio climático, la inmigración, el fortalecimiento del Estado de bienestar, ¿otra crisis? Así, además, se demostraría que Steve Bannon es un gran propagandista de sí mismo, pero no tan buen estratega como asegura.

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