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Aquí, uno que sí la ha entendido

España es un país amenazado de liquidación. Ni los atentados, ni un golpe de Estado estuvieron tan cerca de doblegarla

Foto: Victor Lerena | EFE

Es posible que Cayetana Álvarez de Toledo se explicase mal, es posible también que algunos no hiciesen grandes esfuerzos por entenderla, pero a otros sí que nos parece que su opinión sobre la situación política cuando ETA mataba comparada con la actual es comprensible y defendible. Desde luego, el horror de cientos de asesinatos durante decenios es algo difícilmente igualable, pero desde el punto de vista de las instituciones y del sistema democrático al que se atacaba se puede decir que entonces funcionaron con sentido de Estado, incluidos los partidos políticos, salvo el brazo legal de los etarras. Libraron la batalla, vencieron a ETA, y además mantuvieron junto a un país cuyo progreso económico y social desde 1978 hasta hoy –o hasta hace poco- es innegable.

La paradoja en la que se basa el juicio crítico de la actualidad es que, derrotado el terrorismo, sus fines disgregadores han avanzado sin cesar porque los partidos otrora responsables, incluido el PSOE a partir del 11 de marzo de 2004, o se han unido al proceso separatista o han mirado hacia otro lado. Esto último, naturalmente, es lo que ha hecho el PP de la era Rajoy. Para acabar de redondear la faena, la decadencia de ETA coincidió, como ahora vamos sabiendo en detalle, con la zambullida de los dos grandes partidos nacionales en la corrupción, cada uno de ellos con sus modalidades preferidas y con el PSOE destacadísimo en el total de millones de euros robados.

Al borde del año 2020, con un Parlamento ingobernable, un sistema de partidos desprestigiado, un frenazo económico que el previsible Gobierno de izquierdas convertirá muy probablemente en recesión, con las arcas del Estado vacías y los secesionistas en el poder en Cataluña y en el País Vasco –menos ruidoso, el PNV se apresta a sacar concesiones decisivas de Pedro Sánchez-, España es un país amenazado de liquidación. Ni los atentados, ni un golpe de Estado estuvieron tan cerca de doblegarla.

A todo ello se une la falta de perspectivas ante los próximos años. El centro-derecha, artífice de la mayor parte de los avances socioeconómicos, está descabezado tras el hundimiento de Ciudadanos, los regeneracionistas que parecen haberse quedado por el camino. Nadie habla, claro está, de la reforma del sistema electoral sin la cual el país no va a poder estabilizarse y recuperar un rumbo civilizado y europeo. Si alguien no ve todo esto será porque está instalado en uno de los extremismos… o porque no quiere, como no han querido entender a la historiadora, periodista y diputada.

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