Carlos Carnicero

Argentina no olvida

Néstor Kirchner y Cristina Fernández han hurgado en las tinieblas del periodo militar y han puesto a cientos de responsables de crímenes políticos a disposición de los tribunales

Opinión

Argentina no olvida

Néstor Kirchner y Cristina Fernández han hurgado en las tinieblas del periodo militar y han puesto a cientos de responsables de crímenes políticos a disposición de los tribunales

Argentina no tuvo una transición fácil desde la última dictadura a la democracia. El error y horror de la guerra de Las Malvinas puso contra la cuerda a los militares en su huída hacia delante. Raúl Alfonsín tuvo que hacer frente a los sindicatos peronistas y a las amenazas militares. Un gobierno casi imposible, en medio de una brutal crisis económica y las asonadas de los “caras pintadas”.  Una ley de punto final, posteriormente revocada, pretendía la exculpación de los militares que participaron en el golpe militar de 1978 y en la posterior represión que asesinó e hizo desaparecer no solo a militantes izquierdista sino a todo aquel que osó poner resistencia al gobierno ilegítimo. El argumento de “obediencia debida” finalmente no prevaleció.

Tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández, en sus respectivos mandatos, han hurgado en las tinieblas del periodo militar y han puesto a cientos de responsables de crímenes políticos a disposición de los tribunales.

Se siguen conociendo listas negras y sucesos oscuros, mientras miles de cuerpos de desaparecidos permanecen inaccesibles al entierro digno de sus familias.

Cada dictadura tiene su propio final; cada transición a la democracia, su propia naturaleza. En algunas antiguas dictaduras latinoamericanas no se entiende la forma en la que en España se han defendido los derechos y la dignidad de las víctimas del franquismo. Y surgen iniciativas penales para esclarecer abusos cometidos sobre personas que tienen raíces en esos países. Y se pretende que el peso de la justicia universal caiga sobre los responsables españoles de aquellos atropellos.

La memoria es un requisito para la reconciliación, incluso para el olvido. Y que cada deudo tenga la posibilidad de dar sepultara digna a la víctima que sufrió la ignominia de las dictaduras.

Y Argentina sigue tenaz en el conocimiento más estricto posible de los abusos que sufrieron sus ciudadanos durante el periodo del gobierno militar. Estas iniciativas no pueden conciliar sino admiración y respeto.

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