THE OBJECTIVE
Johani Carolina Ponce

¿Asesinatos selectivos?

Uno de los delirios de Hugo Chávez en el proceso de instaurar la revolución bolivariana del siglo XXI (en minúsculas con deliberada intención) fue cambiar el huso horario de Venezuela y los nombres de instituciones.

Opinión
Comentarios
¿Asesinatos selectivos?

Uno de los delirios de Hugo Chávez en el proceso de instaurar la revolución bolivariana del siglo XXI (en minúsculas con deliberada intención) fue cambiar el huso horario de Venezuela y los nombres de instituciones.

Uno de los delirios de Hugo Chávez en el proceso de instaurar la revolución bolivariana del siglo XXI (en minúsculas con deliberada intención) fue cambiar el huso horario de Venezuela y los nombres de instituciones, ministerios y hasta la de un ícono de Caracas: el Parque Nacional El Ávila. La montaña emblema de la segunda ciudad más peligrosa del mundo, fue rebautizada como Waraira Reipano. Se hizo con el supuesto propósito de rescatar nombres autóctonos en lo que el teniente coronel quiso denominar como “la resistencia indígena” ante la colonización española, que incluyó entre otros actos, la destrucción de la estatua de Cristóbal Colón en las cercanías de la Plaza Venezuela. Habría que preguntar concretamente cuál fue la “resistencia” en el caso específico de Venezuela. ¿Pero por qué traer a colación toda esta historia? Porque precisamente allí en El Ávila, el pulmón de la capital, fueron asesinados dos parientes de dos reconocidos líderes opositores. Gustavo Giménez quien era hermano de Mariana Giménez, exesposa de Carlos Ocariz, alcalde del municipio Sucre (perteneciente a la Gran Caracas) y Luis Daniel Gómez, hermano de crianza de Leopoldo López, quien es el coordinador Nacional del partido Voluntad Popular. López está preso en la cárcel militar de Ramo Verde desde hace 50 días y lo acusan de instigación pública, daños a la propiedad, determinador en el delito de incendio intencional (autor intelectual) y asociación para delinquir, el exalcalde de Chacao podría pasar hasta 13 años en prisión.

Cada día que pasa las muertes se convierten en ordinarios números y como dijo un joven manifestante de la Plaza Altamira, “morir en Venezuela de manera violenta es algo normal, así que hacerlo aquí luchando por la libertad se justifica”.

Lo que resulta difícil en este momento -en que las puertas de una guerra civil están más que abiertas- es diferenciar los bandos. Los colectivos, que no son otra cosa que paramilitares motorizados arremeten contra manifestantes que usan bombas molotov y frascos de pintura, mientras el vicepresidente (yerno de Chávez) los felicita por su labor, y la Guardia, junto a la Policía Nacional Bolivariana no defienden el derecho a manifestar, sino que dispara contra ciudadanos desarmados. ¿Los asesinatos de Giménez y Gómez se suman a la lista usual de la violencia desbordada desde hace más de una década en Venezuela? ¿O pasan a ser parte de otra fase de la revolución denominada asesinatos selectivos?

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D