Eugenio Fouz

Autobús azul, autobús morado

Nadie de la plataforma HazteOír podía imaginar el impacto visual ocasionado por el graffiti de un autobús anaranjado en marcha. Era, eso sí, una metáfora moderna de la inquietud y la prisa

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Autobús azul, autobús morado
Eugenio Fouz

Eugenio Fouz

Netizen poet & blogger; profesor de Inglés. Soy twitter-adicto.

Nadie de la plataforma HazteOír podía imaginar el impacto visual ocasionado por el graffiti de un autobús anaranjado en marcha. Era, eso sí, una metáfora moderna de la inquietud y la prisa. El fluir de la comunicación a lo largo de autopistas de asfalto, cables de cobre y ondas magnéticas de las redes sociales. El mensaje, el eslogan no permanecerá inmóvil. Fueron estos, hay que reconocérselo, los pioneros de este soporte gráfico-textual de la brevedad dibujada en la carrocería de un vehículo de transporte urbano de pasajeros.

Tres líneas y un único mensaje. Su idea cuajó de tal modo que hubo una réplica inmediata de signo contrario. El tráfico de ideas fluyó a toda velocidad, cuesta abajo y sin frenos. La libertad de expresión y el ingenio se concentraron en los medios de comunicación perdiendo el tono respetuoso obligado al adversario en más de una ocasión.

Eso sucedía ayer. Hoy, un autobús azul se abría camino por las calles madrileñas. Podemos elegía la etiqueta #tramabús como lema de la campaña anticorrupción dirigida a revelar las maniobras irregulares del Partido Popular. El mensaje resumido en tres líneas alusivas a un discurso palindrómico de los clásicos de Rajoy “un vaso es un vaso, un plato es un plato” y un regusto amargo de cierre. El artista retrataba una colección de políticos y periodistas célebres con desigual fortuna, ya que pretendiendo dibujar la caricatura de un expresidente conservador, dotaba a este de un notable parecido con un guapo actor, y será cosa mía pero la cara de Pujol se me antoja similar a la de un joven Juan Manuel Serrat.

Cuando las dos Españas parecían aceptar el reto de la palabra surgía otro autobús morado procedente del otro lado, excesivamente personal y, en mi opinión, totalmente injustificado.

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