Roberto Herrscher

Ayotzinapa: Seis meses y ni un día de silencio

Con ellos empezó a despertarse el país. Contra el gobierno nacional, del PRI. Contra el alcalde, del PRD. Contra el ex presidente, que prometió apagar el fuego del narco y le echó petróleo, del PAN. Los tres partidos que se reparten el poder mientras el pueblo sufre y el país se hunde. “Todos somos Ayotzinapa”.

Opinión

Ayotzinapa: Seis meses y ni un día de silencio
Roberto Herrscher

Roberto Herrscher

Periodista, licenciado en sociología y profesor universitario. Master en Periodismo por la Universidad de Columbia y posgrado del Instituto para el Desarrollo de Periodismo Internacional de Berlín (IIJB), reside en Barcelona, donde dirige el Master de Periodismo BCNY.

Con ellos empezó a despertarse el país. Contra el gobierno nacional, del PRI. Contra el alcalde, del PRD. Contra el ex presidente, que prometió apagar el fuego del narco y le echó petróleo, del PAN. Los tres partidos que se reparten el poder mientras el pueblo sufre y el país se hunde. “Todos somos Ayotzinapa”.

Cuarenta y tres estudiantes en  un remoto colegio rural de México. Estudiaban para ejercer el oficio más necesario para construir una democracia: como maestros. Y un alcalde corrupto en connivencia con el narcotráfico los manda matar. Eso pasó hace seis meses en Ayotzinapa.

Estos crímenes vienen produciéndose desde hace dos décadas en el maravilloso y cruel México. Pero algo ha cambiado. Han pasado seis meses y ni un día se han callado las voces que reclaman justicia, verdad y cambio. Primero, los padres y madres de estos normalistas. Recorren el país clamando por sus hijos. ¿Dónde están? ¿Qué les hicieron? ¿Por qué? ¿Quién da la cara?

Con ellos empezó a despertarse el país. Contra el gobierno nacional, del PRI. Contra el alcalde, del PRD. Contra el ex presidente, que prometió apagar el fuego del narco y le echó petróleo, del PAN. Los tres partidos que se reparten el poder mientras el pueblo sufre y el país se hunde. “Todos somos Ayotzinapa”.

Y se despertaron también los periodistas, un colectivo que había permanecido sumiso y callado demasiados años. Ante una Plaza del Zócalo del DF llena, la minúscula figura y la voz quebrada de Elena Poniatowska leyó las mini-biografías de los 43 ausentes que había confeccionado el joven periodista París Martínez. Una leyenda viva del periodismo mexicano se alía con uno de los mejores reporteros de la última horneada.

La generación de Martínez está amenazada: según informes de Reporteros sin Fronteras, es más peligroso ser periodista en México que en Afganistán. Pero siguen en la lucha, han formado equipos y colectivos para investigar, publicar y defender sus derechos.

El que más me impacta es uno formado por mujeres: Periodistas de a pie. En estos días armaron un libro digital para recordar y seguir peleando. Convocaron a periodistas mexicanos y de otros países. Nos pidieron que eligiéramos una foto o una imagen y que escribiéramos un texto breve. La mayoría habla de las víctimas y de sus familiares.

Yo elegí una aguafuerte de Goya, de su tremenda serie Los desastres de la guerra. Se llama Enterrar y callar. Goya quiso decir, lo mismo que dicen hoy los padres de los estudiantes y los jóvenes periodistas de México, que hay que desenterrar la verdad y no hay que callar nunca más.     

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