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Baile de balón

Reaccionaron en cadena, recuperaron el ritmo y empezaron a preparar el terreno por si al portugués se le escapa de nuevo el oro

Abren las puertas. Suena la música. Entran los invitados, los comparsas y los que se cuelan. Todos buscan su lugar. Empieza el baile del balón. El mundo del fútbol se posiciona en la sala y hace sus corrillos entorno a los mejores. Comentan como la máxima autoridad se adelantó a la apertura con una parodia impresentable sobre Cristiano Ronaldo en un cenáculo universitario. Tras ese patinazo de Joseph Blatter, la prensa de la capital, sus entornos y Ancelotti saltaron como si les hubieran pisado un callo. Reaccionaron en cadena, recuperaron el ritmo y empezaron a preparar el terreno por si al portugués se le escapa de nuevo el oro. Consideran en Madrid que ya está bien de bailar con la más fea y el técnico del Real Madrid amenaza con una sentada si Cristiano se queda sin el galardón dorado. Mientras, don Carlo convoca a las masas a tomar asiento para la protesta, la esposa de Ribery se ha colocado al lado de la chimenea dejando un espacio para el trofeo. El jugador francés ya escucha música de violines y dice que está "a dos dedos de recoger el Balón de Oro". Sus compañeros del Bayern parece que le siguen el paso porque el galo ha asegurado que todos consideran que debe ganarlo. De Guardiola no ha dicho nada porque sabe que Pep, igual que Xavi, votaría primero a Messi y después a él. Del Bosque quizá le haya incluido como tercera opción en su carnet de baile pero a los que ha apuntado seguro es a dos españoles, Iniesta y Xavi. Mientras, Leo se ha sentado y no con Ancelotti precisamente. Una lesión le ha obligado y eso es lo que ahora realmente le ocupa y preocupa. Tanto, que ha decidido hablar para un medio de su país, desmentir infundios sobre la misma y demostrar una vez más su hambre de fútbol. "Mientras me sienta bien, jugaré lo que sea necesario. No tengo por qué ponerme límites". Ni siquiera los de un salón de baile. El puede. Porque sigue siendo el mejor.

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