Guillermo Garabito

Bárcenas, con la “peineta” floja

En España la factura es a lo sumo un gesto incómodo. Y cuando vienen a arreglarle a uno la persiana de su casa le preguntan por delante si va a querer factura. Por el tema de Montoro y el veintiuno por ciento.

Opinión

Bárcenas, con la “peineta” floja
Guillermo Garabito

Guillermo Garabito

Valladolid, 1992. Columnista en ABC CyL. Colaborador en Onda Cero Valladolid. Escritor sin café.

En España la factura es a lo sumo un gesto incómodo. Y cuando vienen a arreglarle a uno la persiana de su casa le preguntan por delante si va a querer factura. Por el tema de Montoro y el veintiuno por ciento.

A Bárcenas, que ahora quiere ser mártir de la Gürtel, le ha ocurrido que se le olvidó que tenía el dinero en Suiza. Como al hombre que devolvió un libro veinte años tarde en una biblioteca de San Francisco. El libro lo sacó su abuela ochenta años atrás. A Bárcenas debió de pasarle lo mismo con los dineros. Se le olvidó que los tenía –reiteradas veces– a la hora de declararlo a Hacienda. A Bárcenas, en horas bajas, después de demostrar que lo que le ponía era estar montado en el franco suizo ya no se le levanta ni la peineta.  De la España en la que Luis Bárcenas hizo fortuna sólo queda el “electrochotis” que ahora lleva su hijo por los escenarios. Ni siquiera los millones.

Cuando le preguntan por las facturas de todas esos negocios simplemente contesta que no tiene ninguna. En España la factura es una moda muy snob. Podíamos imaginarnos a Bárcenas de contable de una trama delictiva chupándose el índice para seguir contando más billetes, pero no como un coleccionista con ojo para la pintura. Ahora dice el extesorero que el PP no tuvo nada que ver. Como afirma Rubén Amón ese “tema mío” que ahora esgrime Bárcenas es la traducción en singular de “cosa nostra”.

Con los meses, querido lector, esta sección se ha convertido en un obituario urgente de los enemigos de Rajoy. Una página necrológica donde dar cuenta puntual de los que van cayendo. Mientras, Rajoy preside. Y el PP gasta en encender velas a los santos más que en papelería porque van doblegándose los enemigos y el dedo díscolo de Bárcenas en forma de “peineta” anteayer se le puso en contra y acabó metiéndosele en el ojo. Bárcenas está más desnudo sin peineta, ni bravuconería, que sin gomina.

Lo de Suiza era un fondo de pensiones, aseguraba Bárcenas. Para una jubilación holgada, vaya. Rosalía se quejaba al juez de que con trescientos euros no se vive. Rosalía como culmen de la mujer florero. Firme usted aquí, sin leer ni nada.

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