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‘Beto’, el Obama blanco de Texas

Foto: Tom Fox | The Dallas Morning News via AP

1. Despiértese. 2. Lávese los dientes. 3. Saque a pasear al perro (u observe al gato). 4. Hágase un café. 5. Llame al Congreso. Una llamada diaria al Congreso, una visita mensual a su representante local ante la Cámara o el Senado, la creación de un grupo de respuesta rápida formado por familiares y amigos para protestar allí donde sea necesario… y así hasta 10 recomendaciones. Forman parte del plan de acción propuesto por el polémico director de cine y activista Michael Moore para mantener una resistencia activa durante la presidencia de Donald Trump. Desde que este llegó al poder, la sociedad civil estadounidense contraria a sus políticas y sus maneras ha desplegado una intensa actividad para repeler las políticas del 45 presidente de EEUU y apoyar toda iniciativa legal que permitiera abrir un proceso de destitución del presidente (impeachment). Pero a pesar de estar envuelto en múltiples problemas legales relacionados con el turbio papel jugado por Rusia en la campaña presidencial de 2016, por el que ya han sido condenados e imputados estrechos colaboradores del presidente, y de estar acusado de acoso sexual por varias mujeres, Trump ha conseguido sortear este proceso gracias a la mayoría republicana en el Congreso. Para la frustración de sus detractores dentro y fuera del país.

De ahí que las elecciones para renovar la mitad del Congreso el próximo 6 de noviembre se hayan prácticamente convertido en un referéndum sobre Trump y la mayoría republicana. Hay bastante en juego. La defensa de los valores fundacionales del país, la credibilidad de sus instituciones democráticas, la estabilidad del orden mundial surgido de la II Guerra Mundial, el cumplimiento de algunos compromisos internacionales del gigante norteamericano que han sido despreciados por Trump y la posibilidad de desescalar la guerra comercial abierta con China que se recrudece cada semana y amenaza con desestabilizar el crecimiento económico mundial.

Nunca el mundo había estado tan pendiente de las elecciones a mitad del mandato presidencial en EEUU, en las que normalmente participa menos del 40% del electorado (frente al 50%-60% de las presidenciales). El interés también se ha disparado entre el electorado estadounidense. Aunque lo habitual es que la mayoría se incline hacia el partido contrario al que pertenece el inquilino de la Casa Blanca por aquello de asegurarse la eficacia de los checks and balances, los demócratas no lo tienen fácil. Las encuestas reflejan un resultado muy ajustado a pesar de los escándalos que rodean a Trump. Algunos lo atribuyen a la ausencia de liderazgo en el partido Demócrata, que ha concentrado su acción política en las promoción de las identidades individuales y se ha olvidado de proponer un proyecto común de país, como analiza en su libro El regreso liberal. Más allá de la política de la identidad (Debate) el profesor de la Universidad de Columbia, Mark Lilla.

Si bien en la Cámara de Representantes, donde se renuevan los 435 escaños, los demócratas tienen más posibilidades de ganar, según reflejan las encuestas, en el Senado lo tienen más difícil. Tienen que renovar 26 de los 34 senadores que se han de reelegir (diez de ellos pertenecientes a Estados donde ganó Trump) y ganar dos a los republicanos para recuperar la mayoría perdida en 2014. Aunque está reñido, la campaña ha producido alguna agradable sorpresa. Se llama Beto, diminutivo de Roberto en español, aunque su nombre es Robert O’Rourke, tiene 46 años y es de origen irlandés. Este antiguo componente de la banda punk El Paso Pussycats, detenido por conducir ebrio en una ocasión y que habla perfectamente el español, es el candidato al Senado por el partido Demócrata y se sitúa en las encuestas por delante del republicano Ted Cruz. De ganar, sería la primera vez en casi 30 años que Texas tendría un representante demócrata en el Senado.

Se refieren a él como el Obama blanco por su proximidad a la gente y sus valores progresistas y ha conseguido lo impensable para muchos: que Texas pueda votar azul por primera vez en mucho tiempo. Los republicanos esperan la próxima participación de Trump en la campaña de Cruz, a quien intentó desacreditar apodándole Lying Cruz cuando competía con él como candidato republicano a las elecciones presidenciales hace dos años. Y a quien dirigió un tweet con el siguiente mensaje: “¿Por qué los ciudadanos de Texas votarían por Ted Cruz cuando no ha conseguido absolutamente nada?” que por supuesto ha sido usado por Beto en sus carteles publicitarios para sus actos de campaña. Trump se lo ha puesto tirado. La cuestión es si O’Rourke es una excepción o es un cambio de tendencia que refleje el hartazgo de algunos estadounidenses que han sido hasta ahora votantes mayoritariamente republicanos. Si lo segundo trae consigo una derrota republicana se abriría la esperanza de que el Congreso tumbe algunas de las decisiones tomadas hasta ahora por la Administración Trump y la posibilidad de que sea destituido ya no quedaría tan lejos. El 7 de noviembre lo sabremos.

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