Rafael Palacios

Brasil, en el punto de mira de las revoluciones prefabricadas

De la noche a la mañana, Brasil es el foco de todas las informaciones. En una sociedad donde el fútbol es la religión sacrosanta, a salvo de toda crítica, de repente, el Mundial brasileño está concitando una serie de protestas contra la absurda burbuja futbolística.

Opinión

Brasil, en el punto de mira de las revoluciones prefabricadas

De la noche a la mañana, Brasil es el foco de todas las informaciones. En una sociedad donde el fútbol es la religión sacrosanta, a salvo de toda crítica, de repente, el Mundial brasileño está concitando una serie de protestas contra la absurda burbuja futbolística.

De la noche a la mañana, Brasil es el foco de todas las informaciones. En una sociedad donde el fútbol es la religión sacrosanta, a salvo de toda crítica, de repente, el Mundial brasileño está concitando una serie de protestas contra la absurda burbuja futbolística, jaleadas por los medios de comunicación.

¿Llega por fin la racionalidad o hay algo más? Si echas la vista atrás a la historia reciente, te encontrarás con que las revoluciones en Egipto, Túnez, Libia, Siria o Ucrania empezaron siempre con la agitación de pequeños grupos en torno a justas reivindicaciones sociales que, amplificadas por la prensa planetaria, fueron el caldo de cultivo para la desestabilización de los respectivos gobiernos y, posteriormente, de su caída.

En todas ellas, hay evidencias de la participación de agitadores sociales al servicio de la CIA, siguiendo unos protocolos perfectamente diseñados por el politólogo Gene Sharp, ideal del “golpe suave”.

Grupúsculos de organizaciones sociales de un signo de otro, pero siempre financiados por el mismo poder sionista, se encargarán de mover la calle en torno a esas protestas justas pero con un fin opuesto a lo que los propios activistas -conocidos como “tontos útiles”- piensan.

El propio George Soros ha reconocido públicamente que él fue el financiador del golpe de estado en Ucrania que ha llevado a este país al borde de la guerra civil.

¿Qué interés podría tener la élite en derrocar al gobierno de Rousseff?

La razón reside en la próxima creación del Banco Mundial alternativo del bloque BRICS del que Brasil es parte fundamental. Al parecer, se pretende hacer un anuncio en este sentido durante o después del propio Mundial, por lo que estas protestas prefabricadas tratarían de evitar que ello sucediera.

Habiendo abandonado Rusia y China el petrodólar como divisa de intercambio y con la vuelta al patrón-oro en el objetivo, este golpe prefabricado sería el último intento para evitar el advenimiento de un nuevo sistema monetario justo para el Planeta.

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