Paco Reyero

Buscando fuentes de autoridad

«En las últimas semanas, el presidente Sánchez ha venido a sobreactuar la empatía en la Cámara e incluso sonríe en momentos de humor absurdo»

Opinión

Buscando fuentes de autoridad
Foto: Ballesteros| EFE

El presidente del Gobierno ha decidido estar ufano. Y ríe incluso las ocurrencias de Vox. La vicepresidenta Calvo respondió “No se puede restituir lo que nunca ha existido”. Espinosa de los Monteros le había preguntado previamente: “¿Qué va a hacer este Gobierno para restituir la legitimidad de la instituciones del Estado?” Ante tal equívoco, el parlamentario contestó fácilmente, propiciando la carcajada de parte de la Cámara: “Por una vez estamos de acuerdo, ¡¡¡No se puede restituir lo que nunca ha existido. Es el primer consenso que alcanzamos con su Gobierno, señora Calvo!!!”

En las últimas semanas, el presidente Sánchez ha venido a sobreactuar la empatía en la Cámara e incluso se sonríe en estos momentos de humor absurdo. Sonreía, como también lo había hecho en la primera intervención de Casado Blanco, Pablo, tan habitual en el líder del PP: un recitado (con la sensación de la prisa) de los incumplimientos del Gobierno de Sánchez y las nefastas consecuencias de la pandemia.

El presidente del Gobierno se regodeó, se puso en pie mientras todavía la bancada popular aplaudía marcialmente; incluso pareció asumir las palmas del PP, mantuvo una sonrisa injertada en su cara y dijo displicente, “Tampoco es para tanto”. Reía Sánchez y reían, como estatuas petrificadas a su espalda, Adriana Lastra y Rafael Simancas. Pero la segunda intervención del popular, estructurada con propuestas, hizo calcar al presidente su primera respuesta, culpando a los populares de impedir en Europa la millonaria ayuda a España. “¿Pensar en las generaciones futuras es ser antipatriota?”, había dejado suspendido en el aire Casado.

Con estas actitudes, Sánchez proyecta la sensación de estar por encima del Congreso. Su condescendencia se da, especialmente, con Casado. Al contrario, ante la embestida de Gabriel Rufián (ERC) y la comisión para investigar a Felipe González por “terrorismo de Estado”, el presidente se contrajo y trató de salir del escollo esquematizando los logros del primer presidente socialista de la democracia. Fue una respuesta administrativa. Hablaba Sánchez, según decía, como “secretario general del PSOE”, subrayando la partitocracia española: “Casi 14 años en el Gobierno, modernización de España, pensiones, sistema educativo, salud, ingreso en Europa….”. Y para defender el honor de González y el legado del partido que él ahora encarna, Sánchez acudió a Luis María Anson, como fuente de autoridad, quien, tras la llegada al poder del PP de Aznar, dijo, “Tuvimos que desestabilizar al Estado para hacer caer el Gobierno de Felipe González!”. ¿Le suena?”, le recriminaba Sánchez a Rufián.

Defender a Felipe González citando a Anson, mientras González hace unos días recurrió a los Hermanos Marx para hacer una endoscopia del Gobierno describe el círculo difuso en el que se mueve la política.

“Este Gobierno es como el camarote de los Hermanos Marx”, dijo el expresidente. Víctor Arribas recordaba recientemente las dimensiones del camarote: 31 planos, 17 personajes, escena principal de na película de 1935. ¿Cuánta gente está familiarizada con Una Noche en La Ópera?

Como nota al pie recordemos que al camarote llegaron: (1) aquellas camareras que venían a ordenarlo, y (2) después, la responsable de la manicura, quien le preguntaba a Groucho ‘cómo prefiere las uñas cortas o largas’, para que este respondiera, ‘más bien cortas porque aquí empieza a faltar sitio’; y (3), más tarde y entre otros, el ayudante del plomero, del que el menor de los hermanos tenía el presentimiento de que, en algún momento, iba a venir.

Este ardid del Gobierno para acudir a fuentes de autoridad según conviene, se volvió a repetir con Pablo Iglesias, que citó a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Ivanova Gueorguieva (ciudadana búlgara, “una peligrosa bolchevique”, dijo en presunta ironía) para justificar el gasto ingente del Gobierno español. “Gasten, gasten, gasten” habría sido la orden de un organismo que, como fuente de autoridad en el vicepresidente, resulta tan extravagante como Ronald Reagan.  

Iglesias, quien a sus señorías se dirige siempre con el don por delante (don Teodoro, don Edmundo, recordando a los tebeos de Escobar), se salió por la tangente ante una buena pregunta del portavoz de C’s, Don Edmundo Bal. “Usted personalmente, señor Iglesias, ha gestionado muy mal la epidemia. Asumió el mando único de las Residencias y lo ha dirigido incompetentemente. Ha ignorado a la gente que le pedía ayuda, ha culpado a la comunidad de Madrid, ha presentado una gestión sectaria y ha usado la comisión de Reconstrucción para culpar a un grupo de la oposición de golpista”. Su gestión, dijo don Edmundo, ha estado marcada por la irresponsabilidad, la incompetencia y el guerracivilismo. “Usted no lucha por los trabajadores, usted lucha contra las empresas”, desmenuzaba el Ciudadano Bal y ante tal catarata, el vicepresidente acudió a doña Kristalina Ivanova Gueorguieva. Pues muy bien.

La portavoz del PP, Álvarez de Toledo Peralta Ramos, Cayetana también acudió a los arquetipos del cine y sus personajes insobornables para hablar de la epidemia. “Solo falta que el presidente imprima camisetas con su (pétrea) cara y la leyenda ‘Salvé a 45 millones de españoles’ ”. La vicepresidenta, Carmen Calvo la acusó de hacer política con los muertos, pero en este asunto, el Gobierno demuestra su más dolorosa incapacidad. La dirigente popular citaba la acción heroica de un personaje cinematográfico, un funcionario francés, para aclarar el conteo exacto de fallecidos, “con los números no se juega: es una cuestión moral”, recordaba Álvarez de Toledo.

Luego, claro, como en el título de la película citada de Tavernier, viene “la vida”…. “y nada más”. 

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