Felipe Santos

Caer

La vida es una larga caída de la que desconocemos su duración. La Tierra, casi como una venganza contra sus descuidados pobladores, atrae con fiereza hacia sí todo objeto que queda suspendido por un instante en el aire. Desde que el hombre se enderezó para caminar, su forma de desplazarse no fue más que un movimiento en precario equilibrio; la antesala de la caída definitiva.

Opinión

Caer
Felipe Santos

Felipe Santos

Escribidor diletante. Soñador consciente. Todo está en todo

La vida es una larga caída de la que desconocemos su duración. La Tierra, casi como una venganza contra sus descuidados pobladores, atrae con fiereza hacia sí todo objeto que queda suspendido por un instante en el aire. Desde que el hombre se enderezó para caminar, su forma de desplazarse no fue más que un movimiento en precario equilibrio; la antesala de la caída definitiva.

Tiene razón Richard Drew cuando defiende que su fotografía de aquel 11 de septiembre no muestra la muerte de alguien, sino «una parte de su vida». Esa manía moderna de anticiparlo todo, como una película de la que se sabe el final, impide la extensión de la vida hasta el último aliento, como si el moribundo no tuviera derecho a exhalar sus últimas bocanadas, a paladearlas, a fundirse con ellas hasta la que naturaleza atraiga su cuerpo hacia la tierra.

Cuando Aquiles abandona el gineceo sabe que va a morir. Para él la vida se convierte en una moneda lanzada al aire, en el azar de una batalla que terminará matándole. Pero lo importante está en qué ocurre hasta que la moneda termina de caer. Hasta que no la ve en el suelo, hasta que no ve aquella flecha atravesada en su talón, busca la gloria. Algo que solo puede dar la memoria. En el lugar destinado a recordar lo que ocurrió el 11 de septiembre hay una cascada, un monumento a la caída de esa agua que conforma la mayor parte de nuestra carne mortal y que fluye hacia una especie de abismo.

Vivir es caer, concentrarse en esa atracción telúrica que experimenta el cuerpo por fundirse con la tierra y disolverse en el cosmos. Polvo enamorado que sacó provecho del viaje y dejó en otros la semilla imperfecta del recuerdo.

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