Marta Parreño Gala

Cállese, señor ministro, cállese

Leo que García-Margallo, el ministro del PP, exige transparencia a Podemos en temas de financiación. ¡Exige! ¡Transparencia! Dejad que me ría mucho. A carcajada limpia. Menudo binomio en boca de un ministro del PP.

Opinión

Cállese, señor ministro, cállese
Marta Parreño Gala

Marta Parreño Gala

Periodista y cineasta. Escribo, filmo y creo. He rodado 7 cortometrajes y trabajado en El Periódico de Catalunya, Ling Magazine, COM Radio y La Vanguardia. Ahora en Adams Editorial.

Leo que García-Margallo, el ministro del PP, exige transparencia a Podemos en temas de financiación. ¡Exige! ¡Transparencia! Dejad que me ría mucho. A carcajada limpia. Menudo binomio en boca de un ministro del PP.

Leo que García-Margallo, el ministro del PP, exige transparencia a Podemos en temas de financiación. ¡Exige! ¡Transparencia! Dejad que me ría mucho. A carcajada limpia. Menudo binomio en boca de un ministro del PP. Creamos que ha sido solo un mal chiste porque lo contrario implicaría que el nivel de cinismo de este partido y los que lo componen ha superado (otra vez) el índice máximo tolerable por la salud mental de una ciudadanía que está hasta los ovarios de tanta bajeza política. Lo hacen por sistema. Están tan acostumbrados a revolcarse en el barro y limpiarse luego las manos, las bocas y sus enormes culos sobre nuestras cabezas que ya ni se dan cuenta.

Sin entrar a tratar el tema en cuestión, una servidora tiene muy claro que este gobierno ya no está en condición de exigir nada a nadie. Ni a Podemos, ni a la ciudadanía, ni a los medios, ni a Jesucristo, ni a nadie. Si acaso les tocaría callarse, bajar la cabeza y pasar el testigo a líderes capaces de gobernar un país sin pasarse por el forro derechos y libertades fundamentales a través de leyes aprobadas con su mayoría absoluta de pacotilla. Si acaso les tocaría reconocer que no han cumplido su programa, que continuamente maquillan datos o directamente mienten sin pudor y por sistema. Y sobre todo les tocaría admitir que son los campeonísimos a nivel estatal (¿y europeo?) en corrupción política, y no en rebatirla, Mr. Rajoy, sino en ejercerla.

Con todo esto, al señor García-Margallo le diría que deje de exigir y ya de paso de molestar. Que se calle. Que se limite a pasar estos meses que le quedan en el convento de la mejor manera que pueda porque en breve les cerraremos el chiringuito. Que lo de ejercer el poder sin contar con el pueblo ya fue. Que de un tiempo a esta parte no es tan fácil engañarnos, manipularnos o manejarnos como marionetas al servicio de su empresa, que no partido político. Que estamos tan hartos de escuchar tonterías que ya ni siquiera nos indignamos porque tenemos tantas ganas de perderlos de vista que ya están pasando a ser invisibles. Y muy pronto desaparecerán. Muy pronto.

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