María Ibañez y Jesús Jiménez

Cara Delenvigne, éxito y depresión

Al leer que la modelo internacional Cara Delevingne ha confesado que sufre depresión desde hace años, y que el estrés que le ha generado este problema le ha producido psoriasis, una enfermedad autoinmune que se caracteriza por erupciones en la piel, pensamos que muchos se sorprenderán.

Opinión

Cara Delenvigne, éxito y depresión

Al leer que la modelo internacional Cara Delevingne ha confesado que sufre depresión desde hace años, y que el estrés que le ha generado este problema le ha producido psoriasis, una enfermedad autoinmune que se caracteriza por erupciones en la piel, pensamos que muchos se sorprenderán.

A muchas personas aún les cuesta entender que alguien pueda sufrir depresión cuando tiene relevancia social y bienestar material.  Esta confesión valiente, muy probablemente liberadora para ella también, debería animar a reflexionar sobre lo que verdaderamente genera felicidad en la vida. Y no es otra cosa que la equilibrio emocional y un buen enfoque sobre cómo vivir.

El dinero es necesario, en la inmensa mayoría de los entornos sociales del mundo, pero no es suficiente para ser feliz. El éxito social y profesional puede dar satisfacciones y reportar admiración de otros…, pero esto tampoco es suficiente.

Lo que no funciona

Como bien dice la propia Cara, tratar de escapar de uno mismo es agotador. Y completamente  infructuoso, añadimos nosotros. ¿Y qué significa escapar de uno mismo? Pues, simplificando, tratar de escapar del malestar en lugar de aprender a resolverlo. Algo que hace la inmensa mayoría de los seres humanos, a pesar de que nadie quiere sufrir.

La felicidad es el resultado, el efecto, de un proceso de aprendizaje. Y no es cuestión de esfuerzo, ni de fuerza de voluntad, ni de autoconvencerse…, es cuestión de entender. Entender el origen, las causas del malestar. Causas que no están en el entorno. Pues aunque los desencadenantes del malestar pueden ser externos, el malestar es interno, y sus causas también.

Algunas de esas causa son, por ejemplo, el miedo a defraudar, el miedo al futuro, a la enfermedad, a no ser capaz, al menosprecio, al fracaso, a no ser valioso a ojos de los demás, a la soledad, a sufrir… A su vez, estos miedos surgen de errores cognitivos e interpretaciones parciales de la realidad. Los miedos suelen devenir en represión, frustración, ira, celos, orgullo, comparación, obsesión, ansiedad, depresión…, y todos los estados psicológicos que son la manifestación del sufrimiento.

El camino de salida

El único modo de encaminarse hacia el bienestar, es aprender a resolver lo que produce sufrimiento, en sus raíces. Prestando atención, abordando adecuadamente la parte emocional, no sólo racionalizando las emociones. Y entendiendo en profundidad lo que ocurre, no auto-convenciéndose, sino descubriendo los errores psicológicos con que se aborda la vida.

«Ahora debo concentrarme en mejorar», afirma la modelo. Esperamos y deseamos que lo consiga.

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