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CATACRACK

No estamos delante de un cualquiera: es el jugador más caro de la historia y si estornuda o tiene acné, preocupa más de lo normal

El salario del miedo. O del terror. Después de pagar 101 millones de euros por Bale, el madridismo vive sin vivir en sí en medio de los partes y "contrapartes" médicos sobre el estado físico de su estrella. Aunque los galenos del Real Madrid han negado la existencia de una hernia discal, sí han reconocido que el jugador galés tiene una protrusión discal crónica. Por si las moscas y para que no cunda el pánico han comentado que es una dolencia de lo más frecuente entre los futbolistas y que de ahí al quirófano media un abismo. A mal de muchos, consuelo de tontos. Dicho sea sin ánimo de ofender. Porque no estamos delante de un cualquiera: es el jugador más caro de la historia y si estornuda o tiene acné, preocupa más de lo normal. Y si hablamos en concreto del Real Madrid, aún más. En la memoria merengue no queda tan lejos la operación de hernia discal a la que se sometió Higuaín hace un par de años. Tampoco el rendimiento de otro galáctico, Kaká, siempre marcado por las lesiones de mayor o menor envergadura y que costó una fortuna. Florentino Pérez, mosqueado por la llegada de Neymar al Barça, quiso dar el golpe con Bale. El chaval apostó fuerte, echó un pulso al Tottenham y se pasó el verano casi sin entrenar y colgado del teléfono. Esto le pasa factura a cualquiera, cierto, pero sus achaques de espalda van a provocarle a él y los que le han fichado más de un dolor de cabeza. El crack ha hecho "catacrack" y eso duele. Mucho.

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