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Catetizaron Bruselas

Foto: YVES HERMAN | Reuters

No se me equivoquen. La fotografía que acompaña esta columna no es del ‘mayo francés’. No es París ni hay sueños nobles bajo el aguanieve belga. Es Bruselas llena de indepes y sus cuñados. No es tampoco una masa pidiendo el adiós a las armas de los terroristas. No esperen nada de eso: acaso vean ustedes que son gente de posibles aprovechando los festivos y con una excusa para visitar los mercadillos navideños. Anduvieron las redes colapsadas de guapa gente de Tarrasa ‘selfieando’ el histórico momento: patriotas por la democracia y una vuelta a Europa en Ryanair. Igual hay adoquines, pero lo que se ve es a 45.000 españoles de aldea y campanario que se conoce que no tienen nada mejor que hacer un jueves de diciembre. 45.000 catetos en la Eurocapital en busca de una pulmonía de vuelta a El Prat. Quizá no tengan nada mejor que hacer. Quizá sea una de estas imágenes que a los ‘Jordis’ (ese esperpento mortadelesco de la sociología ‘taleguera’, anverso y reverso del ‘golpismo amb barretina’) les ‘pone’ cantidad. Bruselas no es lo que se dice París en el 68, ni Nueva York, ni la Gran Vía de Madrid. Bruselas es un poblacho complejo venido a más que lleva soportando pataletas españolas y embajaditas de la España plural.

45.000 mozos y mozas por la libertad de los Jordis y sus presos adláteres; y por la independencia, que es casi como manifestarse por una reformulación del sistema métrico decimal. El sueño del aburrimiento genera monstruos: quizá porque sin Euroorden sólo queda agitar el mambo, y darle a entender a los funcionarios comunitarios esa cosa africana que tenemos aquí los mediterráneos escandalosos. Lacitos amarillos y dos constipados. Ahí quedó la cosa. Otro día en que catetizaron Bruselas y le vendieron la moto, sí, a más de un medio de comunicación comprado desde hace ya largo tiempo.
Por Sant Jordi…

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