Cesar Cidraque Llovet

Chispas va a morir

Hay tres modos de actuar frente a cualquier situación. Tres conductas que todos conocemos: agresividad, pasividad o asertividad.

Opinión

Chispas va a morir

Hay tres modos de actuar frente a cualquier situación. Tres conductas que todos conocemos: agresividad, pasividad o asertividad.

Puedes no leer esto si no quieres. No descubrirás nada nuevo pero quizá te ahorres el mal trago. Papá y mamá se van a morir. Y la perrita Chispas también. Te arruinarás o te echarán del trabajo. Te pondrás enfermo, o quizá tu hijo o tu hija. Tal vez te separes, o tu pareja te diga que se ha enamorado de otro. A lo mejor te rallan el coche, o te toca la lotería. Quizá te suban el sueldo. A lo mejor tus planes salen como esperas. O quizá no. Y no lo entiendes. Es injusto. ¿Qué harás entonces? ¿Cómo vas a afrontar? ¿Tienes un plan o vas a improvisar? ¿El plan es que no hay plan?

Hay tres modos de actuar frente a cualquier situación. Tres conductas que todos conocemos: agresividad, pasividad o asertividad. Nuestros hábitos adquiridos socialmente dentro de un sistema basado en el premio y la represión han hecho que desarrollemos especialmente nuestras conductas agresivas y/o pasivas. Pero la asertividad –proceder de acuerdo a las necesidades de uno mismo reconociendo y respetando las necesidades de los demás- apenas la hemos desarrollado. Nuestros padres no nos han enseñado directamente porque tampoco les enseñaron sus padres a ellos. Y a nuestros abuelos tampoco les enseñaron nuestros bisabuelos. Y así sucesivamente. Afortunadamente cada vez hay más personas sensibles a esta necesidad, a la importancia de equiparar la educación académica a la educación emocional.

La comunicación y actitud asertiva no es un método para conseguir un fin con los demás, sirve para mantenerse conectado y en paz con uno mismo. A menudo muchas personas que tratan de proceder asertivamente se frustran cuando sus estrategias de comunicación no obtienen la respuesta que desean. Y es que perdemos de vista que detrás de todo NO que recibimos siempre hay un SÍ. Que cuando, por ejemplo, nuestro mejor amigo nos dice que NO viene al cine el viernes quizá está diciendo SÍ a sus necesidades de descanso, espacio, confianza y tranquilidad. Quizá entonces, si es que esas son sus necesidades y teniendo en cuenta las tuyas, estéis dispuestos a ver una película tranquilamente en el sofá de su casa. O quizá lo dejéis para el día siguiente. Se trata de pactar, de comunicarse. No de llevar razón o de salirte con la tuya. Que una estrategia (acción) no satisfaga una serie de necesidades no es un fracaso, es un aprendizaje. Es la forma que tiene la vida de decirte que pruebes otra fórmula. Es la forma de decirte que crezcas, que dejes de culpar a todo lo exterior de lo que te ocurre y pases a ocuparte y responsabilizarte directamente de lo que haces, no de lo que esperas.

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