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Chivite, hermana, yo sí te creo

"Esa Navarra-Resta, con participación de Bildu, es más que la caída de un velo. Es la declaración inequívoca de que el Frankenstein 2.0 para el conjunto de España está en marcha"

Foto: Jesus Diges | EFE

Dijeron que no, que no, que de ninguna manera. Que Ferraz desautorizaba rotundamente las pretensiones de María Chivite de alzarse con la presidencia de Navarra porque lograrlo requeriría alguna forma de apoyo de Bildu. El señor Ábalos, sentencioso, proclamó: “En Navarra no puede haber acuerdos con Bildu, ni por acción ni por omisión”.

Tranquilos, era una forma de hablar, una manera de aparentar que Sánchez es capaz de bajarle los humos a los de Otegi. Solo se trataba de disimular un poco. Por eso fue que no el trueque inicial que Bildu pretendió entre Navarra y Pamplona: abstención por abstención, con Navarra para el PSN y Pamplona para Bildu. Habría sido una entrega demasiado explícita, casi más que asumir la obstinada ilusión de Pablo Iglesias por llenar de compas (de camaradas de antaño) el Consejo de Ministros.

El precio de restar a Navarra-Suma su clara victoria en las elecciones del 26 de mayo debía tener apariencia gratuita, había que dar la impresión que los 7 de Bildu se abstendrán solo por aceptar el mal menor del PSN de Chivite frente al mal mayor de Navarra-Suma. Que antes que sumar UPN más PP más C´s, Bildu preferiría restarlo todo y darle gratis a Chivite la presidencia de Navarra.

Ése era el muñeco que estaban vistiendo, pero hay muñecos capaces de imponer sus preferencias. Y la preferencia se vio ayer en la formación de la Mesa del Parlamento navarro. EH-Bildu estará en esa Mesa, por acción y por omisión del PSN, que aceptó las exigencias nacionalistas para seguir adelante con el plan de investir a Chivite.

Para vestir el muñeco nos habían contado la milonga de que Ferraz desautorizaba, le fueron añadiendo declaraciones rimbombantes de Ábalos y Carmen Calvo contra Bildu, le sumaron publicitadas reuniones con UPN y sus dos escaños en el Congreso, que embellecieron como decisivos para la investidura de Sánchez, y ayer culminaron con una aparatosa ruptura de negociaciones que solo duró un ratito. Son los vistosos trampatojos de la tramoya del sanchismo.

Chivite ha sido cara sincera de Sánchez en esta performance: con la derecha no, nunca, bajo ningún concepto, jamás. El no es no sin disimulos ni medias tintas. Chivite, hermana, yo sí te creo. Él también, por eso en las campanudas desautorizaciones de Ferraz nunca participó el presidente en funciones.

Ayer se constituyó la Mesa del Parlamento navarro. Nos dieron un par de horas de vistoso teatro. Pero… show must go on… y, en el último minuto, cayó el velo. El PSN aceptaba la presidencia de Geroa Bai y su principal exigencia: un puesto en la Mesa para Bildu. Es el primer paso para dar carta de naturaleza al gobierno cuatripartito de Chivite (PSN, Geroa Bai, Podemos e IU), con Bildu como activo abstencionista. Toda una resta contra Navarra-Suma.

Esa Navarra-Resta, con participación de Bildu, es más que la caída de un velo. Es la declaración inequívoca de que el Frankenstein 2.0 para el conjunto de España está en marcha.

Gana Navarra-Resta; Pierde España. Chivite, hermana, yo sí te creo.

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