The objective

El Subjetivo

Opiniones libres de algoritmos

Opiniones libres de algoritmos

Cien años de honradez, dicen

"El Gobierno Picapiedra durará menos que un telediario en noche de Champions, y diría que al PSOE le esperan duras horas en el rincón de pensar y el desierto penitente de las travesías bíblicas"

Foto: Julio Munoz | EFE

Los eslóganes definitorios los carga el diablo. Fíjense si no en aquel “veinticinco años de paz” con el que el franquismo quiso celebrar su aniversario de sangre. Hay que ir con mucho tiento con la propaganda presuntuosa no acabe convirtiéndose en un oxímoron irrisorio de la familia del pensamiento navarro. Me refiero, claro está, al ufano siglo de honradez que pregonaban para sí, puño en alto, los socialistas de greña y pana. Con todas las precauciones que comporta una sentencia que todavía no es firme, podemos afirmar que el choriceo de los ERE suma y sigue en una historia de corruptelas muy poco honrosa. A ello se añade el detalle diabólico de que la trama de mangoneos estaba edificaba por unas personas supuestamente de izquierda que saqueaban unas partidas destinadas, en principio, a ayudar a trabajadores necesitados. Tanto llenarse la boca con la inmoralidad del credo y estos socialistas se comportan como infames pederastas con sotana. 

Tengo para mí que el Gobierno Picapiedra durará menos que un telediario en noche de Champions, y diría que al PSOE le esperan duras horas en el rincón de pensar y el desierto penitente de las travesías bíblicas. De momento, y si ninguna catástrofe lo remedia, ya pueden despedirse por décadas de la Junta de Andalucía. No creo, asimismo, que el votante con pinza les vuelva a salvar otras elecciones generales por mucho que señalen al ogro Vox de la cera de enfrente. 

Puede que con este panorama vaya siendo hora de pergeñar un manifiesto con el objetivo de poner los cimientos de un nuevo partido político de cariz socialdemócrata y ademanes liberales, centrado, laico, ilustrado, progresista, aseado, transparente y moderno, aunque sólo sea para reafirmarnos en el ácrata escepticismo cuando lo veamos nacer, crecer y finalmente arrojarse al vacío con alegre despreocupación. 

Más de este autor

Reinado punk

"La serie mantiene el soberbio equilibrio entre el devenir histórico y la intrahistoria de los Windsor, que no deja de ser como la de cualquier hijo de vecino si le solventas a este las menudencias crematísticas y las cosas del comer"

Butifarra y desobediencia

"Este señor que carga con la fúnebre apariencia de un vendedor de seguros en frías provincias alpinas tiene el alma indómita de un agente provocador capaz de lanzar una Little Boy pestilente ante sombrías togas puñeteras"

Más en El Subjetivo