Leticia Dominguez

Ciudadanos de un lugar llamado mundo

¿Cuál es tu casa? Muchos tendrán una respuesta inmediata, otros se mantendrán dubitativos hasta encontrar una contestación que se asemeje lo más posible a ese significado. Atlanta con la exposición “mi casa, tu casa” parece comprender el problema en el que muchos de los jóvenes nos encontramos.

Opinión

Ciudadanos de un lugar llamado mundo

¿Cuál es tu casa? Muchos tendrán una respuesta inmediata, otros se mantendrán dubitativos hasta encontrar una contestación que se asemeje lo más posible a ese significado. Atlanta con la exposición “mi casa, tu casa” parece comprender el problema en el que muchos de los jóvenes nos encontramos.

¿Cuál es tu casa? Muchos tendrán una respuesta inmediata, otros se mantendrán dubitativos hasta encontrar una contestación que se asemeje lo más posible a ese significado. Atlanta con la exposición “mi casa, tu casa” parece comprender el problema en el que muchos de los jóvenes nos encontramos.

Marchas del nido de tus padres en busca de una nueva vida impulsada por el entusiasmo de estudiar una carrera universitaria. Acaba el curso y llegas al lugar en el que has vivido toda tu vida para disfrutar del verano con más ganas que nunca, pero ya no es lo mismo. Y es en ese momento cuando te preguntas si eres tú el que ha cambiado o el problema lo tienen los de tu alrededor.

Vivir fuera de casa como estudiante conlleva al menos dos mudanzas al año y hacer indefinidas maletas a lo largo de los meses. Total, llega un momento en el que en la estación de autobuses te saluda hasta el encargado de la cafetería, controlas el minuto exacto (sin atasco mediante, claro) en el que llegarás a tu destino, conoces todos los entresijos de la página web de RENFE y Ryanair se convierte en el mejor invento del siglo XX.

Por si todavía has hecho pocas maletas, tu vida laboral parece que no te deparará menos. Buscarse la vida en el extranjero hace que tu hogar vaya aumentando de tamaño (ahora tus equipajes son sacos de dimensiones insospechadas) y que tu plan de vida se limite al día siguiente.

Somos una generación en la que el mundo es nuestra casa. Todo lo indispensable en tu vida lo llevas en unos escasos centímetros cuadrados.

Unas pocas personas toman esta decisión por simple aventura, pero la gran mayoría (he aquí uno de los problemas de nuestro país) no les queda más remedio que llegar al aeropuerto y coger un avión sin billete de vuelta para encontrar su nueva casa.

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