Valentí Puig

El cometa François Fillon

Están ocurriendo tantas cosas extrañas en política que cada vez se diría más evidente que estamos ante un cambio de época. En el caso de Francia, el decurso supuestamente natural de las elecciones presidenciales ha cambiado por el hecho que un candidato que como François Fillon, con ventaja en todas las encuestas, esté en la gran incertidumbre por las revelaciones de “Le canard enchâiné” sobre anomalías cometidas por el candidato en la contratación de su mujer en condición de asistenta parlamentaria. Es todo tan fungible y volátil que después de la concentración pro-Fillon de ayer en Le Trocadéro –inquietantemente crítica con el poder judicial y con no más de 50.000 participantes- quien sabe qué hará el candidato en los próximos días aunque sería lógico que se retirase de la campaña electoral. Si Fillon pretende mantener su candidatura, el panorama irá haciéndose de cada vez más caótico, con provecho del socialdemócrata Macron y Marine Le Pen para la segunda vuelta.

Opinión

El cometa François Fillon
Valentí Puig

Valentí Puig

Valentí Puig es escritor. Su último libro es el ensayo "Fatiga o descuido de España". Los médicos le prohiben todo lo que le gusta.

Están ocurriendo tantas cosas extrañas en política que cada vez se diría más evidente que estamos ante un cambio de época. En el caso de Francia, el decurso supuestamente natural de las elecciones presidenciales ha cambiado por el hecho que un candidato que como François Fillon, con ventaja en todas las encuestas, esté en la gran incertidumbre por las revelaciones de “Le canard enchâiné” sobre anomalías cometidas por el candidato en la contratación de su mujer en condición de asistenta parlamentaria. Es todo tan fungible y volátil que después de la concentración pro-Fillon de ayer en Le Trocadéro –inquietantemente crítica con el poder judicial y con no más de 50.000 participantes- quien sabe qué hará el candidato en los próximos días aunque sería lógico que se retirase de la campaña electoral. Si Fillon pretende mantener su candidatura, el panorama irá haciéndose de cada vez más caótico, con provecho del socialdemócrata Macron y Marine Le Pen para la segunda vuelta.

Fillon iba empatado con Marine Le Pen para una primera vuelta electoral y con posibilidades de ganar el “ballotage” llegando al Elíseo. Así quedaban por el camino los candidatos de la izquierda, entre ellos Macron, líder de un movimiento de modernización socialdemócrata que había recibido el apoyo de personalidades centristas como Bayrou. Pero Fillon topó con una irregularidad imprevista y paulatinamente devastadora para un candidato de centro-derecha con connotación católica muy clara. En realidad, es como si así culminasen indirectamente todos los despropósitos inanes del mandato presidencial de François Hollande. Como hipótesis tras el desmoronamiento de Fillon, Alain Juppé, perdedor en las primarias del centro-derecha, queda reubicado como posible candidato, con perspectivas demoscópicas que le sitúan en primer lugar y dejan fuera del “ballotage” a Marine Le Pen con lo que el sistema político francés se reequilibra en la alternativa entre centro-derecha y centro-izquierda, restando potencia a un populismo derechista alarmante.

En política siempre hay imprevistos pero la investigación judicial sobre las irregularidades de Fillon ha sido un imprevisto capital, porque ya se le veía en el Elíseo. Cuando faltan siete semanas para la primera vuelta presidencial, la posible caída de Fillon y la definición de un nuevo candidato liberal-conservador genera aún más incertidumbre. El candidato del centro-izquierda, Macron, había logrado distanciarse de las políticas del gobierno socialista en el que fue personalidad destacada, al tiempo que Marine Le Pen tenía muchas posibilidades de llegar a la segunda vuelta. El empuje de Fillon, ganador en las primarias de su partido por delante de Alain Juppé y el expresidente Sarkozy, parecía un dato incontrovertible. El cuarto poder ha truncado sus expectativas presidenciales.

Sustituir la candidatura de Fillon implica reafirmar a Juppé siempre y cuando cuente con los apoyos necesarios en el colegio electoral y viéndose en una dinámica de campaña electoral a contra reloj.  Según las encuestas más recientes, si Fillon se retira, Juppé podría lograr que Marie Le Pen no pasase al “ballotage” ganando luego a Macron, al absorber votos de la derecha dura. ¿Significaría eso una nutrida abstención de centro-derecha  en el “ballotage”? ¿O podría darse el caso de un enfrentamiento Fillon-Juppé con deterioro espectacular del centro derecha? Sigue en pie, posiblemente, la teoría de que, en unas presidenciales, el electorado francés escoge su predilecto en la primera vuelta y elimina a quien menos le gusta en el “ballotage”.

En todo caso, si Fillon se retira, Juppé necesita el apoyo de las huestes de Sarkozy y de los partidos centristas. Y de Fillon. El propio Juppé dice que no optará a la candidatura si Fillon no se retira por libre decisión. Según la mayoría de analistas, sin Fillon, Alain Juppé se situaría nítidamente como presidente “in pectore”. La hipótesis de una lucha cuerpo a cuerpo entre Fillon y Juppé pudiera eliminar a ambos para la segunda vuelta. Pero todo sigue siendo imprevisible. No pocas cosas en la Unión Europea dependen de quien se aposente en el Elíseo.

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