Jon Navascues

Como una monja en navidad

El ser humano es capaz de concebir lo que parece imposible, piensa. Lo irreal. Desde catedrales, hasta países. Incluso mensajes de paz que provocan guerras. Dogmas como el suyo.

Opinión

Como una monja en navidad

El ser humano es capaz de concebir lo que parece imposible, piensa. Lo irreal. Desde catedrales, hasta países. Incluso mensajes de paz que provocan guerras. Dogmas como el suyo.

En primer término, ella, de espaldas. Una mujer con su indumentaria, la de su credo. Casta, sencilla y convencida. Toda una vida dedicada a los demás. Una señorita a la que no vemos la cara, que a su izquierda tiene una cruz.

El cristianismo, la religión. Un símbolo que abarca dos mil años de Historia. Una cultura que propone una historia, algo que contar. Dios creó al hombre. La explicación o la excusa. La fe. Su razón de ser.

Una chica con espalda de visita en el Vaticano. Turista. Se ha levantado a las cinco. Mira a la derecha, donde la grúa imponente. Recuerda que una como esa levantó en su día piedra a piedra los templos que adora.

El ser humano es capaz de concebir lo que parece imposible, piensa. Lo irreal. Desde catedrales, hasta países. Incluso mensajes de paz que provocan guerras. Dogmas como el suyo.

Una moza que da la espalda y quiere ver a Francisco, pero hoy no sale. Fallo. Al menos, ponen un pino de 25 metros. Luego le colocarán luces. Ostentoso.

Es el símbolo que representa la época en la que se celebra el nacimiento de Jesús, un judío que nació por abril. Y, ya que estamos, un año nuevo más, uno viejo más, unos magos más, otro papa más…

Arriba están las nubes, etéreas, y el cielo, prometedor. Y ella casta, sencilla y confusa, con toda una vida dedicada; suspira de espaldas, perdida como una monja en navidad.

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