Jordi Bernal

Conan el político

«Trump ha demostrado que el faro de las democracias occidentales es capaz de incubar terroríficos aliens que acaban desgarrando sus entrañas»

Opinión

Conan el político
Foto: ARNOLD SCHWARZENEGGER
Jordi Bernal

Jordi Bernal

Periodista a su pesar y merodeador de librerías y cines. Autor del libro de crónicas Viajando con ciutadans (Ed. Triacastela, 2015)

La locura trumpiana ha sido de tal magnitud que incluso el impronunciable Arnold Schwarzenegger parecía un tipo cabal blandiendo la espada de Conan. Con su único registro interpretativo de bípedo enemistado con el mundo entero y una dicción que haría enrojecer de vergüenza ajena al último becario de la Royal Shakespeare Company, el actor, pese a todo, torturó un discurso emotivo en el que tuvo cabida la indigna colaboración nazi de su padre. La confesión tiene mérito tratándose de un austriaco, pueblo hábil en hacer pasar por alemán al mismísimo Hitler.

Mientras observaba los esfuerzos de halterofílico estreñido de Conan leyendo sus líneas de telepromter, me dio por pensar en la manía de los actores malos de Hollywood en hacerse políticos. Con éxitos notables, como el propio Schwarzenegger, que nadie sabe muy bien cómo consiguió ganarse la confianza de los californianos. Supongo que será por la cosa del Show Business. En España, en cambio, los que emprenden carrera política son los periodistas. Será, en este caso, por el presente sin futuro del oficio.

No puede negarse, de todos modos, que el ascensor social en los Estados Unidos funciona mucho mejor que aquí, donde sólo trepan pícaros sonsos y de rostro inquebrantable al estilo Rufián. Por el contrario, con un mínimo esfuerzo, aunque sea levantando pesas, un Juan Nadie a la manera de las fábulas de Capra puede convertirse en una de las estrellas más bien pagadas del mundillo de Hollywood e incluso pisar las moquetas del clan Kennedy.

Tampoco allí, sin embargo, el sistema está exento de fallas. Trump ha demostrado que el faro de las democracias occidentales es capaz de incubar terroríficos aliens que acaban desgarrando sus entrañas. La buena noticia es que, a pesar de los destrozos perpetrados en el seno de la sociedad norteamericana durante cuatro años, a Trump lo han echado de la Casa Blanca tras su primer mandato. Así que como diría el entrañable Schwarzenegger: Good Bless America.

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